Revista Viajero Nro. 34 - Junio 2009





Mi mundo


Bajo la tibia penumbra del ocaso de tu mirada busco mas luz..
Busco recorrerte...  conocer tu horizonte.
Hiriente invierno me atraviesas indiferente cuando brego 
quemarme en tu rojo incandescente.
la bruma mortal me cubre.. el frío de lo "no tu" me hace inerte
por no tenerte.
Levantas tus párpados y la luz me vuelve y me siento nacido
en el verde miel de tu  mirada astral.
Tu indiferencia solo "atardece".. mas jamas oscurece si estas
conmigo.. Presente.
La aurora se quiebra y tu sonrisa roja me vuelve a encender
en llamas.
Me quemo.. muero.. toco el cielo y en tus mejillas desciendo 
entumecido por tanto.. tanto que no puedo entenderlo.
Aquella planicie perfecta se eleva a la altura de tus caderas 
y allí el sol puede que jamas muera... mientras me veas.
Y es que mi mundo... todo mi mundo en ti se hace tierra..
agua.. cielo y aire que solo me quitas cuando me besas.

Maximiliano G. Snieg















Solo mio


En algún lugar privado de tus pensamientos, estoy yo, lo sé,
en algún sitio de tu corazón, esta el mío, lo sé.
Pero también sé que mientras tus pensamientos
y tu corazón son solo míos, tus besos son de alguien más,
tus noches son para alguien más.
Entonces, me detengo, y pienso…
Si no tengo tus besos y no poseo las noches de tus días,
prefiero amarte en silencio y esperarte paciente a que algún día
seas, solo mío.

Karina C.














Comentario sobre el cuento: “El traje nuevo del emperador” de Andersen.



  He comprobado al tener que escribir mi comentario sobre este cuento, que la escritura es un acto de coraje. Hay que tenerlo para escribir vestido y ofrecerse a ser desvestido por tus eventuales lectores.
  Ese emperador que se animó a aparecer desnudo frente a su pueblo, para que nadie pensara que era tonto. Ese, que aceptó la  hipocresía de los que lo rodeaban, fingiendo ver lo que no existía, sólo para no parecer faltos de inteligencia, es un emblema de lo que cada uno puede llegar a hacer( o parecer) para conseguir la aprobación de los demás.
  Hasta que la voz de la inocencia, la de un niño, claro, desnudó la conciencia de todos.
   Y el emperador siguió adelante desfilando, desnudo”….  

¿Me animaré a que mis lectores desabotonen el traje de mi escritura, para despertar el placer de ser leída?
 Es todo un desafío.  Da vértigo. Y un poco de vergüenza …Todavía….

Beatriz  Felippo















Fotografías

I



Ellos me observan silenciosamente desde diferentes puntos de la habitación. Están quietos, bamboleándose en una oscilación suave. Mudos, proliferando graves frases que se clavan como espinas en los tímpanos, en la piel que erizan, en las paredes. Y rebotan y se incrustan en la espalda, ardiendo en un lugar remoto, ya no físico. Espectadores omniscientes inquebrantables que, sin poder influir en la acción, desparraman su magnificencia, envolviendo todo como un manto de humo que hace carraspear la garganta.
Ahí están: antiquísimos, cubiertos de meses, en fotografías ocre, en lomos de libros, en la máquina de coser oxidada, en cortinas bordadas en casa —el título terciario colgando por algún lado, su superficie bramando polvo—, y qué miradas acechantes, premonición, recordatorio sacrílego, se arremolinan en sus vientres, tanta es la realidad que emanan desde el estatismo puro donde están sumergidos.
¡Quien pueda notarlo, quien pueda sentirlo al menos una vez! Quien osase hacerlo, ¡qué terror lo devoraría, qué inquietud nerviosa carcomería su espíritu bullicioso!

II

Los dos tienen algo de inquietos, de la inmutabilidad de una realidad ya caduca y muda. Aún así, la impaciencia se dibuja entre las líneas de los rostros —ya ajadas, llenas de surcos o, peor aún, corroídas, sin color—, fijos como piedra, ostentando inmortalidad.
Claman encasillados en bordes de papel, se chocan contra él y regresan al centro como niños en penitencia, en un vaivén que marea y se traduce al ambiente con un estatismo apenas perceptible.
Yo la miraba embelesado, sin poder abarcarla íntegra, descubriendo en ella matices nuevos conforme el sol iba cayendo y las diferentes luces se animaban a anidarse como olas mansas por la superficie.
Y su presencia se hizo mía hasta fundirse con mis recuerdos, tanto que a veces olvido que ese no soy yo.
 
Agustina














Mi paso por La Vida

“Dedicado para los míos 
que me esperan en el cielo.”
    Eloisa Lillo (87 años)
En el instante preciso 
en que mi alma se despedía
cerré mis ojos… y vi La Vida.
Vi un camino, un desconocido túnel
vi luz… mucha luz… y un tata…
vi una puerta que no era  la de mi casa
pero era tan bella o mas que aquella
y adentro mucha gente… feliz…
Solo podía mirar… no tenía palabras
allí todo era hermoso… no había penas
nada del cuerpo dolía… y la gente…
había gente feliz… muy contenta…
y me estaban esperando…
especialmente un hombre…mi amado…
De repente me encontré de la mano del tata Dios
y me llevó a dar un paseo
por un lugar muy lindo… y todo era amor… paz
Pero no era cualquier amor…
era un amor limpio… sano… puro.
Estaba por pasar el túnel
y el tata Dios me estaba esperando
pero no fui… porque todavía no era…
todavía tenía algunos desórdenes que arreglar
y desperté… y vi 10 ángeles alrededor de mi cama rezando…
y yo desconcertada por mi paseo
me puse a rezar con ellos.

Nos acompañamos por varios días, y cuando llegó la hora señalada me fui feliz... 
porque les dejé mi vida en cada enseñanza...
y los amé a todos hasta el fin.

