Revista Viajero Nro. 96 - Julio de 2015




Extraño amor


No miro al cielo para apreciar su color,
solo lo miro para verte mi amor.
A través de las nubes veo tu resplandor
divago en el espacio y sueño con tu voz.

Ya no queda nada de los dos
aunque quisiera, no puedo decirte adiós.
Ya no tengo nada, ni el aliento de tu voz.
Cuando nos amamos ese perfume me tatuó.

Te quiero y no lo puedo remediar.
Te quiero y no lo puedo contar.
Me ahogo en este inmenso silencio
y a él le confieso mi penar.

Las estrellas se han apagado,
el sol no quiere brillar.
La noche es solo eso,
la lluvia ya no es poesía
y tu amor se ha marchado
entre la noche y el día.

Héctor Daniel Carpio
hectordca61@hotmail.com










Nuestra Manera


Lo quiero y él también me quiere,
es tan extraño o quizás puro lo nuestro,
que  aunque nos acaricien otras manos,
y sean otros labios los que nos besan…
no dejamos de querernos y atraernos.
No dejamos de desearnos y buscarnos...
menos podemos dejar de vernos y besarnos.
Quizás solo somos simples momentos.
O será todo lo que podemos darnos.
Esto de no querer tenernos,
de ser nada sintiendo tanto..
de darnos todo en pocos encuentros,
aquellos que no nos permitirán olvidarnos.
Aquellos que se entrelazan en mis pensamientos
los mismos que son fantasía en los suyos.

Marina Aguirre
anira90@hotmail.com










La misión de Ismael González Castañer más allá de lo ingenuo


El poeta ingenuo es naturaleza, el sentimental la busca
F. Schiller

Continúa de la edición anterior

Fuera del movimiento para obtener pul y ol, y también ol.
Dulce niña/  delicada
                                      dime: ¿Había algún pulul, algún 
en la madeja intransigente de tus sueños anoche?

Es un gran sueño viajar hacia la lengua (la montaña de España) con un lenguaje propio, enfrentarse a todos los que prefieren quedarse una y otra vez en el siglo XIX. Pero el misionero no teme sus encuentros, es trasgresor y se sabe seguro en cada paso. Pero cual es el verdadero objetivo del poeta con este cuaderno. 

¿Acaso será que pretende establecer un sistema de códigos para su lectura?  

Al parecer la respuesta puede estar en:

… si invento palabras, es una relación de igualdad; porque las doto (o el lector: Forzosamente, el lector es quien percibe extraña tu organización/ Se hace culpable/Por supuesto, también tú eres un lector) de un significado como mismo las del idioma poseen una convención. Por otra parte, es una relación de <<ruptura>> (o paralela: El poeta realiza una lengua a la par de la propia o natal) porque al ser una de sus formas, no su naturaleza, ninguna es suficiente para expresar la poesía: Un poema igualmente es una proyección… y la función comunicativa (del lenguaje)(poético) es una falacia porque, generalmente, la polisemia(varios-significados) del texto se incorresponde con lo establecido para su  comprensión: Verbigracia, aun escritos en español, poemas gongorinos fueron re traducidos al… español…

Será acaso esta la clave para leer este lenguaje paralelo, me parece que no. La clave esta realmente en las analogías y sincronías grupales de lectores que puede establecer rítmicamente en cada lectura el poema. Es un código que tiene muchísimas lecturas, un sistema de encriptación generado no para su apreciación sino para su reproducción a partir  de un sistema de comunicación por el grupo-lector, cada lector independiente dentro de su grupo sincrónico. Evidentemente en el fragmento anterior hay muchas claves, al seleccionar un código de identificación el lector descifra solo lo que necesita según su nivel interpretativo. 
Modelo exponencial sincrónicos de los textos de la misión


