Revista Viajero Nro. 92 - Marzo de 2015



Las "benditas" foráneas influencias


Continuación de la edición anterior

... Y no creamos que sólo en los siglos XX y XXI se pueda producir este fenómeno. En todas las épocas existió ese canje cultural, con sus tornasoles, sus conos de sombras, sus impasses, pero con la rueda girando siempre en una dirección.
Ya desde los albores de la evolución humana, con los primeros homínidos, el sentido de sociabilización se perfecciona conforme al avance del intercambio cultural entre tribus, el hombre desarrolla esa condición de ser social hasta niveles que, junto a otros atributos, lo distancian definitivamente de las otras especies. Si bien este proceso contribuyó a la extinción de las tribus más rezagadas, propició un salto evolutivo a otras. Más tarde, cualquier música hallará en el intercambio, en el aporte y en la mixtura, las materias primas para su desarrollo.
Veamos esto. Si no fuera por el aporte de culturas como la hebrea, gitana y morisca, España no tendría el flamenco; si no hubieran existido los bardos de Escocia, Irlanda y Bretaña - que acompañados de un laúd cantaban gestas de batallas – no hubieran tomado modelo los juglares y trovadores medievales ; si no fuera por el arribo de instrumentos europeos como la trompeta de pistones, contrabajo y otros, el jazz no tendría la riqueza tímbrica en sus orquestas; si no hubiera existido un ocurrente Piazzola que cometió ese “hermoso sacrilegio” de fusionar tango con jazz y música académica, nos imaginaríamos todavía a Buenos Aires con el farolito, las calles empedradas y el conventillo, y no a la Buenos Aires del Siglo XXI, vertiginosa, alocada, con sus colectivos, ruidos y neones. Y podemos continuar la lista. Todos estos ejemplos que a su vez fueron influencia de otros, le deben algún aporte a alguien, y así nos adentraríamos en una genealogía musical tan extensa como apasionante.
Abrir el paso a las influencias foráneas, en materia de música, tampoco tiene que ver con una pretensión esnobista. Como planteábamos antes, se trata muchas veces de una necesidad. Los puristas y conservadores pueden dormir tranquilos, que la fusión y las influencias no le restarán legitimidad a la música argentina. Cualquier expresión en apariencia castiza puede convivir, sin problemas, con formas más agiornadas sin que ello demande necesariamente un juicio de valor ni jerarquización entre ambas.

Insaurralde, Alejandro. 
Las “benditas” foráneas influencias. Literarte [en línea]. 2010.










Espera


Te amo con fuerza de trasmallo
que trata que el pez en él se enrede.
Amor que siento y no puedo olvidar 
cuando abro las compuertas del torrente.

Los colores de mi sangre han cambiado.
Se tornaron pálidos, sin brillo
y lo que fue arco iris del pasado,
hoy se viste de gris en el hastío.

Ya no galopan las arterias 
en mis campos sembrados de esperanza, 
sólo circula líquido en mis venas 
para no morir tan desdichada.

Sueño que un día volverás arrepentido 
a buscar la rosa ya marchita.
Celebraré los besos de tu boca
que antaño en tu reino recibía.

No sabré que hacer con mi alegría.
Les brindaré la tibieza de mi alma
a las palomas del alto campanario
para que hagan sonar las mil campanas.

Mi corazón espera una tormenta
de abrazos, música, embeleso, 
que produzca el milagro tan ansiado
de que vuelvas a amarme como entonces.

Nilda Etel Deluca 










Canto a la Naturaleza


Yo me iré muy lejos,
muy lejos de aquí,
pero este canto
se queda aquí.

Una flor callada,
cuyo aroma puedo sentir,
es objeto de este canto
que habla por mí.

Quebracho viejo que has visto
crecer a mi país:
Cuando yo ya no cante,
¿darás flor por mí?

Estaré olvidado,
no sabrán quién fui,
pero el árbol, la flor y el canto
Llorarán por mí.

María Victoria Pérez 










Estoy pensando en ti...


Mientras las hojas caen

 y desde el ocaso
contemplamos como
la danza de la lluvia...

Majestuosamente en un grito
hacen que los oídos del viento
siembran semillas en el corazón.

Pegasus alumbra
una corona ondulante
de afresias y azaleas.

La oda traviesa celebra curiosa
prodigando armonía
la noche serena se presta...

Para que te asomes
a la ventana y la memoria
te recuerde que aquí
aun existe el aroma a la primavera...

Angelross










Los sueños


Los sueños pueden ser hermosos:
Algunas veces se cumplen, 
otras son olvidados.

Un sueño se puede llamar 
esperanza, deseo, motivación;
Como también un sueño puede ser 
frustración, tristeza, desilusión.

Un sueño te puede inspirar a seguirlo, a vivirlo.
Si lo logras mejoras tu vida.
Pero sino tu vida se puede destrozar, 
junto con tu autoestima
dependiendo de cuanto creas en ti.
Si no lo logras a la primera, 
siempre habrá una segunda; 
como también habrá otro sueño 
por el cual luchar.

Tu verdadero sueño llegara; pero recuerda:
Nada es imposible, 
sino personas incapaces 
de arriesgarse, de creer, de soñar…
el resultado depende de ti, 
del esfuerzo que le otorgues.
El intentarlo mejora tu corazón.

Sol Rodriguez











no conozco el mar 
muy pocos lo conocen

el mar no es esa tarde azul de primavera
mis huellas detrás de tus huellas
un cielo de gaviotas dibujándose a los lejos

el mar es una memoria de infinitos naufragios 
el dolor del hombre que va solo y un día 
al pie de la tristeza se acuesta con la muerte

no conozco la muerte 
nadie la conoce

la muerte es el vértigo que dibuja lo vacío 
un no decir que desbautiza las cosas
el salto y la caída | las llagas violentas del amor
no conozco el amor

Miguel Angel Morelli











Te vas a cansar
no!
yo me quiero quedar en este lugar
amores luciendo de pie
las glorias todos aplauden
y hasta las palomas cantan
desplegadas al viento
Unidas
de mis anhelos
ya nació
hecho un ovillo
Profanador!

Lucía Tyburczy










Espera


Te amo con fuerza de trasmallo
que trata que el pez en él se enrede.
Amor que siento y no puedo olvidar 
cuando abro las compuertas del torrente.

Los colores de mi sangre han cambiado.
Se tornaron pálidos, sin brillo
y lo que fue arco iris del pasado,
hoy se viste de gris en el hastío.

Ya no galopan las arterias 
en mis campos sembrados de esperanza, 
sólo circula líquido en mis venas 
para no morir tan desdichada.

Sueño que un día volverás arrepentido 
a buscar la rosa ya marchita.
Celebraré los besos de tu boca
que antaño en tu reino recibía.

No sabré que hacer con mi alegría.
Les brindaré la tibieza de mi alma
a las palomas del alto campanario
para que hagan sonar las mil campanas.

Mi corazón espera una tormenta
de abrazos, música, embeleso, 
que produzca el milagro tan ansiado
de que vuelvas a amarme como entonces.