Liliana Araya Pacheco Lillo
¡¡Siempre estarás presente Wely!!
TODOS TE AMAMOS













Volar


Desde pequeña su imaginación siempre fue muy grande, sobre todo cuando no tenia control sobre ella, o sea en sus sueños, en los cuales todo podía suceder, pero hubo uno que la persiguió por toda la infancia hasta su madurez hasta llegar a ser el único, en el principio una diversión propia de una niña, después como una pequeña obsesión, una distracción de los problemas cotidianos.
Su único sueños era volar, pero su sueño no era igual a los que tal vez tenían los niños de su época, o por lo menos así lo pensaba ella. No soñaba con ser aviadora, recorrer los cielos en alas plateadas a velocidades increíbles, tampoco soñaba con ser la primera astronauta sin temor a lo desconocido, cruzando nuevas fronteras espaciales.
Lo único que quería era volar, flotar por el aire y hacer piruetas como solía hacer Peter Pan en los cuentos que leía en su niñez. su sueño era único como puede llegar a ser un sueño y le pertenecía de modo que jamás se atrevió a contárselo a nadie.
Tal vez algún psicólogo, psicoanalista o cualquier psico que se precie de serlo lo habría denominado evasión a la realidad.
A ella no le importaban las definiciones, en cierto modo era su secreto de la felicidad, pues cada mañana después de hacer su recorrido por distintos cielos, se levantaba con una renovada alegría sin preocuparse, o tratando, de las adversidades.
Así fue que creció, entre realidad y fantasía, agobiada vivía sus días, tratando de no ahogarse en los problemas cotidianos, tratando de sobrevivir en un mundo hostil, viviendo su realidad mortal, ansiosa porque llegue la noche para escapar a un mundo solo conocido por ella, para surcarlo con nuevas piruetas y sentirse feliz por estar ahí lejos de todo, y así vivir su vida inmortal de sueño como todas las noches.
pero llegó un momento de su vida en que la realidad le demostró que la vida no es solo sueños, muchas cosas suceden y la mayoría no son tan felices ni alegres como ellos, que con solo la fantasía de volar no se podía ir a ningún lugar, compendio que los problemas no se iban tan lejos como para perderse infinitamente.
De pronto comprendió que su sueño podía hacerse verdad, su tan anhelado sueño de volar y que no tendría temor ni vacilaría llegado el momento, se iría por los cielos de su niñez.
A la mañana siguiente de la revelación, un transeúnte, cualquiera, de esos que les gusta caminar con las primeras luces del día, sería sorprendido por el cadáver de una mujer a la que le gustaba soñar, en un mundo donde no esta permitido volar.

Lola Ghiglione














Soy el mio


Egoísta sigo parado al pie de la linea
miro y espero comprarme el tiempo
con cada aliento que se va
solo poseo mi mente.

El norte es tan Sur que el reloj ya no es tiempo
del este al oeste todo es cielo e infierno
en el medio del mundo esta todo lo mio
soy el mio.

Y los sentimientos, me han olvidado
toda la inocencia perdida en el tiempo
no hay significado detrás de mis ojos
sin la necesidad de ocultarme,estoy a salvo esta noche.

El océano esta lleno pero cada lagrima que llore
como la luna llena busca estrellas, posesivo busco amigos
el dolor aparece cuando solo soy negado
solo conozco mi mente, solo se que soy mio.

Y los significados, me han olvidado
toda la inocencia perdida en el tiempo
no hay sentimientos detrás de mis ojos
sin la necesidad de ocultarme,estoy a salvo esta noche.

Leonel Hernan Ortiz














Hipnótico


Sus circulares vértigos se indefinían en el centro plural. Su micro silueta convergía en un macro universo infinito donde a cada instante más ondas recaían para desprenderse.
Espiral que ni había menoscabado tras sones de un pendular minutero, se hacía constante, persuasiva por arrear más líneas hacia sí. Era una imagen móvil. Era una incisiva ronda de brotes curvilíneos sólo para atraerlo. Pues el hombre no había dejado de observarla, de mimetizarse ni siquiera cuando se agotaba y prescindía pestañear.
Nadie se lo había impuesto. La espiral había estado encerrada bajo un cuaderno, bajo unos bosquejos de ordenamientos precisos. Al él ya tantos le habían sugerido que no la viera, que no se acordara, que esto fue estímulo tenaz para buscarla.
Se había sentado en un parque, junto a personas que se dispersaban, junto a desordenados imprevistos. Ahí había llevado a la silueta, pues no creía necesitar alejarse de ningún sitio. Es que, aunque le habían dicho que no habría de tolerar movimiento y sonido alguno cuando ante ella se viera, jamás advirtió sensatez en ello.
Cuando había desplegado a la espiral, ya no podía ver ni oír sensación alguna. Ya estaba, sin predisponérselo, inmerso en aquél orbe de tiranía curva. Y así había pasado sus segundos.
Cuando la imagen lo había librado, ya todo le resultaba similar comparándolo con los momentos previos de esta experiencia, como si nada hubiera ocurrido.
Guardaba el disco y volvía del parque. Volvía para guardarlo sabiendo que las suposiciones del elemento hipnotizador habían sido mal hechas, mal decididas. Aún las de menor riesgo, pues nada en él se había modificado.
Aunque de vez en cuando notara que la figura movediza se intercalaba ante sí, no le prestaba atención. Es que se lo atribuía a su memoria. Y estos saltos de su percepción para nada incomodaban su estar. Pues tanto veía a la espiral como al entorno, a la imagen unívoca como a las apariciones inesperadas de la calle. Había llegado a ver todo –ambos cosmos- a la misma vez, sin dejar de caminar ni de preocuparse.
Él ya creía que la hipnosis le había abierto un mundo, en vez de cerrárselo, que ahora era capaz de contemplar una silueta antes ignorada.
Hasta que el hombre comenzó a ovalarse.
Sus brazos se encerraban hacia un centro simple. Así, su micro cuerpo se extralimitaba y fundía en un macro núcleo sidérico, donde a cada instante más de sí se desprendía.
Se hacía arremolinado, aunque con orden. Se hacía circular, curvo, y en perpetuo movimiento.
Sin más ilusión ni esperanza de volver a ser hombre, espiral ya era. Sin más quietud ni dispersión dada a expandirse quedó hipnótico. 

