Revista Viajero N° 83 - Mayo 2014

 

A puro bicho


Cualquier músico o escritor lo sabe: es mucho más difícil componer o escribir para chicos que para adultos. En primer lugar, porque el juicio de los más pequeños resulta siempre implacable. Y luego, porque cuando se lo hace para esos locos bajitos -como dice Serrat-, se corre el riesgo de subestimarlos. Hay cientos de espectáculos infantiles que servirían para corroborarlo.

“A puro bicho”, el CD de Francisco Suárez que acaba de aparecer con once temas inéditos, es acaso la mejor prueba del esfuerzo que demanda la creación para niños cuando se los trata con el respeto que merecen. Once temas que representan un viaje por casi todos los géneros musicales de nuestro país, porque va del chamamé a la cueca, de la chacarera al candombe, del tango al malambo, y todo sin olvidar el lonkomeo, aquella “rogativa” de origen tehuelche adaptada luego por los mapuches.

Siete de esos temas le pertenecen, solo o en colaboración, al propio Francisco Suárez, que como intérprete desparrama gracia y buen gusto a lo largo de toda la producción. Apoyado siempre, además, en una excelente propuesta musical, llamativamente ajustada y pródiga en arreglos felices.

A gusto de este redactor (juicio que no necesariamente tiene por qué ser compartido por los más chicos), aún dentro de lo parejo de la producción se destacan tres canciones: “Malambo del lobizón” (pletórica de buen humor), “Chamamé de la pulga” (acaso el primer tema musical que alguien le haya dedicado a Lionel Messi) y el muy bello, bellísimo “Corre ñandú” (lonkomeo que lleva las firmas de Leo Bernstein y Julio Lacarra).

Consejo: un CD ideal para compartir con hijos, nietos o sobrinos, porque no tengo ninguna duda que “A puro bicho” tiene también la rara virtud de devolvernos por un rato a los adultos a aquellas horas de la infancia. No se lo pierdan.

MAM










Sublime


Milagrosa es tu boca 
que recorre me figura 
sembrando escalofríos.
Se apodera de suspiros 
posee mi piel 
entibiando cada poro 
despertando los sentidos 
en lugares recónditos.
Iluminadas, sabia 
graduada de susurros 
poseedora del mapa 
con los puntos cardinales 
y los hitos secretos 
en mi cuerpo... Tuyo! 

Marina Aguirre 
anira90@hotmail.com



















Feíto, hermoso


Quiero contarles  que ya hace más de un año,  que no está en el barrio porque su salud no soportó el crudo invierno pasado. Un día apareció en la calle, cerca de la Avenida, haciendo amistad con todos los vecinos. Quienes lo veían se impresionaban, primero por su aspecto  sucio y descuidado, segundo por su mirada  llena de ternura. Pancho, tal como lo habían bautizado en la cuadra, era  un mestizo, vaya uno a saber de la unión de qué razas, era grande, corpulento y peludo, las patas estaban castigadas por alguna enfermedad reumática por lo que estaban medias torcidas y gastadas de soportar tantos años; sus orejas largas  ubicadas raramente en la cabeza porque dejaban ver un espacio considerable entre una y otra. El paso del tiempo había castigado su cuerpo sin piedad, la falta de baño en su pelaje, descuidado, duro,  era el espacio perfecto para que habitaran pulgas y garrapatas; esto traía como consecuencia que el pobrecito Pancho, padeciera de algunas peladuras importantes y llegara a contraer la alergia a la saliva de la pulga.
 Cada vez que salíamos a hacer las compras nos acompañaba a todos, señoras, señores, niños, adolescentes, ancianos, él era el ángel guardián de la vereda, si algo le molestaba ladraba, como diciendo "esta cuadra es mi responsabilidad y debo velar por el cuidado de mis amigos". Contento iba al lado de quienes salían a la avenida y volvía  enseguida si veía que se alejaban muchas cuadras. Las noches y los días, él siempre estaba, las maestras que más lo protegían y le daban comida y agua en su tachito que jamás faltaba en la vereda, además  le tiraban alguna manta para que pudiera pasar la noche. 
Por lo que pude averiguar sus posibles dueños vivían a dos cuadras del lugar que él había escogido para permanecer. Una vez pasé por ahí y ví que en la vereda le habían construido una casita de cemento (desconozco si era solo  para él o para cualquier perrito que vagabundeaba); lo vi al costado de la casa profundamente dormido al sol Algunos querían adoptarlo pero él  fiel a su cometido, sólo le importaba caminar y trotar en la vereda que había adoptado como propia. .
Todos los días nuestro amiguito Pancho, fiel y compañero incondicional permanecía mirando a los que pasábamos, fijaba sus ojos en  nuestras bolsas de las compras, como diciendo "me convidás un poquito?". Era imposible mirar para otro lado,  si no lo premiábamos con un pan, o lo invitábamos con cualquier otro alimento que contenía la bolsa. 
Nunca hubiese querido ver, lo que aquella mañana. Lloré, sin poder contenerme porque ví a Panchito, tirado en la vereda con el lomo hecho pedazos de los latigazos que le habían dado con un alambre, o algún otro objeto cortante (decían que era como un machete) me enteré que había pasado un Pitbull, con su dueño y se habían peleado con Pancho, y este señor en la desesperación no tuvo mejor idea que darle una feroz paliza a nuestro cuidador causándole una cantidad de heridas importantes, heridas que cruzaban de lado a lado el lomo del pobre Pancho; nadie podía creer lo desalmado que había sido este hombre. La señora del kiosko de enfrente, no lo pensó dos veces y encerró a su perra en el fondo y lo llevo a Pancho algunos días hasta que se repusiera. Ella había escuchado el momento más cruel que le tocó vivir a nuestro Feíto, Hermoso, e incluso trató de parar con el castigo que le estaba dando; pero no pudo hacer nada porque el señor estaba enceguecido por la ira. Los días siguientes fueron muy duros para Pancho, lastimado y con riesgo de contraer una gran infección; pero el amor de los que lo amaban hizo que enseguida se lo llevara al veterinario. De a poco se recuperó y volvió a ser como antes, amigo  y compañero de todos. 
El tiempo transcurrió y los años que tenía vividos, hicieron que comenzara con los achaques  de la vejez.. Se quedó acurrucado, sin poder incorporarse en sus patas gastadas de tanto correr de un lado a otro,  en el lugar elegido para hacer su guardia todos los días, con una campera  que lo cubría esperando el momento de partir para nunca más volver.

Rosa Leonor Ferreira
















Hubo unidad
y sí, había mucho viento
cantamos emociones
Aquí está el puñal!
trozado de papeles
me gustaría tanto
entonces,
una cadena formemos
todo reunido está
dan flores en la región.

















Catálogo de fe


Creo en los sentimientos, en la nostalgia,
en los héroes anónimos / Creo en la luz
del sol y en las mareas, en la huella de
tus pasos perdidos en la arena / Creo en
el perdón y las utopías, en el sacrifico
de muchos usufructuados por pocos, en
la autentica alegría de los novios, en sus
danzas prepnuciales, y en la mirada que
expresan con un fondo de esperanza /
Creo en el pensamiento, en la sapiencia
de mi canario dormido sobre un tomo del quijote /
Creo en tristezas y melancolías, también
en la memoria, y en casualidades,
como hallar el amor de mi vida al cruzar
una calle / Creo en los niños y su candor
de palotes, en las lecciones de la historia,
en las metáforas, en los símbolos de la poesía /
Creo en las palabras y en la música,
en la inteligencia afectiva, emocional /
Creo en la lluvia golpeando mi ventana
y en la abnegación de aquellos,
que vacías llevan las manos /
Creo en la mentira piadosa y en la
cordura de los locos en el poder
transformador, de todo arte /

Creo en cuestión, que aun somos
humanos.

