Revista Viajero N° 28 - Octubre 2008



La cama


A ti cama mía voy a escribirte
con alegría;
porque cobijaste mi niñez y cubriste
de sueños mi adolescencia.
Quién colérico de alegría no ha
saltado sobre ti.
Quién alguna vez no te deseo más que a nada
en el mundo.
Porque cada mañana sufro cuando
te tengo que dejar... hasta he
Llegado a pensar que te amo.
Porque siempre que estoy con vos,
quiero quedarme un ratito más.
Me abrazo a la almohada y me
cuesta despegar.
Cuántas veces he llorado contigo;
cuántas veces has escuchado mis penas,
mis alegrías.
Oh cama mía, cama de todos los días,
de mi niñez, de mi adolescencia, de mi
madurez. Madre de todo descanso.
Podré distanciarme del mundo, pero
nunca de ti, porque en ti pienso
En mi asedio cotidiano.
Oh cama mía, cuántas veces hice
el amor sobre ti, con dulzura y
placer.
Oh cama mía, si algo no puedo
hacer sobre ti, no vale la pena
hacerlo.
A ti te escribo con veneración;
como un niño adora a su juguete,
como yo a las rosas y los jazmines.
Porque en tu mundo pasa todo, en
tu mundo se resuelve todo.
Cama de todos los días, de aquellas
tardes de estíos o aquellas noches
Invernales.
Este es mi reconocimiento a tan
delicado material que muchas veces
la comparo con el calor del hogar.
Oh cama mía, si algo no puedo hacer
sobre ti, no vale la pena hacerlo.

Héctor


















Renacer


Con una mueca sutil
la luna me hacía un guiño
mas en mi mente febril,
hacía gala el desaliño.

Las estrellas cual diamantes
se descolgaban del cielo
y mis lágrimas brillantes,
rodaban lentas al suelo.

Ya la noche se pasaba
ella lucía su belleza
yo más sola me quedaba,
toda empapada en tristeza.

De pronto la claridad
comenzó a aparecer
y noté la realidad,
del nuevo día nacer.

Salió el sol todo de fuego
y me inundó con su luz
pedí perdón en un ruego,
y me olvidé de mi cruz.

Marga Margione

















Porqué no


Quién me inspira y cómo son las cosas,
en este circuito desilusionado de mares.
El cómo se hace amigo porque sí;
la lluvia va al cielo porque también.

El solo en su quietud contamina relámpagos;
fuego que imita la fuerza y lo frágil.
Ahora que añora mañana,
mañana intentando ayer.

Con estas música que sentencia
cráteres de tristeza:
el porqué no requiere respuestas,
el cómo despierta fantasías.

Y la unión es ficción
de esmeralda violeta y cartón.
Esto que jugando soñó y cuenta
lo que nunca se sueña de noche.

Un verso lleno de pasión dormida,
un barco a la deriva en el desierto,
una palabra dicha bajo el agua,
y la pluma incesante ávida de besos.

El escritor renovando el quién,
el cómo muriendo de amor,
y el porqué
                porque sí.

Jonatan
















Tango


Tango ausente,
de pupilas que saben
a despedida:
rojas manos acarician
la aurora
vestida de pájaros,
suponiendo que vendrá
la cárcel con sus huesos
dispares a tronar.

Juan Garibaldi


















En un solo beso...


Haciendo danzar mi corazón
te involucras en mi vida,
sin razón de ser.
Como un viajero
Heces que mi mente y mi alma
vuele junto a ti.
Animándome a ceder
a mis tributos de mujer,
encendiendo esa llama
que se alumbra y se opaca.
Invadiéndome, de un frío intenso
que corre...
Por la desnudez de mi cuerpo,
fluyendo en mi sangre
el deseo eterno de amarte.
En cada beso,
de un hasta mañana, dejas en mi...

Angelross
Alba Rosa Retondo
















Xanadú


(Continuación de Edición anterior)

   Me arrastro lastimosamente y consigo con dificultad levantarme. Camino algunos metros y caigo de nuevo.
   Por momentos estoy ciego. Tengo los ojos abiertos y no veo absolutamente nada, los cierro y mi vista se sumerge en un lugar llamado tártaro. No hay acá suplicios físicos aplicados a nadie, hay en cambio un estado de angustia extremo más que evidente en las almas que caminan en un aparente estado de trance.
   No pertenezco ahí. Mi castigo no está en el tártaro ni en el desierto, sino en la vida profundamente dolorosa de la que escapé; me adentré en la soledad del desierto buscando salir de lo insoportable de una vida a la que ni siquiera pedí. Una vida en la que la felicidad estuvo siempre ausente. Una vida cuya aura siempre fue desagradable, ya que las personas a las que intenté acercarme se alejaron de mí sin siquiera darme la oportunidad de darme a conocer; es por eso que busqué la nada de la inexistencia y posteriormente el lugar y alma femenina de mis sueños en otro estado de conciencia, ya que lo que se conoce como realidad, nunca fue para mí otra cosa más que un castigo constante.
   Desde el suelo y en la semipenumbra de un naciente anochecer, siento que muero. Una mano perteneciente a una pálida mujer acaricia mi rostro.
   -me llamo Freya; yo te ayudé a llegar hasta acá trayéndote el alivio de las lluvias a las que consideraste culpables de un sufrimiento mayor, pero no lo hice para hacerte sufrir, te ayudé a sobrevivir para que puedas llegar a Xanadú y estar con Xana; si morís antes de alcanzar el estado de conciencia en que se encuentra, no vas a verla más.
   La contemplé con la mayor admiración de la que soy capaz. La miré en silencio durante varios segundos antes de tomar su mano, llevarla a mi rostro y empezar a llorar. Ella volvió a acariciarme y pude sentir lo más profundo de su alma en sus compasivas manos; ella se arrodilló detrás de mí y tras haberme tomado en sus brazos, me alimentó e hidrató. Posteriormente se levanto y me dijo:
   -ahora tengo que irme, tenés que seguir solo; pero no te preocupes, no estás lejos de Xanadú.
   Debido a lo lastimoso de mi estado y a la conmoción de su presencia, me costó hablar, pero llegué a decir:
   -Freya, gracias por venir.
   Ella me sonrió y su imagen se desvaneció ante mí.
   No sé cuando haya empezado este viaje ni cuando vaya a terminar, pero sé que el dolor es algo a lo que acepto sin mayores problemas si después de sufrirlo una diosa se cruza en mi senda.
   Vuelvo a entrar en un estado de conciencia alucinante.
   Varias mujeres con serpientes en lugar de cabellos se presentan ante mí. Sé que se llaman erinnias; traen a mi conciencia todo el sufrir despiadado que viviendo causé. Veo a toda la vida microscópica que con mi simple existencia destruí pasar ante mis ojos; me siento culpable, el remordimiento me invade. Entienden mi sentimiento de culpa y se van.
   Mi conciencia se aleja del mundo; veo múltiples obras de arte cuyas dimensiones son enormes situadas en una luna de júpiter. Veo también las extrañas formas de los habitantes de dicho planeta solo existentes en un pasado lejano; escucho sus expresiones de amor, odio, compasión y crueldad presentes aparentemente en toda conciencia.
   De vuelta en la tierra tengo acceso a las escrituras etruscas cuyos significados me son comprensibles; la escritura fonética fenicia es muy limitada en relación con la etrusca, ya que esta es capaz de hacer experimentar a quien la lea los sentimientos que se encuentran en ella registrados; Esa complejidad fue su ruina debido a que nadie podía leer los acontecimientos cruentos en ella contados, sin sufrir un gran daño psicológico.
   Mi conciencia vuelve al océano; veo a un grupo de deidades de las aguas en plena acción, se llaman nereidas. Su parte inferior es de pez solamente cuando están en el agua, fuera de la misma su anatomía es de mujer; estas deidades marinas son cazadoras. Se convierten en hermosas mujeres para así atraer a los hombres hasta la orilla del océano, una vez ahí, los arrastran al agua y los sumergen hasta el fondo de la misma en donde se alimentan de ellos después de haberlos matado con sus muy afilados dientes y uñas.
   Veo sangrientos ritos realizados por celtas y eslavos; entiendo mejor que nunca el hecho de que la religión saca lo peor de todos.
   Veo a Freya buscar a su amor por lejanos países; la veo sola y triste, siento pena por ella y me doy cuenta de que su incapacidad de ser feliz, la llevó a buscar la felicidad de los demás.