Según este modelo cada poema escoge su grupo de lectores (en este caso este poema escoge al grupo A y no a ninguno del grupo B o C por mucho que los lectores de ese texto se acerquen a él) al establecer una sincronización  entre sí, no por magia como muchos pensaran; sino porque esta orientado a la teoría de la sincronicidad de Jung. Desde el pensamiento lógico y materialista es imposible que el poema pueda escoger un grupo de lectores o convertirse en uno. Pero cuando vamos al mismo punto al que fue Jung, el punto de vista espacio-temporal nos damos cuenta de que si es posible; el  Nobel de Física Wolfgang Paulí, ayudo a Jung a desarrollar esta teoría. Qué plantea esta teoría, las sincronicidades son concordancias significativas a-causales(o sea que rompen el sistema materialista de causa y efecto). La coincidencia de 2 o más acontecimientos, no relacionados entre sí causalmente, cuyo contenido significativo es idéntico o semejante…

Continuará...

Luis Jimenez Hernandez
Habana 1978. Poeta, narrador y ensayista
alucardmc@gmail.com










Vientos de libertad


Cansada de llorar, otra carta venía a aplacar la espera. El momento del reencuentro llegaría. Tenía fe.
Hacía tan solo unos días desde que mi amor se había embarcado hacia tierras lejanas, con lo puesto y la esperanza como equipaje.
 “Era por el bien de los dos”, decía. 
Nuestro país ya nada podía darnos, más que incertidumbre, sufrimiento y hambre. Nos acorralaba hacia el abismo. Y la posibilidad del viaje abría puertas que quizás nunca debieron abrirse.
La distancia desafiaría los límites de hasta dónde puede llegar nuestro amor y mi corazón va con él, junto a las mareas de cambio, impulsado por vientos de libertad.
Había dejado varios sobres antes de partir. Algún amigo me los entregaba.
No había lugar para miedos, pensar en el desarraigo o un futuro negro cuando el cielo celeste y el sol son testigos privilegiados de su travesía y así lo expresaba en su primera misiva. 
¡No veía la hora de vivir esa misma experiencia! Deseaba más que nada volver a estar juntos. Contaba los días y las monedas para el pasaje. Ya casi…
¿Tormenta? ¿Qué significaba ello?
Unos meses me separaban de él y sus palabras llegaban como un aliciente: “Búsquenme donde se detiene el viento, donde haya paz o no exista el tiempo.”1
Premonitorias palabras que me susurraban en el oído con una voz perdida en mi memoria, su voz, ahora que finalmente leía e intentaba asimilar el contenido de esta nueva nota que no le pertenecía, pues nunca llegaría a destino. Y yo tampoco.

Escrito bajo consigna: “En el país de la libertad” de León Gieco.