Nilda Etel Deluca 

Revista Viajero Nro. 91 - Febrero de 2015




Las "benditas" foráneas influencias


El intercambio y la fusión de culturas que protagonizaron las etnias locales con los europeos desde épocas anteriores a la Emancipación, conforman la génesis de la música local cuyo proceso - como toda expresión artística - está siempre en movimiento, es dinámico y esto lleva a que hoy la Argentina cuente como país cosmopolita con un manantial de aportes foráneos que no hacen pecaminosa su realidad musical, todo lo contrario, la nutren. En mi opinión, cualquier cultura, por pura o autosuficiente que se proclame, siempre le debe algo a alguien, siempre debe a otro una inyección de novedad, siempre le debe a un “jardinero de afuera” el riego de una contribución extranjera que la robustecerá con el tiempo.
Las raíces de la música argentina se remontan al Siglo XVI a partir de dos corrientes fundamentales de influencia: la hispánica y la nativa americana; de la primera tenemos la corriente que ingresa por el Río de la Plata con los españoles (que luego se expande por el Virreinato); de la segunda, el legado cultural étnico; el aporte de las misiones jesuíticas en los siglos XVI y XVII, y el de los Incas en el Norte - con sus ritmos, melodías y aerófonos como la quena, antara y pincullo – son algunos de los principales ejemplos. Aunque existen otras fuentes de influencia de las numerosas comunidades étnicas que poblaban el territorio, la intervención española fue clave para el mestizaje cultural del que proviene gran parte de la producción artística de este país.
Claro que, no siempre los aportes foráneos se instalan en un marco de común acuerdo para sentar las bases de un intercambio, a veces son impuestos a la fuerza y con violencia. Lamentablemente, la historia se forja así. Y en lo que refiere a penetraciones culturales agresivas, con el tiempo se borra con el codo del olvido lo que se ha escrito con sangre.
Pero no seamos extremistas. El intercambio cultural entre los pueblos, en ocasiones, se desarrolla con pasividad, e incluso, con manifiesta necesidad de oxigenación. Es el caso de muchos países de Europa (Alemania es un claro ejemplo) que tras la segunda guerra mundial debieron airearse de flagelos como la xenofobia y el nazismo. Hoy en día, en cualquiera de las grandes ciudades europeas, se ve transitar por sus calles a gente de las más variadas etnias y culturas, y lo hacen no como meros turistas o pasajeros de un naufragio, sino haciendo gala de su identidad cultural, con sus atavíos, costumbres, lenguaje gestual y…. ¡su música! Esto habla de una integración (con miras a una influencia futura) que en otras décadas era impensada.

Continuará...

Insaurralde, Alejandro.
Las “benditas” foráneas influencias. Literarte [en línea]. 2010.











a pesar de las diferencias entre las ideas desteñidas
y los árboles que no dan flores
esa distancia en un viento
que cantando los mira desde abajo
le rompe el cántaro.
pero que pasa?
Dónde me lleva?
Se quedó confundida.

Lucía Tyburczy 










Sueños


La muerte sigue sentada
junto al río, purifica el silencio
sentada coquetea 
con su traje rojo
espera el arpa
para acompañar miedos,
desganado el corazón
se pinta con abstractos
aquel mundo subterráneo
donde ve como lánguida sombra
adormeciéndose el alma
dentro de los sueños

Beatriz Guano de Scalisi
en “Es Otoño y Amanece” 









El señor de los cuentos


Resulta que a este señor, que alguna vez niño, al parecer tramposo, retorcido;
Le gustaba matar el tiempo imparable, ¡que atrevimiento!.
No por eso asesino de horas, ni mucho menos.
El terror de los minutos… el pensaba.
Solo desgastaba los relojes contando cuentos nunca contados
De obra y vida, de sueños montados en nubes perplejas.
Estos saltarines colmados de colores, brotando en esencias cuasi infantiles,
Apuraban manecillas sin que ellas lo noten una y otra vez.
Ya que en  cada situación recreaba escenas como vividos recuerdos
Así volaba en vez de caminar, así suspiraba en vez de respirar,
Para contarlas al viento o simplemente para sí, mirando hacia los niños.
Inclusive mientras se bañaba en palanganas de lata 
o subía de apuros a algún colectivo en traqueteo,
Dando largas zancadas con los brazos alzados,
Extendiendo índice y pulgar,
Silbando letras de composiciones que se perdían 
Entre el anonimato y la gente sin imaginación.
Entre el tic-tac de los pulsos y los antojos de los dulces.
El señor de un cuento que tituló… su vida,
Dándole lugar a la reflexión a su edad mediana
No encontró lugar para historias entre las nubes de realidad y el trajín de/ 
Hábitos diarios
Ni siquiera en el mundo adulto, colmado de desventuras
Aquel señor que llamaban loco, no dejo jamás su más preciado arte
Nunca se marchó, ni conoció la resignación.
Sus huellas…
Su tesoro inentendido compartido,
Malinterpretado como cualquier descomunal.
Se dice que murió silbando a las estrellas,
A un lucero de astros resplandecientes.
 Dicen que ya habían venido a buscarlo en interminables ocasiones
Y cada vez había una historia que atrapaba a su captor sombrío
Que por clemencia o diversión lo dejaba en esta tierra
Hasta que la voz se fue apagando de tanto matar el tiempo
Fueron pasando así años….
El señor del cuento llegaba a su desenlace
Silbando al viento y a la parca, ya su amiga.
Una noche de abril de ojos cerrados,
Ese día el arco iris perdió un color en un segundo muerto.
Un Colorín colorado.

Luciano Calzada










Soga


Al lado suyo
y que un abrazo
sea un milagro
un beso un triunfo
de una luchadora incansable
esta mediocridad
estas migajas confortables
esta nada con sentido
es desconsolante.
Caen en el reloj
los últimos
granos de arena
Olvidé decirle que aún no se
si me quedaré aquí.

Marina P. Aguirre










30 minutos no es amor


Siete días dura el dolor,
y media hora el amor;
Pero... que media hora señor.
Ardiente y fugaz, como una
estrella al pasar.

Dejas tu estela en mi cuerpo,
y a mis ojos no dejas ver más allá.
Siete días te espero
y en media hora te vas.

Tu ardiente compañero;
haces que valga la pena esperar.
Media hora contigo
y siete días de soledad.

No extraño tu cuerpo,
ni tu ardiente pasión.
Extraño verte a los ojos 
y navegar en tu interior.
Siete días dura la espera;
y media hora el amor.

Héctor Daniel Carpio










Oda a su aroma


Me abraza, la respiro, me llena 
y me pierdo.
Toda ella es aroma. Huele a infancia, 
a ternura.
Huele a esa frescura que desearíamos respirar eternamente.
Aliento, aroma, sabe a primavera.
Piel, camino de algodón.
Acaricio su piel... y los dedos 
atesoran recuerdos y suavidad.
Me recuesto a su lado, respiro, como se respiran esos años que se escapan entre los días.
Aroma a despertar, de un tesoro, ¡como desearía que fuera eterno!.
Huele a lo suave, a lo que no tiene palabras
Respiro, retengo su aliento en mi alma... 
No, no te vayas, no vueles al devenir, 
aroma a bebe, déjame respirarte un instante más.

Liliana Araya
Enero/15

Revista Viajero Nro. 90 - Diciembre de 2014




Ansiedad de ti


las noches dulces
tiene usted
Los deseos de quedar en este lugar
¿qué pasará?
allá va cielo y mas cielo
y si yo no me fuera...
¿usted que haría?

