Revista Viajero N° 28 - Octubre 2008
Revista Viajero Nro. 27 - Agosto 2008
Las hojas
El Jinete sin cabeza
Xanadú
Guerrero de luz...
Reflexiones para locos
Revista Viajero Nro. 26 - Julio 2008
Nacimiento
A mi Esposo
Vamos a Parir
Puerta Cerrada
Mi hermana
Me seduces
Revista Viajero N° 25 - Mayo 2008
Congelados sobre asfalto de cielo
Congelados sobre asfalto de cielo
con finitos placeres y vocablos
él ríe
crucifica plegaria fluorescentes
sobre las que gira desenfrenado
hoy calma hay
se toca y se mima estruendoso
casi edénico
o esplendoroso
se lubrica con resinas de médulas
sexualmente quebradas
punto coma residuos de escotes
lunares que marcan
el camino
mil agujas cosen arco iris a sus párpados
-él- ebrio de resplandores
de fusilos de labios
mordidos
mórbidos
no se encuentra
cosechable
José Castillo
engendro_gelido@hotmail.com
Una vez fui de Constitución a Quilmes con los ojos cerrados
Una vez fui de Constitución a Quilmes con los ojos cerrados.
Volvía de la cancha. Yo no vivía en Quilmes, pero no había otra: la policía te sacaba de la cancha y te dejaban la estación de Quilmes, con la misma obstinación con que Clint Eastwood trasladada presos a través del desierto.
Hice Parque Patricios-Plaza Constitución a pie, trotando, siempre al ritmo de los caballos. Una de corrí, en Victoria.
Poquito corrí.
El poder de observación de un amigo: la montada le pega a los que corren. Nos hicimos un costado y caminamos como peatones comunes. Estación Victoria, tren a Retiro y subte a Constuta. Ahí, en el subte, pude zafarme. Zafarme de Quilmes. Me apuré a subirme al tren antes de que se cierran las puertas automáticas del otro lado del andén, abierta para que se bajen los pasajeros que acababan de llegar a la terminal. Salí como uno de ellos y me tomé 129 derecho mi casa.
Yo vivía en Varela Éramos unos cuantos hincha de Quilmes en el barrio. Cuestión hereditaria: cuando nuestros padres eran chicos el Defensa no estaba ni fundado. Los hinchas del Halcón vecinos medio que nos cuidaban, no mencionando nuestra existencia a forasteros y avisándonos si algún barra iba a andar por el barrio, cosas que no se nos ocurriese andar con nada representativa encima.
Cuando el último ascenso, me encontré con la hinchada de Quilmes en los andenes de Constitución. Yo iba, qué vergüenza, a Palermo. Iba a una reunión, con otro amigo, músico, también hincha de Quilmes.
Era un bardo armar fechas para tocar. Ni me imagino después de lo de Once. Por suerte la banda ya no existía y nunca más se me ocurrió quemarme delante de gente.
Caíamos en que podríamos haber hecho a tiempo. Ir a la cancha y después a la reunión, digo. El partido se había retrasado porque los del bicho habían alfombrado el campo de juego casi por completo por completo con papelitos.
Fue en Ferro. De haber sido en Paternal, lo hubieran alfombrado por completo. Se había perdido el ascenso aquella otra vez que llegue a Plaza, desde Patricios.
Czornomaz se había comido un gol imposible.
En el asiento del tren eramos tres, mi amigo el que aquella vez en Victoria, yo y alguien que no sé, en ese orden, desde la ventana.
A ese alguien que no sé nunca lo llegué a ver.
-¡La ventana! grito un policía. "Cierran la ventana", quiso decir. El hijo de puta recorrió el tren de punta a punta con una especie de rifle de agua, compresor o porquería similar.
-¿Qué?- dijo mi amigo, volteando hacia la ventana. El chorro se le metió en medio de la palabra, a mí me dio en los ojos.
Olor a mostaza; esta no lo sabíamos. Mi amiga tosía. Él tampoco podía ver.
Me quemaron la cara.
Cuando nos alejamos un poco de Constitución, el de al lado del pasillo abrió la ventana. Un pequeño alivio, ahí dejamos de putear al rati.
Nos quedamos calladitos.
-No agachamo, muchacho -el desconocido nos advertía acerca de inminentes impactos de proyectiles, provenientes de las villas, a la formación. También nos dio aviso de arribo a Quilmes.
-Quilme.
Nos despedimos de nuestro lazarillo fortuito, esa voz sincopada, para hacer un recorrido ciego, hombro a hombro, por las calles céntricas.
Pudimos haber causado una catástrofe.
Pero bien podría haberla causado cualquiera, no fuimos particularmente afortunados. E es lo único que cabe esperar de la metrópolis: que colapse. Podría suceder en cualquier momento. Solo hace falta un mal día.
Todo se prende fuego.
El equilibrio del tránsito es el equilibrio de un rengo de vidrio, con más experiencia en ser vidrio que en ser rengo.
Lo único seguro se me hace el tren, cruzando la ciudad, a oscuras a la fuerza, ardiendo bajo el suelo negro, quemado.
Solo hace falta un mal día.
Esa noche había poco movimiento. Quilmes estaba de luto. Y no sabía lo que le faltaba, todavía.
Llegamos, de memoria, al almacén familiar de unos amigos que también iban en la cancha, sobre la calle Alsina. El padre se había quedado atendiendo, viendo el partido por televisión. Los hijos aún no habían llegado.
La canilla del baño reactivó el ardor.
El almacenero nos vio las caras rojas y aspiró una expresión de impresión: todas las eses tragadas entre Constitución y Quilmes.