Vanina Rodríguez.
Vanirodriguez86@hotmail.com











Constitución---vía muerta


En las estaciones de trenes, y entre esos laberintos de encuentros y desencuentros, de seres grises y vacíos de esperanzas,(Pero no de sueños) donde talvez el dolor que reflejan sus rostros, sea muchas veces por la incomprensión de los indiferentes que los miran, sí, que los miran pero sin verlos. 
 Es que son como los adoquines de una calle, que en días de lluvia la gente va esquivando, tratando que nada de ellos los salpique; sin pensar ni tratar de interesarse por saber, qué hay detrás de esa mirada perdida, del hombre que aprieta contra su cuerpo, ese bulto de trapo sucio, donde quizás en una foto ajada está reflejada intacta, la razón de la continuidad de su vida, y la causa de su desdicha. 
Agradece la moneda que alguien pone en su mano; la que le procurará alivio para su cuerpo, y así poder seguir un día más, con el recuerdo intacto en su corazón,  Su corazón que por “acostumbramiento” no deja de latir, y que él no logra juntar coraje para acallar. Es que adentro hay un sueño, y nadie quiere, ni se perdonaría jamás,  matar su propio sueño, su ilusión, su razón de seguir viviendo.
Siente que su vida no tiene días ni noches, todo está mezclado. Pero cuando cierra los ojos, se abre su corazón, y allí aparece el recuerdo que no abandona, y que sin dudas le trae presencia de brazos que sí abrazan, de  besos que no por lejanos en el tiempo, haya olvidado su tibieza, ésa, que le alcanzaba para abrigarlo en invierno.
Por eso, al cerrar los ojos y elegir un sueño, aparece esa voz de la que nunca se desprenderá y que al recordarla, siente que vuelve a ser ese niño, rodeado de amor; y así, sin darse cuenta, en su boca se dibuja el rictus de una sonrisa, casi de felicidad. Para la sociedad, El es esa vía muerta. Una de las tantas que pululan en las cercanías de las estaciones de trenes. 
Pero al igual que las vías muertas, los sueños de vida que con celo guarda, están esperando a que llegue ese álguien que descubra ,que detrás de esa apariencia  de vía muerta, hay un ser humano, íntegro, vivo, con pasado de niñez feliz, con voces de ternura que aprisiona su memoria, y que le alcanzan para seguir soñando con un futuro, que el destino decidirá que se ponga en marcha o siga inerte, a un costado, viendo pasar la vida, como pasan los trenes por las vías vivas. No puede decidirlo él, pero…¿por qué no soñar que algún día, pueda ponerse de pie, estirar su brazo y colgarse del último vagón del tren en marcha, que lo lleve hacia el futuro, hacia lo posible?  Si al fin de cuentas, cuando sólo por bagaje se llevan sueños e ilusiones, siempre es posible soñar con dejar de transitar un día, por la vía muerta de la vida.

Nilda Dotremont
nildadotremont@gmail.com

Revista Viajero Nro. 95 - Junio de 2015




Pareciera que todo está perdido.
Pero se que no es así.
Tu amor infinito encendió esa vela
que faltaba en mis ojos
para poder ver hacia el más allá.
Siendo tus manos hechiceras
las que desojaron mis penas
penas que envenenaban mi mente,
penas que envenenaban mis alas.
Y tus labios morados
fueron los que robaron el pecado
que pesaba a mi alma.
Y  limpios quedando nuestros cuerpos,
 juntos volamos hacia el alba.

Romina Rosa Reed
rosareedro@gmail.com










Muchachita


Clama tus ansias muchachita.
Sorprendete mansamente
en esta vida que empieza.
Será más bello el camino
si observas al darte vuelta,
que la niñez se va esfumando.
¡No apures tu adolescencia!

Es tan necesario este tiempo
para que puedas forjar
una personalidad segura.
¡Sin conflictos en tus huellas!

Disfruta cada momento,
en tus pies está la esencia.
Salta lentamente la cuerda,
que ya vendrá tu adultez,
para recordar por siempre
Vivencia de juventud plena.

Nilda Etel Deluca
nildadeluca@yahoo.com.ar










La misión de Ismael González Castañer más allá de lo ingenuo



El poeta ingenuo es naturaleza, el sentimental la busca
F. Schiller

Continúa de la edición anterior



Según Schiller el poeta actúa de esta forma cuando su poesía deviene de su pensamiento natural, en lo que llega a coincidir en cierta forma con Carl Jung. ¿Pero donde está esa naturaleza a la que se refieren ambos? Con este sistema poético que se va creando I. no deja escapar elementos de la post modernidad o del surrealismo de los que se retroalimenta o elementos de la anti-poesía como es crear imágenes intrínsecas con palabras fuertes que al parecer no tienen algún valor poético. (/Todos tenemos encéfalo/) de lo cual se aprovecha para establecer sus recursos y darle vida a esta misión que podría parecernos más bien un castigo heredado de sus predecesores. /Al  tedio yo lo vi como sentido m/ mi padre y sus congéneres/ ya sentíanlo/. Todo resulta poético para este hombre, que convierte en un signo ese olor a viento que respira en los recodos. Entonces la misión-castigo sigue, (la dinastia de la herencia poetica)ha llegado el momento de convertirse en otro elemento. Hay entre el misionero y la montaña un camino que va desde el sur hacia la inmediatez. Digamos que el sur es su yo inconsciente lo que Schiller daba en llamar su naturaleza (ese algo que hace e induce de forma natural al poeta) y que el norte es su consciente (la montaña de España). /El gran puente, el asunto de mi cabeza/. Eh, aquí donde lo oculto se visualiza, el espacio donde a cada milímetro del puente está el triunfo de otros hombres y el suyo propio, lo heredado. Él, arquitecto de sus propios pasos sobre un puente inmenso construido para cruzar como todos a otro lado. En el otro lado suelta las ataduras de Andre Breton y Roland Barthes y recrea una escritura nueva que puede ser observada por el y por los otros, luego desde ella misma en un desdoble convertido en escritura el poeta observa a los otros cuando estos le observan a el. 