Continuará...

Martín X

Revista Viajero Nro. 27 - Agosto 2008




Las hojas


Las hojas caían
en forma de lluvia,
el sol las miraba
desde su altar.
Los niños corrían
hacia su encuentro,
felices de verlas volar

Las hojas seguían volando,
siempre hacia otro lugar.
La gente asombrada pregunta…
¿A dónde irán?

Ellas no tienen voz,
pero sí un suspirar,
responden con una guiñada
y se van velozmente hacia otro lugar.

Lugar ajeno sin previa tregua,
lugar muy lejos quizás irán.
Yo no se cuando, pero presiento,
que algún día volverán.

Jessy












El Jinete sin cabeza


Había una vez un hombre llamado Tom Soller… Era maestro de todo... de música. El daba clases en el pueblo de Aberdin. 
Un día había un baile… lo invitaron… ¡él no tenía pareja!... 
Estaba decidido a bailar con la chica mas hermosa del pueblo… que ya tenía pareja: Javier. Este lo retó a que cruzara el bosque… le presto su caballo… Tom fue; entró al bosque. Cuando iba a cruzar escuchó un ruido de caballo… pero no era el suyo. Fue más adentro del bosque, y sí… se lo encontró… El Jinete sin cabeza… 
Tom trató de escapar pero no pudo… Desde ese día nadie lo volvió a ver… 
solo a la entrada del bosque… se ve la gorra…

Jerónimo Sanchez
8 años












Xanadú

Camino por el desierto sufriendo el tormento del clima y la sed, empujado por las imágenes divinas que abundan en mi mente, arrastrado por las ganas de alcanzar un oasis y salir de la constante frustración del llegar a la cima de una duna, solo para encontrar que al bajar cual círculo interminable, se encuentra ante mi otra similar.
  El día se vuelve noche y el calor extenuante, frío que congela hasta los pensamientos. Camino lentamente sin olvidar que es mejor la crueldad del desierto que la del suburbio; cierro los ojos unos segundos y el calor vuelve a presentarse. Es de día otra vez; ya perdí toda noción del tiempo, ya no sé si un segundo dure lo que un día o viceversa.
   Venís a mi mente, visión milagrosa. Puedo verte pero no alcanzarte; tu imagen amable y sacrosanta se presenta ante mí como una triste metáfora de un oasis siempre lejano; tal vez el oasis no exista más que en mi imaginación, o tal vez sea yo producto de la suya; quizás ella crea que hay cosas que le son desconocidas, es posible que yo me encuentre entre ellas. Es probable que yo solo viva en lo desconocido de su mente, pero intento salir de ella antes de morir.
   Una tormenta de arena me lleva a cerrar los ojos. El viento es fuerte y el deseo de morir está más presente que nunca en mi; cuando entre lo inalcanzable de la vida parece estar la propia muerte, la existencia es un castigo cruel, una súplica constante de compasión a una naturaleza despiadada.
   La tormenta pasó y sigo rumbo a ninguna parte.
   Creo en la inutilidad de toda acción. Siento que mi vida es como la idea taoísta del barco al que uno cree dirigir, cuando en realidad el océano puede a uno destruirlo cuando quiera, por lo que me pregunto: ¿Qué me hace seguir? La respuesta es: el instinto el instinto de conservación me hace seguir adelante y crea en mi, alucinaciones incontrolables en las que veo lo que necesito; sin embargo sé que todo espejismo es inalcanzable. No importa cuanto trate de acercarme, siempre está lejos de mí.
   La lluvia se presenta y me hace sobrevivir, pero en vez de salvarme hace que mi sufrimiento sea más largo.
   Si todo tiene un lado opuesto, para que uno sea feliz, otro tiene que sufrir, por lo que creo que este largo camino de miseria, permite que otro atraviese una senda de riquezas y amores.
   Camino un poco más y me desvanezco. Abro los ojos y trato de levantarme, veo a lo lejos a Xanadú. Vuelvo a desvanecerme y al abrir de nuevo los ojos estoy de vuelta en el desierto. Los vuelvo a cerrar esperando soñar otra vez con ese lugar.
   Sé que Xanadú es solo un sueño, pero tal vez al morir en ese estado de conciencia, el mismo pase a ser real. Abro los ojos y estoy en la ciudad mitológica.
   Camino por una estrecha calle rodeada de casas de agradable aspecto. Hay un silencio reinante solo interrumpido por el rumor del viento chocando contra la vegetación circundante; veo a mujeres cuyas miradas no son de odio pasar a mi lado. Sigo caminando hasta llegar a una fuente de agua cristalina; una mujer joven está sentada sobre una piedra, le digo:
   -Hola.
   -Hola.-me responde sonriendo.
   -¿Cómo te llamás?
   -Xana.-me contesta.
   La miro bien y noto que es hermosa. Trato de distinguir el color de su piel y pelo, pero no lo consigo; al parecer el color pierde sentido en este lugar. La sigo mirando sin decirle nada y ella me pregunta:
   -¿Por qué me miras así?
   -Estoy admirándote.-le respondo.
   Ella me da un beso y me abraza. Estoy sentado junto a ella y acaricio su rostro mientras le digo:
   -vos no me odiás.
   -¿Por qué habría de odiarte?
   -Las mujeres me odian.
   -Yo no te odio.-me dijo con verdadera preocupación en su expresión.
   -Pero eso es porque no existís.
   Me miró en silencio varios segundos antes de preguntarme:
   -¿Por qué dices que no existo?
   No contesté por varios segundos.
   Leí sobre vos. Sos una ninfa, una diosa mitológica de las aguas; existís solo en la imaginación, cuando despierte no te voy a ver más... decime que me equivoco.
   Ella no contestó inmediatamente.
   -Este estado de conciencia es tan real como cualquier otro... yo existo, y estoy contigo ahora.
   Ella me besa y siento que me desvanezco. Un poco por el efecto emocionante de su proximidad, pero sobretodo porque se me acaba el tiempo en este lugar; alcanzo a decir:
   - Chau, Xana.
   Ella me saluda con la mano y yo me despierto de nuevo sobre las arenas.
   Me levanto con la dificultad propia de a quien una travesía semejante ha castigado, pero con la imagen agradable de aquella diosa en la mente que me hace querer seguir adelante intentando alcanzar un sueño similar.
   Yo no te olvido, Xana. Se que estás en alguna parte esperando a otro viajero sufriente para reanimarlo con tus virtudes, ya que esa es tu naturaleza.
   Sigo adelante pensando en que cuanto más sufra, más posibilidades voy a tener de volver a verla; Ahora no acepto el dolor con resignación, lo ansío profundamente, deseo que el mismo invada todo espacio de mi alma.
   Las dunas son cada vez más altas. Camino lentamente y a cada paso me siento morir; una modesta provisión de agua me da energía para continuar. Al igual que la lluvia que una vez me hizo seguir, esta agua hace a mi sufrimiento más largo, pero el dolor se hace más soportable esta vez sabiendo que tras mucho sufrir, voy a estar con aquella a la que encontré sin buscar.
   Caigo al suelo y las imágenes de Xanadú se amontonan en mi mente: en las calles puede verse la coexistencia de lo salvaje con lo civilizado. Árboles por todas partes cubriendo con sus ramas la parte superior de todas las casas. El agua está presente en cada esquina con su infaltable fuente. Hay pasajes subterráneos que llevan a también subterráneos pueblos; no hay una gran riqueza individual por parte de las personas, pero si hay una opulencia colectiva, ya que hay todo tipo de establecimientos comúnmente pagos en el estado de conciencia ordinario, accesibles gratuitamente a todos. No hay autoridades ni leyes morales. No hay tampoco formas de vida microscópicas imposibles de no destruir; el castigo por causar dolor innecesariamente, es la vuelta a la llamada realidad.
   Este es el sueño de los miserables, el lugar al que se llega tras haber perdido toda esperanza y gana de vivir, el lugar situado más allá de todo sufrir.
   Desde el suelo y en un estado de semi inconsciencia escucho a mi deidad decir:

   -¡Te estás acercando!

Continuará...

Martín X












Guerrero de luz...


Guerrero de luz...
Como el vuelo de un pájaro creaste,
te convertiste en un mago,
hechicero de tus manos,
en un tiempo de sombra...
En una imagen, te asomas 
y me cuentas en tu resonar,
anunciándote a mi paso...
Como un ángel en tus melodías nacen,
emblemas de amor.
En una comunión 
me conviertes en lo que soy.
Pacificando y endulzando el amor,
ese amor celestino de mis letras,
que solo fluyen,
cuando suavizas e iluminas todas mis tristezas...
En un arcano de mi vida,
melodioso llegaste para despojar
y devolverme las ansias de vivir.
Interprete de mi corazón,
a Dios, doy gracias,
gracias ,porque existes!!!

Angelross
Alba Rosa Retondo












Reflexiones para locos


¿De que hablar?
Del muro de labios que me espera.
De la condena suelta en mi taller de esquizofrenias.  
De la dictadura del güisqui. 
De la abstinencia escondida en el armario.
Del suicidio impreso en la garganta de un maniquí.
Del cuerpo inquieto en su sexualidad. 
De la lepra poética que me integró.
De los mingitorios absueltos.
Del aliento de los estrangulados.

Revista Viajero Nro. 26 - Julio 2008



Nacimiento


Porque fui miembro del coro de insepultos.
Porque me enredé en la mano de una caricia
y, sin autorización, caminé por el altar de los cobardes.
Porque mi alma se astillaba de dolor,
mientras llovían corazones alados del norte.
Porque seguí en pie, al borde de la paloma azul,
que es el abismo de los que callan su extravío.
Porque combatí la sombra con luces apagadas,
y, soportando la baba oscura del reloj,
descubrí el fósforo mudo en tu mirada.
Porque existes en el verso abierto,
desde que mi sed te vistió de nacimiento. 

A mi Esposo


Es mi primer aire que respiro.
Es el motor de mis más débiles esperanzas.
Es la luz que da vida a cada latido.
Es la inmensidad que llena cada espacio frío.

Es la dulzura mas divertida de la cocina.
Es la alegría mas dulce de cada día.
Es la pureza apasionada por el amor.
Es la riqueza que agradezco y valoro haber recibido.

Es agua que se entromete a lavar lo pesimista.
Es color de mis mañanas pintadas con su sonrisa.
Es música en mis desvelos y en mis mañanas.
Es silencio y humildad en las heridas.

Es calor al amanecer y al anochecer.
Es entereza al luchar y al crecer.
Es sabor a cielo al hablar de amor.
Es amor divino el que inspira su voz.

Vamos a Parir


vamos a parir
vamos a parir
vamos a parís
en busca de cigüenas, enormes, blancas
vamos a parir vamos a parir como se debe
que para eso nos pusieron sangre en las bombachas
vamos a partir vamos a partir
hacia la orbe donde seremos mujer
vamos a parir
todas a la vez
llenamos el mundo de gorditos rechonchos
de ojos gorditos y rechonchos para que miren
para que vean las maravillas del mundo
cada vez más lindo
vamos, nena, a parir
que para eso estamos
nada de tour eiffel ni de montmartre
lo que yo busco es un gordo bebé
para poder ser
me voy a parís

Puerta Cerrada


Cuando escuchó la sirena Julia lo supuso. Otra niña violada. Otra vez había pasado. Tres violaciones, esto no tenía fin. Hacía 10 años de la primera, por ella tuvo una condena de 5 años. Salió en libertad. Pocos años -pensó Julia- el tratamiento psicológico lo hubiera ayudado pero él no lo quiso terminar, quizás hubiese sido efectivo.
La segunda violación 3 años de cárcel. ¿Cómo es posible? se preguntó- Y ahora las sirenas policiales la enloquecían. Qué había hecho mal- se auto reclamaba- Seguro vendrá en busca de cobijo, llorará su arrepentimiento, después amenazará con el suicidio y por último intentará convencerme para que le dé una coartada. No está bien, nunca lo estuvo. Esto no puede seguir así, debe tener fin, las niñas no tienen la culpa de sus drogas, de su propia niñez, ni de mí.