Lucía Tyburczy
l.uuu.c.iii.aaa@hotmail.com










Luces


El mar es azul
El suelo es marrón
Y  los dos juntos forman tus ojos
Tan azules como el mar
Y tan marrones como el suelo
Las luces oscuras
Las brillantes
Los tuyos siempre prendidos
Y nunca oscurece
Y el sol se va y tú iluminas
A  todos para guiarlos
Porque eres una cosa
Más allá de lo normal

Facundo Tomas Lucero - 10 años
10 de Julio 2013 










Jazmín


Una fábula poco creíble
donde no hubo lugar para las pruebas
ni el juicio mismo existió como tal.
Una vez y no fue un día, los jazmines del aire
volaban remotos sin terraplén,
trotamundos que eclipsaron el sol
yo los amé a todos, mientras  nadie lo sabía, inclusive tú.
Tocaron en caída libre,
el dolor del frío que corroe los huesos, besando lo que no fue.
Escuché su caída, sentí sus pasos en ese mismo instante.
La dicha de las palabras que me dieron,
descubriendo uno a uno los rayos del inmaculado sol perpetuo,
aromaron el invierno inmutado;
una vez me dieron abrigo.
Abrí la mente, divise el amor,
de eso estoy seguro.
Allí en pleno vuelo, yo jazmín.
El frío cerró mis blancas pieles.
He aquí lo increíble y difícil de ser yo.
-¡Podrías ser flor! , espera-
Ya cerré suave una sin razón por la cual ser.
Jazmín con pulsiones.
Dejaron halo aromado, miel y almizcle.
Invierno, no lo sabías, pulsiones, jazmín.
Tu no lo sabías, ni yo.

Luciano Calzada
lucianoquilmes@yahoo.com.ar










El Club de mi barrio


Como el médico me dijo que debía hacer algún tipo de gimnasia o salir a caminar, para bajar de peso, para mejorar la calidad de salud, dos o tres veces por semana, de treinta minutos a una hora, y como me aburre caminar alrededor de la plaza, decidí salir a caminar por el barrio a la redonda. De esta manera, también iría conociendo un poco más mi barrio, de esta manera lo recorrería pero siempre uno camina por las mismas calles y casi no lo conoce muy bien, así también me sería más amena la caminata. Voy caminando por distintos lugares, viendo también el progreso.
En una de esas caminatas, casi sin darme cuenta, me encontré frente al club de mi barrio. Cuantos años hacía que no pasaba por acá, desde que me mudé pero no tan lejos, de pronto vinieron a mi mente esos días de haber vivido mi niñez y adolescencia, de cuando a ensayar con mis compañeros de la escuela primaria, las danzas folklóricas para las fiestas patrias, las clases de gimnasia, las reuniones de los vecinos para tratar algún problema vecinal, los bailes de los fines de semana, que concurría toda la familia, los grandes bailes de fin de año y los carnavales, venían cantantes muy importantes de esa época, casi todo el vecindario concurría, quedando chico el espacio y terminaban bailando en la calle.
Casi todo se resolvía en el club, los almuerzos que organizaban los jubilados: antes todavía no existían los centros de Jubilados... donde luego de almorzar, los hombres jugaban a las bochas o al truco, las mujeres a las cartas, a la canasta o tejían ropita para bebes, así lo donaban al hospital, las fiestas de egresados, los bautismos, cumpleaños.
Pasaron muchos años de la última vez que estuve en una fiesta de egresados, luego al casarme me mudé a unas quince cuadras más o menos, casi todo se resolvía en los clubes de barrio. Otra cosa triste que pasó en la mayoría de los clubes de barrio, es que la juventud comenzó a concurrir a los boliches del centro, muchos matrimonios se separan, se disuelven las familias, consecuencia en parte por el modernismo, los grandes gimnasios, los peloteros para los cumpleaños infantiles, las casonas para los casamientos, cumpleaños de quince, de egresados, así de esta manera se fueron quedando casi sin actividad los clubes, solo quedaban las personas mayores, y también ellos se fueron, se hicieron centros de jubilados. Que solo quedó mi querido club Mariano Moreno, tanto este como muchos otros se fueron cerrando.
Por suerte hace un par de años, se empezaron a recomponer de a poco, ya veo que hay bastante actividad, vuelven a tener clases de gimnasia, talleres barriales del municipio, donde se puede aprender distintas artesanías, pintura, talleres literarios,  cafés literarios, clases de folclore, tango, se alquila para cumpleaños, bautismo, egresados, se hacen almuerzos en las fiestas patrias. Ahora las mamás le hacen los cumpleaños a sus hijos en el club, así pueden invitar a todos sus compañeritos y no le rompen la casa, sino sería un caos la casa de las pobres madres, como todo cambio tanto que ellas trabajan todo el día, y no podrían con tantos chicos y con el desorden que le dejarían.
De tanto recordar, ya terminé mi caminata diaria, sin darme cuenta casi, estoy frente a mi casa, me siento feliz por haber recordado esos tiempos tan lindos, y que vuelve a renacer el club de mi barrio!!!!!! Entro a mi casa, pongo la pava al fuego, así me relajo y me pongo a tomar unos buenos mates en compañía de mi familia.

Marta María Nastaly
nastalymartamaria@hotmail.com










Las luciérnagas tristes


Continuación de la edición anterior

Luego girando sobre sí misma se encamina al jardín, despaciosamente, con el fin de tomar en sus manos una luciérnaga, lo logra, con bastante dificultad, la coloca en su palma, el insecto luminoso, sin duda atemorizado, parpadea más aceleradamente.
La joven señora, la observa tierna mirada, dejando pasar unos instantes, soplando prontamente para propiciar su libertad, sin hablar una sola palabra, la mira hasta que la pequeña luminosa se introduce en una planta escogida al azar.
Con ese impulsivo como imprevisto acto, Lucía deseó liberar en parte, del mal casado tantos años atrás, según su pensamiento, a estos bellos e inocentes bichitos.
El joven e inteligente esposo, al volverse ella, nuevamente la atrae, deposita sus dos manos en la cintura de la muchacha, acercándola a él, besa cariñosamente ambas mejillas que conservan todavía el tibio rubor, acariciando luego su nuca despeinada. Es entonces que repara la emoción que demuestran sus ojos muy húmedos. Sin querer admitirlo se siente de igual modo. Tratando con fuerza de evitar que sus lágrimas se deslicen contra su varonil voluntad, lo consigue diciendo:
- Lucía ven, ya no sientas pena, con seguridad no lo sabremos nunca, pero si ellas te comprendiesen, creélo, te ofrecerían mil gracias.
- ¡Gracias cariño!, Por decirme lo que en realidad deseas que así fuese.
- ¿Sabes?, La vida nos va enseñando. Y te digo más, cuando llegue nuestro primer hijo, y ya a edad de comprender, le relataré en detalle lo sucedido, tal como me lo has contado a mi, todo lo relacionado con las luciérnagas en tu infancia, además de lo acontecido recién, que fue verdaderamente apreciativo en su real intención.
Lucía dio gracias al destino por haberle enviado un ser tan bueno, capaz y sabedor de pronunciar palabras que ella necesitaba oír y en el momento justo, por lo que le respondió convencida:
- ¡Sí mi David!, en primera instancia, soy feliz por haber conocido a un hombre como no encontré nunca en mi vida. Eres excepcional... 
Él iba a responder, ella hizo un movimiento con su mano para que la dejara proseguir, viendo el asentimiento de su esposo, entre confundido y sonriente a medias por los elogios de su linda esposa, ella continuó:
- Tienes razón, es un encomiable proyecto, lo haremos, les contaremos nuestras experiencias para que les ayude aprendiendo, de ese modo, evitándose sufrimientos. 
David notó que Lucía no podría seguir, interrumpiéndola, él a su vez acotó:
- Ciertamente, les enseñaremos para que no experimenten frustraciones innecesarias, además algo puntual, propiamente dicho, respetando en concepto y accionar a la humanidad. ¡Y también a los animales que convivan cerca o lejos, por supuesto!.
Lucía miró a David, con expresión de felicidad, con una sonrisa que habló por ella misma.
- ¡Bueno, bueno!, ¡concluyamos con los elogios querida! Entremos, la noche empieza a refrescar, ¿cierto, mi linda?
Los dos, con juventud plena, rieron al unísono como si se hubiesen puesto de acuerdo, compenetrados el uno con el otro, penetraron tomados ambos de la cintura, en la casa que construyeron con esperanza en el futuro, con trabajo como esfuerzo propio, ayudados por arquitectos y obreros conocedores de la confianza depositada en su misión, supieron devolver fehacientemente lo que sabían positivamente confiaban en ellos y la tarea encomendada. 

