Revista Viajero Nro. 62 - Febrero de 2012



Versos de amor
                                 
I
Cuando veo tus ojos veo perlas o rubíes  que brillan y me llevan hacía ti, cuando me besas me siento extraño, siento mariposas en el estómago. A veces me dejas sin palabras con tu belleza me inpresionas cada día más, haciéndome descubrir sensaciones nuevas.

II
Dulce es mi vida cuando estoy junto a tí, tú me alegras la vida como nadie, no se qué habría hecho si no te hubiese conocido. Tú eres la alegría de mi vida, tú eres todo para mí. Si algun día me odias mi vida sería triste e infeliz, espero que nunca pase porque sino ya sabes lo que sería de mí.

III
Yo te quiero, pero tú no a mí, espero que algun día  me quieras, porque yo sé que fuimos hechos el uno para el otro. Espero que me ames como yo te amo a tí.

IV
Quiero que sepas cuanto te amo a tí, quiero que me digas si tú me amas como te amo yo a tí, por favor dímelo que me desespero por saber si somos el uno para el otro.

Sol Rodriguez
(9 años)





Espera

Te espero, sé que vendrás alguna vez
cuando el sol pinte dulzura en los racimos.
Cuando el aire se vista de murmullos
de las hojas que se rozan en los tilos.
Vendrás, cuando la lluvia llegue mansa
para unirse con las aguas de los ríos.
El cielo reflejado será un manto
bordado de avecillas y suspiros.
Vendrás cuando las nubes pasen lentas
jugando entre la copa del olivo.
Cuando el sabor del viento en los frutales
nos obligue a morder frutos prohibidos.
No prolongues mi espera, me desangra.
No me niegues tu aliento, tus suspiros
No prolongues esta espera, pues la vida se me pierde
entre el humo del cigarro y el dolor de no tenerte.
Si supieras que estoy solo entre tanta y tanta gente,
ya estarías a mi lado, sin dudar, sin esconderte.
Se me nubla la mirada, se va empañando mi mente
entre el polen de los plátanos y el dolor de no tenerte
Mi corazón se acurruca arrullado por la muerte.
Has de saber que estoy solo, entre tanta y tanta gente                   

María Rosa Rzepka





Una carta

Una carta tiene vida,
una carta tiene amor,
es el reflejo de un alma,
y la respuesta de dos.

Dos corazones lejanos
que en la distancia estarán,
unidos por las palabras
y el sentimiento a la par.

La distancia puede a veces
nuestra memoria apagar
pero si una carta llega
volvemos a recordar.

Aquel apretón de manos
que dos amigos se dan,
aquel abrazo de hermanos,
en la carta llegarán.

Donde hubo amor, habrá fuego,
dice el dicho popular,
y si quedó alguna carta
ese amor no morirá.


Isabel Corrao Santos






Nacía un amor: 22/01/06

Te esperaba con los brazos abiertos
te imaginaba y creaba …
Llegaste y no se como…pero lo supe en ese instante:
te amaría para siempre.

Te miré por primera vez…
de un golpe llenaste mi corazón de sueños
amanecía cerca del mar, y amanecía en mi alma.
Se tejían en el aire el futuro y los momentos
se mezclaban entre la arena, nuestras carcajadas y la brisa,
mis días y tus días.

Me mirabas… me perdía… me hablabas y solo sonreía…
te acercaste, y atrapaste mis atolondrados latidos en un beso…
… el primero… y se quedó sin aire el mar…
ya nadie respiraba, todo era quietud…
No dude que eras el amor…
entonces… por primera vez…
fui completamente feliz…

Eternicé en mis manos esos días,  como el tesoro del resto de mi vida.
Dios y su milagro…
el regalo mas soñado, había llegado.

Se rozaron nuestros ojos y engendramos el amor
se gestó con dulces palabras, poesías, besos, sonrisas
y abrazos que rompían rutinas.

Fue creciendo como un niño, tropezando al andar, cayendo,
volviéndose a levantar.
Desde la ventana de estos 6 años lo miro...
lo veo soñar, lo veo reir, a veces llorar,
lo veo luchando y eligiendo diariamente el para siempre
lo veo feliz, fuerte, firme… y sin dudas reafirmo…
…sigue siendo eterno.

Liliana Araya





Contraste

En un navío de náufragos se fue la vida, evocando en memoria de haber estado y ya no ser.
¿Quién se ha robado esa esencia con su partida
que el oleaje más bravo no hará virar?.
Infinito es el mar, el poniente está ahí, nada cambia, detrás de él, más sal que ajea la piel
y amarga más que la frecuente lágrima que rueda en tu tez. ¿En qué puerto anclarás?¿Llegarás a un destino, o tal vez con tambores y envuelto con trapos, tu cuerpo deslizado penetrará a las profundidades donde jamás el retorno negase, y en cardumen recuerdos circulan rodeando espejismos. Alguien que tanta gloria a tí acercó, luego trajo desdén, del cual no has podido remediar tanto contraste.

Luis 528






A tus ojos

Ante el altar metafísico de tus pupilas,
mi corazón se inclina,
y en la  presencia esbelta de tu figura,
mis labios cantan tu belleza.

Ante el paisaje celestial de tus retinas,
las estrellas, todas, palidecen,
y  el prometedor perfume de tu presencia,
un  nuevo amanecer, a mi alma le anuncia.

Ante el lucero indescifrable de tus ojos,
orantes, los míos, lo contemplan,
y en el umbral sublime de tu corazón,
   mis manos te ofrendarán,
   todo lo que tengo…, todo lo que soy…

Beto Cardozo
19/11/2011
Dedicado a M. G.