Tal como supuso esa noche llegó cansado, llorando, a pedirle algunos pesos. Julia lo abrazó como sólo ella podía hacerlo. Le preparó un café con leche, hasta medialunas había comprado para él esa tarde. 
Carlitos se extrañó del recibimiento, por lo general siempre había reproches. Tomó la taza, estaba caliente. Prendió el televisor, mientras ella traía las medialunas. 
Julia abrió un cajón de la alacena, se dio vuelta, lo miró con lágrimas y disparó. Cayó muerto, cinco disparos efectivos terminaron con su vida. Se arrodilló para besarlo y en voz muy baja le dijo: Hay cosas que una madre debe arreglar con sus hijos a puerta cerrada. Respiró hondo y apoyó el revólver en su sien.

Al día siguiente los noticieros anunciaban que el violador se había entregado en una localidad cercana.

Elisabet Cincotta
Primer premio de cuentos brevísimo verano 2008
Grupo literario almafuerte
Berazategui











Mi hermana


Cuerpecito pequeño
que cobijas mi alma entera
con mis cuitas, mis angustias,
con mis ansias, mis esperas.

Manos abiertas al andar
cual inquietos caminos que aguardan
esos; mis pasos; y al llegar
los abrigan y los alzan.

Aguas mansas son tus ojos
que penetran en mi ser,
me estremezco lentamente
y me embriagan de placer.

Cuerpecito de cristal,
montoncito de ternura,
así te siento, tú mi hermana,
eres toda la hermosura.

Susana











Me seduces


Me provocas, me seduces
haciendo elevar mis instintos
a un paraíso...
Donde noche a noche
con tus manos
que recorren y acarician
cada parte de mí...
me llevan al placer,
dónde juntos en un gemido
en cada suspiro
haces estremecer mis sentidos.
Majestuoso y genuino
como un ángel
que en las noches de intimidad
te conviertes en el demonio
de un amante, sacando lo mejor de ti...
Convirtiéndome en la mujer más dichosa,
entre sábanas arrugadas,
amanecemos...
Arrobados de un amor mutuo,
dejando allí plasmados los éxtasis...
Donde tu y yo nos refugiamos
en cada encuentro...
Anelando y esperando
cada amanecer..
Cada entrega tuya
deja en mí sentimiento profundo
que construimos vos y yo
en este infame mundo.
Donde los te amo,
endulzan...
Saboreando religiosamente
el mérito de amarnos tanto!!...

Angelross
Alba Rosa Retondo


Revista Viajero N° 25 - Mayo 2008

 


Congelados sobre asfalto de cielo


Congelados sobre asfalto de cielo
con finitos placeres y vocablos 
                                                 él ríe 
crucifica plegaria fluorescentes 
sobre las que gira desenfrenado
hoy calma hay 
se toca y se mima estruendoso
                              casi edénico
                                          o esplendoroso 
se lubrica con resinas de médulas 
                                sexualmente quebradas 
punto coma residuos de escotes 
                                      lunares que marcan 
                                                                   el camino 
mil agujas cosen arco iris a sus párpados 
-él- ebrio de resplandores 
                 de fusilos de labios 
                                            mordidos  
                                                     mórbidos 
                                             no se encuentra 
                                                cosechable 
José Castillo
engendro_gelido@hotmail.com















Una vez fui de Constitución a Quilmes con los ojos cerrados

Una vez fui de Constitución a Quilmes con los ojos cerrados.
Volvía de la cancha. Yo no vivía en Quilmes, pero no había otra: la policía te sacaba de la cancha y te dejaban la estación de Quilmes, con la misma obstinación con que Clint Eastwood trasladada presos a través del desierto.
Hice Parque Patricios-Plaza Constitución a pie, trotando, siempre al ritmo de los caballos. Una de corrí, en Victoria.
Poquito corrí.
El poder de observación de un amigo: la montada le pega a los que corren. Nos hicimos un costado y caminamos como peatones comunes. Estación Victoria, tren a Retiro y subte a Constuta. Ahí, en el subte, pude zafarme. Zafarme de Quilmes. Me apuré a subirme al tren antes de que se cierran las puertas automáticas del otro lado del andén, abierta para que se bajen los pasajeros que acababan de llegar a la terminal. Salí como uno de ellos y me tomé 129 derecho mi casa. 
Yo vivía en Varela Éramos unos cuantos hincha de Quilmes en el barrio. Cuestión hereditaria: cuando nuestros padres eran chicos el Defensa no estaba ni fundado. Los hinchas del Halcón vecinos medio que nos cuidaban, no mencionando nuestra existencia a forasteros y avisándonos si algún barra iba a andar por el barrio, cosas que no se nos ocurriese andar con nada representativa encima.
Cuando el último ascenso, me encontré con la hinchada de Quilmes en los andenes de Constitución. Yo iba, qué vergüenza, a Palermo. Iba a una reunión, con otro amigo, músico, también hincha de Quilmes.
Era un bardo armar fechas para tocar. Ni me imagino después de lo de Once. Por suerte la banda ya no existía y nunca más se me ocurrió quemarme delante de gente. 
Caíamos en que podríamos haber hecho a tiempo. Ir a la cancha y después a la reunión, digo. El partido se había retrasado porque los del bicho habían alfombrado el campo de juego casi por completo por completo con papelitos.
Fue en Ferro. De haber sido en Paternal, lo hubieran alfombrado por completo. Se había perdido el ascenso aquella otra vez que llegue a Plaza, desde Patricios. 
Czornomaz se había comido un gol imposible.
En el asiento del tren eramos tres, mi amigo el que aquella vez en Victoria, yo y alguien que no sé, en ese orden, desde la ventana. 
A ese alguien que no sé nunca lo llegué a ver.
-¡La ventana! grito un policía. "Cierran la ventana", quiso decir. El hijo de puta recorrió el tren de punta a punta con una especie de rifle de agua, compresor o porquería similar.
-¿Qué?- dijo mi amigo, volteando hacia la ventana. El chorro se le metió en medio de la palabra, a mí me dio en los ojos.
Olor a mostaza; esta no lo sabíamos. Mi amiga tosía. Él tampoco podía ver.
Me quemaron la cara.
Cuando nos alejamos un poco de Constitución, el de al lado del pasillo abrió la ventana. Un pequeño alivio, ahí dejamos de putear al rati.
Nos quedamos calladitos.
-No agachamo, muchacho -el desconocido nos advertía acerca de inminentes impactos de proyectiles,  provenientes de las villas, a la formación. También nos dio aviso de arribo a Quilmes.
-Quilme.
Nos despedimos de nuestro lazarillo fortuito, esa voz sincopada, para hacer un recorrido ciego, hombro a hombro, por las calles céntricas.
Pudimos haber causado una catástrofe.
Pero bien podría haberla causado cualquiera, no fuimos particularmente afortunados. E es lo único que cabe esperar de la metrópolis: que colapse. Podría suceder en cualquier momento. Solo hace falta un mal día.
Todo se prende fuego.
El equilibrio del tránsito es el equilibrio de un rengo de vidrio, con más experiencia en ser vidrio que en ser rengo.
Lo único seguro se me hace el tren, cruzando la ciudad, a oscuras a la fuerza, ardiendo bajo el suelo negro, quemado. 
Solo hace falta un mal día. 
Esa noche había poco movimiento. Quilmes estaba de luto. Y no sabía lo que le faltaba, todavía.
Llegamos, de memoria, al almacén familiar de unos amigos que también iban en la cancha, sobre la calle Alsina. El padre se había quedado atendiendo, viendo el partido por televisión. Los hijos aún no habían llegado.
La canilla del baño reactivó el ardor.
El almacenero nos vio las caras rojas y aspiró una expresión de impresión: todas las eses tragadas entre Constitución y Quilmes.