Eve Berar










¿Por qué te fuiste alfonsina? 


Por qué te alejaste
querida Alfonsina,
dejando tus versos
a orillas del mar,
ese mar hermoso
que tanto querías
donde te recuerdan
quienes allí van.

La playa La Perla,
allí en Mar del Plata,
donde sumergiste
angustia y dolor,
es lugar sagrado
para los que siempre,
al leer tus obras
están junto a vos.

Tu poesía lleva
en cada palabra,
el amor que siempre
llorando estarás
y cuando una pena
nos oprima el alma,
tal vez tu recuerdo
Nos llegue a salvar.

Isabel Corrao Santos
i_co_san@yahoo.com

Revista Viajero N° 89 - Noviembre 2014

 


Los pájaros


El pájaro se acerca
y es nada
es viento, olvido
soledad, quietud.
 No decora, ni alimenta
con su cortejo pasajero
y costumbres
de pájaro adulador.
 Logra su meta con impunidad
impune seduce, conquista
marca o aburre,
impune se aleja.

Marina P. Aguirre
amira90@hotmail.com















Perros vagabundos


Dos perros abandonados,
lloraban en mi vereda,
habían sido allí dejados,
por alguien sin corazón,
Me acerqué, les di comida,
y a partir de ese momento
como dos niños mimados
me acompañaron los dos.
 
Me acompañan cuando salgo,
cuando voy y cuando vuelvo,
me abrazan de tal manera
que ya no sé lo qué hacer,
Me esperan por la mañana
para pedirme comida,
mientras me lamen las manos
y me acarician los dos.

Isabel Corrao Santos
i_co_san@yahoo.com














Llueve


La lluvia fría cae acariciando los vidrios
de mi ventanal, las gotas van formando
figuras irreales, traslucidos, dejando huellas 
en mi cuerpo sensible, se acerca la noche
la lluvia cesa lentamente, lavando mis tristezas
borrando las huellas del desamor
gotas de lluvia resbalando lentamente
se detienen,me obserban, caen nuevamente
empujadas por otras gotas, una mano
las recorre, las lleva hacia un rincón
las aplasta, se desparraman,caen 
en la húmeda hierva,muere en el 
intento por sobrevivir,
uniéndose con las otras gotas.

Marta María Nastaly























Ansiedad de ti


El día es interminable, mis oídos quieren escuchar tu voz. 
Mis manos quieren tocar tu piel y mi pecho sentir amor. 
Desde lo lejos te siento, me sumerjo en el eter y a mi lado te tengo; 
y tu, con inmensa sonrisa me dices te quiero. 
Muchas noches me despierto y entre sueños te veo, 
vuelvo a dormirme, con la paz que caen las plumas del cielo.
Esas imagenes fluyen, cuando voy a tu encuentro, 
es tanto el amor q siento que quiero gritarlo a los cuatro vientos.
Esperame mi amor, yo por amarte muero. 
El día es interminable pero a mi lado te tengo. 
Y tu, con tu inmensa sonrisa me dices te quiero.

Héctor Daniel Carpio














¿Sabías tú?


 ¿Sabías que la lluvia es el río del cielo?
 y que todas las grutas son castillos del mar, 
que las olas son danzas esclavas de la luna 
y la playa el reguedo de la arena y la sal? 

¿Sabías que las Islas 
son las ruedas del mar? 

¿Y los caminos? ¿Sabías que son los ríos del polvo y sus curvas las dudas que si vienen o van? 

¿Sabías que para muchos pájaros 
el bosques una enorme y encantada ciudad, 
que el cielo son sus calles 
Y los charcos vidrieras donde van a mirar? 
















Momentos


Yo me asomé a la noche. La luna estaba pálida.
Temblaban las estrellas brillantes y lejanas. 
Fue mi canto triste lanzado a las alturas 
y el llanto contenido, torrente que desata. 
Yo le llevé a los astros mi grito de impotencia, 
mi soledad sin causa, mi sed nunca saciada.
Yo le conté la pena de mi esperanza muerta...
de tanto ensueño trunco... de tanta ilusión vana.
Yo le tendí las manos cual se buscará apoyo 
como si fuera un ciego de lazarillo aguarda... 
yo le tendí las manos que recogí vacías 
ah!... éstas pobres manos que no recogen nada. 
Yo le pedí calma que espero sin que llegue; 
yo le pedí la calma y el olvido, que es copa no apurada. 
Yo le he pedido fuerzas para seguir la marcha 
porque la cruz me agobia y es dura la jornada. 
Yo suelo así... en la noche... salirme de mi cárcel 
Porque para mi pena la noche abre sus alas. 
La noche es como un vaso de ese algo que yo ansío, 
descifró su lenguaje, me siento iluminado; 
la luna de sonríe como hermana buena...
¡Si hasta de Dios parece llegarme una mirada! 
Me asomo a la noche, en su regazo juro 
recuerdo suavemente el río de mis ansias... 
L noche!... la noche... con sus astros, y yo, fieles amigos 
nos vamos de la mano por rutas ensoñadas... 

Ángel Pollón 















   Día 644
La elección


Siembra cálices de agua
en sitios urgentes de piedad
cautiva sonrisas en rostros tristes
y elige siempre la luz a las tinieblas.
Ve hacia lo dulce
olvida la letanía infame que inunda los rincones vacíos.
Espera viviendo cada momento, con el bien y con el mal.
Mas elige el bien
los abrazos
las eternas noches cubiertas de rocío,
pues (alguien escribió alguna vez y con mucha razón)
"quien se entrega a la tristeza
se priva de la plenitud de la vida".

Elizabeth Francken
“Los años ámbar”
















La paz


¿Qué buscas?
Desde que naces, la libertad
Primero
oprimido en un mar rojo y caliente
entre latidos y caricias.
Te apresuras a ver la luz que te enceguece
mientras unos senos te amamantan
y dos brazos fornidos tu porvenir hilvanan.
Luego ves la tierra...
preñada de un dolor horrendo.
Sufres, te angustias.
Te sumerges en el dolor del mundo
que acelera sus miserias.
Como en un pozo de sombras muy profundo
dejas correr la vida entre tinieblas
¿Qué esperas?, ¡Ya lo sabes!
De la profunda oscuridad,
un débil halo de luz resplandeciente
filtraba una esperanza,
Allí, Dios.
Solo la paz aguarda.