Marta Garcia
                                                                                              
                                                                                                  














Romance Valenciano
        Capítulo 3


Dos meses después, Mariela volvió a Valencia a llevarle una hermosa manta tejida con sus propias manos a su tía como regalo de cumpleaños. Un día, recorriendo las calles por las que jugaba con Margarita en su infancia, localizó a un grupo de bailaores acompañados de un guitarrista y un percusionista, que presentaba todos los días su pequeño espectáculo en la plaza para ayudar a los niños del barrio. En un momento donde las muchachas del grupo interpretaban una Zambra, la mirada de Mariela chocó con la de uno de los bailaores, que estaba sentado en una silla de estilo flamenco junto al guitarrista. Al terminar la danza de sus compañeras, él se le acercó y le preguntó: "¡Oye, guapa! ¿Me concedes el siguiente Fandanguillo?"
Con sus raíces españolas intactas, la joven aceptó la invitación y bailaron juntos. Fue tan perfecto como si lo hubieran ensayado, pues Mariela tenía un gran talento para el baile, pero nunca se había atrevido a demostrarlo. Durante toda la coreografía, los dos se miraron atentamente a los ojos.
Mariela fue a presenciar el espectáculo los siguientes dos días. Al terminar la función del último de ellos, el apuesto bailaor la vió, fue hacia ella y le dijo: "Oye, no he podido olvidar ese baile que compartimos". "Tampoco yo", respondió Mariela. "Por eso vine aquí todos los días".
"Aún no sé cómo te llamas".
"Mariela. ¿Y tú?"
"Felipe Castero, bailaor de alma". Los ojos marrones del joven brillaron. él y la artesana pasaron un largo rato charlando, y descubrieron que tenían muchas cosas en común, destacando el amor por su tierra, sus costumbres y en particular su música y sus fiestas. Al enterarse de que Felipe y su grupo querían visitar distintos lugares para darse a conocer, ella le ofreció pasar alguna vez por Cambridge, pues allí se valoraba mucho la cultura (y además, podrían verse de nuevo). Felipe le dijo que harían todo lo posible por ir, y de despidió de Mariela besándole la mano.
Cuando volvió a Inglaterra, Mariela se enteró de que la familia se agrandaría: le nacería un sobrino. Entonces, prometió a Margarita u equipo tejido completo: manta de invierno, ina de verano, saquito y chaleco. Tiempo más tarde, cuando iba a la casa de su hermana, la muchacha vio una cartelera escrita en inglés y español que decía:
                                              "FESTIVAL DE DANZAS ESPAÑOLAS.
      Músicos en vivo. Cuerpo de baile encabezado por Felipe Castero.                             Sábado 15 de Febrero, 8 PM, American Theatre"

"¡Es él!, exclamó, y luego se tapó la boca al darse cuenta que estaba en la vía pública. Corrió a destino, contó lo sucedido en su viaje a España el pasado año, y Margarita y Richard aceptaron ir con ella al teatro. Al volver a casa, narró la historia completa a su madre y ella también quiso acompañarla. En la tan ansiada noche, los cuatro se dirigieron al teatro vestidos muy elegantes. El American Theatre era un auditorio de forma semicircular, pequeño pero con un escenario grande. En la muestra hubo de todo: Jotas, Alegrís, Tangos, Zapateados, Boleros, composiciones icónicas como "La Vida Breve" y la "Danza del Fuego", Pasodobles y la infaltable Rapsodia Valenciana. Para el final por Sevillanas, el guitarrista tomó el micrófono e invitó a los espectadores que quisieran a subir al escenario y ser parte del cuadro. Al principio, nadie se ofrecía; hasta que Mariela, siempre valiente, se puso de pie y caminó con paso decidido al escenario. Detrás de ella, cuatro personas más fueron conducidas por dos muchachas a las bambalinas para cambiarse de ropa y lucir como verdaderos bailaores flamencos. A Mariela le pusieron un traje blanco a lunares verdes y na flor blanca en el cabello. Cuando los músicos comenzaron a tocar, los invitados salieron a escena. Felipe se acercó a la hija de María y la condujo de la mano hacia el centro del espacio, mientras le decía: "Estás guapísima, más de lo que ya eres por gracia de Dios".
Como aquella tarde en la plaza de su Valencia natal, los dos no dejaron de mirarse a los ojos mientras bailaban y sonreírse. Ya nadie podía negar que entre ellos había Amor.

















Tu amor es la invención


Tu amor es la invención
de mi cabeza corta en madurez
un amor idílico, hecho de canción
semilla y poca sensatez.

Te amé, tal vez por haber sido
el único hombre que me quiso
tus ojos fueron el hechizo
y tu solo me querías.

Si pudiera remover el tiempo
y no tener que pedir perdón
si pudiera remover las hojas
y no sentir tanto dolor

Ojalá no haya quedado dañada
tu bien amada
y que te acuerdes de mí
con tu sonrisa más humana.


















Revista Viajero Nro. 82 - Abril de 2014




yo me lo llevo, 
inhumano!
arriba papel 
y el mismo rincón.
Se ve que si quería.
Es su objetivo.
en la fiesta, la plaza
otro barrilete
que necesitará 
razón.

Lucia Tyburczy









Romance Valenciano
          Capítulo 2


Se acercaba la Navidad, y bajo la excusa de que eran para unos clientes, Margarita y Mariela aprovechaban su tiempo libre en el taller para hacer el obsequio que cada una le daría a María: la mayor, dos angelitos de porcelana pintados; y la menor, un chal triangular de color escarlata, tejido con el "punto de abanicos", el favorito de su mamá. Mientras tanto, charlaban de la realidad cotidiana de Inglaterra y recordaban su tierra natal. 
Llegó por fin la medianoche, el anuncio del 25 de Diciembre, y las muchachas le entregaron a su madre los regalos con una tarjeta que decía:

"Por tantos años de felicidad, Feliz Navidad. 
                                                                             Margarita-Mariela".

María, por su parte, le obsequió a Margarita un cuaderno nuevo con una tierna damita pintada en la tapa, y a Mariela tres agujas de crochet de reluciente metal.
A la mañana, tocaron a la puerta. Eran Jeanette y Richard Virpple, que traían un reloj de pared para la dueña de casa, un vestido color cobre para Mariela y una gargantillla dorada para Margarita. María, entonces, los invitó a quedarse a almorzar. Durante la comida, Richard no apartó sus ojos color esmeralda de la mayor de las hermanas. Cuando las miradas de ambos se encontraban, sonreían tímidamente y las mejillas se ella se tornaban rojizas. . . 
Tiempo después, Margarita y Richard comenzaron a salir juntos a caminar por los bellos jardines de Cambridge. Una soleada tarde de Abril, durante uno de sus paseos, el muchacho se arrodilló y dijo: "Margarita, que posees delicadeza y belleza infinitas, quiero pedirte que contestes un a pregunta que, desde que te conocí, deseo formular". Sacó de su bolsillo un anillo de plata con una pequeña piedra engarzada, y continuó: "Bella Margarita: ¿serías mi esposa?"
Al principio, la joven no supo cómo articular palabra, pero luego respondió: "Sí, acepto de todo corazón". Él se puso de pie, le colocó suavemente el anillo y la abrazó.
Al volver a sus hogares y proclamar la noticia, la alegría de sus familiares fue incontenible. De inmediato, se pusieron en marcha los preparativos para la boda: Margarita y María realizaron de forma conjunta los souvenirs (corazones de raso bordeados con puntilla sobre los cuales se apoyaban dos alianzas de cotillón y unas delicadísimas flores); Mariela tejió pimpollos y flores para decorar el salón y el cabello de su hermana; Jeanette diseñó y confeccionó el vestido; Martha y su marido llegaron llegaron desde Oxford para presenciar el gran momento.
Richard y Margarita se casaron en el mes de Junio, afortunadamente, sin lluvias. Ella relucía en su vestido blanco adornado con cintas celestes. En un lado de su cabeza, había tres pequeñas flores enfiladas, y dos pimpollos de rosa tejidos por su hermana menor se posaban al final de su trenza. Richard vestía de azul, y las damas de honor, Mariela y Jeanette, de celeste. En la fiesta, celebrada en casa de la Sra. Virpple, hubo comida, baile y risas en abundancia. No era lugar para caras tristes.

Vicky










Luna caprichosa


Mi playa con torrentes cubres de ansiada violencia y
arrastras las marcas que habían dejado 
Mis cansinos pasos  en su superficie.

Arrogante luna que luego inviertes desnudándola,
 calentando arenas, 
cual ardiente febo poso sobre ella

Misteriosa luna produce en tus cuartos, 
germinar semillas, extender sus tallos, 
madurar sus frutos, su verde, 
glorifica y con donaire paseas victoriosa.

Asombrosa luna de frondosas sombras, 
candentes arenas, majestuosa luz, 
que alumbra insinuante la imagen deseada.

Tus brillos destellan en ella fijando en mis ojos, 
besar sus cabellos cual grata y amada presencia 
luna caprichosa, insistes, dar vida incipiente, a toda la vida.

Luis 528








El sol


Me iluminaste de repente
con tu luz emancipadora.
Te vi de frente, como
suelo no hacerlo.
Sé que me observaste
y te causaba gracia
yo era la única persona 
que te miraba y sentía miedo.
El mismo temor que siente
el débil del gigante
el niño del juez
el súbdito del rey.
Tus rayos me tocaban
y jugaban con mis pupilas
me abrazabas
y me quemabas.
Sol radiante fuerte y poderoso
sos tan idéntico a mi amor
y yo soy la Tierra
en su circuito infinito.