Federico Laureanzana














Relax


Una noche cálida, una canción de
amor, unas palabras claras y
en frente te tengo a vos; una
sonrisa tierna, una caricia suave:
que lindas que son las noches
cuando se siente amor.
tengo alegría constante y mi
cuerpo enloquece, quiero mirarte
a los ojos, puedo hacerlo una y
mil veces.
Si extrañarte es quererte,
y por quererte te extraño tanto;
ven a verme pronto, y sácame
de este quebranto.

Héctor D. Carpio


Revista Viajero Nro. 33 - Abril 2009





Un espacio oscuro


En un espacio oscuro, más allá del alcance de la luz de dioses
miente, herido y trastornado por los restos de una amor traicionero.
La inocencia de un niño es comprada y vendida en el nombre del maldito,
pues al rabia de los ángeles se marcho en un silencio frío.

No voy a pedir perdón porque conozco lo que hago,
como voy a retener este dolor tan verdadero.

Dime cuando el beso del amor se convirtió en mentira.
esto lleva la cicatriz de tu pecado muy profundo,
no me ocultare detrás de este miedo hacia ti
por favor llevate tu haz de luz falsa, de este espacio oscuro.

Todos los momentos malos han sido puestos a descansar otra vez,
la sonrisa del alba, trae lujuria y felicidad nuevamente.
Se puede ahora enfrentar los días sin ser traicionado por la confianza,
las horas pasan y salvo la vida sacudiendo el polvo de tus marcas.

La tormenta golpeo el barco que giro hasta hundirse,
y aunque caí al mar sigo nadando hacia al orilla.


No me ocultare detrás de este miedo hacia ti
por favor llevate tu haz de luz falsa, de este espacio oscuro.

Leonel Hernan Ortiz















Llovizna de gotas


Gotas caen sobre otras entre un nublado espejismo espectral. Suaves, diátonas ensimisman la planimetría que cede sin cadencias, sin fulgores de timbre solar ritmando. Gotas que han compuesto lagos son lágrimas cuando no se llora, sino cuando se calla.
Si entre cada una viera la amplitud que las diferencia, no volvería a ver los charcos. Vería entre cada gota un espejismo fantasmagórico y pronto a deshacerse. Reuniría, sobre los vientos del rugir, una por una para poder componer lagos que volasen hasta diezmar los vacíos que separan Tierra y Cielo. Tentado, buscaría entre ellas a la menor, a la más pequeña para decirle que no se acobarde, que ya la composición está definiendo su nota sobre los planos de un hogar agua.
Que yuyos la acompañarán; que insectos revelarán su impaciente estridencia, serán compañías contra tanta soledad ya ante su cercano exilio. Quizá ella note comprensión, una soledad compartida al menos con mi decir. Pero jamás tolerará –por el bien de su raciocinio- que haya sido expulsada de la nube; atrio donde nunca incomprensión alguna se hubiera desatado si no fuese por aquel relámpago anunciante.
Está cayendo. La veo plenamente resignada a habitar sobre la vereda que se extiende siendo el arribo, la ruta de aterrizaje que no había premeditado. Y cae. Un baldío es sede de cuantas lágrimas se han desprendido de la garganta celeste, de ese llanto incontenible y necesario para permitirme verla. Sí. Porque si no hubiera habido llanto, nada podría haber sido visto; y ni siquiera podría haberse sospechado que también sienten las alturas, ternura, descomponerse para relacionarse. Es que su ascetismo no es tan extremo como para impedir que se transfigure su imperancia en lloviznas de voces pentagramadas.
Pero aún así debo confesarte, gota, mi arrepentimiento. Es que no verás más que figuras reflejándose a tu alrededor. No verás a nadie que sepa cuál es tu ansia, tu clamor solitario. Verás, gota, que sólo vos seguirás lagrimeando. Tales aguaceros se te figurarán como desiertos de fantasmas que rozan la superficie del charco. Y en donde junto a otras esa distancia por mí vista, mientras caías, persistirá.
Llovizna, nunca dejarás de ser gota. Nunca las partes que te componen podrán quedar olvidadas aunque no sean vistas, porque sino nada serás.
Llovizna, temo decirte que tu tragedia es falsa, que descompone toda auténtica angustia.
Llovizna, no te digas furiosa cuando las gotas son genuino desprendimiento hacia la soledad.

Federico Laureanzana
















Reverso


dedico a muchos de esos hombres que en el 
momento de las definiciones, 
se van en espuma.

tener un rasgo, saltar como un resorte,
reaccionar como un hombre verdadero,
que no prevee, ni el porvenir le importa,
es un mérito indudable y justiciero.

que es capaz de sostener con un rival,
que le sale al encuentro, un altercado,
es un gusto de valor muy singular,
que merece dejar significado.

pero si luego después de tal desplante,
donde se vierten insultos a patadas,
se arreglan y quedan como antes,
con la excusa de que no ha pasado nada.

es que ninguno de los dos tuvo coraje,
que hicieron de la riña un juego vano,
volviendo al recíproco homenaje,
a darse como amigos las dos manos.

no digo que resulte la porfía,
ni mejor el que mantiene su criterio,
pero cree que no puede en pocos días,
echarse al olvido los dicterios.

la frase lesiva es mucha afrenta,
la amenaza y los denuestos otro tanto,
que después reconciliados no se menta,
y siguen la emoción del nuevo encanto.

eso es lo malo, tiene olor nauseabundo
achicarse es un resabio de torveza,
es verdad que los más en este mundo,
van reptando agachando la cabeza.

por lo que cabe proclamar plena falsía,
pacto ruinoso de dos mentes temerosas,
que degradan su honor con porquerías,
capaces de llegar a cualquier cosa.



Domingo L. Lopito












La del barrio


Hoy me salio una murguita
y para el barrio va'ser
historia de pago chico
que fue creciendo después
Colon y Brown es la esquina
casi que me vio nacer
empedrado, heladeria, piberio, el almacen
y alli nomas la placita de futbol y barrilete
donde soñamos la vida
ganando tiempo tal vez.
Los Otrowski, Gantzer, Ferri,
Mancieri, Corin, Szilvay, Cacho, Jesus, la Titina
Susana y Coco alli estan
en la memoria del barrio
como tantos  otros mas.
Ojalä que los que escuchen
esta simple evocación
hayan sentido en el alma
a su barrio como yo.