Beatriz Guagno de Scalisi
“Es Otoño y Amanece”
















A María Lourdes


Como la humilde Bernardita en la gruta,
aquí estoy; asombrado contemplándote,
pura, inocente, fresca, luz plena y vida.

Tu llanto es melodía, como lo fue
cuando te asomaste por primera vez
toda empapada de amor materno:
¡Cuánta felicidad escucharte!

Como un baño de blancura inmaculado
como inyección de adrenalina paterna,
como la Santa Bernardita
descubriste un manantial sagrado
y me pusiste un pie en el paraíso,

Beto Viciconti
















Las luciérnagas tristes


El vaivén de las ramas, se balancea al mandato del viento caprichoso, que impertérrito se moviliza a voluntad propia, ignorando en absoluto lo que arrasa a su paso,
Es así como caen hojas, en algunos casos, muy blandamente, en cambio en otras, los pétalos ya débiles, se juntan en tierra con la hojarasca reseca, o recién desprendida, ello proporciona que diminutos insectos, o de mayor tamaño o todo bicho nocturno ya sea volátil, o de tierra, recurren a cobijarse en las hojas que descansan sobre el suelo.
En un pueblito provinciano de Argentina, qué bellos paisajes, de alta y hermosas montañas, con ríos caudalosos que desembocan en lagunas; en lagunas ondulantes espumosas, que salpican constantemente gracias al accionar del vehemente viento, en cuyo paraje, nos ubicaremos, donde la corriente no es la excepción, y las ráfagas aunque en diferentes circunstancias, de corta duración, y que en igual modo su movimiento incesante espante a insectos en la noche campestre.
En este marco se halla a Lucía, que se encuentra acodada en la parte baja de la parecita del porch de la hacienda, de la que es dueño juntamente con su joven esposo David.
Ensimismada consigo misma, observa el constante ir y venir de las luciérnagas, empujadas por la fuerte e intensa brisa que predomina el lugar. 
Los brillantes insectos, pululan como si se sintiesen indefensas, deteniéndose apenas en cada mata orlada de flores. Arbustos silvestres reciben del mismo modo a visitantes, que parecieron temerosos de donde detenerse mucho tiempo en el jardín, compuesto de flores simples como exóticas, traídas de otras zonas del país, por los padres del joven matrimonio. 
Lucía mirando aún a las luciérnagas, se retrotrae a su lejos y alegres años infantiles, aunque inconsciente, cuando con tenaz percusión, al margen de la cruel obstinación, siendo las mismas objeto de caza indiscriminada, como así también diversión y pasatiempo.
Al recordar, siente un escozor haciendo que reflexione pensando en pasado y jugué que fue maldad.
Meditando todavía en el tema, experimenta desasosiego, sin percatarse que desde el alambrado que separa el campo de maduras espigas de trigo con el jardín, David la observa atentamente, aunque en la oscuridad no lo hubiese visto, se halla enternecido, sabiendo de antemano los apenados pensamientos de su esposa.
El arrepentimiento favorece a que sienta un intenso calor recorriendo todo su cuerpo deprimiendo aún  más.
Le parece escuchar en su mente las voces de los niños, preguntándose unos a otros:
- ¿Has casado muchas ya? 
El interpelado respondía entonces: 
- ¡Aún no...! - ¡Pero verás dentro de unos momentos...!
El grupo de amigos continúa trayendo en la noche presente. Lucía, perseguían con presteza, corriendo desenfrenadamente e implacables, munidos de una rama tierna.
Los más pequeños, inquirían integrados:
- ¿Por qué cazan tantos bichitos de luz, guardándolos en un frasco destapados, o en cajitas de cartón agujereadas?
Los hermanos o amigas mayores, contestaban risueñamente:
- ¡Ja...!  ¡Ja...! ¡Ja...! - ¡Para qué no sientan frío...! 
Todos entonces reían de la respuesta ocurrente, pero Lucía hoy sabía al igual que comenzó a saber el daño que causaban con aquella ignorante actitud.
Sintió en su fuero interno como si las inocentes luciérnagas experimentaran tristeza, como en otras ocasiones.  
De pronto se sobresalta, al proseguir sobre su hombro derecho, la presión suave como cariñosa de David, cuando apoya su mano en él.
Y para no asustarla, habla quedamente:
- Cariño, nuevamente imaginas tristeza en ella, ¿verdad? 
- Ciertamente cariño, has adivinado mi pensamiento. Respondió ella mirándolo directo hacia los ojos. 

Continúa en la siguiente edición

Eve Berar
















Darse cuenta


El día es interminable, mis oídos quieren escuchar tu voz. Mis manos quieren tocar tu piel y mi pecho sentir amor. 
Desde lo lejos te siento, me sumerjo en el éter y a mi lado te tengo; y tu, con inmensa sonrisa me dices te quiero. 
Muchas noches me despierto y entre sueños te veo, vuelvo a dormirme, con la paz que caen las plumas del cielo.
Esas imágenes fluyen, cuando voy a tu encuentro, es tanto el amor que siento que quiero gritarlo a los cuatro vientos.
Espérame mi amor, yo por amarte muero. El día es interminable pero a mi lado te tengo. Y tu, con tu inmensa sonrisa me dices te quiero.

A.G.R.

Revista Viajero Nro. 88 - Octubre de 2014





Dos palabras


Dos palabras
que encierran el mundo
liberaron mi pecho un instante
esclavizado nuevamente
por tu mirada oculta en la penumbra.
Solo dos palabras
escaparon de mi boca
se arrastraron entre mis dientes
saltaron de mi lengua.
Tanto las encerré en mi mente
las deje prisioneras en el alma
y cuando al fin resonaron
te reíste de ellas
y tu silencio  las volvió a esconder.

Marina P. Aguirre
amira90@hotmail.com











Hermoso recuerdo


A pesar de la ausencia
yo siempre te recuerdo,
pues nuestro amor frustrado
en mi alma quedó,
porque siempre me diste
esa inmensa ternura,
que a pesar de los años
está en mi corazón.
Espero que haya sido
muy feliz tu futuro,
porque a pesar de todo
también lo siento yo,
de haber sido querida
y haber amado a alguien
guardando ese recuerdo
en mis versos de hoy.