Adriana Ferreyra









¿Que está pasando?


La obra social de los estatales de la provincia de Bs. As. está MAL, ya hace tiempo. Incluye a seguridad (policías), Docentes y Salud (estos últimos, menos seguridad y limpieza, porque pertenecen a empresas privadas). Todos los meses les descuentan del recibo de sueldo un porcentaje para la obra social, si les aumentan el básico, la obra social aumenta. Están obligados a pertenecer a la obra social, no pueden renunciar porque son Estatales. ¿Vieron que salió una Ley, que establece que un afiliado puede abonar un poco más de dinero, elegir y pasar a otra obra social?. Los que trabajan en comercio lo pueden hacer. Esta obra social NO, porque pertenecen al Estado y, disculpen que sea repetitiva, lo único que pueden hacer es pagar a otra obra social paralelamente. Y ¿Quién puede?. Les ataron las manos, ya se están despertando.
La obra social tiene cinco planes: conozco tres. Uno porque lo leí en la cartelera “El Plan Mami”, hay dos más que conozco bien. Uno es el “Plan Meppes”, da al afiliado medicación cara y gratuita y el otro el “Plan Regional”, más caro todavía porque el afiliado abona un porcentaje, según el costo que abona la obra social. Por ejemplo, el afiliado abona $170 ( el 61%). ¿Carito, no?
En enero de este año pararon los laboratorios, porque el gobierno no les abonaba por el Plan Meppes, que es gratuito, por dos meses los afiliados estuvieron sin medicación, hasta que a fines de Febrero el gobierno pagó. Ahora en Mayo pararon los médicos de la obra social, que tienen que autorizar los planes, todos los planes, para que lleguen a las delegaciones y a los afiliados. Faltaron al Juramento Hipocrático que lo estableció El Padre de la Medicina Hipócrates, el juramento en resumen dice: "Harán el bien a todo ser humano", y no lo cumplieron. Los médicos antes de parar, podrían renunciar. No lo hacen porque tienen antiguedad en esta obra social, no tienen un trabajo sino varios. Por el paro perjudicaron a los afilados que por el Plan Meppes toman medicación oncológica, usan insulina y otros medicamentos.  ¿Qué hace un Diabetico si no le entregan la insulina y no la puede comprar? MUERE, VARIOS MUEREN. ¿LES IMPORTA?. NO, sino, no pararían y al Gobernador tampoco. ¿Soy dura? es la cruda realidad.
Hoy leyendo el diario, ví en la tapa al Gobernador Daniel Scioli, porque ayer salió a dar explicaciones en raid televisión y la radial, en campaña 2013, por los dichos de la presidenta el 20 de junio: Decía el diario, leí varias frases del gobernador y las copié para esta historia y dijo así "Soy constante en todas las cosas, soy consecuente no obsecuente"; "Lo que me importa es que la gente no pague las consecuencias de las decisiones que tomó" (en alusión al gobierno, a la presidenta); "Con la lancha iba a 250km/h, siempre a presión, que tiene presiones" Ironizó, dice el diario. ¿Qué político con altas responsabilidades viene estando hace 10 años en el mismo lugar?; dijo “Voy a hacer todo para que la presidenta termine lo mejor posible"
Personalmente no milito. Si estuvo 10 años en la gobernación, fue porque usted, en sus comienzos ¿A quién se acercó? a, Nestor Kischner y a su esposa y él y ella lo apoyaron. Estaba en la lista para gobernador con ellos para la presidencia.  ¿Perdió la memoria?. Los favores en política se pagan ,y por supuesto, que tiene que ayudar a la presidenta. El deporte da dinero, fama, éxito; la política también da dinero, pero lo más importante es que da PODER,_ ¿USTED SE MAREO CON EL PODER ?
Voy a ponerme en el lugar de Tomás, hasta que no lo vea, no voy a creer los dichos de la presidenta y ella es "Dueña de sus silencios y esclava de sus palabras ".
Sr. Gobernador: ¿Qué pasa con el dinero de La OBRA SOCIAL IOMA ?. Somos miles y miles de afiliados. Demasiado dinero: ¿A dónde va?; ¿Tiene respuestas?. Los estatales no solo tenemos obligaciones, sino derechos. DERECHO A UNA SALUD DIGNA!!!!!!!!!
Me quedo con su última frase.
"YO EN LAS MALAS PONGO EL HOMBRO, EN LAS MALAS ES CUANDO SE CONOCE LO MEJOR DE MÍ "
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡QUEREMOS CONOCERLO, PORQUE LA OBRA SOCIAL IOMA ESTÁ EN LAS MALAS, Y USTED SR. GOBERNADOR, NO ESTÁ DANDO LO MEJOR DE SÍ MISMO.!!!!!!!!!!!!!!

Ine 25/06/2013
                                                                                              
                                                                                                  









El martirio de amarte


Vos entraste en mi alma sin permiso, jugás con mi corazón sin tener
en cuenta mis sentimientos.
Hacés con mi amor lo que te de en ganas
sin considerar cuanto me lastimás.
Aunque tus caprichos implantan
en mi pecho un terrible dolor;
Aunque tus mentiras me hieren,
una y otra vez sin parar;
Aunque tus engaños me hacen brotar
amargas lágrimas de mis ojos,
que son únicamente tuyos.
No se si soy estúpida, boba enamorada,
pero debo admitir la verdad:
que a pesar de las penas que me provocas,
a pesar de todo el pasar triste que me generas, aun te amo, y ha de ser así siempre, 
aunque me mates de dolor por mil años.

Soledad Caraballo









Instantes


Instantes, solo instantes
de los recuerdos encapsulados
en el vientre del universo.
Años luz de aquel segundo,
brotan de mi  piel lágrimas  
contenidas allá lejos. 
En este presente sin sentido
corro de prisa como agua 
de manantial en libertad, 
cristalina de río caudaloso.
Sostengo en mis manos
los restos del pasado,
como cristales rotos caen
de entre mis dedos,
se dispersan por el viento,
como torrente tumultuoso.
En instantes, solo en instantes,
la nada.

Marta Maria Nastaly - 2013

Revista Viajero Nro. 81 - Marzo de 2014



"Romance Valenciano"

Capítulo 1

María era una mujer, originaria de la comunidad española de Valencia, cuyo esposo había fallecido. Compartía su taller de artesanías con sus dos hijas: Margarita y Mariela. Allí,  cada una realizaba una actividad diferente: María pintaba, Margarita hacia souvenirs y Mariela tejía a crochet. Aunque no eran ricas, conformaban una familia feliz y siempre unida.
Tiempo después, se mudaron a Cambridge, Inglaterra, en busca de un nuevo horizonte, y montaron un nuevo taller.
Una mañana, Margarita estaba sola confeccionando unos souvenirs de boda, que consistían en una canastita muy pequeña decorada con cintas de raso y con una delicadas flores blancas en su interior, cuando llegó una mujer de apellido Virpple y pidió hablar con su hermana. Cuando Mariela se presento, la Sra. Virpple le encargo que le tejiera un pullover. La muchacha acepto con todo gusto y enseguida corrió a comprar el hilado que necesitaba: lana con acrílico simple color azul. Esa misma tarde, comenzó el trabajo que, en una semana, estuvo listo. Metió cuidadosamente el pullover en una caja blanca, coloco en la tapa un moño azul y fue a la casa de la Sra. Virpple esperando, como toda artesana, una aceptación por  su trabajo.
Al entrar en la gran mansión donde vivía la familia Virpple, Mariela encontró repisas llenas de estatuillas de porcelana, pinturas famosas y, en los sillones, almohadones bordados con motivos orientales. Fue recibida por su clienta, quien luego, le presentó a dos de sus hijos: Jeanette y Richard. La mayor, Martha, no estaba con ellos porque vivía en Oxford con su esposo. 
Richard era un joven apuesto,pero con Mariela siempre se vieron como amigos. Como ambos trabajaban, solían escribirse y recomendarse libros y música mutuamente. 

Continuará en la próxima edición

















Montado en dragón


Espectro de deidad
eras la maldad envuelta en belleza
tu rebeldía mengua
con tus pasos por la vida.

Amargas noches en vela
en todo momento me iluminaban
las almendras de tus ojos
astros azules que tenía conmigo.

Tu escape fue la conclusión
del ciclo conocido
la finalización de un juego macabro,
aceptado y lastimosamente jugado
que me condujo a mi forma
y a mi sombra.

Te vi cuando el sol se iba
montado en dragón
transitar por los caminos
y arrastrar mi corazón.

Adriana Ferreyra
adriana_agua4@hotmail.com









El camino de arena


Al costado del camino de arena
las colas de zorro se mueven al viento
dicen que esconden serpientes
no me acerco,

observo
el viento y siento las matas suaves que se mecen
y se recortan contra el cielo limpio del verano.
Nada más.