Una velada

La otra noche fui a comer a la casa de unos amigos, y al llegar me senté en la punta de una inmaculada mesa con flores de color violeta, en un balcón de espaldas a la calle. Fue una cena agradable, luego haciendo sobremesa se conversó acerca del vecindario, mi hermano con cara de cansancio, anunció en voz alta que iría al dormitorio principal a mirar televisión, luego de esto uno de los dueños con curiosidad preguntó si él sabía del cementerio de enfrente pero con un poco de miedo yo comenté que tampoco lo sabía (es que en verdad no tuve intención de saberlo). La charla siguió sin prestar atención a mi comentario, en un momento en que no estaba interesada en la conversación, me di vuelta y observé por un rato a lo que le dí la espalda toda la cena, un cementerio antiguo, con enormes portones de hierro y una cruz soldada en ellos, por un momento pensé en todas las almas que descansaban allí. Al final de la velada sentí algo que me llevó a darle un último vistazo al cementerio de cerca antes de subir al auto, en ese instante que miré las lápidas me llamó la atención una cruz con una sigla denominada PAX, una vez dentro del auto escucho a lo lejos una voz masculina despidiéndome.
Esa noche me quedó grabada la voz lejana, que con curiosidad me pregunto el día de hoy de donde provenía…

Camila Campolo
(12 años)







Sueños

Que sueños rondan mi cabeza
que sueños dominan mi existir
porqué sueño todavía
si ya es tan largo mi vivir
quizás debamos
soñar constantemente
para así vivir
con ilusiones
soñar con el amor
y con la vida
y todos sus hermosas sensaciones.
Sueño que tengo
un gran amor
aquí en mi alma
que roba mi sueño por las noches
y alegra mi existir por las mañanas.
Quiero seguir soñando
así es la vida
y de la mano del
amor ir caminando

Tita





Desintegración 2

Desintegración…. ocio constante, naufragio  eterno
gran jardín amarillo entre las cejas, el viento.
Como una lluvia  de alfileres  al despertar
das cuenta  de los escombros,  a construir .
La muerte, universo de espejos
como un sueño ciego.
he pensado en desinteresarme de ella  
mucho por perder  …

Fernando Biza






Amarte

Amarte es comprender
en un instante
que las piezas del rompecabezas
se unen y cobran sentido.
Los “para qué” se resuelven
y todo se aclara
con la certeza de saber
que cada segundo es para
creer
cambiar
esperar
y volver a confiar.

Elizabeth Francken
“Los años ámbar”





Apretando el tiempo

A veces lo presiento
cercano,
conociendo mis miedos,
mis caprichos necios,
mis silencios prolongados.
Lo espero con las manos doloridas, cerrándose
apretando el tiempo.
Poniendo fin a la espera.

Olga Besada





Recuerdos

Tu figura entraba al atrio
como la brisa marina,
y el vaivén de tu vestido
espuma de olas parecía.
El ramo, como un pichón,
temblaba de amor y de miedo
y un desandado sol espiaba,
en aquel templo.
Al acercarte me vi
en un mundo perfecto,
tomé tu mano sedosa
que se entregaba en silencio.
Las líneas de las pestañas
abanicaban de asombro
mientras dos cristales tibios
se negaban a bañar tu rostro,
cascos de cabellos briosos
aceleraban mi pecho.
Nunca olvidaré ese día,
siempre vive en el recuerdo.


Beatriz Guano de Scalisi

Revista Viajero Nro. 61 - Diciembre de 2011


Trabajoso descanso

En ocasiones necesito descansar; quizás a ciertas personas esto le parezca una tontera, pero es tan simple y necesario que suelo olvidarme de ello. Para ser más claro, me refiero a la despótica necesidad de que el mundo frene por un rato, que el grabador deje de sonar, que el mensaje se detenga con su semiótica reproductividad y mi mente deje de rumiar pensamientos por inconmensurables segundos. Es en ese preciso momento de hastiosa iluminación cuando la exigencia de poner un coto al acontecer diario se vuelve una emergencia terapéutica.
La semana pasada me sucedió eso mismo, el universo a mi alrededor se aceleró, todo giraba demasiado deprisa y yo solo me encontraba reducido a un mísero espectador. Gente, charlas, deberes, salidas, trabajo y demás fue proyectado sobre mi conciencia como un film, me encontraba inmerso en la maquinaria de Morel y con ello obligado a la reproducción infinita de actos sin sentido. Yo, mientras, impelido por la necesidad de ser admiraba las imágenes que eran proyectadas sin capacidad de análisis ni reflexión. En ese preciso momento solo pude desear que el mundo se detuviese por un par de minutos. Recordé la serie flashforward y me imaginé a todo el mundo detenido en un sueño reparador mientras yo recorría en una inmensa y estoica paz sus efímeras galerías. Pero, como ya imaginarán, esto nunca sucedió, mi mundo comenzó a correr más rápido; en lugar de detenerse se puso a circular a grandes velocidades mientras yo estaba estático.
Súbitamente una idea inundó mi mente, si el mundo no frena, puedo frenar yo, me dije a mí mismo. De esta forma decidí abandonarme y como los antiguos griegos encerrarme en busca de mi desolada paz de regeneración, la cura por el encierro sería la única salida racional a mi problemática.
Y es así que, acompañada del ocio constructivo, resultó, y hoy ya todo posee la misma sintonía y vibro con idéntica frecuencia. Es por ello que solo me resta decir que ésta es una necesaria apología del descanso y el ocio constructivo, sin olvidar lo costoso de obtenerlo.