Roberto Corin  
















Contempla los girasoles,
en su esencia nace su nombre.
Fieles a su instinto,
que los guía cuando claman su brillo.
Son protagonistas en la obra del día,
probemos asumir sus roles.
Son acróbatas del tiempo, brillemos,
busquemos nuestros propios soles.
Contempla los árboles,
como ríen cuando los acaricia el viento,
la fortaleza de su interior.
Como abrazan al suelo sus raíces,
y cobijan al sol sus ramas.
En ellos no existe temor,
su misión es brindar,
regar el paisaje de armonía.
Ellos son nuestros maestros auténticos,
la energía del universo nos une,
a todo, vibra en cada ser,
da vida a una única esencia.


Natalia S. Bozzo
noeliabozzo@hotmail.com















Corazones heridos


Cómo lograr calmar mi sed de amarte
si en mi estás presente a cada instante.
Cómo dejar de lado tu mirada,
si tus ojos penetran en mí,
aún cuando te alejaste.

No lograré consolar mi angustia,
mientras en mi, tu estas presente;
y hoy imploro que por fin partas,
aunque el miedo de estar sin ti
haga sentir que me ata.

Grace













En la marea


Salí a buscar una tormenta que terminara con la vida a la que nunca fui capaz de destruir. Salí a buscar una tempestad lo suficientemente compasiva que no me dejara escapar de su naturaleza furiosa; busqué cosa tal, y aunque aún no la haya encontrado, sin duda la encontraré.
   Mirar a lo lejos y no ver más que agua lo hace a uno sentirse lejos del mundo, lo hace a uno fácilmente olvidar el hecho de que el océano es parte del mismo; estando acá no tengo tantas ganas de morir, sin embargo no puedo quedarme acá para siempre, ya que esta soledad por compasiva que sea termina también lastimando; la soledad duele, pero la de un paisaje despoblado no es la peor, la peor es la suburbana, aquella en la que se ve el bienestar ajeno cual recuerdo constante de una propia felicidad siempre inalcanzable.
   Todo esto se va a acabar muy pronto para mí, ya que puedo ver a lo lejos a relámpagos sobresalir con su luminosidad de entre lo oscuro del horizonte; la tormenta eléctrica se me acerca, y desde lo tranquilo de la distancia que de ella me separa, puedo sentir como la adrenalina empieza a fluir en mis venas cada vez más rápido.
   Las nubes empiezan a cubrirme y el agua cae primero suavemente, pero su fuerza aumenta vertiginosamente; el agua empieza a agitarse y el miedo primario a perder la vida es algo que siento profundamente.
   Cierro los ojos y tomo con fuerza la escalera que conduce a la parte superior del barco; quiero morir, sin embargo el instinto de conservación me impide contribuir completamente con mi propia muerte, por lo que contribuyo con ella solo parcialmente.
   El viento es fuerte y hace al barco tambalearse de manera tan extrema, que tengo que usar toda la fuerza que tengo para no caer al agua; varias veces creí que caería, pero no lo hice. Soporté los embates del viento durante varias horas, pero finalmente mi fuerza empieza a escasear y caigo al agua; lo frío de la misma no me afecta tanto, ya que el enorme esfuerzo que hice insensibilizó todo mi cuerpo. Nado hacia el barco y casi lo alcanzo un par de veces, pero se aleja de mí como teniendo compasión de mi sufriente existencia; sigo nadando entre lo agresivo del oleaje y finalmente lo alcanzo. Trepo su escalera y finalmente caigo exhausto.
   La tormenta pasó y no solamente perdió ella en su intento de terminar conmigo, perdí yo también al sobrevivir a su ataque.
   El cielo vuelve a despejarse y espero ansiosamente la siguiente tormenta.
   Pienso en las cosas que dejé atrás y me doy cuenta de que no son muchas, son más aquellas que querría haber dejado, pero para hacerlo tendría que haberlas tenido en primer lugar, y nunca fue así.
   Pienso en ella; no puedo siquiera nombrarla, ya que su nombre es uno al cual desconozco. No la nombro pero si la recuerdo y aprecio: querría alejarla de todo recuerdo sufriente, de toda memoria hiriente, pero no puedo.
   Yo no te puedo hacer daño, la lejanía de mi presencia me impide lastimarte, pero también cuidarte, sin embargo vos sí me lastimás a mí con tu simple ignorancia de mi existencia; Yo no soy nadie para vos... vos si sos alguien para mí, pero yo para vos no existo siquiera en tus pensamientos.
   La compasión es muy peligrosa; yo considero positivo el sentir el dolor de los demás cuando se tiene la capacidad de reducirlo, pero no cuando se es falto de ella; yo siento el dolor de los demás muchas veces, pero no soy capaz de reducirlo, por lo que se trata de una compasión absolutamente inútil.
   Cuando uno es incapaz de sentirse bien y tiene compasión, intenta buscar el bienestar de los demás, pero cuando uno es también incapaz de ayudar a otros, solo quiere morir. Este es mi caso, yo no solo no soy capaz de sentirme bien, sino que además soy incapaz de hacer sentir bien a los demás, por lo que quiero mi muerte.
   Querría estar con vos y ayudarte, pero no puedo, por lo que quiero olvidarte.


                                Daría lo que fuera por cerca de mí tenerte,
                                Y hacerte cuanto antes de tu sufrir inconsciente.

                                Tu dolor tan sentido llegó a conmoverme,
                                De tu expresión lastimosa no pude deshacerme.