Viviana Solaroli
cafediro@gmail.com









Liberación


Sí, tenía sus años, pero él nunca lo admitiría, el coronel odia la palabra anciano y negaba rotundamente que él lo fuera. A través de los años se había vuelto distante, seco en el trato con los demás. Generalmente se la pasaba mirando por la ventana en su sillón preferido, mirando a la calle, tal vez esperando a alguien, o simplemente recordando tiempos mejores. Cuando le hablaban respondía con algún gruñido, cuando lo hacía; otras veces, daba vuelta su cabeza hacia la voz que lo había sacado de su ensimismamiento y cuando veía que no era nada de vital importancia, lentamente la volvía a girar para retomar su vista a través de los vidrios.
El coronel ya no se movía mucho, se había vuelto taciturno, silencioso, una sombra de lo que era en sus tiempos de juventud. Era raro que saliera a pasear, ya había perdido todo interés en el afuera, ya conocía todo lo que allá afuera acontecía. Y no tenía interés, a pesar de querer demostrarle que las cosas podrían haber cambiado. Sí, veía a través de su ventana gente con otras modas, otros peinados, nuevos coches que nunca antes había visto, jóvenes que llevaban aparatos en las manos y que hablaban a través de ellos, pero al coronel nada de eso le interesaba.
Así pasaban sus días, todos exactamente iguales, se levantaba al alba, hacía sus necesidades, y se postraba en su sillón frente a la ventana, en silencio, pensando.
Salvo los viernes.
Los viernes eran días especiales, él no necesitaba que nadie se lo diga, sabía en su fuero interno que ese era el día, el día especial, ya que la vería a ella. Ella era su todo, no importaba las mil diferencias que tenían, sabía muy dentro de él que había un lazo más fuerte que los unía, los viernes venía a verlo Gra-gra. 
Desde temprano se ponía impasible, nervioso, no podía estar sentado tranquilo, se sentaba dos minutos en su sillón y se paraba daba una vuelta por el living y miraba por la ventana, pero no sin ver como hacía siempre, sino tratando de verla llegar a ella. Miraba el reloj, los minutos se hacían eternos, la espera era una dulce agonía ya que sabía, lo sabía muy bien, que toda espera valía la pena. Gra- gra valía mil esperas.
No siempre fue así, las primeras veces fue caótico, él no la conocía, ella no lo conocía a él no sabía su historia, casi podría decirte que si no se odiaban mutuamente, mantenían una diplomática distancia. Ella no sabía nada, para ella era uno más, él no soportaba los cambios de rutina, y ella en el principio fue un cambio enorme, pero con el tiempo, y con mucha paciencia en sus cuidados, supieron como llevarse y ahora solamente lo veía a él los viernes y solamente él podía llamarla Gra-gra. 
Ella siempre que llegaba iba directo a él, lo saludaba, le preguntaba como había estado durante la semana y le comenzaba a hablar de la suya, él la escuchaba arrebolado. El sonido de su voz era hipnótico, ella hablaba y le contaba cosas de afuera, las únicas veces que él llegaba a tener interés en lo que pasaba más allá de su ventana es cuando la veía a ella y le contaba.
Gra-gra lo ayudaba con sus baños, le recortaba las uñas, lo peinaba, y si era necesario le recortaba el pelo, A él le gustaba que su corte de pelo esté siempre prolijo, ni un solo pelo fuera de su lugar, tal vez por eso se comenzaron a llevar tan bien, vio en ella la profesionalidad que a él tanto le gustaba y que muy pocas veces encontraba, la amistad vino con el tiempo, aunque tal vez él si esté un poquito enamorado de ella, pero nunca lo admitiría.
Ese viernes estaba más inquieto que de costumbre, el resto de la familia prefirió dejarlo a su aire, porque cuando se ponía así era insoportable, algunos viernes ni desayunaba por estar esperándola en la ventana. 
Estaba retrasada, sin mirar el reloj él lo sabía, sus viejos huesos lo sabían, no quitaba la mirada del camino, preocupado pensando que le podría haber pasado algo, esa bicicleta del demonio como él le decía, un día le pasaría algo en ese vehículo. El trababa de decirle que eso no era seguro pero ella no lo entendía, imaginaba accidentes desastrosos, ella entre hierros retorcidos. Claro que cuando la veía llegar, su suspiro de alivio era enorme y se reprendía por ser un viejo tonto y fatalista. 
Perdido en sus pensamientos, escuchó el ruido a gravilla, ¡ella había llegado! ¡POR FIN!.
Con el corazón en la mano y agradeciendo que sus pensamientos fatalistas eran sólo exageraciones de él, fue a abrirle la puerta
- Buen día coronel, ¿como anda usted hoy?, perdón por el retraso, el tránsito está terrible esta mañana- le dijo mientras pasaba y dejaba el maletín en el piso para saludarlo.
El coronel, contento por verla de nuevo, movió la cola feliz.

Lola Ghiglione
https://www.facebook.com/lola.ghiglione









Es peor así


Extraño cosas que no recuerda.
Lo más complejo es extrañar lo que sé que no era.
Aquello que lo hacía especial, pero solo para mí.
Qué  sentido tuvo desenmascararlo,
es peor así.
Si al reír recordando momentos que creí auténticos…
siento que no eran únicos.
Si al traer a mi sus miradas, palabras, risas, juegos…
tengo que cuestionarme las cosquillas que aún me causan en el estómago.
Pensar en sus besos, caricias, abrazos…
sentirlos aún y enojarme con mi alma por hacerlo.
Qué sentido tuvo realmente saber quién era…
si no puedo disfrutar de su recuerdo.

Marina P.  Aguirre
anira90@hotmail.com









El Capo


Guille es un compañero de trabajo. Ingresó con dieciocho añitos, como administrativo. Ya era Operador de PC y estaba estudiando Programador. Su trabajo le apasiona y ama lo que hace. Cuando las computadoras ingresaron a los hospitales, varios médicos lo consultaban y le solicitaban que los guie para progresar en sus conocimientos, uno de ellos, un día fue a su hogar y vió a una mujer bonita y le preguntó, ¿Es tu hermana? y Guille con una sonrisa en sus labios, contestó  “No, es mi madre”. 
Años más tarde ella ingresó a trabajar al hospital y es amorosa, a la vez conozco a su padre, con el cual he trabajado. Los he visto salir a caminar de la mano y parecen dos novios adolescentes, se nota el amor que se tienen.
Guille en estos años de trabajo, ha seguido estudiando y capacitándose. Ha trabajado en diferentes servicios, siempre tratando de resolver los problemas que surgían en los monitores u otras tareas; jamás lo oí quejarse, siempre con una sonrisa saludando a todos sus compañeros con un beso o con la mano. Además, nunca oí una palabra grosera salir de él, siempre hacia adelante, repito, resolviendo problemas, no provocándolos. 
Guille realizó un Pos Grado de Especialista en Criptografía y en Seguridad Teleinformática.
Guille no cambió, sigue siendo el mismo desde el primer día que ingresó al hospital y mantiene un bajo perfil. Es muy amable y respetuoso. ¿Quién lo quiere a Guille?. Todos lo queremos. Ya el hospital cumple dieciocho años, la edad en la cual él ingresó. Era un adolescente, hoy ya es un hombre. Guille es digno de admiración. Guille es un capo en todo sentido. Guille es nuestro capo, ¿ De donde?. Del Hospital Zonal Gral de Agudos. Dra Cecilia Grierson. Guernica.
Guille es un diamante que se ha pulido todos estos años, para el bien y hoy brilla con gran intensidad.
Mil Gracias, Guille, Mil Gracias. Te Quiero y te admiro con todo mi Ser.