El poeta toma control sobre su todo, se establece consciente desde el orden de los poemas en el libro, hasta el resultado final. Al escapar de todo lo anterior se expresa conscientemente sin automatismos, se resuelve así mismo. De ahí el hecho que suceda a Jung  y no a Freud en su desdoble de personalidad, al establecerse sincrónicamente con cada uno de los elementos de su medio. Según la teoría de la sincronicidad de Carl  Jung, los horóscopos, el I Ching, etc. funcionan debido a que cada sujeto asume como suyo los tipos que cada uno de estos (sistemas de adivinación) establece para su grupo. Estableciendo una comparación entre su personalidad y los rasgos que supuestamente corresponden a su grupo sincrónico. En esto se basa Castañer para definir su sistema, establece un enlace entre cada uno de los sujetos que le rodean en su medio y los asume como si cada uno fuesen el mismo y desde ahí escribe su misión. A su vez cada rasgo en la personalidad de estos sujetos que utiliza en su poética  tiene que ver con él y él a su vez tiene que ver con ellos. De ahí el derivado poético Jung-Castañer, <<El gran puente, el asunto de mi cabeza>>. De toda reflexión poética nace siempre el conocimiento sumergido que tiene cada quien de forma somática en si. Entonces lo ingenuo se suma al conocimiento conformando un muro sólido sin fisuras para soportar sobre si, toda una poética que asume y crea un lenguaje propio para comunicarse con el lector. Para engullirlo en sus propios sucesos, en las palabras que va inventando el poeta para crear ese estado onírico mediante el cual  el pensamiento y lo poético van de la mano. 

Continuará...