Emanuel G. Cañoto
21/11/2011





Renacer

Renazco cada día
en mi vida,
cuando el sol
sale al amanecer.
El resplandor de
sus rayos me
ilumina y da
alegría a todo
mi ser.
Será porque
está Dios
entre sus rayos
y mi alma
ilumina toda.
Será porque mi
corazón está
tranquilo y la
paz en mí desborda.
Quisiera transmitir
a todo hermano
el amor que Dios
puso en mi vida;
la alegría que
inunda mi alma,
que seguirá todos
los días de mi vida.

Tita





A mi lado

Sin ti no tengo rumbo,
por ti una vida vivo.
Te esperé mucho tiempo
y a mi lado te tengo.

Mi corazón está en paz,
mi mente fresca y abierta;
no tengo malos pensamientos
y mi piel descansa en vos.

Abro mi ventana y te veo,
el día luz es eterno,
la noche tan solo un relámpago.
Transito mi vida seguro
y es porque a mi lado te tengo.

Tanto es el amor que siento
que mil hojas desgrano.
Cuando mis ojos se estén cerrando
diré tu nombre, y junto a el,
la palabra te amo.

Recorro espacios vacíos
donde antes, mis pensamientos moraron.
Hoy es solo un recuerdo,
porque tu estás a mi lado.

Héctor Carpio





Recuerdo

Recuerdo tu mirada dulce
y nuestras manos tomadas,
bajo los ceibos en flor
dándole marco a la estampa.
Cumplirás un nuevo ciclo,
ciclo de mujer casada,
un marido, varios hijos,
los quehaceres de la casa.
Pero habrá alguna noche
que abrazada a la almohada
volverá la juventud
entre música y caricias.
No olvidaré ya tu nombre
ni el rubor de las mejillas
cuando distraídamente
algún beso te robaba.

Beatriz Guano de Scalisi






La edad? O qué?

Grandes acciones de pequeñas personas, una lágrima en el patio.
      Grandes acciones de pequeñas personas, un sombrero embarrado
Pequeñas personas juegan a ser grandes
Un hombre grande pero con corazón joven y soñador ve la escena y sonríe…
Sin embargo, otra persona no ve la escena
      solo ve el sombrero embarrado.
Y genera la lágrima en el patio, que por suerte
           quedara como una pequeña acción.
De una persona “grande”.

Fernando Biza





Te espero

El sueño me invade
poco a poco
y en la neblina de mis ojos
se cierran mis párpados cansados.
Tu imagen se vuelve rea
y me inunda la sensación
de haber caído en el delirio
de pensarte
de evocarte
de extrañarte.

Gracias.
Por haberme alcanzado a tiempo.
Por rescatarme del abismo
de la soledad hambrienta
y compartir juntos
a un Dios que aplaude
como un niño emocionado

Elizabeth Franken





De mudanza

Agarro la lapicera
para escribirte Susana.
Me mudé sin avisarte.
Ayer mismo a la mañana
no hice nada
te lo juro
que no esté muy permitido,
pero ya habrás advertido,
soy bastante corajudo.
No te pido me perdones
te lo digo sin tapujo
acá me tratan muy bien
sin demasiado lujo.
Nunca me habían alojado
en este tipo e’ pensiones.
Me sacaron los cordones
el bobo y el cinturón.
Solo te pido un favor
si te aparece un chabón
se que tenés a montones,
pedile que te adelante
unos mangos pa este croto.
Te paso mi dirección
no te podés perder,
Bermudez y Nogoya
Estación Villa Devoto


Carlos Amilcar Lopez

Revista Viajero N° 60 - Noviembre 2011

 

Grandes esperanzas...












Alado, el soñador, se sumerge en la fantasía.
Cruza el puente hacia la verdadera vida,
se duerme en el tiempo, se paraliza el dolor
y la realidad pierde sus anclas.


Y así, sutilmente, el viajero se pierde
en la inmensa pradera de los Sueños y el Deseo
y se derrumba el muro que separa las aguas
del mar de la cordura y el pantano de las ilusiones.


Y cuando se cruza el umbral, ya no hay otra salida
no hay vuelta atrás.

Nahuel Melis









Secundaria estudiantil 

Dedicado a mis compañeros
Egresados 1989

Hoy muere una travesía
que el destino me ha dado,
atrás quedaron cinco años
y por eso estoy apesadumbrado

Me acuerdo de aquel entonces
como un refrán divertido,
me agrada saber ahora,
que el tiempo no he perdido

Muchas anécdotas salpican mi memoria,
muchas de ellas no las quisiera, 
y a quinto segunda lo recordaré 
hasta el día que me muera. 

Quisiera con estos versos 
refrescarles la memoria,
de muchos es el comienzo,
de otros el fin de una Historia. 

Estudiar nos sirvió de mucho 
saber valorar es mejor.
La escuela deja una posta
que la toma la ilusión.

Con los amigos que tengo 
no fue difícil estudiar,
sabemos de todo un poco
nos alcanzó para terminar

Héctor Carpio

















Lentamente
 
En tiempo vertiginoso
pasó la infancia
pasó la adolescencia
pasó la juventud…
Con los años
se va adentrando
en el pensamiento,
en los movimientos,
en las entrañas
la serenidad
que se entrega lentamente
muy lentamente…
hasta dejar de ser.
 
Olga Besada
















Nevando 

Feliz cumple pá!

Va cayendo la nieve sobre tus años 
y voy viendo en tu rostro tus recuerdos.
Solo el tiempo quita, las vendas que nos ciegan 
para desenvolver ciertos regalos,
y comenzar a valorar el brillo que nunca vimos.
Cuántas palabras soltaste por el aire,
algunas la deje volar y otras me enseñaron a caminar
te miro y me llevas a tu juventud.
Donde la sonrisa que hoy me llena
antes, dice mamá, era herramienta de conquistas.