Ine 05/01/2014
sanmateo11.28@hotmail.com









Liberación


Vamo a jaser zumbi mesiu, vamo a jazerlo.  Jasemo zumbi, un ejército y con eso acabamo con lo español. 1 La voz temblorosa del negro Jaques retumbaba en la manigua, chillona como un querequete. 2 El humo de las ruinas del asentamiento mambí teñía el cielo. Vamo a jaser zumbi pa que sepan que cosa e haitiano.  Los  cadáveres de las mujeres y los niños los recogían los sobrevivientes para darles cristiana sepultura. Las horas se detenían en el vaivén de la colecta. Ello no va a jode ma, con su mismo difunto lo matamo y ya. Joden la vida y joden inocente. Yo ta pedí permiso a Varon Samedi, 3 si autoriza yo mismo va buscarlo to´ Monsiu. Solo ta que diga que si uste, que e quien manda. El teniente Crombet tenía la mirada perdida en las lomas, sufría el color verde de la vegetación salpicada de sangre. Las balas se habían acabado, quedaban aproximadamente 20 hombres en total y la pequeña escuadra de haitianos artilleros. Esta vez nos habían superado en número y usando la sorpresa, la maldita sorpresa que no dio tiempo a coordinar la defensa. En el pecho del teniente, la ira y el odio se sembraban con tantas raíces y gritaban como en aquellos cuentos de viejos, lo hacia la mandrágora recién cortada. Mire Jaques para mi esas cosas no existen, pero a veces las circunstancias desesperadas ameritan medidas desesperadas, si usted asegura que esos zumbi 4 suyos acaban con los españoles creo que no hay nada porque esperar. Los chillidos de una chicharra anunciaban una posible tormenta. La carcajada del viejo Jaques se disparo como un relámpago guardarraya arriba y creo que hasta los pájaros temblaron. Los otros haitianos también rieron. 
No sé, que podría decirles sobre esto, pero la verdad es que aquella misma noche entre velas brincos y cantos que se repetían una y otra vez sucedieron cosas raras y en medio de una ventolera los dioses negros dieron su bendición para expandir la muerte. Los animales descuartizados se arrojaron a un agujero al pie de una ceiba y las llamas se elevaron por un momento casi que hasta alcanzar las ramas. Será que en esa época yo era solo un vejigo 5 y no entendía lo que estaba pasando a mí alrededor. Pero cuando el silencio inundo la noche se sentían pasos, voces y ruidos desconocidos alrededor del árbol. Se lo juro yo que estaba allí, la realidad a veces tiene pasos cortos. Pero déjeme seguirle contando y va enterarse de lo que sucedió. La escuadra de negros haitianos que no pasaban de siete hombres se llevo una carreta tirada por unos mulos y la dejaron escondida en medio de la manigua. Dos días después ellos se pasaron todo ese tiempo en el mar y en el monte no decían nada solo rezaban y cantaban con una tristeza larga que parecía más que una amenaza un lloro. Quemaban cosas peces palos hierbas, hacían calderas de cocimientos. La gente los miraba extrañados y hubo quien dijo que se iba porque eso era obra del diablo y que con Dios todo. Sigilosos como relámpagos se colaron los haitianos en el campamento español entrada la noche y traían de tres en tres a los soldados hasta la carreta. Que como yo sé eso, porque ellos me pidieron que los ayudara con los animales, a ellos eso no se les daba bien. Solo me decían: Niño lo que tu ve, tu no habla porque te coge la maldición de los Loas. Después se fueron hacia la montaña para regresar siete días mas tarde.  A este lugar no me dejaron llegar, los haitianos son misteriosos para sus cosas por la madrugada el aire traía aquellos lamentos a través de la maleza y los pelos se erizaban.  
Cuando regresaron solo estuvieron unos minutos se llevaron al teniente, lo interesante es lo que años más tarde me conto mi primo que era el cabo de Crombet. Dice que cuando llegaron al lugar, los haitianos le hablaron a las tumbas y los muertos se levantaron. Cuenta el primo que a la misma vez,  los muertos salieron todos de la tierra y dijeron bon sua. 6 Juro por mi madre que cuando  vi aparecer en el campamento aquel escuadrón de soldados españoles llenos de tierra y con los ojos pasmaos no podía creerlo. Yo mismo los vi muertos, los toque muertos y los sentí así, tan muertos que ya no quedaba una gota de vida en aquellos cuerpos. Pero sabrá Dios que cosas y misterios saben esos negros que pueden revivir a los difuntos. Ya se rumoraba en las tropas del enemigo que Crombet tenía un ejército de muertos y brujos en el Camagüey. 
 A ciencia cierta nunca nadie los había visto que no fuese de la población del campamento. La tropa de zumbi había crecido lo suficiente para el primer combate. Los rumores eran trepidantes y el aire se enrareció en el campamento, parecía de momento que la gente escogiera por voluntad propia no hablar. Yo estudie, no mucho pero se leer y escribir, algo pude aprender antes de que a mi padre le quemaran la casa por conspirar contra España. La verdad, había leído algunos libros, suficientes para saber que los muertos no regresan. Aun así, mi impresión sobre este tema carece de explicación. La preocupación mayor en este tiempo eran los víveres que escaseaban. Lo zumbi, no come monsiu, no se preocupe. Siempre me pregunte como si no comían iban a poder enfrentar al enemigo, la verdad  no se hizo esperar.
Esa mañana la trompeta despertó al campamento llamándonos a formar, una loma de machetes en el centro que recogieron los haitianos y se llevaron monte adentro. Los escasos fusiles comenzaron a repartirse entre los vivos.  Las tropas salieron y hasta aquí puedo contarles yo lo sucedido como observador. Marcial un viejo mambí de la zona de Granma hombre serio y de palabra cuenta que cuando llegaron a la distancia de un kilometro al encuentro del ejército español. Estaban ahí los haitianos con sus monstruos imitando la formación española. Los zumbi tenían machetes afilados como demonio y cargaron al machete. A mí no me crean, dicen que corrían como si tuvieran la velocidad de tres hombres. Las distancias se cortaron entre ambos grupos y las balas no podían detenerlos. Escuché muchas cosas sobre este combate que yo mismo podría contar pero que no diré porque no me gusta hablar de oídas. El artículo que leí de un recorte de periódico años después  decía de voz de Martínez Campo un oficial español importante de la época: A primera vista nos quedamos aterrorizados. Inmóviles. Sin avergonzarme puedo decirles, que una hora más tarde nos fuimos a casa con la moral muy baja, a llorar una doble muerte.

Luis Jiménez Hernández (cuba)
alucardmc@gmail.com

1 Vamos a hacer zombis Monsieur, vamos a hacerlos. Hacemos un ejército de zombis y con eso acabamos con los españoles.
2 Ave endémica de Cuba, a la cual la onomatopeya de su canto dio origen a su nombre. 
3 Dios haitiano o loa como ellos le llaman en su lengua natal guardián del cementerio y quien devuelve a la vida a los muertos según el culto vudú.
4 Zombi este no se refiere al clásico zombi hollywoodense que es tonto sino al zombi original del folklore vudú. 
5 Niño.
6 En creol debe significa: buenas noches.









                                                     

Revista Viajero Nro. 80 - Febrero de 2014





Mi noche soñada


Una noche muy especial
es, sin duda, la de hoy.
Una noche que quedará
grabada en mi corazón.

Mi madre me peina,
luego me maquilla, el vestido me arregla,
Sonríe y me acaricia.

Una tiara de brillantes
adorna mi cabeza.
Orgullosa, ella me dice:
"Ya estás lista, mi Princesa".

Entonces, le doy un abrazo.
Es enorme la emoción.
Hoy cumplo Quince Años
y me rodea el amor.