Luis Jimenez Hernandez
Habana 1978. Poeta, narrador y ensayista










Discordia


¡Esta es una perra! Nadie la escucha porque habla de más. 
- Vamos, deja que los necios hablen solos. Ya sabes que en todo lado debe haber de todo para que no sea aburrido, ¿qué esperabas? las secretarias de la burocracia son normalmente viejas amargadas que arrastran el vicio del chisme y el cotilleo por años. Su complejo de inferioridad fosilizado se manifiesta en la forma déspota de tratar a la gente más amable y educada, en el deleite que encuentran al poner mil trabas para dar la más simple respuesta.
- No querida, esa recepcionista de esta universidad privada, trabajó veinte años de secretaria del seguro social, cree que sigue ahí mal pagada, atendiendo de favor. Por eso es tan bruja, no tiene modales, se mete en la vida de todo el mundo, siembra cizaña y te barre con la mirada de arriba abajo. Cuando crees que tienes privacidad, que has conseguido paz, que puedes hablar un tema cualquiera con un colega, a ella le da por acercarse despacio como los gatos antes de dar un zarpazo y lo logra, golpea con su dedo índice tu hombro y te saluda con una gran sonrisa: “Hola, ¿De qué hablan? ¿Qué tienes en la mano? ¿Qué estás leyendo? ¿De qué se reían tanto?” ¡Qué atrevimiento! ¿Qué le hace pensar que tiene derecho a preguntar y nosotros la obligación de responder? Piensa que es la dama del ajedrez pero igual no escapa a las respuestas evasivas y nuestro desprecio. Lo que pocos saben es que esta loca guarda su reserva de cordura para gente selecta. 
- ¿Qué quieres decir? 
- Yo no sé, dicen que no la echan a la calle porque es la amante del gerente financiero. 
- No sabía que salían juntos.
- ¡No salen! A ella solo la invitan a entrar jajaja. Verdad o no, a mí no me creas, yo te repito lo que dice la gente mala.
- Su secre no es mi favorita doctor. Ella hace favores que nadie le pide y se mete donde no la llaman, pero basta que alguien le pida algo para que tenga un orgasmo diciendo que no.
- Jajajaja eso también es parte de su “encanto”. No te preocupes, ella tampoco es su favorita. Su espíritu contradictorio la convierte en un ser tan limitado que da lástima, por eso no pasa de ser una vieja caduca y pueblerina.
- ¡De cuarta!
- Peor aún: De quinta.
- Pero de cuarta menguante y de quinta paila del infierno en donde se ha de quemar por bruja y mala gente.
- Que saque la lengua le pedía la sobrinita, para ver si era tan larga como decía mamá, que por lenguona la echaron del Seguro Social. ¿Te imaginas la cara de todos nosotros en el almuerzo?
- La nena no tiene ningún problema, hizo lo que hace cualquier niño de su edad: Repetir lo que dicen los adultos, los niños sin la barrera social de los mayores, no filtran. No existe el niño mal educado, sí los padres irresponsables que no respetan el momento ni el lugar para hablar de sus cosas. La separación de dos mujeres conflictivas de la familia, es consecuencia de su proceder. 
- No te creas, yo también quería que saque la lengua. 

Indira Córdoba Alberca (Ecuador)










Panteras


las cosas sordas me hablan
me derrito en ayeres oxidados
por lamerlos
de mi yo onírico
pretendo un yo de orina
por el peso de mis alas gastadas
de tanto usarlas al revés
al revés del tiempo escrutado por tempestades
al revés por esconder el alma
atacada y devorada por muchos colores
atacada y devorada por panteras
desdibujando lo que estaba en blanco
y se reía de felicidad

Fedro Olmos

Revista Viajero Nro. 94 - Mayo de 2015




El cielo estaba bien celeste
pero tenía algunas nubes
preocupada la nena reparó
- me gustaría comerme una nube...
- y qué vas a hacer?
Lejos le mostró donde quedaba
-creo que yo viaje una sola vez,
fue antes de nacer.
Cuando ya estaba lejos afirmó
-ojalá hubiese sabido que solo
Se volaban las cosas
con las alas.

Lucía Tyburczy
l.uuu.c.iii.aaa@hotmail.com











Mis Palabras


Hay palabras para aprender,
por ejemplo, ACTIVIDAD.
Hay palabras para enseñar,
que son FE, ESPERANZA y CARIDAD.
Hay palabras silenciosas,
pero que dicen muchas cosas,
como SILENCIO, ORACIÓN
y CONCENTRACIÓN.
Hay palabras que se mueven,
como GIRO, PIRUETA  y  SALTO.
Hay palabras ruidosas,
como MONO, BRISA o PAYASO.
Palabras de Luz y Oscuridad,
palabras de rencor y perdón,
palabras que profundamente hieren,
y otras que sanan el corazón.
Hay palabras naturales
y otras inventadas por personas.
Hay palabras deliciosas,
¡como las que le gustan a mi profesora!
Hay palabras eternas;
un gran ejemplo es DIOS.
Pero ejemplos más cercanos
Son MAMÁ, PAPÁ y AMOR.

(Inspirado en “Palabras”, de Cecilia de Roggero)

María Victoria Pérez
m.victoria1998@yahoo.com.ar







La misión de Ismael González Castañer más allá de lo ingenuo



El poeta ingenuo es naturaleza, el sentimental la busca
F. Schiller

Hacia una montaña distante en su imaginación emprende viaje un misionero, el tiempo pretende atrasarlo. Pero la montaña no es una montaña, puede que sea una lengua o un anagrama, una ciudad pequeña, quizás la contracción de los espacios temporales por los que se escapa el hombre que no es el autor, ni el poeta, simplemente el sujeto poético.