Isabel Corrao Santos
i_co_san@yahoo.com











Del río al puente


En los paseos rutinarios que hacían por esos días, para reconocer el lugar, el momento en que llegaban al puente era realmente crítico. En ese instante ella no pensaba, solo sentía un dolor muy fuerte, allá en lo profundo de su ser que la empujaba violentamente sobre la baranda de ese puente roto, viejo e inseguro y todo lo que ella quería, como si su instinto lo pidiese, era lanzarse al río. ¿Y si mando todo al carajo? ¡Esa también es una opción! ¿Cómo se llama ese estado del alma en que ya ni el odio te cabe, mucho menos el amor, ni la felicidad, ni el rencor? Esto ella no lo demostraba, nunca se lo dijo a nadie. Nadie puede ayudarte a llorar lo que te falta por llorar. Los que la rodeaban no notaban nada extraño. Cuando ella se acercaba al puente, su actitud, al menos en apariencia, no era distinta de la de otros.
Sin embargo cada vez que ella ponía sus manos sobre esa baranda herrumbrada, escuchaba la voz de su hermana que la invitaba a buscar o a hacer cualquier cosa lejos de ahí. Eran los días en que se veía inmersa en un mundo en el que no pidió estar, pero que la arrastraba y la llevaba aunque no quisiera. Entonces una vez más, cuando su hermana le decía: “Ven, mira esto, seguro te va a gustar” o “Ayúdame con aquello.” “¿En dónde crees que quedarán mejor tus girasoles?”  Ella, sumisa pero sin pensarlo, iba a su encuentro y no por decisión propia se quedaba en este mundo un día más, un tiempo más, sin saber hasta cuándo.
Pero ese día todo fue distinto, sus pensamientos la estaban dejando sorda, el mundo había amanecido de otro modo y cuando su hermana la llamó, en el mismo momento en que su ser se llenaba del viento frío que soplaba sobre el puente, cuando estaba aspirando el aroma fino de la tierra mojada y toda ella sucumbía a la pasión del río, se volteó enojada, porque quería negarse a ser salvada en esa ocasión. A pesar de todo lo que sentía, caminó hasta el centro mismo del puente sintiendo el bamboleo de las tablas que crujían a cada paso suyo y mirando a su hermana de frente le pidió, mientras extendía los brazos: “Ven, ven a llevarme tú, que sola yo no llego”. Ahora pensaba que el pasadizo era estrecho y largo, que solo podía seguir como única alternativa y pensó también en el amor, porque volver significa morir y no amar ni ser amada, también.
- ¡Volviste! Volviste de allá lejos, ¡qué hermoso es mirarte a los ojos y saber que has vuelto!
- Nunca te lo agradecí, empecemos por decir lo que no se dijo…
…y te acercaste, entre resignada y molesta, para llevarme de la mano, una vez que estuvimos en tierra firme, te miré directo a los ojasos negros y hermosos y quise confesarte que siempre estuve a punto de caer por voluntad propia desde el puente y que fuiste tú la que lo impidió sin saberlo…
Y ahí fue cuando la hermana con todo la calma que nunca tuvo, le dijo: 
- Sí, lo sabía, siempre supe lo que estabas a punto de hacer, eran lo que tus ojos me decían.

Indira Córdoba Alberca
cafediro@gmail.com











Nostalgia


Me han robado el sosiego.
Ya van tres noches
amada mía,
que el sueño me ha abandonado
de tanto pensar en ti.
Esta soledad me está matando,
y no sé por qué sigo así.
Fantasmas acuden a mi mente.
Estoy solo, pero siempre estoy solo,
es lo único cierto.
El amor era un huésped
la soledad es siempre la compañera.
En silencio te estoy llorando
amada mía, noche tras noche
mi mente me tortura,
con los ojos abiertos
la vida detenida,
me sorprende la mañana
amada mía sin dormir
sólo pensando en ti.
Toda mi sangre
es un temor inmenso.

David Eugenio Calcia











Querida amiga


Las estrellas simularon
esconder la pena,
de no poder encontrarte
amiga, amiga buena.

Las palabras se durmieron
esperando tu vos serena
cuando tu también dormiste
aquella noche en tu Magdalena.

El llanto ahogó
las sonrisas plenas,
no hay más alegría,
sólo dolor…
dolor que quema.

De ternura y amistad,
de bondad y sinceridad
hablaron tus poemas
tal como era tu esencia,
amiga, amiga buena.

Elinor Alfonzo
bulaytob@yahoo.com.ar











Un día oscuro en el campo


Hace muchos años en un campo alejado de la ciudad, en un día normal y soleado, un hombre iba caminando a buscar su caballo preferido al establo donde estaba, le puso los frenos, la silla de montar y se fue trotando a un nuevo día de trabajo. Tenía que separar unos novillos para vender a otro campo.
Cuando llegó, los separó tranquilamente. Cuando terminó se volvió y escucho un incendio en el monte, el hombre miró en el monte y parecía un incendio causado por un relámpago, pero el cielo estaba totalmente despejado, el fuego se esparció velozmente: En unas horas, medio monte y 18 hectáreas de cultivos eran cenizas. No se podía ver a donde ibas, ya que el cielo era negro, había cenizas volando, era un día horrible y no se sabía quién lo había ocasionado. Los bomberos siguieron echando agua por si el fuego empezaba devuelta. Al otro día todo parecía mejor, pero el misterio de qué ocasionó el incendio o de dónde apareció el relámpago sigue sin descubrirse.

Facundo Tomas Lucero
11 Años











Hombre


A ti, hombre amante, amigo.
A ti, de anchas espaldas, brazos fuertes,
manos rudas, caricias suaves, besos dulces.
A ti, abrigo de noches frías,
entibias mi corazón dormido,
con tu abrazo tierno, generoso.
Suaves caricias recorren mi cuerpo
besos de fuego, arrancas de mi boca en flor.

A ti, hombre, te pido, no te vayas todavía,
la noche es larga, fría.
La lluvia, rompe el silencio nocturno.
El viento, no cesa de galopar,
y estas tú.
Yo mujer, remanso de tu descanso,
hilando sueños contigo
atracas en mi marea rebelde
apaciguas mis entrañas dormidas.

Tus brazos fuertes, me envuelven en el espacio,
se entrelazan nuestras almas, aquietadas en el nocturnal.
A ti, te pido, no te vayas todavía,
aun no amanece y la noche,
es eterna contigo.

Marta Maria Nastaly
nastalymartamaria@hotmail.com











La angustia


llega sin avisarme, no deja que diga nada
aprieta mi garganta, me habla palabras pálidas
cuando se va, vuelvo al presente, y se ilumina mi alma

Quisiera que no me visites, pero entiendo tu llegada.
vení, entra a mi pecho,dejo que entristezcas mi cara
que apagues mi  sol entero, tu otoño me acompaña
Quisiera que no vengas nunca pero entiendo tu llegada
tu frió que abraza todo, abraza también mi casa
cuando te vas vuelvo al presente, vuelve la luz y la calma
quisiera que no vengas nunca pero entiendo tu llegada.

Matias Gonzalez
matgab2009@hotmail.com











El cartero


El ser humano al que nos referimos, tratase de un noble hombre, tan ignorado por nosotros en reiteradas ocasiones, recordándolo tan solo cuando tenemos la constancia del mensaje que nos llegará.
Sí, es el cartero de quién hablamos Él que montado en su bicicleta cargando en su portaequipaje, su bolso de lona o cuero, en el que transporta mediante un sobre, sueños, alegrías, y por qué no decirlo, también tristezas.
Aún bajo inminentes grandes tormentas o cayendo lluvia torrencial, él no denota signos de advertirla, continúa invulnerable al tiempo como a la temperatura.
En el asfalto resquebrajado y húmedo, incluso en tierra barrosa o caminos resbaladizos, no impide para sí, en absoluto, el cumplimiento de su ardua tarea, además de otros accesos de difíciles logros.
Llama con premura en residencias lujosas, o casas de gente muy humilde.
Luego de haber constatado que en su bolso no queda ya correspondencia que entregar, parte velozmente, pedaleando vigorosamente hacia la base del correo, para la que está empleado, conforme íntimamente con el deber cumplido encomendado, para quién desempeña su trabajo habitual.
En Navidad, Año Nuevo y Reyes, el fiel cartero es el primero en ofrecer su cordial saludo como sincero augurio.
-¡Qué tenga usted en compañía de sus familiares y amigos un sinfín de felicidad, con salud y progreso futuro!
Casi sin esperar respuesta, nuestra retribución, de igual modo sus amistosos saludos, nos entrega ese rectángulo blanco o de color rasgado con grandes letras, que arriba tal vez de lejanos países, hoy, en los cuales pernoctan familiares y amigos, a los que extrañamos de todo corazón, pudiendo ser también de parientes cercanos que viven en nuestra misma ciudad, o vecinos que nos aprecian.
Seguidamente de entregarnos el sobre, vemos su despedida acompañada de una sonrisa alegre y simpática.
El cartero, se aleja raudamente en su bicicleta, dejando en nuestro ánimo, la total magnitud y comprensión de lo relevante de su misión.