¡Cuántas veces quisiste hacerme creer
que la vida te habían endurecido! 
Y mientras más voy creciendo menos te doy creyendo!
Tuviste errores por supuesto ¡yo también lo los tuve y los tendré!
pero ya he aprendido a mirar detrás de tu coraza de "hombre"
y me ha deslumbrado tu dulzura.

Me has enseñado a amar las cosas simples;
a mirar más allá de mi comodidad;
a ser generosa sin mirar lo que se da;
a calmar, perdonar y volver a empezar;
a esforzarme para alcanzar; a cuidar lo alcanzado;
a disfrutar cada instante pero sin desperdiciar; 
a luchar por los sueños,
pero sin despegar los pies de la tierra,
¡tantas veces no hago caso a este consejo!
y sin embargo te he escuchado decir "¡entonces continúa!"

Una parte de tu corazón camina detrás de la cordillera,
la otra nos pertenece a los de esta tierra.
Viejito mío... querido papá!
Pocas veces lo decimos con palabras
hoy no quiero dejarlas callar 
hoy quiero que se sienten en esta hoja y las leas:
Te amo tanto... chileno loco, gracias por todo lo que entregás! 

Liliana Araya
















Te busco, te encuentro, te pierdo

Cada noche, a emborracharme.
Cada vicio, a encerrarme.
Cada estación, a encontrarme.
Cada estrella, a tratar de buscarme.
Cada vez que no te veo me pierdo 
en la noche, en cielo y el infierno.
Pero cuando apareces la tierra 
se transforma, mía sólo mía. 
¿Cómo haré para buscarte,
para acariciar esos ojos 
que encaminan mi destino?
El amor y la noche muchas veces no se llevan bien,
pero ¿qué busco yo cuando te busco?
Sos mi estrella, mi cielo, mi destino.
No creo en la tierra, en la justicia 
pero creo en encontrarte.
Sos mi alma, mi cielo y mi celo
¿Dónde estás? ¿Dónde vas? ¿Qué buscás?
Cada vez que no te veo me pierdo,
en la noche, en cielo y el infierno.
Pero esas veces que te encuentro
me das luz, vida y amor. 
No estés triste,
ya estoy cerca de encontrarte
son menos los kilómetros
de esta roto sin fin.
Cada vez menos.

Matías Cardey

Revista Viajero N° 59 - Octubre 2011

 


El que busca no siempre encuentra
(Silencios de un ruidoso corazón)
















Que nunca


la voz
que diga palabras cargadas de mensajes

la letra 
que escriba frases de esperanza

el pensamiento 
que arrulle utopías

el grito 
que reclame paz sin cesar

el poeta 
que nunca calle su canto

©Elisabet Cincotta 
de De pie/2009















Misterio
Tristeza
Dolor…,
Desierto
Sed
Pesar…,
Desilusión
Consuelo
Perdón…,
Fe
Esperanza
Caridad…,
Encuentro
Despedida
Regreso…,
Alegría
Amistad
Amor…,

Pan que se ofrece
en la patena de la vida,
de esta vida… tuya, mía, nuestra…!!

Beto Cardozo
24/08/10















Madre


Ni la inmensidad
profunda y misteriosa
de los cielos
puede compararse
con tu ser
madre querida
eres luz que ilumina
los caminos
y bálsamo 
en las horas de mi vida.
Te doy las gracias
infinitas, porque
tu vientre cobijó
mis nueve meses.
Te amo madre querida
y aunque no estás 
en este mundo 
estás conmigo
siempre madre mía

Tita















Luna oscura
navegante etéreo
un sol clandestino
ruido incierto, como de viñedo
     gotas una a una…
Más que decir?  Destello!!!
Construcción de un árbol horizontal
estrellas en un desierto como negándose,  a solo un universo
Será un cansancio anticipado?
     o el naufragio?  No lo se.
Colores sin nombre, burbujas danzantes
      Explosión...!!!
Ranas coristas, como público el universo.