Vicky
m.victoria1998@yahoo.com.ar









Cómo llegué  hasta aquí


(Continuación de la edición anterior) No sé si todavía me duele lo de Tato. Tal vez me duele haber hecho el papel de imbécil. Incluso entre las infidelidades hay niveles, de todas maneras eres cornuda, pero la situación sí marca la diferencia, por eso hay unos casos peores que otros. No quiero justificar a Ramiro, pero que me haya confesado su infidelidad en una noche de copas y se reconozca arrepentido, eso sí lo hace mejor persona, aunque me llame “cerebro de taxista” y ustedes piensen que tiene toda la razón, porque si me dejo tratar así, es que lo tengo. En cambio a Tato lo aborrezco tanto y no me interesa siquiera su amistad, con él yo perdí mi inocencia. Y digo que perdí mi inocencia porque hasta entonces, aún con todo el matrimonio de mierda que tenía con Ramiro, ni me imaginaba que alguien pudiera hacer daño por el solo gusto de hacerlo. No para sacar ningún provecho, como el dinero o el poder, que justifique su bajeza, si no solo porque disfrutara de hacer daño. Él me abrió los ojos, hasta ese momento yo creía que gente así solo existía en las películas, en los libros que yo leía. ¡No te creas! Es muy fácil decir que si una permanece en una relación dañina es porque quiere o no tiene valor de terminarla. También hay que ver con qué mañas actúa el mentiroso. 
Cuando Tato me hacía historias y me pedía que vayamos a vivir juntos, que lo deje todo y él también lo haría, que cuidaría de mí y cocinaría aún sin saber cocinar, con apenas esos sueños de momento, a mí se me borraba todo. Se me borraba que un día me haya dicho que entre la otra y yo, la otra siempre iba a estar en primer lugar, se me olvidaba que una noche después de hacer el amor me dijera que no me amaba, que solo había estado usándome. Se me olvidaba que me haya hecho sentir culpable de lo nuestro, que me diga que él no hacía esas cosas, que nunca había sido infiel a su esposa. Como si yo hubiera sido el ratón que se comió el queso. Como si la iniciativa no hubiera sido suya, cuando me esperaba fuera de casa todos los días con un regalo. Me llevó rosas, se metió en mi cama y en mi vida, se apropió de mis sueños. Nunca vi tanta suciedad junta como cuando me hizo el amor en la cama de la otra, me hospedó en su casa y yo sin saber ni dónde estaba. Cuando paseando en su auto, se bajó para visitarla a ella que la habían operado en una clínica y me dejó esperando tarde en la noche, en una calle solitaria y peligrosa, hambrienta, con miedo y con  bronca por tanta humillación. 
Por eso, sus “te amo”, sus mimos y sus cuidados ya no se los creo a nadie más y cada historia de amor siempre la vivo en la espera de que llegue lo peor. Así llegué hasta aquí, así fue como llamé a la agencia de viajes y reservé la primera plaza disponible para Miami, llené un bolso chico, saqué dinero del banco y cobré la parte del premio en efectivo, alojamiento gratis y coche alquilado por la semana de regalo. Veinticuatro horas de libertad nada más tuve, me las pasé descansando en el hotel y de compras por los sitios cercanos. Cuando apenas quise viajar a visitarte en San Petersburg, todo fue muy rápido, recuerdo estar acelerando en la autopista y mirar de reojo un coche conducido por una cara nada “americana”, ella parece extranjera pensé. Fue lo último, después salté por los aires, sentí todo darme vueltas, también creo haber pensado con alivio: “Estoy lista.”  De pronto tuve frente a mí luces de ambulancias y sirenas de policía que me volvían cada vez más loca. Me pareció mirar entre sueños a la mujer con cara de extranjera a mi lado, mientras me sacaban los paramédicos del auto. Cuarenta y cinco minutos se demoraron en sacarme de entre los fierros retorcidos. Recuerdo a ella tomando mi celular, habló con alguien, lo demás ya no lo sé. No importa, pienso que ella me salvó o al menos me acompañó. 
Así llegué hasta aquí, después de decirle a Ramiro que me inspiraba muchísima ternura y él me responda que quería pintar la casa de azul. Después de darme cuenta que con él solo aprendí que no se hiela el vino tinto, a amar a Cat Stevens, a beber té inglés y a pintar la verdad a cuadros. 
A Tato, mil veces intenté sacarlo de mi vida ¡Y cómo dolió hacerlo! Siempre he pensado que yo me he lastimado mucho más con eso, en mi búsqueda de la felicidad, aunque lo amaba, lo sacaba pensando que su presencia me hacía daño. Parece que ha dolido más aún estar lejos de él. Me duele todo el cuerpo y cada hueso roto después del accidente, hasta reír me duele. Por estos días, aquí metida en esta cama de hospital, he tenido el impulso de estar cerca de él otra vez, he pensado en mil ideas que le digan “aquí estoy”. Sin embargo esta mañana recapacité, en mi afán de ser feliz he sido egoísta y las veces que lo he dejado ha sido porque yo misma lo busqué. ¿Acaso lo merezco? Yo debería buscar la paz, en estos diez años, no he conseguido ser feliz, o al menos tener una pareja estable que es lo que se asemeja. Debería dejarlo ya. Pero cuando siento que no estoy en el camino correcto lo busco, como si alguna vez el camino correcto hubiera sido Tato. ¿Qué es lo correcto? ¿Por qué lo correcto no era él? ¿Porque está mal ser infiel? ¿Sobre todo si te has casado? ¿Porque está mal beber en exceso, vivir deprimidos, ser impulsivos e irresponsables? ¿Ser humanos y estúpidos está mal? Aprender, esperar demasiado del otro, vivir de su recuerdo y no seguir adelante es lo que está mal.
Ni siquiera está mal que cuando la esposa haya descubierto lo nuestro, Tato le haya jurado que solo soy su “agente de ventas”, que lo niegue todo. Lo que está mal es que me llame llorando como marica y me ruegue por Dios que si la esposa me busca y pregunta quién soy, yo le asegure que solo soy la “agente de ventas” y apenas le conozco. Que me pida que mienta por él, que espere que yo limpie su mierda, que yo le haya creído una vez más, es lo que está mal, porque así fue como llegué hasta aquí.    

Indira Córdoba Alberca (Ecuador)
cafediro@gmail.com









El chico ladrón


En una escuela, cuando empezaba el recreo, los chicos salían al patio a jugar. Un chico se quedaba en el aula y les robaba los útiles a los compañeros; y cuando terminaba el recreo los chicos no tenían para escribir ni para subrayar con colores porque les robaba todo. Un día los compañeros lo vieron, le dijeron al profesor. El profesor lo castigó y el chico les devolvió los útiles a los compañeros y se disculpó. 
Moraleja: No hay que robar las cosas de los demás porque no es bueno y trae consecuencias malas.

El mentiroso


En un barrio había una chica llamado Josefina, que era mentirosa. Ella se mandaba muchas macanas; y cuando tenía que confesar ella mentía y decía que eran los chicos del barrio. Un día los chicos del barrio se juntaron en grupo y le fueron a decir a la madre de Josefina que es una mentirosa y que ellos no hacen nada malo. La madre castigó a Josefina y ella se disculpó. Al otro día jugaron juntos y aprendió a no mentir.
Moraleja: No hay que mentir ni echarle la culpa a los demás si no hicieron nada, porque la mentira se hace más grande y es peor si alguien se entera luego de unos días. Por eso hay que decir la verdad

Facundo Tomas Lucero
10 años









Recuerdo



Poema - Marina P. Aguirre                                                                   Ilustración - Ximena Aguirre
anira90@hotmail.com                                                                                 absurdo20_02@hotmail.com


Revista Viajero N° 79 - Diciembre 2013

 

El lienzo perfecto


Decidí vendarme los ojos porque tu belleza me lastima 
ya que tu cuerpo es el ¡lienzo perfecto! yo, 
el pincel que se deleita recorriendo cada espacio.

¡Lienzo maravilloso! que abanicas en mi ser las pasiones
¡mas desenfrenadas! pero también le das paz a mi corazón
bendito sea el arte que mora en ti, y bendito el pincel que 
descubre tu belleza.

Déjame discurrir por tu lienzo, besarlo, acariciarlo, inhalar el oleo que expele, quiero poseerte majestuoso lienzo, que ni el Louvre con todas sus obras te supera.

Quiero ser tu eterno artesano y aquí de frente mirando el picaporte de mi ventana, te sueño y te deseo lienzo perfecto.

José francisco Mejía Ramírez
Escritor y columnista nacional e internacional
Sociedad Literaria de Honduras

