Eve Berar











Ansiedad de ti


El día es interminable, mis oídos quieren escuchar tu voz. Mis manos quieren tocar tu piel y mi pecho sentir amor. 
Desde lo lejos te siento, me sumerjo en el eter y a mi lado te tengo; y tu, con inmensa sonrisa me dices te quiero. 
Muchas noches me despierto y entre sueños te veo, vuelvo a dormirme, con la paz que caen las plumas del cielo.
Esas imágenes fluyen, cuando voy a tu encuentro, es tanto el amor q siento que quiero gritarlo a los cuatro vientos.
Esperame mi amor, yo por amarte muero. El día es interminable pero a mi lado te tengo. Y tu, con tu inmensa sonrisa me dices te quiero.

Héctor Daniel Carpio
hectordca61@hotmail.com

Revista Viajero N° 87 - Septiembre 2014

 

Colores cubriendo la totalidad de la superficie,
al escuchar a una flor con pétalos de pluma 
voy a buscar, elegir los colores
como ofrenda que traemos
entrelazada de flores.
Se inspiró en el cielo
 me dijo anoche
-despierta mi bien, despierta
yo amo este lugar
entra por los oídos
los árboles que va a escuchar.
Domingo de madrugada 
se reunieron,
el viento parte solo para que pase
casi como un cuento.

Lucia Tyburczy
















Atilio


Era un hombre adulto, que trabajaba en una línea de colectivo, como conductor. Tenía cabellos blancos como la nieve y unos luceros celestes increíbles.
A veces, viajaba seguido con él en mis años pos adolescentes, y me decía que tenía que ser socia vitalicia de la empresa y que no me tenían que cobrar el boleto, porque viajaba siempre desde niña. Me hacía reír con sus ocurrencias.
Él era muy amable, alegre y respetuoso para con todos.
Un día jugaba Q.A.C. y en la estación de Quilmes estaban los hinchas del club. En aquél tiempo no había peligro y el les dijo, "vamos, suban todos que los llevo". Cantaron y se comportaron correctamente.
Atilio nos dejó, pero queda el recuerdo de ese hombre tan alegre y bueno en el corazón de aquellos que lo conocimos.

Ivon


Ayer sin darme cuenta, con una amiga te recordamos. Creo que jamás va existir una perfumería tan completa y con tantos accesorios: espejos, cepillos para el cabello en cajitas muy bonitas. Algunos decían que eran productos extranjeros, porque no se vendían en otros comercios del lugar.
De chica iba con mi madre, ¡Que inmensa que eras! Lo que íbamos a buscar en Ivon ahí estaba. Me gustaba recorrer los pasillos y ver todas las cosas bellas que allí vendían, las empleadas eran las mismas de siempre.
Estabas sobre la calle Rivadavia, entre San Martín e Hipolito Irigoyen. Quilmes centro.
Hace años que cerraron, creo que era una adolescente.
Muchas mujeres y hombres te recordamos con alegría, porque fuiste un pedacito más en nuestras vidas.

INE
                                                                                              
                                                                                                  
















Sólo dos monedas de un peso


Como cada día me levanté esta mañana, pasadas las siete y media. Imaginé con toda razón que sería un día más, igual a todos. Lo único distinto que noté eran los ladridos del perro de mi vecina Elvia, un cuzquito simpático, pero gritón. Me dispongo a tomar mi taza de leche cuando advierto que el Bobi está más gritón que de costumbre y pienso: ese perro está cada día más loco. Es muy cariñoso conmigo. Yo hace pocos meses que vivo en el barrio, pero desde que llegué se deja acariciar. Cuando me ve llegar corre a mi encuentro y apoya sus patas delanteras en mi falda buscando que le pase mi mano por su cabeza. Cuando me dispongo a tomar mi taza de leche me doy cuenta que el Bobi a dejado de ladrar. Me levanto para ir a ver que le pasa, cuando escucho el chirriar de la puerta de latón de la cocina que da al patio. Debe haber viento,  pienso, o quizás anoche la dejé mal cerrada. Dejo la taza a medio tomar y cuando me dirijo al patio, me cierran el paso dos muchachones, que me dicen: “no se mueva y no grite!” Miro sus ojos hinchados y sus caras desencajadas, como si no hubieran dormido, o quizá sean caras de hambre. No sé bien definirlo. Lo que sí sé, es que son muy jóvenes, entre 18 y 20 años. Yo me quedo quieta, y les contesto: “Y por qué voy a gritar si no me han hecho nada” ¿Estaba la puerta abierta o... (empiezo a preguntarles)  cuando uno de ellos me da un empujón que me hace trastabillar. Allí tomo conciencia de la realidad. El más chico le dice al otro: “Buscá algo con que atarla” Yo me adelanto y  les digo: ¿Para qué? “no necesitan atarme, si no tengo a dónde  ir” La furia que reflejaban sus rostros al entrar se hace más calma. Eso me tranquiliza y me permite acercarme más cerca de uno de ellos y decirle: “Tenés cara de no haber dormido ni comido, ni vos, ni el otro”. “Si se quieren sentar y guardar esa navaja que tienen, les puedo calentar un poco de leche que aún me queda con café que me sobró de anoche. Dirigiéndome al mas alto le supliqué: “guardá esa navaja muchachito, que con el temblor de tu mano te podés lastimar” Reaccionó como yo no lo esperaba, y dando un salto, pegó su cuerpo casi al mío y con la mano libre me agarró la cara y me la levantó.  Escuché la voz del otro que le gritó ”Pará, ¿qué vas ha hacer, loco?” Eso hizo que aflojara los dedos  que aprisionaban mi mandíbula, acercó su cara a la mía y  me miro por fracciones de segundos a los ojos, que a mí me parecieron interminables, y con una mueca burdamente parecida a una sonrisa, le contestó:  ”tranquilo viejo. Es la primera vez después de mucho tiempo que alguien se preocupa por si he comido. (Y entrecerrando más los ojos agregó) Jamás podría  hacerle daño”.  Cuando me soltó le tomé las manos y le dije: “mirá lo sucias que tenés las manos, grandote. A ver, los dos,  vayan al baño a lavárselas mientras yo les caliento el café con leche. Hay pan y manteca. ¡Ah! Mermelada no tengo.
Cuando salieron del baño noté que se habían pasado las manos mojadas por la cara y que habían usado el peine. De los tazones salía un vaho húmedo y perfumado. Se miraron entre ellos y me pareció notar que sus rostros se “infantilizaban”. Con falso tono molesto les dije: “¿Qué esperan? Que se enfríe?”. Y sin darme casi cuenta empecé a ponerles manteca a las rodajas de pan. Ellos comenzaron a comer y yo les dije: escúchenme bien muchachos.  Si alguien les dijo que me dieron el reajuste de la pensión (que me tienen prometido) les informó mal. Ayer fui a cobrar y al volver, lo primero que hice  fue pasar por la carnicería y la panadería de aquí a la vuelta, que son los únicos que me fían, y esto es todo lo que me quedó. Dándome cuenta por la situación que estaba pasando, fui al cajón del aparador y traje el monedero donde estaban, un  billete de cien, uno de cincuenta, tres de veinte y cuatro monedas de un peso, y se los puse sobre la mesa diciéndoles: “tomen lo que necesiten”. ¿y saben una cosa? Me gustó tenerlos en casa. Siempre estoy sola. Yo cobro todos los meses los días siete. Si me dan lo prometido, a lo mejor el mes próximo, habrá unos pesitos más. Cuando terminen salgan por la puerta del frente, yo voy a darle de comer a mis gallinas. Cuando volví a entrar no había nadie en la casa. Sobre la mesa estaban los dos tazones vacíos y sólo quedaban migas del pan. Me sentí turbada y pensando si acaso todo no había sido obra de mi imaginación, empecé a contar el dinero que estaba intacto sobre la mesa, como yo lo había dejado. Solo cuando me disponía a guardarlo me di cuenta que faltaban dos monedas de un peso. ¡Solo dos monedas!  Se me llenaron los ojos de lágrimas, y tomando  los tazones,  casi con alegría los lavé, pensando que a lo mejor en otro momento los volvería a usar. Es que nunca había visto en seres humanos, la misma  mirada de tristeza y resignación que tienen los perros abandonados.