La Montaña de España puede ser su Lengua
 aunque solo veo casas, su organización
“Sin comer, no”
cosas como esas.

Un sujeto poético que va mucho más allá de la representación sencilla de algo llamado por Schiller naturaleza. Es un sujeto que se desdobla y se hace impersonal desde el momento en que decide comenzar este viaje para disfrutar del trayecto de los otros que pueden o no ir en sentido contrario. Reconstruirlo y asumirlo como suyo propio, un viaje virtual en el que el objetivo principal es introducirse en los otros sujetos (ellos, yendo hasta el ello verdadero de cada quien, el simulacro) más que dejarlos escapar

/
Punto: Vi un pueblo
                                 con tan solo 6
Punto: Vi los ojos, tibios y vidriosos, de una colegiala

Dulce niña/ delicada
dime: ¿Había algún pulul, algún
en la madeja intransigente de tus sueños antenoche/
siendo simples sueños efímeros(ideas). Preocupaciones, que parten de un espacio a otro en imágenes transgresoras, círculos aparentemente trazados con una misma línea. En esta relación con los sujetos, el misionero se identifica inconscientemente con cada uno de los elementos con que va interactuado que son a priori idénticos a el. Paricipation mystique llamaba Lévy-bruhl a esta relación, esto se logra a través de una analogía del sujeto consciente y el inconsciente que va creando el misionero que no es el autor ni tan siquiera el poeta al proyectarse sobre el medio que le rodea.
Siguiendo a las asociaciones, no puedo
aunque vistamos la misma usanza.
En la mañana, yo vi mi diferencia.
La mañana era clara, y tenía un sol igual/
la igual fuente.
Resumiendo: Yo quería ser un inglan
pero andaba con personas muy nerviosas.
Lo mejor es que los inglan
            son personas muy nerviosas ellos mismos

Continuará...

Luis Jimenez Hernandez
Habana 1978. Poeta, narrador y ensayista
alucardmc@gmail.com












Mi casona de Lebenshon con mirador



Si al menos no hubiera dejado de llover!… podría al menos disimular mi rostro mojado por las lágrimas. Había perdido la noción del tiempo que llevaba mirando cada detalle del frente de la casa y recordando los momentos vividos en ella. Siento la blusa mojada pegada a mi cuerpo, y mis pies húmedos sólo me sostienen ayudados por mis brazos que se apoyan en los pilares de la puerta de entrada. El pañuelo que paso por mi cara, mal puede ayudarme a secarla, mojada como está de lluvia y de lágrimas. Y entonces me digo, ya es tarde para todo. Escucho la voz de un  hombre que lleva de su mano, una niña que camina junto a él, preguntarme algo que no alcanzo a entender. Se queda un momento mirándome, y sin dejar de hacerlo saca del bolsillo de su pantalón un pañuelo y tomándome una mano me lo coloca en ella. La niñita se suelta de él, y se adelanta buscando continuar su camino, y se van. Encerrado en mi mano siento la tibieza de su pañuelo seco. Me lo paso por la cara, y lo siento como una dulce caricia, igual a aquellas que supe recibir cuando esta puerta donde estoy apoyada no tenía ni esa gruesa cadena, ni el enorme candado sujetándola. Enjugué con el pañuelo las últimas lágrimas, y su paso por mi rostro me dejó una sensación de caricia tibia, como si una mano muy querida, hubiera querido quedarse conmigo, así como se había quedado su perfume.
Miré por última vez las persianas que alguna vez estuvieron pintadas de verde, y que mi madre abría cada mañana para que entrara el sol y lo inundara todo de luz. ¡Dios mío! ¿Estarían aún detrás de ellas la gran mesa redonda, las sillas tapizadas de pana, y aquel jarrón pintado con arabescos y figuras incomprensibles, pero que yo admiraba tanto por tener en su enorme cuerpo todos los colores? Acaso también estuviera el espejo francés luciendo orgulloso su procedencia. ¿Cómo saber si aún quedaba algo de todo aquello que estaba cuando yo la habitaba? Decidí partir cuando me di cuenta que no podía dominar el impulso de imaginar las voces que la habitaron.