Luis Orani
luis_orani@yahoo.com.ar

Segundo


Soy la tenue imagen redundante de alguien ya visto por algún testigo incrédulo y pedante, haciendo algo ya hecho alguna vez. 
El segundo en poner un pie en la Luna, el segundo hijo de mi padre, el segundo mejor alumno, el segundo mejor compañero, el segundo en tomar mate, el segundo en la fila. Exclusivamente segundo. 
 
Quizás el segundo en notarte, el segundo en amarte. No hay recuerdo mío que no te recuerde antes a otra persona, no hay mujer que me ame más que como una empecinada alternativa. No hay rastro mío que no sea característico de alguien anterior. 
Soy una sumatoria de segundos, el segundo entre mis amigos, el segundo en tu agenda. Absurdamente segundo.
 
El segundo nombre que muchos gustan esconder, la segunda estrella en caer atravesando el cielo, el que se para idiota, y también segundo, sobre el “2º” en un cruel podio. Soy el segundo tropiezo con la misma piedra, por supuesto ya habiendo sido pisada dos veces por algún inerte autómata.
La segunda materia en los estudios, la segunda puerta que no esconde ningún premio, la segunda persona estafada por tus ojos. Meramente segundo.
 
Sin embargo, soy el primero en darme cuenta de todo esto.

Gonzalo















Cabo Polonio
 
A Guillermo Huergo
 
Desde el cielo hasta el cielo
despliega la mar
su bravura incontenible:
alud de proezas y fantasmas
mudos, cuyas gotas
blancas tienden
al anonimato inhabitado.
El faro, inmutable
en su temblor agónico,
recorta el horizonte
y lo colma de lejanía.
Entre piedras que serán
olas de un atardecer,
me confundo con su ligadura
de dunas y soles a soñar

Juan Garibaldi
















Paty


Sabés que no entendés 
tan absorta estás en tu pobre cabeza 
no me interesa explicarme, sé que en vano
la contradicción es moneda corriente en estos días 
de tu parte y la mía 
somos diferentes e intolerantes 
aunque admiro tu ser, sé que me reprochás demasiado 
entendés que no puedo ser tu esclavo,
primordialmente porque no tenía razón 
cada uno es lo que siempre fue, 
yo me banco tus locuras 
parece que vos no aguantas mi enfermedad 
yo no te obligó a seguirme, aunque me encantaría 
te veo muy brillante, poderosa sinceridad 
pero mis verdades te lastiman, 
las tuyas me hacen reír 
las palabras arruinan cualquier momento perfecto, 
pero sé que querés una aplicación, 
y también que no querés saber más nada
creés que me entendés completamente, 
exagerada es tu visión, radical y militar 
no ves los grises, sino la negrura que me envuelve 
no tenés fe en mí, no me amás en verdad, 
tenés temor de salir lastimada, 
no puedo creer que me veas como a un monstruo
desalmado, despiadado, egoísta e idiota. 
No todo es tan simple, la rutina es un pantano 
del cual necesito por momentos escapar 
veo la gente "adulta", las personas normales 
sinceramente me repugnan, me dan pena 
destinadas a vivir por sus reglas inflexibles 
amargados por la vida cotidiana, 
no ven realmente todas las oportunidades que les brinda mundo, 
no ven el corto tiempo que transitan, temerosos se ocultan de la misma vida, 
que se encuentra la vuelta de la esquina. 
ser libre tiene un precio muy alto, ser incomprendido, ser artista, aspirar a lo sublime, a lo que ves con tus ojos, a crear un mundo partir de un suspiro. Yo vea la belleza y la tristeza que nos rodea, no quiero evitar apreciarlo todo, y en ese momento en el cual se nos dio la oportunidad de existir pienso en disfrutar de muchas formas la vida, que es una sola, es acá, es ahora. No hay mundos paralelos, no hay cielo, paraíso ni infierno, todo está aquí; el bien, el mal, elegí lo que quieras, pero no lo establecido, lo que hace el vulgo sin pensar, hacé lo que te salga, y si no hay nada, observá a tu alrededor, algo va a inspirar deseos ocultos en vos

Leandro Silvay
















Solo quereme que te quiero

Si me querés dame una canción que sea de miel;
y yo podré abrirme entero.
Pon tus manos en mis mejillas cansadas 
de tanto esperar primavera;
y acaricia todos los huecos del alma 
y llenalos con esa canción y un beso.

Si te quiero lo sabrás por mis ojos, 
por mis miedos y mis besos y mi pecho vacío; 
también porque latirás el doble y yo aún más,
cuando tus ojos negros me ríen.

Pero no te preguntes si me querés,
solo quereme 
o amame iluminando mi alma y mi estrella,
y juntemos nuestro siglos trasparentes.

Vos y yo seremos trigo  que crece las nubes, 
yo y vos buscaremos el sol en la luna 
y el río rojo sin matiz de vainilla.

Porque te quiero se me quema el frío. 