Fernando Biza















Oídos


Sensibles. Bastante. Así eran sus oídos. El médico clínico lo había derivado a un otorrinolaringólogo, ya que la suya era una enfermedad específica y sumamente extraña.
El experto, un hombre mayor de aspecto circunspecto, alzó una ceja extrañado al terminar de examinarlo.
-Sinceramente, González- comenzó, mientras volvía a sentarse con parsimonia detrás de su escritorio-no recuerdo haber visto algo igual.
 Apoyó los codos sobre la mesa y se rascó la barbilla pensativamente.
-A ver, cuénteme como empezó todo-y tomó una birome y papel. 
-Bueno, al principio fue un dolor agudo en ambos oídos. Supuse que era algo pasajero, y me tomé un analgésico para calmarlo hasta que sanara. Pero el medicamento fue como agua para mí. El dolor continuaba igual o peor aún. Días después, inesperadamente, tuve un período de alivio. Como me sentía perfectamente, me olvide de mi dolencia.-El médico lo observaba con atención, y cada tanto anotaba algo.-Pasaron semanas, casi un mes sin problema alguno. Luego, mis oídos empezaron a molestar nuevamente, con la diferencia de que está vez se sumaba otro detalle: ¡mis orejas comenzaron a tomar este tono morado oscuro y a doblarse sobre sí mismas, como usted puede ver ahora! No puedo explicarle mi incredulidad y la de mi familia cuando comenzamos a notar como esta… ¿mancha? empezaba a salir del conducto auditivo, tomando el resto del pabellón…
-Perdón-interrumpió el doctor, y lo frenó con un gesto de su mano, mientras se subía los anteojos con un dedo-¿Sufrió algún golpe en esa zona? ¿Una herida? ¿O tomó contacto con alguna sustancia que podría haberle resultado nociva?  
-Mmm-entrecerró sus ojos e hizo memoria-no, nada importante que yo recuerde.
-Mjm-musitó el hombre, y recostó el mentón sobre el dorso de su mano-¿Y después?
-Y después decidí consultar. El dolor me estaba agotando, y el aspecto de mis orejas me asustaba. 
-No es para menos. Mire, no creí poder volver a sorprenderme en una consulta, llevo largos años en esta profesión… ¡Pero esto! esto es sin duda un caso muy singular.
El señor González sonrió. ¿Singular?-pensó-¡mis orejas parecen a punto de desprenderse de mi cabeza! 
-Hágase estos estudios-prosiguió el médico, pasándole un montoncito de recetas-tome esto mientras tanto, y vuelva cuanto antes.
Luego de 2 semanas, González se hallaba otra vez sentado en la sala de espera.
-González-se oyó una voz desde el consultorio. Él se levanto del mullido asiento, dejó la revista que estaba leyendo con desinterés y caminó. En el corto trayecto que lo separaba de su destino, se percató de las miradas curiosas del resto de los pacientes. Supuso que se debían a su llamativo gorrito coya con orejeras.-Mejor-se dijo tristemente-es mejor que se rían del gorro, y no que se espanten con mis orejas. Entró con paso decidido.
-Perfecto. Todo perfecto.-afirmó el médico mientras tomaba anotaciones y calculaba fechas con un calendario. Suspiró y se sacó los anteojos lentamente-Hablé con algunos colegas muy prestigiosos. Nos ha llamado poderosamente la atención la circunscripción de los síntomas. Ninguna otra parte de su organismo presenta daños, ni superficial ni internamente. Sus defensas no han aumentado, con lo cual deducimos que no hay infección. El estado general es normal, por no decir óptimo, salvo por el hecho de que sus orejas parecen marchitarse como hojas.
Angustiado, González apretó los labios y asintió con la cabeza.
-Definitivamente sorprendente-continuó-Estaríamos en la más profunda incertidumbre, si no fuera porque aún nos quedan dos posibilidades…
-¿Cuáles, doctor? 
-¿Oyó hablar de las patologías nerviosas?
-Sí, creo que alguna idea tengo.
-Bien. Entonces cabe preguntarle si ha tenido últimamente emociones muy fuertes que podrían haberle afectado, o períodos depresivos…
-Emm…llevo una vida bastante tranquila y rutinaria-se encogió de hombros- Trabajo en una fábrica de plásticos, tengo mujer, hijos…sin mayores sobresaltos. Tampoco me deprimí…
-¿Ninguna noticia, acontecimiento desagradable?
-Ahora que usted dice…hay algo…pero no sé. De verdad me sentí bastante mal. Fue una noche, justo antes de que comenzara el dolor. Había intentado olvidarlo en realidad-el hombre bajo la mirada con pesar-Oí un grito…que me heló la sangre. Era una mujer, que después pareció suplicar algo. Bajé las escaleras de mi casa lo más rápido que pude. Cuando estaba por llegar a la puerta, oí un auto que arrancaba…al salir, la calle ya estaba desierta… Jamás el silencio me había parecido tan absoluto como después de esos gritos, esa voz suplicando…No puedo poner en palabras la desesperación de esa mujer…nunca había oído algo tan inmensamente triste, doctor…-terminó, con la vista clavada en la pata del escritorio. A su interlocutor, le pareció ver una lágrima escapándose de sus ojos.
-Pasado ese hecho, me torné muy susceptible a algunas cosas…
-¿Por ejemplo?
-El llanto, por ejemplo. Me está pasando también que noto fácilmente los sentimientos de las personas cuando están hablando…La indiferencia, el desprecio, el dolor…la mentira…Es como si mis oídos se hubiesen vuelto más…perceptivos…-parecía sorprendido por su propia conclusión. El doctor afirmaba con la cabeza.
-Doctor…
-¿Si?
-¿Cuál era la otra opción?
-Alguna patología desconocida, que los estudios no hayan podido detectar…Veremos
-¿Hay riesgo de perder la audición?
-Al parecer no…usted no escucha menos, usted escucha y sufre. En realidad su aparato auditivo parece estar simplemente expresando a gritos lo que lo atormenta. Quizás esté usted más sano que muchos, González.

Camila Ayelén Cecmac















En la noche más oscura se confunden,
los trazos del sendero por el cual camino mi existencia,
colmando mis alegrías, todos sus huecos.
Y también mis lágrimas regaron a mis pasos
tantas veces. Incierto momento que un giro, provocó la 
separación de mis costumbres, ya nada depende del 
entorno, ya todo es transformación en mi,
aunque me resisto a ser apartado de sus huellas.
La química del pensamiento, es como la moneda, la 
posees, pero dueño no eres de ello, y de milagro ejerce 
tus deseos.
Asiduamente los temores producen un quiebre confuso e 
infausto, y el afecto, un atrevido placer, lo cual dichoso 
hace. Todo es posible en él, no tiene fin de curso, no 
canjea tinieblas por luz, pero da la posibilidad de 
rebatirlo, con mesura, que el cariño que nos circunda 
ingrese, y en las antípodas de la desazón, lograda sea su 
meta por siempre.

Luis Estevez















Mis maestras


Calla no te asomes
ellas son mis maestras 
que me hicieron la vida.
Calla, no interrumpas,
les estoy contestando
diciéndoles LAS AMO.