   No pretendo decir que entiendo lo que sentís; sin duda tu dolor es más grande que el mío, pero si te digo que lo comparto en parte, ya que sé perfectamente como es ser acosado por recuerdos hirientes de los que uno no puede deshacerse.
   El sentir que se es poseedor de una existencia inútil, es desesperante, pero la conciencia de que la misma está a punto de llegar a su fin, es algo que sin duda tranquiliza.
   Los días pasan y la escasa comida que intencionalmente consumí, me hace llegar débil a la tormenta tan por mí deseada; no voy a cometer otra vez el error de ser más fuerte que la tempestad, esta vez la misma me encontrará fácilmente eliminable.
   Las nubes negras y la electricidad relampagueante del no tan lejano firmamento, me hacen sentir que mi objetivo está a punto de cumplirse.
   Me viene a la mente un último y sentido deseo en forma de palabras.
   
Martín X

Revista Viajero Nro. 32 - Marzo 2009



…de mujer que acuesta amapolas
y las seduce cantándoles
hasta que duerman


peca la quietud que la apabulla
cuando el filo de la boca se abre
y dice duerme
y la dormida desea
y la carne sufre

de liturgia a la entrega
de mujer que arrima un corte a la arista
del cráneo hasta que sangre
dejando que el río las lave, las duela
y que el viento seque sus caras mojadas
(sí, son sus ahogadas)
hasta que no respiren
se pudran
y quiera gritar para que bailen
(aunque sabe)

las acuesta
les canta
las mece
las hace dormir
las desea
las llama
las implora
y están muertas

noche
de la mujer que llora
y se incinera …de mujer que acuesta amapolas
y las seduce cantándoles
hasta que duerman


peca la quietud que la apabulla
cuando el filo de la boca se abre
y dice duerme
y la dormida desea
y la carne sufre

de liturgia a la entrega
de mujer que arrima un corte a la arista
del cráneo hasta que sangre
dejando que el río las lave, las duela
y que el viento seque sus caras mojadas
(sí, son sus ahogadas)
hasta que no respiren
se pudran
y quiera gritar para que bailen
(aunque sabe)

las acuesta
les canta
las mece
las hace dormir
las desea
las llama
las implora
y están muertas

noche
de la mujer que llora
y se incinera

Ayelén Illanes
18 años
ayelen_illanes@hotmail.com












Efecto secundarios y colaterales


En este frasco, guardaré tus ojos
agua santa clara, el caracol rosado.
Pondré tus manos en gavetas, una de sal yodo
                                                           otra acariciada.
Haré solo un ritual, de totoras, de plumones.
Tus piernas me seguirán a Quilmes:
donde las barreras son peligrosas y los cercos
                                                tratan de atraparme.
Que bueno haber dejado sobre la vitrina tu sonrisa
los jazmines y crepusculario de Don Pablo
Tus gatos buscan una dirección en donde seas 
sobre la mesita tu boca me sonríe, llegamos a entendernos.
Llego el otoño, perdí el frío de mis dedos
                                      llevo tus pechos en los bolsillos.
A veces olvido regar con perfume la maseta
pero planta fiel, tu cabellera aguarda sumisa.
Me siento bien, he tirado las pastillas
                          he vuelto a caminar por los tejados,
a prender velas negras, me queda pensar:
                                                      donde esconderé el bisturí.

Sergio Leandro Gonzalez Zoppi
Premio Femeba 2008













El secreto del mar


         Bajo las profundidades del mar se esconde un secreto. Un pirata amaba a su doncella. El 3 de abril a las 7 P.M. ella se asesinó, no porque no lo amaba, ni porque no le gustaba, sino porque estaba loca.

Para el pirata la doncella era todo, por eso todos los tesoros y todas las monedas de oro que tenía se las llevó a la tumba. Luego cuando ya no le quedaba nada, finalmente el pirata se envenenó y al encontrarlo sin vida, su tripulación lo tiró al mar… y todas las monedas y los tesoros desaparecieron… no se sabe porqué… lo que sí se sabe es que el amor se rompió.

Gero 
9 años
Enero/09













Contradicciones


Aun no estoy preparada 
para que no me necesites.
Aun no estoy preparada
para que me dejes y no recordarte.
Aun no estoy preparada
para que no me abraces.
Aun no estoy preparada
para que no me beses.
Pero si a pesar de todo…
tu no me necesitas, 
quieres dejarme y que no te recuerde,
Quieres atar tus manos para no abrazarme
y apretar tus labios para no besarme
te dejare en libertad para que partas
y de mi puedas alejarte,
aunque el profundo querer de mi ausencia
te haga sentir que me amas.

Grace













A 5 días


Cuando cae la tarde 
y se llenan de sueños las luces del cielo.
Voy sintiendo tu espacio vacio,
voy agrietando el silencio
con mis uñas que gritan.
Manos que se me escapan hacia el mar
buscando tus manos…

Sueño mis labios inundados de tu boca
y navegan mis ojos en nostalgia que 
aunque corta y finita, 
no deja de colmar de vacío mis brazos

Solo unas lunas sin ti
para descubrir como estoy unida a tu ternura.
Me llora la fortaleza de mi sensibilidad
porque trabajan horas extras cuando no estas.
Y te siguen esperando, tantos besos, 
tantas miradas intensas.

Me ahogo de palabras por escribir,
pero ninguna sacia mi garganta
ansiosa de paz… y de vos…

Liliana Araya
Enero 2007














Enséñame a desparramar mi alma
sobre estos renglones en blanco, viento,
como tu haces con las hojas en las plazas.
Como tu juegas con las nubes, viento,
a poder yo llegar tan alto.
Muéstrame como avanzar sin miedo a los obstáculos,
como tu avanzas ante los muros,
que no te frenan, viento, cambian tu rumbo.
Mis pensamientos roban tus alas,
se echan a volar
y ya no son míos.
Añoro esa libertad que te pertenece
convénceme viento de que esa libertad
también es mía.

Noelia S. Bozzo











Eterno e infinito



Lo que nos preocupa o lo que nos hace feliz son lo mismo. No hay porque reír, ni llorar. Lo que te molesta a vos, a mi me hace tan bien que puedo llorar de alegría. Cuando te cuento mis penas sonreís. Que bien me hace verte feliz, sin temor y francamente. 
La necesidad de un otro es vital, estando así tan solo las miserias son solo eso. La felicidad no es completa sin alguien mas. 
Solos mirando al sol caer, sin hablar, sin diferencias, contemplando el firmamento. Estamos destinados a compartir este momento tan chiquito, tan nuestro, eterno e infinito.