Es que yo nací aquí, y disfruté de una familia cuando sobre el mármol de la puerta de entrada no se amontonaban las hojas secas de los árboles que no se resignaban a morir. Pasé mi brazo por entre los hierros despintados de la puerta de rejas y así pude arrancar una rosa de un rosal que conoció tiempos mejores. Cuando la tuve entre mis manos, me la pasé por el rostro, al que sentía afiebrado por la emoción, y levantando la mirada hasta el mirador (único en su estilo) y desde donde yo había mirado poblarse el barrio y crecer al mismo tiempo que yo, le dije adios, blandiendo la rosa a modo de saludo. Miré el pañuelo que aún conservaba en mi mano, y pude ver bordadas dos iniciales, las tuyas. Yo pensé: ¡ojalá él no me haya reconocido! Es que mi rostro lleva grabados todos mis fracasos. El reconocer sus iniciales me confirmó que seguía sin poder olvidar la ternura profunda que manaba de aquellos ojos claros que tanto había amado!... 

Nilda Dotremont
(2-5-06)
nildadotremont@gmail.com










Cristales


No me prives de mis palabras
no las censures
ni intentes juzgarlas
si le dan colores hermosos
a las luces de mi alma.
No desmerezcas mis palabras
menos si hablan de vos
que tenerlas en papel
no les resta importancia.
No desafíes mis palabras
no las cuestiones, ni las creas falsas
son cristales que se rompen
si intuyen tu desconfianza.
No atesores mis palabras
no las correspondas
ni las adornes con alabanzas
léelas si son de tinta
óyelas vibrando en el aire
quizás te hagan cosquillas
o se transformen en lágrimas.

Marina Aguirre
anira90@hotmail.com

Revista Viajero Nro. 93 - Abril de 2015




Todos seguían durmiendo
y en una casa encantada
estaba arriba de la mesa
gritaba entusiasmada
Toda la casa
para ese juego
que había permanecido
que nadie lo escuchó
y goza de los encantos
propia, propiamente.

Lucía Tyburczy
l.uuu.c.iii.aaa@hotmail.com











La elección


Siembra cálices de agua
en sitios urgentes de piedad cautiva sonrisas en rostros tristes
y elige siempre la luz a las tinieblas.
Ve hacia lo dulce
olvida la letanía infame que inunda los rincones vacíos.
Espera viviendo cada momento, con el bien y con el mal.
Mas elige el bien
los abrazos
las eternas noches cubiertas de rocío,
pues (alguien escribió una vez y con mucha razón)
"quien se entrega a la tristeza
se priva de la plenitud de la vida".

Elizabeth Francken
“Los años ámbar”










Muy a su manera 


“Se amaban”.
Sí, muy a su manera, se amaban con ese amor que deviene en costumbre tácita y callada.
La “una” llegaba, se sentaba en su sillón preferido frente a su escritorio preferido,  tenía varios desperdigados por su amplia casona, y como cual faraona ante sus escrutados pergaminos, leía.
La “otra” iniciaba sus paseos matutinos, silenciosa y arrastrante; le había dado por andar cientos de kilómetros por este bosque oloroso de hojas infinitas. No molestaba a nadie, iba y venía, no hacía ruido y de repente, levantaba su cabeza minúscula para dar una mirada y descubrirla! ¡cuánta serenidad le daba verla! sabía que al hallarla la cercaba una invisible seguridad existencial.
Se amaban así,  ¡muy a su manera!
La “una” solía husmearla de reojo…volvía la cabeza como simulando buscar algún título incunable secuestrado en sus estantes, pero en realidad, la buscaba para tener la certeza de que había llegado y estaba a salvo. No fuera a entrar la criada y la sorprendiera en el lugar equivocado.