Jonatan

Revista Viajero N° 24 - Marzo 2008


 


Me gusta imaginarte


En la frontera verde de la tarde
los pájaros se beben el ocaso,
filtra en las hojas una mirada de humo,
medita el horizonte
El sol de octubre gime
encendiendo siluetas en las ramas.

Jadean las palabras del poeta:
“Transitar la vida sin imaginación
es andar ciegos... caminar a oscuras”.

Por eso...
cuando los pájaros se beben el ocaso
me gusta imaginarte al borde del camino
como en aquella tarde luminosa,
con un pequeño bolso
y un atado de sueños.

No sé cómo es amarte
y casi sin quererlo, 
obstinado, 
contra viento y marea,
obediente al mandato,
me he vuelto caminante.

¿Puede negar el pájaro su idilio con el viento?
Y en esta tarde blanca
imagino tus ojos, 
tu sonrisa,
oigo la voz que ordena  
seguir siempre adelante,
mientras crece en el alma
la hermosa sensación de estar volviendo.

Eterno peregrino, 
avanzo...  siempre avanzo,
me empuja la esperanza de encontrarte
al borde del camino
con tu pequeño bolso
y un atado de sueños.















Los aromas


Una ráfaga de viento desprendida del recuerdo trajo 
aromas a mi mente entrando a un túnel 
de pasados tiempos.

El  que resurge primero es: el de mi madre 
transmitiendo su colonia de suave fragancia.

El   jabón con nombre de mujer: "Manuelita",
mamá lo manejaba con tiernas caricias en mi cuerpo.

El  de los domingos, sabía a harina y huevos, 
al levantarme encontraba como un cuadro prolijito 
la pasta lista hecha con manos mágicas 
y en el fuego el gran tuco, donde mojaba el pancito en 
ese rojo burbujeante que hoy creo, tenía vida adentro. 

Sigo en el túnel que me lleva hacia la escuela,
¡como perdura en el tiempo!
El aroma a tiza, pizarrón y a tinta, que mi pluma 
cucharita mojaba en el peligroso tintero.

El del parque con su variedad de árboles, mi hamaca 
Quería llegar a sus copas para impregnarme 
con fragancias naturales.

Además el  de las calles empedradas que luego de la 
lluvia se unían, tierra y piedras regalando su frescura.

Sigo trotando en el túnel llegando a la casa de los abuelos
en un lejano pueblo donde resurge el aroma de maderas 
recién cortadas por mi abuelito carpintero 
y del pan caliente que la nona paradita frente al horno 
cuidada como obra de arte amasado con amor y 
sabiduría.

Me atraso y adelanto en el túnel acercándome 
al más bello aroma:
El de mis bebés, perduraron como el sol,
la luna y las estrellas, eran de pureza infinita.

Y por último aparece el aroma pasado 
y presente del amor...
¡A cuánto sabe!, ¡a montañas ríos, 
Mares, arco iris, campo, cielo y fuego,
Que junto a la lluvia se penetra en la tierra como el amor 
En el cuerpo!















Niebla


Canto mi desencantado canto atorado.
Lo grito, lo aprieto, lo dejo salir llorando.
Me lo refriego por la cara, me hago daño y lo canto.
Me lo desenredo del pecho, del cuello, de los bordes del costado y de ahí abajo.
De los confines del caos me lo arranco, 
me lo succiono, lo chupo, lo muerdo, lo trago 
y largo el canto inmundo, 
me lo exprimo de la piel y me lo saco.
Te vuelvo a tragar, grito, te sigo tragando.
Grito el ácido canto de tu desencanto
Te escupo, te vomito, te hago asco, me canso, jadeo, sigo cantando.
Mi piel toda te llora igual.

Karina Androvich














Al verdadero poeta, creador de imágenes,
inventor de sonidos, mi mundo...


Separarse en un vuelo de gaviotas,
desaparecer del omnisciente de sus párpados
y despertar,
de nuevo,
evocando un silencio
que construye con mariposas crudas
la distorsión del cuerpo en el vacío, 
tan solo y lleno de nada.

Lejana,
se sacude
y vuelve

Se encuentra,
no en sí misma:
en su fabricante de poemas.

Se entierra.
Amor circular.
Búsqueda.
Encuentro.
Gaviota...

Corre hacia sus ojos
y se hunde,
en el devenir de un sonido















Del amor eterno


Caminaré por el bosque buscando tu perfume volando por las hojas
Y un hada me dirá que dejaste una carta
Caminaré por los rincones buscando tu aroma enredando el suelo
Y un duende me dirá que dejaste una rosa
Un susurro en el oído me dice que nunca te fuiste de mi cama,
Un corazón me grita a golpes que las sábanas plasmadas son huellas
Del amor que dejamos ahí eterno

Caminaré con rumbo a la  mar buscando tu cara flotando en el agua
Y un delfín me dirá que dejaste un barco de papel 
Caminaré por las mañanas hacia tu puerta regalándote un beso
Y las plantas me dirán que sentada esperas
Un calor me recorre la boca juntando mariposas en tu cuerpo
Unas alas me toman para volar hacia un lugar
Del amor que tomamos eterno

Caminaré de tu mano encontrando tu aroma besando las hojas
Y el hada sonríe al vernos
Caminaré todo el mundo entero a tu lado amándote en cada paso
Y el duende nos dará un parque de rosas
Un beso en la boca por siempre
Una pasión en la cama por siempre
Del amor que es eterno















A Ayelen


segundos contados 
con los ojos marchitos de extrañarte 
 
tus sueños son suyos 
                                 tus labios le pertenecen 
la marcha atrás se vuelve circular 
                                       acabo siempre solo 
                                                 desnudo de penas 
                                                  suicidadas a tu nombre 
 
el universo se expande en mi contra 
         sos tan suya que mis labios duelen de nombrarte 
                                    de nombrarte y sentirte lejana 
 
respiro el aire que me dejas al ir a su búsqueda
              y le maldigo con toda la felicidad que extraño 
              
                  le deseo tu amor como todo mártir 
        mientras me elimino en el intento de susurrarte 
                                 y saberte suya perdida 
                                                     lejana pero feliz