Susana Isac















Cosas lindas


Puedo hablar de cosas lindas
de la belleza de tus ojos,
de las ondas de tu pelo,
de tu silueta excepcional,
de tu elegante forma de 
desandar, de tu inteligencia,
sutileza y tu candor,
de tu altitud comprensiva
y de tu alma maternal
También puedo
mandarte a pasear

Carlos Amilcar López

Revista Viajero Nro. 58 - Septiembre de 2011




Yo no planifico nada


Yo no planifico nada... la verdad es ésa. Estoy convencido que uno de los grandes males de esta sociedad es la constante presión social hacia el orden y la planificación. Sin el menor temor a equivocarme y sin miedo a dedos acusadores que me señalen, puedo afirmar que el exceso de organización táctica operando sobre los súbitos avatares de la vida sólo generan un vano intento de estructuralismo falaz. Vuelvo a repetir a los gritos: Yo no planifico nada. Ahora bien, no confundir esto, no quiere decir que no piense a futuro ni mucho menos, sino todo lo contrario. Mi amor por la vida me impela a quererla así tal cual es, sin intentar cambiarla ni tampoco quitarle su mágica impredecibilidad. Amar a la vida es gozar de las sorpresas que nos brinda día a día, las buenas y las malas. De esta forma, la misma física nos plantea su problema de los tres cuerpos, que al parecer no tiene solución o es por lo menos por demás caótica, para demostrarnos lo impredecible que es la vida.  Y puede ser que, en última instancia, la vida es caótica, y tal vez los equivocados somos nosotros que intentamos sistematizarla en nuestro racionalista intento de sensato entendimiento.
Muchos apologistas de la proyección se estarán rasgando las vestiduras al leer estas líneas, pensarán que en el mundo y en la naturaleza ellos ven orden. Pues bien, quisiera decirles que no es mi caso. Y es por ello que yo me acoplo al cosmos y mis cosas son un desbarajuste, mis libros se encuentran en donde caen, mi escritorio está siempre recubierto por aquellos elementos que karmicamente han sido depositados allí y, la búsqueda de algún elemento resulta una aventura que no logra eludir algún reproche elocuente a mis formas, a causa de los apuros momentáneos. Pero a su vez, tras el encuentro del objeto, la felicidad perfuma el ambiente, la vida retoma el normal curso de mis días y mis preocupaciones se liberan. Si a todo le sumamos mi escasa memoria (tema de un próximo escrito) mi vida se torna una aventura permanente inmersa en un crisol de sensaciones y humores cambiantes, que hacen que al finalizar el día esté alegre de mis formas de deleitarla.

Emanuel Gonzalo Cañoto
22/08/2011









Por siempre amarte

Te miro permanente,
quiero no olvidarte.
Acaricio suavemente tus manos,
quiero no perderte.

Me quedo al lado tuyo,
quiero no dejarte. 
Te abrazo fuerte,
quiero mi corazón entregarte.

Te escribo estos versos,
quiero en ellos nombrarte.
Miro el cielo en tus ojos
quiero hasta su altura, llegarme.

Te miro, te acaricio y te abrazo,
quiero todo, a ti ofrendarte,
quiero con toda mi vida
y mi corazón entero, quiero…
Quiero, por siempre amarte!!

Beto Cardozo
23/11/09









Un balde de agua fría

A la memoria de Axel Acuña

Un baldazo de agua fría. Esa sensación. Después, no poder creer que esa persona que te saludaba con una sonrisa, que no conocías, pero probablemente tuviera similares anhelos, penas y alegrías que vos, haya sido asesinada. Después, una honda tristeza ¿Y por qué dejar que pasara, otra vez, esta sensación de impotencia sin hacer nada más que decir “pobre”? Y es porque me niego a aceptar que, de un día al otro, un pibe con todo el futuro por delante, sea apuñalado, desaparezca así como así, y parezca normal.¿No es demasiado injusto? Uno todavía no entiende bien para qué está en este mundo, y tiene que irse sin entenderlo tampoco, viendo como la vida se le escurre como la sangre, en un par de minutos, y lo que antes era, sentía, latía, ya no existe.

Lo nefasto del hecho radica en que, además de una muerte absurda, hay alguien que en algún momento fue un niño, y después, asesino ¿Qué pasó en el medio? También me lo pregunto yo.

En una de esas, nuestra sociedad no es precisamente una impulsora de buenos sentimientos en las personas. Pues un modelo social que privilegia el tener al ser, que excluye, que forma a sus integrantes con medios mentirosos y televisión basura, que es indiferente al dolor de sus hermanos, que destruye almas y se lleva la alegría a otro lado, no está excluido de responsabilidades, es más, creo que las tiene en gran medida.

¿De qué nos sirve, quiero saber, ese celular modernoso que poco le falta para empezar a lavar los platos? ¿Cuánto valor posee el auto que más que auto es una nave? ¿Cuán importante es el plasma con HD que, con lujo de detalles, nos muestra lo lindo de la vida a través de la pantalla? ¿Qué tan sublime es la red de redes, Internet, que nos une sentados en casa  frente a una máquina?
 Quiero preguntar: este famoso “progreso” de la humanidad ¿vale una vida? ¿Vale todo lo que se está llevando por delante? Este progreso para algunos pocos, es excluyente ladrón y criminal para muchos. Este progreso parece ser, ante todo, una engaña pichanga. Y nosotros estamos dentro de este sistema ¿no vamos a mover un dedo siquiera?

¿Qué está pasándonos? Bien con la era tecnológica, pero no somos máquinas, no somos robots, ni clones de nadie. Como seres humanos no podemos permanecer indolentes ante este tipo de hechos, no podemos negar estas aberraciones. No podemos cerrar los ojos ante asesinatos, trata, tráfico de órganos... ¿vamos a encerrarnos a ver por televisión esta agonía lenta de nuestro pueblo, nuestros sueños, nuestros valores?