Nilda Dotremont
24-5-07
                                                                                              
                                                                                                  















Primavera


A vos primavera te hilvano palabras. 
En un acróstico me he inspirado 
Para ver la vida más bella.

Primer resplandor del sol abrazando tu vuelta. 
Rimarán  poetas ...  Musa de majestuosa  belleza.
Inicio de idilios que atesoran  jóvenes corazones y aves alertas.
Murmullo de esperanza en jardines, campos y arboledas.
Aromas diversos  embriagarán los aires sorprendiendo a la tierra.
Viajera incansable colmada de milagroso equipaje. 
Entregas tu tiempo con  lazos  de amor a las ramas nuevas.  
Reavivas las flores y sus suaves  pétalos nos brindan colores. 
Animas el alma de tiernos humanos que regocijados esperan tu vuelta.

Nilda Etel Deluca
















La plaga y la venganza


Pisado y asfixiado
ya no puede respirar
tiran de todas sus manos
de sus pelos, lo torturan.

Él nos tomó como huéspedes
para su buen provecho y rendimiento
y ahora no sabe como librarse
de quienes tanto daño le han hecho

Tiene miedo, ah es tan frágil,
ah tiene un equilibrio tan sensible

Él es sabio y testarudo,
sí, muy lentamente prepara su venganza
como un plato frío
que se derramará sobre nosotros.

No lo hace por crueldad, no,
es muy instintivo
y solo busca recuperar su libertad

Oh mundo viejo, entiendo lo que sientes y lo que tramas 
para tantos inqulinos infieles.

















        Eduardo Munsters
y el ojo rojo de Ksorten Hárri


Continuación de la edición anterior

Pero los indios vivos que lo vieron cuentan una cosa muy distinta (y en estos testimonios se basan mis hipótesis por ser los únicos que no están contaminados de leyendas y fantasía): describen una criatura de piel lisa y negra, enorme, alargada y tubular, sin cabeza, sin piernas, sin membranas, sin ojos, sin boca, sin cola. 
Otro dato que orientó mis investigaciones: todos los indios que lo vieron destacan un cuerno delgado y torcido en ángulo recto en la punta, que se ubica a la mitad del cuerpo del animal, y es lo primero que se distingue cuando está emergiendo.
El día que un indiecito me trajo un pescado que en su interior alojaba un remache, el enigma se empezó a clarificar en mi cerebro.

La teoría con más aval en el ambiente científico es la del investigador italiano Mauro Onelli. Pero la idea de un pleosaurio atrapado  a causa de una glaciación de hace quince mil años en las paredes de hielo de un lago criogénico, no me parece convincente. Lo digo sin tener en cuenta la filiación del investigador con diferentes facciones fascistas de su país. 
El pleosaurio es la teoría que abraza con fervor la prensa y enmarca un dibujo del monstruo sonriendo para los carteles del turismo y las bebidas espumantes.

El día que el indiecito llegó con el pescado y el remache, le dije que me conduzca al lugar donde lo había agarrado. Atravesando malezas, árboles y arbustos, sin sombrero y lleno de apuro, fui conducido a una orilla desconocida del lago. Estuve horas mirando atento al Kami para percibir aunque sea la más mínima prueba de la existencia del monstruo. Cuando ya estaba oscuro decidí volver a mi cabaña. En ese preciso momento, cuando me encontraba alejándome y de espaldas al lugar, en una noche con luna y cubierta de bruma, escuché un ruido parecido a la presión del aire escapándose del agua y escuché la inflamación, el discreto chapoteo. En la noche las aguas del lago tienen una visibilidad casi nula, solamente unos pocos centímetros de profundidad. Corrí para acercarme a la costa y verlo mejor, aunque el espectáculo ocurría casi a cincuenta metros de distancia. No vi ninguna serpiente, ni ballena, ni castor mutante; vi un periscopio que se asomaba y me observaba como si fuera un ojo rojo.
¿Un submarino monstruoso y desconocido ronda las profundidades del lago Kami? ¿O es algo peor? ¿Ksorten Hárri será el resultado de la experimentación nuclear y biotecnológica que científicos alemanes realizaron en secreto con ballenas australes? Esto lo demostrarán los resultados de mis investigaciones.

Debo irme de la Patagonia: tienen mi imagen grabada en la retina líquida y roja del monstruo de fierro. Sé que distintas personas encapuchadas escoltadas por gendarmes, han estado preguntando a los lugareños por mi persona y el objeto de mis investigaciones. 
Dejo este esbozo científico para aquel valiente que quiera terminar mi trabajo.

Federico Rodriguez
















San risa


Cierren los ojos muy bien...lo verán, ya verán
San Risa y su laxitud, su candor, su humildad
Hay antídoto para este dolor? de amarte, de verte
Nos enseñas a vivir Gladiador?, jugando a aguantar
Que ruido hace tu paz que serena mi andar
Tienes los ojos nuestros, las miradas que robo
Y esta tremenda lágrima, que es la vida..tu vida
De alegrías y de tristezas, que es la vida...San Risa
"Viajas" para poder saber lo que ensañas
Y el Manto Brillante, lo has probado ya lo sé
Diosito me dio esta misión, pero duele...duele
Los Peques distraen mi atención, valorando el presente
En el cuenco de barro que soy, reposa el Principio Vital
Y la energía que asfixia cualquier debilidad
Que actúa como real motivador para aquel que a tu lado está
Experto en sueños dicen que sos, armonizador...magnetizador

Si esto tiene que ser así
Sepan que el claro de luna no solo me ilumina a mi!

Negro Goddio- Maten Al Rey -
Para Santy, 22 de nov de 2012- dia de la música