Cómo llegué  hasta aquí


No sé cómo llegué hasta aquí, todo parece que lo he soñado, no lo sé. ¿Pero qué quieres que te diga? ¿Por dónde quieres que comience? ¿Por lo último que recuerdo antes del accidente? ¿O por el shock que sentí, cuando supe que había ganado el puerco premio de la farmacia? ¿O quieres que empiece la historia de cuando yo era joven, tonta y me obsesioné con casarme con el idiota de Ramiro? ¿O más aún, quieres que me remonte a mi infancia y adolescencia cuando solo fui la “hija de”, cuando mis decisiones y mi vida eran totalmente controladas por mi padre? Por un padre abusivo, autoritario y manipulador, de los que cría con temores “porque yo digo y punto”. “No te he preguntado si te gusta, te he dicho que comas.” “Cierra la boca y hazlo.” “¡No me respondas!” “¡Bájame la mirada!” Un día creces y te reprochan el ser tan boba, indecisa y mediocre. Te piden que seas más segura. ¡Vaya ironía! Te dicen que no dejes que tus jefes te exploten, que no sigas con un marido tan controlador, que no permitas a la gente reírse de ti, que no te dejes manipular, sobre todo con la culpa, que reacciones y bla bla bla. Toda la vida te entrenaron para ser perro faldero y ahora te desprecian por eso.
¿Cómo? ¿Ahora me dices que no estoy en condiciones de hablar? ¿Ahora que me has preguntado de dónde se me ha ocurrido la locura de venir a Miami sin decirle nada a nadie? Pues te lo estoy tratando de decir y no me dejas. Te digo que esa mañana, era una mañana como cualquier otra, yo había hecho las compras para el almuerzo y fui a la farmacia a hacer las adquisiciones del mes para la familia, el gel de los muchachos, la espuma de afeitar y las lociones de Ramiro, por supuesto mis cremas anti arrugas y todo eso. La cadena farmacéutica había iniciado una campaña de marketing unos meses atrás, de esas que llenas una cartilla con pegatinas que te dan con las facturas de la compra. Pues bueno, el mes anterior  yo había llenado la mía y la había depositado en el buzón para el sorteo. El premio era un viaje a Miami con estadía y gastos pagados. Ese día, al momento de pagar, la cajera me dijo que yo no debía nada y que me dirija hacia la oficina del gerente de sucursal. Yo no entendía que pasaba, sonreía nerviosa y no estaba segura de lo que me decían, porque yo nunca había ganado nada, hasta desconfiaba y pensaba que a la final yo terminaría pagando el viaje del que hablaban, porque así son estas trampas de marketing. El tipo me felicitó y con una llamada, trajo fotógrafos y periodistas para redondear el cierre de campaña, me dijo que yo podía salir cuando lo desease, solo debía comunicarme con tal agencia, identificarme y hacer la reserva. 
¡Tienes cerebro de taxista! me dijo Ramiro, sin embargo ese era uno de sus insultos menores. Buena para nada, buena para gastar. Me culpaba a mí y a mis enormes cuentas de tarjeta de crédito, el haber perdido la casa el año pasado, en la que se suponía que íbamos a vivir. De esas casas hermosas del valle donde viven los nuevos ricos o los que pretenden serlo, pues no, nosotros no pudimos ir con la tendencia, todo podía estar a la moda, menos nuestro bolsillo, qué le íbamos a hacer pero era así. Por eso me gustaba que pase toda la semana trabajando en la selva, qué me importaba a mí si no era ese su calendario habitual, si tenía otra por allá. Yo quise creerle, fue la mejor noticia que me pudo dar. Los niños, él y yo éramos felices, no se hable más. 
Bonita soy, buen cuerpo también tengo, tipo de gringa muy apreciado en este país también, si Ramiro no me valoraría, alguien más lo iba a hacer. Claro, Tato es guapo también, joven y bello, con ese look de cabello rubio, rizado, a la altura del cuello, tiene porte y se sabe lindo. Al principio todo estaba bien, total, solo era un juego para que yo levante mi autoestima, por eso no le preocupó a la amiga que me lo presentó, a mí me valió madres que haya estado casado y tuviera un hijo, porque yo también lo estaba y tenía los míos. Todo era tan divertido, mis amigas celebraron mi buen gusto, nadie lo tomó en serio, sobre todo porque lo exhibí  como más pude.  Así fue todo, hasta que llegué a sentir por Tato, eso que ya ni sé cómo se llama, eso tan grande que es mucho más que amor, que ya no es amor, que ya no sé ni lo que es.
¡No! ¡No me voy a callar, me preguntaste cómo llegué aquí y empecé a responderte! Hay pocas cosas que puedes hacer ahora en el estado en que me encuentro, puedes traerme un cigarrillo, un trago, o escucharme, al menos haz esto último o vete ya, que sería lo mejor. Tampoco quisiera hablar, quiero que me quiten este cuello ortopédico y esta indecente bata de hospital por la que se nota todo mi trasero desnudo e irme a casa. Pero estos malditos gringos para algunas cosas son tan “buenos chicos”, no me dejan ir sin pasar las puercas dos semanas de tratamiento y observación. El premio que gané resultó ser un boleto más a la desgracia, de esos que solo yo puedo ganar, nadie más.

Continúa en la siguiente edición

Indira Córdoba Alberca (Ecuador)
















A mi padre


En las rodillas de mi padre
quisiera volver a sentarme otra vez,
como antes.
En el universo vacío, añoro una mirada
celeste de tus ojos como el cielo.
Al borde del espacio, una cortina de mar
violento imaginando viajar sobre las
aguas.
En las rodillas de mi padre quisiera
volver a sentarme como antes,
golpean con fuerza las olas
imaginando aquel tiempo .
Contra el indefenso barco en los brazos
de mi padre, estoy meciéndome
al compás del barco a la deriva
he tocado varias veces el umbral
del infinito, la nada, solo un grito añoro
sus largas charlas de vida, recuerdos
de su juventud, de la guerra atroz
lo llevaron con solo dieciséis años
a pelear,  matar o morir .
En cada parpadeo imágenes de mi padre
aparecen, voy y vengo,
hacia no se donde, su mirada
me acompaña, como el ojo del barco
siempre desvelado, siempre listo
siempre alerta, como fue su conducta
de boy scout.
Tiernamente como una luz
diviso a mi padre, trabajando duro
ladrillo sobre ladrillo
construyendo nuestro hogar, o
en su taller, con olor a suela 
mojada y tintas, remendando zapatos.
En las rodillas de mi padre quisiera
volver a sentarme ... como antes ...

Marta Maria Nastaly / 2011
















El Ateo


Cierta mujer conoció hace muchos años, a un joven inmaduro, estaba de novio, enojado con sus padres y con la vida. La mujer siendo cristiana, le habló de Dios, le dijo yo soy ateo, le puso una barrera, al ser creyente, ella oró por el. El era una buena persona y de noble corazón y lo sigue siendo.
Al tiempo se unió con su novia, no maduraba, hasta que ella se cansó y lo echó, no tenía donde ir, de sus padres no fue, intentó dormir en su trabajo, hasta que su esposa le dio otra oportunidad..
Un verano se cruzó con esta mujer y le comentó, este año, no nos vamos de vacaciones, invertiremos en la casa, que bien, me alegro, él sorprendido dijo, muy pocas personas se alegran con el progreso de los demás, se lo voy a contar a mi mujer. Para esto, ya había nacido una pequeña amistad entre ellos.
Pasado el tiempo, nació su primer hijo, una niña pequeña, que lo sujetaba de los pantalones para que no se vaya a trabajar, y le decía papá, no alcanzaban los baberos para él, estaba enamorado de su hijita. Llegó el varón estaba sumamente feliz con su familia.Ya había madurado y se había amigado con la vida. Le dijo a su nueva amiga ¡ ESTAMOS BIEN,GRACIAS A DIOS !. ¿El ateo?. Sí el ateo.
Hace doce meses su amiga lo encontró de paso y conversaron un ratito, él siempre está contento, al menos siempre sonríe, esta vez estaba triste, porque le hablaba a su hija de Dios y no lo quería escuchar, su amiga le preguntó, ¿cuántos años tiene? quince años, ya quince años!!! es una adolescente, está en plena rebeldía. ¿Cómo es su nombre? María, voy a pedir por ella.
Le recordó que él era ateo y él respondió, pero ¡ YO CREÍA !. ¿Los ateos creen?.Sí creen, en algo, en alguien creen aunque lo nieguen.Es mi sincera opinión.

 Ine / 08/04/2012
                                                                                              
                                                                                                  














Tanteando la poética


Cuando intento escribir poesía
me siento una artesana
echando mano a algunos recursos que tengo:
usar diminutivos, repeticiones, jugar con las palabras.
Juego de palabras.
Porque todo lo que nos gusta hacer
es juego.
La poesía es uno que oculta y muestra,
muestra ocultando
y oculta mostrando. 
Hay poemas largos y
poemas cortos
que dicen mucho o 
dicen poco,
pero todos, cortos o largos,
dicen también lo que callan.
Ahí es donde creo está el oficio.
Y, al final, siempre, con todo esto encima,
me pongo a escribir.

















Últimos instantes


Aún siento tu cabello entre mis dedos.
Gravé en mi mente ese momento.
Miré durante unos minutos mientras te acariciaba,
a propósito fijé la vista y atesoré ese instante
y cada uno de aquella noche,
desde tu respiración mientras dormías abrazado a mí…
tus ojos cerrados, tu boca entre abierta,
tu rostro de paz,
tus manos, tu cuello.
Te miré desde el alma,
y sentí con el corazón  
estuve así horas… solo observándote para no olvidar
pensaba, guarda esto, no lo olvides
es la última noche que lo tenés.
Entonces memoricé todo..
Desde tu mirada cuando llegaste..
el beso con el que me saludaste…
hasta el “vine porque te quiero”
En el último momento que estuviste
el beso y tu sonrisa cuando te fuiste.

Marina P. Aguirre
















Amor no dudes de mí


Amor, no dudes de mí,
yo tan solo quiero acercarme
para poder verte y nada más.

No dudes de mí, por favor;
no quiero escuchar tu adiós.
Yo tan solo quiero tocarte y nada más.

Corazón, no dudes de mí.
Quiero besarte, con un beso sin fin
para que no me olvides, jamás.

Oh, mi adoración, no dudes de mí,
porque hieres mi corazón.
Yo quiero que sientas mi amor.

Entonces te digo y te pido:
Déjame que me acerque para verte,
para luego, poco a poco poder tocarte,
así lograré abrazarte y acariciarte.

Por favor, te ruego y te suplico:
Déjame besarte, darte un beso sin fin.
Tan solo quiero amarte y amarte para siempre.
Yo no se que haré sin tí.