Leandro Zsilvay
leaszilvay@hotmail.com













Hace tiempo te ví por acá


Hace tiempo te ví por acá
ahora ya pasó otro tiempo
y hablo de otra manera
tras el dolor duele la vida
y se aprende otra
 
 
hay que sobrevivir

Parece Frío Pero no es


Nos fuimos justo en el momento
de poder seguir viviendo
sin tener que recordarnos

Imanuela Jirón
Chile













El reflejo de los recuerdos
me traen tu ausencia
que a lo lejos ilumina
una sintonía llena 
de claves y esperanzas
dejando a la interperie
quien soy yo...
Mientras,
con tu nombre
que gravo y tallo en arcilla
rodeada de maderas,
aparecen,los duendes del silencio.
Tu voz...
me acompaña y en un suspiro
trabajo paciente,
serena y calma,
manifestando en un eco
melodías resuenan,
como suaves gotas
de una llovizna,
en una tarde gris de verano.
Respetando el deseo
que corre por mis venas,
me controlo y pienso
en simples palabras
que murmuraré...al verte.
Con la claridad de mis pensamientos
razon por la cual
mi corazón late acelerado
al sentirte tan cerca y tan lejos.
Los segundos pasan
como el correr del tiempo.
Y yo te pienso...
Volviendo en mi,
me remonto al recuerdo
lo que dejo la última madrugada,
ese perfume entre sábanas
tus besos y mis caricias
un simple palpitar
y la quietud de un suspiro
que amarrado a mis manos
fue el bosquejo
que termino en un simple.
Te amo...

Angelross
Alba Rosa Retondo

Revista Viajero Nro. 31 - Febrero 2009







Poema 1


Sutil, diáfano, tibio, mi pensamiento vuela hacia ti,
y se sumerge suavemente entre tus pechos
para beber de ellos, la esencia madre y eterna de la vida.


Como una lanza punzante,
que se clava en la carne trémula,
así desgarraste con su moharra
el bastión sólido de mis pensamientos,
navegas en el flujo constante de mi sangre
y son todos mis sentidos los que sucumben,
al dulce suave y profundo estallido de tu voz.


Te recuerdo adormecida entre mis brazos,
Con esa necesidad casi ancestral de ser amada
y en la penumbra gris del pequeño cuarto,
alumbrabas con mil estrellas,
la presencia cálida y sabrosa
del fruto que tú me dabas.



Cecchi
Quilmes 23/11/07
Gracias Musas por acariciarme hoy.















Stop!


Aun no es hora de apagar la luz,
todavía queda mecha en esas velas que se funden.
La noche me llega a través del sonido del silencio.
La paz sepulcral de los vivos, en sus camas dormidos.
Soy lo que en las películas denominan zombis.
Mitad vivo, mitad muerto.
Entre la noche y la luz del día.
Mitad vampiro, mitad vacío.
Solo mi corazón sigue su latido,
su constante resonar en este cuerpo sin sol.
Mi mente controla el descontrol de mis impulsos,
genera dolor en forma de aviso.
No logro dilucidar lo que pretende de mi,
ni sé que es lo que alguien quiere de mi.
No se si quiero saber, pero tampoco quiero olvidar, ni dejar de sentir.
Parar la razón es tan difícil amor
 
¿A dónde voy tan rápido?
 
¿Por qué se frena el tiempo y parece nunca terminar?
 
Leandro Szilvay















Suelo extrañar a menudo
las caricias que inhiben mi seguridad.
Recordar que los momentos
solo momentos son,
estremecen mis ganas
y encogen los hombros de mi excesiva inquietud.

Derrámense las lágrimas contenidas,
las culpables de oxígeno escaso en tu piel.
La tormenta en tus ojos te pide cesar,
el temblor en tus manos no acaba jamás.
Tu cara empalidece el alrededor ahora gris
pero tus oídos bailan con melodías cálidas al tacto del azar.

El río de tus dudas
son el interrogatorio cotidiano en el periódico del presente.
Es que su corriente es tempestad,
y sus orillas peligrosas
el principio de un final.

María Luján
abstractaspalabras.blogspot.com















ella sí me conoce                                 
[...] entiende de mí                         
cada respiración                   
cada no quiero          
José Catillo

                          no es real
pero sí está cuando me acerco
sabe como usar el silencio en respuesta

es la única que me ignora al mirarme
                que me canta antes de dormir
       la que                        en sueños
se queda quieta