Luis Orani
luis_orani@yahoo.com.ar
Segundo
El segundo en poner un pie en la Luna, el segundo hijo de mi padre, el segundo mejor alumno, el segundo mejor compañero, el segundo en tomar mate, el segundo en la fila. Exclusivamente segundo.
Quizás el segundo en notarte, el segundo en amarte. No hay recuerdo mío que no te recuerde antes a otra persona, no hay mujer que me ame más que como una empecinada alternativa. No hay rastro mío que no sea característico de alguien anterior.
Soy una sumatoria de segundos, el segundo entre mis amigos, el segundo en tu agenda. Absurdamente segundo.
El segundo nombre que muchos gustan esconder, la segunda estrella en caer atravesando el cielo, el que se para idiota, y también segundo, sobre el “2º” en un cruel podio. Soy el segundo tropiezo con la misma piedra, por supuesto ya habiendo sido pisada dos veces por algún inerte autómata.
La segunda materia en los estudios, la segunda puerta que no esconde ningún premio, la segunda persona estafada por tus ojos. Meramente segundo.
Sin embargo, soy el primero en darme cuenta de todo esto.
A Guillermo Huergo
despliega la mar
su bravura incontenible:
alud de proezas y fantasmas
mudos, cuyas gotas
blancas tienden
al anonimato inhabitado.
El faro, inmutable
en su temblor agónico,
recorta el horizonte
y lo colma de lejanía.
Entre piedras que serán
olas de un atardecer,
me confundo con su ligadura
de dunas y soles a soñar
Paty
Solo quereme que te quiero
Revista Viajero N° 24 - Marzo 2008
Me gusta imaginarte
Los aromas
Niebla
Al verdadero poeta, creador de imágenes,
inventor de sonidos, mi mundo...
Del amor eterno
A Ayelen
Instrucciones para tender la cama
La Palabra
Revista Viajero Nro. 23 - Febrero 2008
Cada palabra tuya...
En las noches donde mis ojos
se encuentran con el brillo de los tuyos
en la oscuridad del silencio.
Bendigo y doy gracias
porque llegaste a mi
para sacarme de esta soledad...
Con los aromas que emanan
los pinos y tu perfume
dejan en el ambiente que vivo
una sensación de paz.
Donde mi alma eleva a mi musa
e invita a un sueño...
Gozando de alegrías y tristezas
a una dicha sincera.
Contemplando desde el cielo
a un nuevo ángel,
que alimenta mi fe.
Desconociendo el futuro incierto,
rodeada de raíces firmes
enlazados de sentimientos sinceros
y perdiendo el miedo al pasado,
voy aprendiendo a que el amor existe...
Espolvoreando de un manto de plata
deslumbrándome a cada segundo
entre el piano y una dulce melodía
calladamente guardo para mi
cada palabra tuya...
Resplandeciendo así el verde esmeralda de mis pupilas,
encendiendo en llamas mi corazón latente
cubriéndolo en lavandas y azahares.
Me susurras pausadamente en cada suspiro
un Te amo...te amo...!!!
Angelross
Alba Rosa Retondo
albarosaross@yahoo.com.ar
Besar
Besar es una historia nueva,es la imaginación del viento cuando roza los árbolescuando cree en la libertad,es lo que gritan los coloresen el medio del atardecer.
Besar es la forma más hermosa de la geometríapor estar desposeída de ella,es la informalidad de las sensaciones,nuevos descubrimientosnuevos cuentos de grandes escritorespoemas, poetas, compositores.
Besar es una expresión sana dentro del mundo artificiales una obra de arte del corazónun silencio dentro de la música,una música eterna dentro de la rutina de no besarbesar es un ejercicio que desarrolla la creatividaddicen que han salido buenos proyectosluego de un gran beso.
Besar es una libertad intermitenteporque los besos duran lo que la mente decidemás allá de eso, todo es intermitentelos días son idas y vueltascomo la vida mismay el beso es el cambio de estación,da la casualidad de que siempre vuelve la primavera...
Ayelen Illanes
ayelen_illanes@hotmail.com.ar
Últimos versos
Es cierto que allí,la noche vacía
recorre el silencio
cuando tus besos
desgarran la bruma.
Son tus manos
las que alteran el tiempo
del tiempo y purifican
la arena, exhumando
recuerdos.
Nunca seremos uno,
es por eso que hoy
he decidido recostarme
sobre lo que he perdido.
Juan Garibaldi
juan_garibaldi@hotmail.com
De espaldas
De espaldas al futuro arrinconaste mi deseo.
Las manos buscaron, al tanteo,
la rosa de este invierno.
El cuerpo venció el pudor con gemidos
cuando redondeaste cada ángulo, perverso,
y miré la sombra de la luna
mientras palpabas a Rigel en mi nuca.
De espaldas al universo
capturé el placer entre pupilas
y amanecí violetas en tus palmas.
Descubierta.
Elisabet Cicotta
elisabetamelia@gmail.com
Roma
Si de tu perfume ya no queda nada y a mí todavía me emborracha
Si de no poder estar con nadie se trata,
Si de perder la boca más preciada,
Y no encuentro qué hacer, ni qué decir, ni qué sentir,
Si solo quiero que sea noche
Y te amo y te odio todavía
Si todavía estoy viva
Si todavía puedo desperdiciar mi vida amando tu reflejo
Me muero de miedo.
Y la soledad me envuelve con su velo, cada vez más negro
Y mi cuerpo está cada vez más quieto
Y tu perfume no se va.
Los agujeros se abren estáticos y los párpados pesan.
Tu sombra se ve aún a ciegas.
Toda yo un peso muerto me veo desde adentro
Con vos, con la ausencia de vos
Un peso muerto y un agujero
Eso soy.
Anirak