Instrucciones para tender la cama

a Jorge Guinzburg

Mírela doña, puro arte de élite, una obra maestra de la vieja vanguardia. Sí créame, no la menosprecie, después de todo, es “el lugar de sus sueños”. Eso es cosa seria y por ende, merece su respeto, y por qué no, su culto. Pero ojo, no prenda velas a sus pies, perdón, a sus patas. Debido a que el acolchado/cubrecamas/manta puede incendiarse, y ni usted ni yo queremos que eso pase. No podemos dejar que se reduzcan a macabras cenizas todos aquellos sueños que quedaron allí guardados (un verdadero backup de los que tiene depositados a plazo fijo en su corazón) tampoco podemos permitir que sus planes familiares, laborales y demás se quemen, que sus cálculos algebraicos para llegar a fin de mes ardan acompañados solitariamente.
Señora, sáquele una foto a su cama y luego pídale un autógrafo, aproveche esta oportunidad que Dios le dio, usted es de los pocos elegidos para tener ese trono nocturno que hace florecer toda la imaginación que sus neuronas reprimieron durante todo el día. No me malinterprete madame, con esto no quiero decir que aquellos infelices que fueron a parar a un banco de plaza no tengan anhelos, al contrario, ellos le ganan a usted por goleada.
Pero, sea sincera señora. Usted lleva ventaja, usted viaja en una Ferrari por el valle de las esperanzas; mientras aquél pobre humano se ve obligado a hacer el rito de apretar los dientes y morder el aire para saciarse un poco el hambre que su alma y su cuerpo arrastran. Ese hombre (o mujer, niño, etc) no tiene una almohada con plumas de ganso y en su lugar, usa un bollo de papel con viejas noticias impresas. Señora, ¡aquél sujeto está a años luz de usted!
Dele señora, no peque de desagradecida, vaya y tienda su cama (no es difícil, no necesita ningún instructivo para poder hacerlo). Prepárela para la posible ceremonia de esta noche, en la que usted tendrá la dicha de destenderla para abusar de ella una vez más. Hasta que llegue el día en que la muerte le mandará un sms con la palabra “hallegadotuhora” y su cama opte por ser de deliciosas nubes blancas o de enormes llamas de fuego.

Romina Galarza














La Palabra


Guarnecida por anaqueles vacíos,
tímidas sinfonías y voces nocturnas,
la palabra surge apacible 
del vientre agonizante:
Enarbola su sueño esquimal
interrumpido y glorioso.
Cada ola que baña su acento original,
con imperiosa lentitud desordenada
determina la sombra equívoca y profunda
que sucumbirá en ella.

Revista Viajero Nro. 23 - Febrero 2008



Cada palabra tuya...


En las noches donde mis ojos
se encuentran con el brillo de los tuyos
en la oscuridad del silencio.
Bendigo y doy gracias
porque llegaste a mi
para sacarme de esta soledad...
Con los aromas que emanan
los pinos y tu perfume
dejan en el ambiente que vivo
una sensación de paz.
Donde mi alma eleva a mi musa
e invita a un sueño...
Gozando de alegrías y tristezas
a una dicha sincera.
Contemplando desde el cielo
a un nuevo ángel,
que alimenta mi fe.
Desconociendo el futuro incierto,
rodeada de raíces firmes
enlazados de sentimientos sinceros
y perdiendo el miedo al pasado,
voy aprendiendo a que el amor existe...
Espolvoreando de un manto de plata
deslumbrándome a cada segundo
entre el piano y una dulce melodía
calladamente guardo para mi
cada palabra tuya...
Resplandeciendo así el verde esmeralda de mis pupilas,
encendiendo en llamas mi corazón latente
cubriéndolo en lavandas y azahares.
Me susurras pausadamente en cada suspiro
un Te amo...te amo...!!!

Angelross
Alba Rosa Retondo
albarosaross@yahoo.com.ar











Besar


Besar es un remedio,los labios son caramelosson parecidos al amor.
Besar es una historia nueva,es la imaginación del viento cuando roza los árbolescuando cree en la libertad,es lo que gritan los coloresen el medio del atardecer.
Besar es la forma más hermosa de la geometríapor estar desposeída de ella,es la informalidad de las sensaciones,nuevos descubrimientosnuevos cuentos de grandes escritorespoemas, poetas, compositores.
Besar es una expresión sana dentro del mundo artificiales una obra de arte del corazónun silencio dentro de la música,una música eterna dentro de la rutina de no besarbesar es un ejercicio que desarrolla la creatividaddicen que han salido buenos proyectosluego de un gran beso.
Besar es una libertad intermitenteporque los besos duran lo que la mente decidemás allá de eso, todo es intermitentelos días son idas y vueltascomo la vida mismay el beso es el cambio de estación,da la casualidad de que siempre vuelve la primavera...

Ayelen Illanes

ayelen_illanes@hotmail.com.ar












Últimos versos

Es cierto que allí,
la noche vacía
recorre el silencio
cuando tus besos
desgarran la bruma.
Son tus manos
las que alteran el tiempo
del tiempo y purifican
la arena, exhumando
recuerdos.
Nunca seremos uno,
es por eso que hoy
he decidido recostarme

sobre lo que he perdido.

Juan Garibaldi
juan_garibaldi@hotmail.com












De espaldas


De espaldas al futuro arrinconaste mi deseo.
Las manos buscaron, al tanteo,
la rosa de este invierno.

El cuerpo venció el pudor con gemidos
cuando redondeaste cada ángulo, perverso,
y miré la sombra de la luna
mientras palpabas a Rigel en mi nuca.

De espaldas al universo
capturé el placer entre pupilas
y amanecí violetas en tus palmas.

Descubierta.

Elisabet Cicotta
elisabetamelia@gmail.com











Roma


Si de tu perfume ya no queda nada y a mí todavía me emborracha
Si de no poder estar con nadie se trata,
Si  de perder la boca más preciada,
Y no encuentro qué hacer, ni qué decir, ni qué sentir,
Si solo quiero que sea noche
Y te amo y te odio todavía
Si todavía estoy viva
Si todavía puedo desperdiciar mi vida amando tu reflejo
Me muero de miedo.
Y la soledad me envuelve con su velo, cada vez más negro
Y mi cuerpo está cada vez más quieto
Y tu perfume no se va.
Los agujeros se abren estáticos y los párpados pesan.
Tu sombra se ve aún a ciegas.
Toda yo un peso muerto me veo desde adentro
Con vos, con la ausencia de vos
Un peso muerto y un agujero
Eso soy.