a veces
      es la única a la que no le duelen mis caricias

Agostina Ciccone















El laberinto


Salí como tantas otras veces a la calle a buscar una chica. Caminé durante horas y no encontré a ninguna; obviamente hay mujeres por la calle, pero es muy difícil encontrar a una que esté sola, tenga más o menos la misma edad de uno, y una vez habiéndola encontrado, que con uno quiera hablar. Ya me había rendido y volvía a mi casa.
   Enfrente de mí había un boliche que parecía tener una salida del lado opuesto a la entrada, por lo que decidí cruzarlo para acortar camino; el lugar era una especie de casa convertida en bar. Entré en la primer habitación y después a la segunda, cuando vi la salida, salí, pero en vez de aparecer fuera del negocio, aparecí de nuevo en la primer habitación; No creí estar viviendo una experiencia fantástica ni nada de eso, supuse que era una especie de laberinto como los de los parques de diversiones, ya que vi varias cosas raras, pero no tuve miedo, ya que como dije, creí que era solamente eso. Había un tipo de pelo largo al que le pregunté como salir, me dijo por donde se salía y me fui. Pasé otra vez por la misma habitación y volví otra vez a entrar a la primera. Lo vi al tipo de nuevo y le dije:
   -Che, decime como salir porque sino me quedo acá con vos para siempre, ¿querés que me quede acá?
   El tipo dijo que no y se reía, pero no me decía por donde salir. Había una mujer y le dije lo mismo.
   -Te voy a decir lo mismo que le dije a él: decime como salir porque sino me quedo acá con vos para siempre, ¿querés que me quede acá?
   La mujer me dijo:
   -Seguime.
   La seguí y entramos a la segunda habitación, la mujer empezó a buscar la salida y no la encontraba, entonces pensé que estaba en la misma que yo. Hablamos un rato y después ella se acercó a una puerta y la abrió. La puerta la atrajo y no la dejó ir. Habían del otro lado almas que me pedían que las ayudara, una imagen propia de película de terror; Ni siquiera intenté acercarme a la puerta. No sé si todavía creyera que solamente era un lugar diseñado para asustar o que se trataba de otra cosa, lo que sí sabía era que quería irme. Vi una salida y salí esperando entrar de nuevo en la primer habitación, pero aparecí afuera. Una vez ahí, me vi sosteniendo una especie de globo del cual podía escuchar una suave voz de mujer; entendí que era de la misma con la que había estado. Le pregunté:
   -¿Te voy a ver otra vez?
   -Tal vez.
   -¿Voy a vivir mucho tiempo?
   -No. tenés una misión importante en la vida, vas a hacer muchas cosas antes de morir, pero no te va a hacer falta mucho tiempo para hacerlas.
   -Voy a escribir un cuento sobre esto, ¿está bien?
   -Sí, escribilo.
   -¿Qué tengo que hacer para cambiar mi vida?
   -Nada, todo se va a arreglar solo.
   Después de eso y con una calma impropia de la situación vivida, me fui a mi casa.

Martín x















Poeta delibery 

A Oscar Macho                       
Para un poeta entrañable 
con mucho cariño 
No hace falta que lo llames 
... aparece: 
en cualquier parte; 
desde el sur de Buenos Aires. 
Se dirige a la ciudad, 
recorriendo cada oído, 
recitando apasionado 
sus poemas colorido,.
a su paso.
Pintoresco personaje ciudadano, 
sentimientos ambulantes 
declamado. 
Amor, nostalgia, 
encuentro, infancia.
"Sueño azul" como lo llaman, 
pronuncia un verso 
entusiasmado 
y vuela lejos. 
Es ave libre. 
Auto instruido se define,
piensa, escribe, camina y proclama, 
sonrisa amistosa 
mirada tranquila, 
calidez y simpatía, 
Cabello cano, ojos claros, 
ademanes fervorosos... 
Es Oscar Machos, 
         te encontrará!!!

Cintya














Noche sabia


Si tu alma está dolida
no llores esta noche,
déjala pasar y espera la mañana, 
seguro todo estará mejor.
Sientes pena, ganas de romper las cosas;
haz lo que sea, grita si quieres,
pero no llores esta noche.
Piensa en mí o en ti
créete que esto también pasará
y cuando eso pase, solo un
recuerdo será.
Alma perdida, corazón desvariado
no le consultes al día
consúltaselo a la noche
ella y tu almohada comprenderán
tu pesar, te dará un sabio consejo
y por la mañana todo terminará.
Por eso no llores esta noche
déjala pasar.

Héctor

Revista Viajero Nro. 30 - Diciembre 2008



Pupila


Incesante      cambia          se agita
siempre          ve los mismos absurdos
    que se desplazan a la vida
           interrumpiendo su camino.


  Un manantial de risas
crudas                 a veces muertas
o        simplemente        dormidas
   bajo la belleza
             de su noche clara.


Incontables insectos de color
   pueblan su estancia
muchas veces en sombras grises
            que se parecen
   a las cavidades del tiempo.


Como un diamante
               del color de universo
encierra una galaxia psicológica
       bajo su manto

                de plata y cielo.

Agostina Ciccone
agostinaciccone@hotmail.com
alquimistadelversolibre.blogspot.com












Entonces ya no puede escribir
no puede ni quiere escribir,
asomar la cabeza a la tierra
con toda la timidez del último conejo
de la temporada
es una tarea para el hogar de los corajudos.
Ay! la tristeza es ese hueso de caracú
que se pela entero un día de invierno cualquiera
a las 6 PM
al ritmo engañoso de un hit de los 80, cueva adentro.
"Tomame con alfileres"

Lilian Bastó
liliandice.blogspot.com











Helio


Hace un tiempo que no te veo
y no te quiero esperar.
Mis sueños. Mis anhelos,
mi aurora...donde estas?

Recuerdo que hace un tiempo
te he visto pasar,
y con Helios tras de ti
encontré al fin la paz.

Pero ahora ya se fue
y no veo donde estás,
solo Nix me acompaña
y no me gusta su amistad.

Mi aurora te suplico
que pases una vez más,
esta vez te prometo
que te intentaré cuidar.

Titus












dEs ORdeN


ojos tus de detráS, 
manos mis habitaN
VACIAS y
desordenadas.
Anaqueles
inquietos: Borges,
Cortazar, Kafka o 
Señores X,
Antonin Artaud.
CRONOPIOS.
Hoy, la sangre?
No lo sé…
ya he ojeado
su río multiforme.

Juan Garibaldi












La guerra inesperada


Hola! Mi nombre es Germo y hoy les contaré una historia que no la creerán.

Yo iba a la guerra (mis ancestros lucharon al lado de guerreros aztecas), entrenábamos a diario. Un día nos llegó una carta de amenaza que decía que nos iban a atacar, no lo creímos… y uno o dos meses después, la carta era cierta… Nos atacaron rápidamente, agarramos las armas y nos defendimos. La guerra duró dos años enteros, mucha gente murió, hasta mi mejor amigo… tiraron una bomba, él la vio… yo no. Salió corriendo y me empujó, la bomba explotó… en fin, por lo menos murió salvando mi vida.

No hubo muchos sobrevivientes, yo soy uno de ellos. Bueno,  esa fue la historia, y visítenme para que les cuente otras. Chau.

Gerónimo Sánchez
8 años












                                      

Interrumpes tu descanso


Tras el desvelo inexorable de la noche,
las estrellas son testigo
del insomnio consolador de la inquietud.