Mi indignación no es para nada original. Miles, millones, se enfurecieron, se enfurecen por las atrocidades a las que lleva este sistema “come humanos” ¿Palabras de bronca y rebeldía? infinidades, ¿vidas de lucha y sacrificio para hacer algo mejor? incontables. Es difícil ser consciente del poco alcance de tu protesta. Pero creo que es mejor sumarse a las voces de repudio, que quedarse callado.
 Y no es suficiente escribir, no es suficiente hacer bien tus “cosas cotidianas”, ni votar 2 veces  cada cuatro años…hay que salir, hacer oír nuestra voz. Desde el lado que vos quieras, el lugar que más te guste, lo que más ames hacer. Aunque parezca poco, debemos empezar por algo…Está en tus manos… ¿Vos qué vas a hacer? 

Camila Ayelén Cecmac









Sueños Eternos

A Javier Albornoz

Recordaré esa mirada.
Recordaré eternas tardes junto a ti.
Largos paseos. Mañanas, tardes y noches.
Luz de delirio. Luces en el alma que ningún río podría colmar de agua dulce esa sonrisa.
Ni altares ni cascadas podrían compararse a tu esencia. 
Sentimientos que encontré en un baúl, en lo mas profundo del alma. De mi alma.
Eres agua, eres tierra, eres cielo. Eres campo, eres estrella, eres inmenso e infinito.
Eres eterno como aquel sueño en el que te abracé eternamente.

Cintia









Muerte ingrata

Muerte ingrata que andas por la vida,
causando dolor.
Muerte equivocada por creer amarla 
más que yo.
Envidia le tienes a la vida
porque ella puede disfrutar el sol,
tu vives en las sombras y te alimentas 
del dolor.
Muerte ingrata no me dejas refutar,
no me dejas que reproche ni tampoco 
tu nombre gritar.
Muerte enamorada que disfruta mi 
dolor, a ti nadie te ama, no conoces lo 
que es el amor; quiero refutarte y 
enfocar la ira al cielo, porque te 
llevas el Amor que habita este suelo.

Héctor Carpio









Incierto

Estaba en el límite de mi gran ciudad, 
deambulando llegué hasta ahí. 
Miré al naciente, y en la desolación de sus 
oscuras aguas, no encontré respuestas del 
porqué navego sin posarme en ellas;
y en el distante horizonte de este extenso río, 
observo ansioso qué se ocultara tras él, cómo 
llegar sin arrepentimientos de haber 
abandonado el opuesto de ello. 
¿Por qué cambiar, por qué no recordar lo 
vivido? No deseo olvidar todo, y por mi resto, lo 
desconocido quizás rechace mi 
presencia y no halle espacio donde 
guarecerme, ni encontrar el camino que creo 
haber perdido en mi mundo. 
La hiriente realidad, igual me da motivos de 
alejarme por siempre, hacia el incierto y el 
confuso destino, que aventuré vivir.

Luis 528










Un mal tango

Solo, como un ave que 
persigue la tormenta,
anestesiado, volviendo de 
una larga noche.
¿Cuánto pasado
se puede soportar?
Soy un puente
pero no conduzco a nada
¿de qué sirve
ser un puente que 
nadie quiere transitar?
Estoy realmente roto,
solo despojos,
palabras del color
de las cenizas;
La sombra de la sombra
la letra perfecta para 
un mal tango.
Pero dolorido y todo
no quiero volver a equivocarme
y hacer algo que te haga volver.

Damián Olivera

Revista Viajero Nro. 57 - Julio de 2011




Buscando

Si la encontrara de repente en algún lado
no sabría que decirle,
me quedaría con los ojos desorbitados,
me pondría exaltado, excitado, deslumbrado,
todo a la vez.
No sentiría nada y a la vez sentiría todo.
Solamente me quedaría en silencio
esperando que la cuchillada de su voz
atraviese mi vacío,
arrebatándome del caos de mis sentidos ciegos y entorpecidos.
Jugando ¿por qué no? A rescatar al ausente
ese paso que nunca se encuentra,
muriendo para siempre
perdido
donde siempre
nunca
quiso.

Nicolás German









Viento

Hojas secas se amontonan
en la calle solitaria
las mueve un viento suave
que las hace corretear.
Las veo como figuras
abanicos desplegados,
pájaros caídos,
mariposas de alas grandes.
Quién puede interpretar
los movimientos del viento
que va de acá para allá.
Dónde se esconde
cuando no está.
De dónde sale
cuando regresa.
¿Y ahora
dónde estará?

Olga Besada









En la Mesa

Juan estaba sentado delante de Carolina. No sabía cómo decirle que la amaba. Entonces se metió dos dedos en la garganta y vomitó todas las mariposas sobre la mesa.

Desembarco

El día de la gran batalla él desembarcó anónimo entre sus cientos de compañeros.  Avanzó a toda velocidad y en un momento el camino se dividió en dos.  No supo qué hacer. Falleció, sin medalla, allí, lejos, en las trompas de Falopio. 

Otra Almohada

Llegó del trabajo a las seis. Se dirigió a la cocina y puso a calentar agua para unos mates. Revisó su casilla de correos y no tenía ningún mail nuevo. Quiso fumar pero ya había dejado de fumar, no quiso volver a empezar. No puso música porque de golpe, ahora, todas las canciones hablaban de lo mismo. 
Se acostó en la cama. Intentaba dormir. Abrazó la almohada. La apretó contra su pecho y dijo: yo también. 