Anirak












Sucia existencia


Él es un hombre muy pulcro, meticuloso en el orden, un tanto obsesivo. Su casa es un chalet de dos plantas con 2 habitaciones; 2 baños; living-comedor; una cochera grande cubierta a nivel; un lavadero; una habitación de servicio y un baño de servicio. En la habitación de servicio duerme la mucama, una mujer alta, robusta y de tez blanca. Esta habitación se encuentra en la planta baja de la casa junto con el baño de servicio; el living-comedor; el lavadero; la cocina (íntegramente cubierta de azulejos blancos); los muebles blancos; el piso blanco, como si fuera  una carnicería o algún hospital. En la cochera se encuentran, aparte de su siempre impecable gran auto blanco, todas sus herramientas ordenadas alfabéticamente, cada una con una estampa que indica el nombre de dicho elemento.
En la parte superior de la casa se encuentran las dos habitaciones y el baño. Una de las habitaciones posee dos camas individuales, un gran placard de madera blanco, y una computadora. Lo raro, es que él vive solo, sin contar a la mucama, que duerme por supuesto en la habitación de servicio. Según el día él cambia de cama, si el clima es cálido duerme en la cama derecha, porque esta cerca de la ventana, si esta fresco, en la izquierda, porque esta más cerca de la estufa, si esta húmedo en la izquierda, si esta seco en la derecha. Pero si llueve y hay truenos, ahí es otra cosa. Él tiene preparada la otra habitación, recubierta con un plástico especial muy grueso, que no deja pasar el ruido molesto de la lluvia, ni sus truenos escandalosos y atemorizantes.
 La gente que lo conoce piensa que es una persona fría, que no expresa lo que realmente es ni lo que siente. Pero él es eso, en su mente no cabe la posibilidad de la duda o de la espontaneidad ni libertad siquiera. Esas son cosas para vagos, inútiles, excrementos sociales, que él sin duda desprecia; aborrece con todo su ser. Se horroriza del hecho de pensar solamente por un momento que existe gente así. Todo en su vida esta planificado, bien organizado, no cabe ni el más mínimo error. El orden le da seguridad y eso, para él, es lo más cercano a la felicidad. Ama el meticuloso orden con el cual su mucama arregla sus camas, pone los cubiertos en la mesa, limpia los ventanales y cuida su vestimenta. Por eso la contrató, le paga el sueldo mínimo y sin feriados. Tiene a la mucama hace cuatro años y en todo ese tiempo, la conversación con ella fue siempre la misma, “Hola, buen día” Y “Adiós, hasta mañana”.  
Se levantó como siempre a las 7:00 hs, no encontró a la mucama en su lugar habitual, la cocina. Al no verla, ni tampoco sentir el aroma a café con tostadas, típico. Se tomó con las manos la cabeza y se dijo así mismo: -Esto no esta nada bien. Preocupado, sin saber que hacer. Luego de un momento de reflexión, se dispuso a buscar a esa mujer desobediente, por los lugares que él sabia que podría estar. 
Primero fue al baño de servicio, suponiendo que se habría retrasado, ella estaría lavándose la cara o atendiendo sus necesidades, al pensar en esto y al tenerse que enfrentar a semejante situación, le agarro un fuerte dolor cervical. Él se encontraba dispuesto a reprenderla por semejante ofensa. Se calmó, tocó con suavidad la puerta cerrada del baño, no hubo respuesta. Supuso que ella se hacía la distraída y golpeó de nuevo con más fuerza demostrando su enojo. No hubo respuesta. No estaba preparado para semejante falta por parte de su mucama, se encontró desconcertado, tomó coraje y abrió la puerta. No había nadie, es más, no había entrado aún esa mañana, porque el cepillo de dientes estaba seco, la bañera también, él sabía que todas las mañanas ella se bañaba. Al imaginarse a su mucama desnuda, a punto de bañarse, le dio vergüenza, sonrojándose. Esto le produjo más bronca aún de la que tenía, llegando a sentirse muy mal, sacó como conclusión que a ella todavía no le habían dado ganas de levantarse de la cama. Se dirigió directamente a los aposentos de su mucama, todo rojo, lleno de ira. Al llegar a la puerta, se dispuso a abrirla violentamente y gritar frenéticamente, -Que carajo es lo que esta pasando!?, pero pensó que eso no era lo correcto, no entraba en su forma habitual de actuar y procedió a golpear suavemente la puerta, reprimiendo toda su angustia, sin otra alternativa.
Desde adentro de la habitación no hubo ninguna respuesta pero se escucho un pequeño sonido, un quejido sordo, casi imperceptible. Él había desarrollado una increíble percepción auditiva, para escuchar que era lo que ocurría detrás de puertas o paredes, por eso suponía que es lo que estaba aconteciendo ahí dentro. 
Era su mucama quejándose de placer, se encontraba con su amante, que había entrado por la noche bajo sus narices, como se atrevía la muy perra a traer a un desgraciado así a su casa sin su consentimiento, que igual jamás tendría. Esa traicionera trajo a un sucio, cerdo, criminal, que se mete en una propiedad ajena a acostarse con la servidumbre de otro hombre. Que falta de respeto!, de seguro se deben de estar riendo de él, en silencio, pensando en como lo habían engañado, pero ellos no sabían con quien se estaban metiendo. 
Fue corriendo a la cochera, donde guardaba un tanque lleno de gasolina, fue a la cocina, agarro los fósforos, se encontraba dispuesto a quemarlos para mandarlos directo al infierno.
No se encontraba nervioso, es más, se sentía muy tranquilo, en paz, por que sabía que lo que estaba a punto de hacer era lo correcto como buen cristiano que era. Los pecadores no tenían lugar en este mundo y menos en su casa. 
Antes de entrar en la siniestra habitación, reflexiono sobre sus ideas por un momento, allí supo que jamás había visto algo tan claro en su vida como en ese momento, sabia exactamente como debía obrar, cerraba todo perfectamente, se encontraba listo para actuar.
Abrió la puerta de golpe, lo que encontró no era ni siquiera parecido a lo que él suponía saber, el escenario era completamente diferente. Su mucama yacía desnuda en su cama, quejándose como había escuchado, pero sobre ella en vez de un amante, incontables alimañas, más precisamente cucarachas, le hacían el amor, devorándola a pedazos. De su boca emergían cientos de insectos, era como si nacieran desde su interior y fluyeran como un río asqueroso por toda la habitación.

No pudo moverse, quedo inmóvil como una estatua de concreto, mirando el horrendo espectáculo que allí se desataba. Pasó un segundo, que parecieron mil años. Se dio media vuelta, dándole la espalda al hecho, tomándose la cabeza. Se encontraba  totalmente desquiciado, su cabeza no pensaba con claridad como estaba acostumbrado a hacerlo. Había olvidado por completo quien era, que quería y a donde iba, cosa que jamás le había sucedido. Por un momento se olvidó de todo, hasta de su propia existencia, realmente se sintió libre, hasta feliz y sonrió. Todo le pareció un sueño hasta que escuchó una vos muy familiar, que le trajo buenos recuerdos. Era su mucama medio muerta, que hablaba como si tuviese la boca tapada. Se dio vuelta, vio que ella seguía tirada en su cama y tenia la boca llena de manchas negras vivas con patas sanguinolentas. -Esto no es ningún sueño, realmente esta en problemas, como puedo ayudarla!? 

Leandro O. Szilvay