Estremecidas tus manos heladas 
exclaman aquellas carencias varadas en el tiempo,
y surge una pausa… 

El pasado es presente en la metamorfosis de las horas,
el futuro inexistente es un enigma en el pensamiento que te agobia
y aun así, seguís pausado en tu desdén.

Y cúmulos de tu ignorancia
hacen humo la coherencia inconclusa en tu pensar.
Así el anhelo, la satisfacción y la ilusión
recorren los senderos sombríos de tu mirada perdida.

Es de madrugada,
tus manos no encalidecen la piel intacta.
No hay nubes, 
y las estrellas resplandecen a lo alto
La mañana sigue lejos 
y tu día pareciera nunca llegar.

Abrazado a tu almohada en silencio,
recreas lo que será de tus días 
Pero todo es la monotonía hecha verdad.
Tu pasado volvió para quedarse, 
y mientras que tu futuro se escapa de tus manos
las mismas, heladas, no dejan de tiritar.



Entre Navidad y Reyes


Alumbramiento en Belén
de la Sagrada humildad:
Dulzura, Amor, Esperanza…
¡Divina Natividad!

Comenzaba a germinar,
la semilla espiritual;
Bendita Virgen María…
¡Madre! ¡Cuanta bondad!.

Al paso de sus camellos,
de oriente partieron ya;
tres reyes y las campanas…
¡Repican en la Navidad!

Estrella cuan rutilante
señal del camino al “Lar”
guiando los reyes magos…
¡Gaspar, Melchor,  Baltasar!

Seis de enero en Nazareth,
portal, Mesías Hijo de Dios;
¡Albricias! la Profecía…
¡Loas, alabanzas!¡Por Jesús el Redentor!

Lorenzo Oscar Macho
(Sueño Azul)












Gota a gota cae del cielo
el cuadro más bello que jamás pude pintar.
Brotan de entre los grises 
brillantes verdes a deslumbrar.
Cae el agua pincel del cielo
a dejar su arte en cada rincón.
Pincel que acaricia las flores
y las hace protagonistas.
Renacen colores sonriendo vida.
me inspira el aroma al andar,
se elevan mis pies.
Transparentes caen del cielo
con promesas de color,
en su viaje hasta los suelos,
salpicando su esplendor.

Noelia S. Bozzo











Quiero perderme en tus ojos
y en ellos ver lo mismo que tu.
Quiero fundirme en tu cuerpo
y cuando estemos juntos 
sentir los mismo que tu.

Eres mi ángel, eres mi chica 
eres mi amor.
Lo que siempre he esperado
 de la palabra amor. 
Siento el silencio y escucho tu voz
quiero morir en tus ojos
sangrar por tu ausencia
mirarme al espejo y sentir que
a mi  lado estás

Detente mi amor no me gusta la soledad
soy feliz, pero me duele la felicidad
es un dolor muy lindo, 
no lo puedo explicar.
Siento mis lágrimas caer
pero mis mejillas están secas

No quiero sentir dolor
pero cuando tu no estás
ese dolor no me deja

Si el sol se apagara
desearía que estuvieras a mi lado
para que en cada parpadeo
ilumines mi vida.

Solo en la soledad de mi cuarto
veo la soledad de mi alma
solo cuando estás a mi lado
siento el poder de tu karma

Héctor












Milagrosa


Almas caminantes en un evidente estado de dolor extremo. No hace frío ni calor. La luz parece ser la de un sol naciente, la de un amanecer inconcluso. Es un lugar constante de luz y penumbra; me acerco a esas almas que caminan en círculos y les hablo, pero no parecen escucharme, caminan como poseídas de pensamientos desordenados.
   No pertenezco acá, pero acá estoy, estoy presenciando lo doloroso en su máxima expresión. El estado psicológico más angustiante al que es capaz de llegar el ser sufriente. Lo más bajo y angustiante de la psiquis humana tiene lugar en donde estoy.
   Camino en la semipenumbra alejándome de la presencia de esos seres. Miro atrás y no veo a nadie, estoy solo otra vez. Sigo caminando y a lo lejos veo una escena similar. Diferentes rostros pero el mismo sentimiento; caminantes en círculos vestidos de un blanco opaco, hombres y mujeres jóvenes, me pregunto: ¿por qué los jóvenes parecen ser los únicos capaces de suicidarse? Me pregunto también si es esto realmente lo que quiero, y no me respondo; una de las mujeres parece despertar de su aparente trance y me mira, me acerco a ella pero su mirada es de odio. Pretendió lastimarme con sus ojos y lo logró; me alejo de ella y cual visión milagrosa aparece ante mí su opuesto: Una de esas mujeres cuya mirada parece siempre tener como objeto el bienestar de aquellos a quienes está dirigida. Su sonrisa enmarcada en un pelo negro brillante, se aleja de mí rápidamente. La veo irse deseando que todo sea distinto, pero con la casi resignación de que toda presencia divina, sea en mi vida lejana.
   No pertenezco acá, pero temo profundamente que poco me falte para no ser a este lugar extraño.

Martín X












Para los niños


¿A dónde está mi mundo mágico? yo sé que lo dejé por aquí ¿se habrá perdido para siempre? aun lo siento muy presente. Igualmente voy buscando, por arriba, por debajo. A medida que recorro este mundo, con distintas cosas me voy cruzando. 
Está este búho con cara de espanto, lo miro con miedo y se va volando. Está este perro que sigue cada movimiento que hago, es una sombra, no me ayuda a encontrarlo. Hay una rata que cuchichea por lo bajo, me acerco a ver que está tramando, me muerde un dedo se ve que me acerqué demasiado.
En este pequeño zoológico estoy perdido, no se como llegué, ni cuando.
El león parece saber algo, pero no me atrevo y sigo buscando. Miro al pasto, una vaquita de San Antonio está nadando, quiero acercarme pero solo la aplasto. 
Al final decido sentarme en una roca, estoy llorando, las lágrimas brotan, me estoy ahogando. Me dejo llevar al fondo donde hay una luz que está flotando, se acerca, me envuelve y me voy dejando. Es mi mundo, mi tonta luz, ese mundo mágico que lo es todo para mí. 

Leandro Szilvay