Juan Sebastián Gil
tercerasalida@hotmail.com









La cuidadora

Recuerdo aquel verano del 88 yo tenía unos 9 años, mi prima unos 10, creo, no estoy segura, sé que era mayor que yo, pero ha pasado tanto tiempo que no recuerdo si eran unos meses o unos años mayor. Mi abuela nos tenía poca paciencia, creo que lo único que ella quería era tener una vejez tranquila en vez  de andar cuidando a dos chiquillas terribles, la verdad es que nosotras amábamos a nuestra abuela, pero su casa nos brindaba infinidad de posibilidades de travesuras. Pasábamos los días con ella, ya que nuestros padres trabajaban todo el día y no teníamos quién nos cuidara, a veces nos íbamos por semanas enteras a la casa de la abuela en los meses de verano, sin escuela teníamos todo el tiempo libre para nosotras.
Las tardes eran calurosas, y las siestas largas que nuestra abuela nos obliga a tomar, pues a ella le encantaba recostarse luego del almuerzo a escuchar su programa preferido de la radio y como desde su habitación no podía cuidarnos, nos encerraba en la habitación para que durmamos nosotras también.
La casa de mi abuela era grande, con techos altísimos  y grandes ventanas de madera, en el parque del fondo tenía varias plantas frutales, con mi prima jugábamos a la mancha entre las plantas para horror de mi abuela, ya que siempre nos estaba gritando que nos íbamos a lastimar con alguna rama baja de los árboles de naranjos o de ciruelos.
Como buenas chicas salvajes que éramos, nos encantaba jugar con barro, correr, jugar a la pelota con los chicos del barrio y por sobre todas las cosas, nos gustaba treparnos a los árboles.
Había un árbol, uno sólo el que teníamos explícitamente prohibido subir, por la gran altura, y era el que más ansiábamos escalar en las siestas cuando nos escapábamos por la ventana de la habitación, la higuera. Tenía más años que la casa, estaba desde antes de que construyeran, los higos que daban eran los más deliciosos del barrio, más que los de cualquier verdulería de la zona, porque tenían el sabor de la aventura, los más ricos siempre estaban en lo más alto. Con mi prima apostábamos para ver quien subía más alto y alcanzaba los frutos más ricos. 
Cuando mi abuela terminaba de escuchar su programa, de dormir la siesta en realidad porque siempre luego de los 10 minutos de escuchar como prendía la radio y de sentir el rechinar de los resortes de la vieja cama de hierro, se escuchaba inevitablemente sus ronquidos, llave para que nosotras nos escapemos sin peligro a ser escuchadas; cuando mi abuela despertaba y veía los higos en la cocina su cara se transformaba y nos gritaba que la higuera era peligrosa, nosotras nos reíamos, lo hacíamos siempre, el treparla y bajar los higos era un juego más para las intrépidas primas que a todo se enfrentaban, a los resoplidos de nuestra abuela no hacíamos más que poner caras de contritas y jurar que no lo volveríamos a hacer, pensando en el día siguiente volver a treparla, no le hacíamos mucho caso a ella, hoy me doy cuenta de lo importante que es hacerle caso a los mayores, pero en ese momento nos creíamos inmortales.
Una tarde, como tantas otras, escuchamos a la vieja cama de resortes de mi abuela, la radio encendida y la respiración lenta y acompasada de mi abuela durmiente. Salimos como todas las tardes a esa hora, por la ventana y nos dirigimos a la higuera. La otra tarde habíamos visto desde la base unos higos maduros casi en la cima del viejo árbol, y nos prometimos con mi prima a bajarlos, éstos estaban mucho más altos de lo que solíamos subir, pero en ese momento no nos importó mucho. 
Comenzamos a trepar, y trepamos y trepamos y a medida que lo hacíamos nuestra bolsa de  motín se llenaba más y más, sin haber llegado a lo alto más alto todavía, estábamos en una rama, y cuando vi hacía abajo, vi todo lo que habíamos subido, y hoy puedo admitir que tuve miedo de la altura, pero en ese momento sólo dije que mi bolsa estaba muy llena de higos como para seguir subiendo, y le dije a mi prima que yo bajaba, a lo cual ella, pinchándome me contestó “cobarde!”, pero  esa vez no me importó lo que dijera, yo bajaría igual, y así lo hice, ella se quedó sentada en la rama viendo hacía arriba, viendo como seguir subiendo.
Yo no ví lo que pasó, o no lo recuerdo, sólo recuerdo ver una mancha que pasó veloz cayendo en caída libre a un costado mío, tampoco recuerdo haber despertado a mi abuela, ni lo que pasó luego.

Lo único que recuerdo es que pasó mucho tiempo para que volviera a la casa de mi abuela, y cuando volví, la higuera no estaba más; había sido serruchado su tronco al ras del suelo, y mi abuela parecía cien años más anciana, no sonreía como antes lo hacía y ya no escuchaba más radio en las tardes calurosas del verano.

Lola Ghiglione









Viviré en ti

El día en que parta
estaré en cada cosa que ames
en un nuevo amanecer
en tus manos cariñosas
en la carta humedecida de recuerdos
en los ojos de mis hijos
o en tu propio cuerpo.
Déjame llevarme
el vestigio de tu sonrisa
para compartirla
dónde quiera que esté

Elizabeth Francken
en “Los años ámbar”









Caprichosamente apareciste
cuando nada hacía preveer
un cambio en mi.
Me costó darme cuenta que anduvieras
tan cerca y yo estuviese tan lejos.
No observé tu hermosa mirada,
ni por enterado que alguna vez,
a mí estuviese dirigida.
Tu voz enronquecida que no escuchaba,
pues en mis oídos tenía otra voz,
que aunque lejana,
todavía hacía sentir un pasado con gloria.
No quiero entusiasmarme contigo,
porque necesito llenar un espacio
y tu reúnes las condiciones que yo deseo poseer.
Pero temo enfrentar otra ves al pasado
y no soportar equivocarme nuevamente.

Luis 528