Paula Soledad Caraballo

Revista Viajero N° 78 - Octubre 2013

 

El vuelo del águila


Sobre las cumbres heladas
el águila levanta vuelo;
sus grandes alas doradas
Brillan en el firmamento.

A su paso va infundiendo
VALOR al corazón que la ve;
impulsada por el viento
engalana el amanecer.

Es guía de los viajeros,
símbolo de la LIBERTAD,
es la Reina de los Cielos,
signo de JUSTICIA y PAZ

















Reencuentro


En cuanto la vi, saludé a Gloria con alegría sincera, me lancé a abrazarla muy emocionada y al mirarla a los ojos me di cuenta que algo había cambiado. No pude callarme y aún con mi alegría se lo dije: -Tus ojos se ven distintos-. Ella no respondió, solo seguía mirándome a medio sonreír, con esa sonrisa triste que había tenido desde el principio y que yo recién notaba.
Hablé sin parar como siempre, la atiborré de información, le conté todo lo que había pasado en los meses que no nos vimos. A veces creo tener momentos de lucidez y ahí es cuando la embarro, de modo que volví a la realidad y caí en cuenta que yo estaba ahí, frente a ella y que Gloria ya no tenía panza. -¡Oh Dios mío, tu bebé ya nació, estoy muy feliz por ti!-, le grité abrazándola de nuevo. Ella seguía inmóvil con la misma mirada triste, pero ya no sonreía. -¿En dónde está? Lo quiero conocer- Seguía diciendo yo. -En el cielo respondió. Sentí un cosquilleo en todo el cuerpo que me hacía perder la fuerza, alcancé a balbucear un “perdón no lo sabía, lo siento mucho”. -No te preocupes, casi nadie sabe- dijo. Me callé y siguió hablando ella:
-Le llaman muerte de cuna, unos dicen que ya nacen con ese problema congénito, otros que los bebés se olvidan de respirar durante la noche, yo solo sé que Tomasito se durmió sobre su propio llanto y que cuando llegué para alimentarlo, él no tenía hambre porque ya no estaba ahí-
Traté de mantener la calma y adoptar una actitud favorable para ella, le pregunté sobre su primer hijo, uno de los niños más hermosos que conozco, ese es tan comprador que con una sonrisa lo consigue todo. Al menos eso la iluminó por un instante, dijo que Rafa se lo tomó muy bien, eso creyeron en principio, pero que de un tiempo para acá, las maestras se quejan porque se volvió violento, no se lo había tomado bien, se lo había tragado todo y nadie lo notó. Eso los hacía sentir culpables por el comportamiento que tenía Rafa ahora y a su vez Rafa se sentía culpable por lo que le pasó al hermanito, que “Diosito lo castigó por sentir celos” le había dicho al cura del colegio. Esta es una de esas familias que tienen la palabra culpa de ida y vuelta en la punta de la lengua. Veo a mi hijo Rafa sonreír y reconozco a la puta muerte en su rostro, entonces tengo miedo de todo este amor que siento por él-
Dije las tonterías de siempre, lo que en un caso así dice todo el mundo: -“Que no se castiguen así, que nadie tiene la receta de la vida, que una se pasa la vida aprendiendo a amar, que no es la primera vez que pierden un ser querido, que ya han pasado por eso y que saben que en esos casos llorar es bueno, si necesitas algo, aquí estoy para ti…” -Gracias- me interrumpió ella sonriendo otra vez. -Me voy ya, me voy ya, que tengo prisa.- Y salió a correr.
-Espera ¿A dónde vas?
- Es hora de la leche de mi hijo.
Regresó para darme un beso apresurado y corrió por la acera. Pensé que por la muerte reciente de su bebé, ella se habría vuelto muy sobre protectora con Rafa:
-Sí bueno, pero Rafa ya se la puede servir solo, tampoco vayas tan a las corridas, vete con cuidado. Grité-.
Con esos ojos que habían pasado por tanto, se volteó para decirme:
-No es para Rafa, es para el bebé, Tomasito aún no puede comer solo. 

Indira Córdoba Alberca (Ecuador)
















A Panchito 

Mi esposo a los 79 años

Pasaron los meses, pasaron los años
feliz a tu lado yo siempre viví.
Quisiera ser joven, feliz y dichosa
como el día aquel que te conocí.

Amarme fue un lujo,
amarte lo fue más.
Solo el eco que hoy te llama,
cuándo te volveré a encontrar.

Volveré a verte
en una tarde de enero,
cuando canten los jilgueros
su ruidosa canción.

No faltes a la cita
que para ti está escrita
con letra manuscrita
de pena y dolor.

Y en las alas de otros días
cantaremos de alegría
bailando por el cielo
para nunca más volver.

Ernestina Trinidad
















Cuentos para chicos 


El niño egoísta


En una escuela los chicos jugaban al futbol, básquet y voley. Un chico llamado Jorge era egoísta en la escuela, les quitaba las pelotas a los chicos y chicas y no se las devolvía. Los chicos se reunieron en grupo y le dijeron a un profesor. El profesor castigó a Jorge. Luego de unos días los chicos no le hablaban, no lo ayudaban y no les importaba que Jorge estuviera solo. Al otro día Jorge se disculpó con los compañeros por ser tan malo. Los compañeros lo disculparon y se hicieron amigos. Jugaron al futbol, básquet y voley y desde ese día Jorge nunca volvió a hacer una cosa mala.
Moraleja: no hay que ser egoísta ni hacer sentir mal a los otros, hay que aprender a ser amigos y no pelearse…

El vago


En una escuela había un chico que era re vago no hacía las tareas, no copiaba las cosas y ni siquiera prestaba atención a la clase. Un día los profesores pidieron los cuadernos para corregir. El chico apurado le pidió el cuaderno a un compañero para sacar fotocopia. El compañero le dijo que no, porque le tocaba a él entregar el cuaderno. Le pidió a otro y se lo prestó. Apurado fue, sacó fotocopia y copió todo. El profesor dijo el nombre del chico y no le entregó el cuaderno que no tenía nada. El profesor se lo sacó a la fuerza, cuando vio que no tenía nada lo castigó y desde ese día copió la tarea y la hizo.

Moraleja: hay que hacer la tarea, copiarla y prestar atención a la clase porque no te irá muy bien si no haces eso.

El raro que no tenía amigos


En un barrio los chicos se juntaban a jugar al futbol. Un chico de ese barrio no salía a jugar porque decían que era raro porque era diferente a ellos. Un día salió de su casa y los chicos le decían que se vaya. La madre vio cuando lo maltrataban y les dijo a todos los padres de esos chicos y los castigaron. Al otro día los chicos se disculparon y jugaron todos juntos.
Moraleja: no hay que decir cosas malas de los demás por su apariencia y hay que ser buena persona

Facundo Tomas Lucero
10 años

















Inalcanzable


Escrútame mis sentimientos
si así quisieras
desearía ser sol si así pudiera

Ser alta y radiante
ser inalcanzable
ser tan perfecta
como una línea recta.

Revisa mis arapos
si así lo crees
que la vida pasa
y no la alcanzas.

Esculca mi razón
si así prefieres
pero nunca te abriré
las puertas del corazón.

Pasaran los años
pasaran las lunas
y buscas y buscas
una sombra sin cura

















"Oh preciosa criatura de la luz
que te has condenado con placer.
No encontraste el consuelo en la cruz
y te has propuesto no crecer.

Cómodo ha resultado el no mirar,
pues extraña puede ser la realidad.
Pero la vida solo se vive al errar
y sufriendo hallarás felicidad.

Hoy el miedo te ha estancado en el ayer.
El mañana te sofoca y vos gritás.
Pero la fuerza se consigue al creer
y de la noche victoriosa surgirás." 

Abel Fernandez
















Quizás sí lo es


Puede ser ?
Porque hay tantas explicaciones para que no lo sea.
No quiero escuchar más teorías.
Si el problema no es lo que viví
sino lo que duró.
Y así como llegó un día se irá.
puede ser amor lo que lo guarda en mi corazón?
Lo que lo trae a mí cada mañana 
y lo deja en mis sueños cada noche
No puede ser?
Puede existir esa posibilidad?
 que sea ese el motivo por el cual todos los días ….
Hace tanto tiempo..... 
En miles de instantes haya estado en mis pensamientos.
Quizás no es tan grave que lo sea 
Quizás sí, pudo pasar..
Porque sí, porque simplemente pasó
Me pasó y está conmigo…
En todo lo que hago, digo, pienso e imagino…
Aparece, me acompaña, está presente 
Aunque hasta yo me quiera convencer de que no lo es.

Marina P. Aguirre