La “otra” se instalaba  sobre aquel escritorio que olía a orgulloso alerce y se gozaba en sentirse contemplada por un tenue rayo de sol que se asomaba a la ventana. Pero ademas, la“otra” sabía que sobre ella caía, cual cascada trasparente, una mirada  severa pero tierna, aguda y envolvente. 
Un día anónimo y repetido sin que la “otra” pudiese despertarse ante la presencia deseada, cayó un árbol y todo oscureció. Sí, unas manos siniestras, como suele ocurrir en todo crimen, le usurparon la alegría de vivir y amar.
La “una” regresaba, desprevenida, a su escritorio y ahogó su grito envejecido. ¡ Allí estaba, sobre el libro preferido, la figura inerte de este ser, de esta compañía cotidiana!
Comenzaron, así, todos los inútiles… ¿por qué?
La “una”, apoyando la  sapiencial cabeza sobre sus manos esqueléticas, se preguntaba
-  ¿Por qué no había dejado cerrado el clásico aquél?
¿por qué no había desoído el molesto teléfono que ha robado siempre el silencio, silencio de playas desnudas de turistas y adormecido mar?  Se quedó estática sobre sus pensamientos que vagaban por el túnel de la efímera existencia.

La  “otra” yacía desparramada sobre la sexta línea  de aquella amarillenta página que, tal vez, vendría a ser una milésima parte de una corteza conífera.
Se amaban, sí, muy a su manera, pero..se amaban!
La   “una”…Aurora

La  “otra”…Rebeca.

NOTA: Aurora Venturini ama a los animales y entre sus muchas mascotas, 
tenía una araña dentro de casa,  la llamaba  “Rebeca”.

Cris Tallón
rontal@hotmail.cl










Los amaneceres del crepúsculo


He creído despertar mientras una transición de luces no culminaba. Creía verlas, permanecer ante el insomne rechazo de una blanca noche intimidándome. Y pronto recompuse mis alegorías de sonámbulo guardián de los tiempos.
Cuando había decidido dormirme, la traslación de la luna vejaba mi coherencia hasta despertarme sin huellas desafiando. Cuando había decidido dormir, cuando las horas despuntaban y mellaban en mi sien indicando el final del día, he fingido dormir. La exploración de vastas ruedas convergía ante espasmos asustantes causándome un insomnio relampagueante. Ufanaba un mundo donde la oscuridad de la noche remplazara la claridad diurna, aunque ésta había sido la primera vez en ocurrir.
Murciélagos oníricamente estables pronunciaban un aleteo cercano a los compases de los segundos. Esperaban salir, depredar y volver a sus recintos; pero las claridades incidían en cada uno impidiéndoles desafiar los salvajes antros de la nocturnidad. 
Cuando había decidido despertarme, cuando he creído despertar donde las luces predominaban, conjeturé una visita al jardín y desde ahí, sentado, observé con frenesí con pavor y estímulos la incoherente luz. Permanecía iracunda y hasta disolvente prohibiendo a la noche su puesto de vigía. 
Cuando he decidido dormirme, ya durante la trasnoche, el crepúsculo mañanero aún persistía, y los murciélagos, aquellos murciélagos hambrientos partieron más allá de los edificios buscando una noche que tal vez los amamantara.

Federico Laurenzana
fedelaurenzana@hotmail.com










La Tristeza


La tristeza nos abruma
de eso no hay duda alguna.

Ella, sin importar motivo,
te arruina el día.
A veces nos persigue por meses,
hasta por años.

No importa lo que intentes,
ella siempre está presente:
intenta enloquecerte.
Se alimenta de tus penas,
tus perdidas y peleas.

La tristeza nos lleva a hacer
cosas incorrectas.
Ella acaba con vidas.

Pero siempre hay forma
de olvidarse de su presencia.
Es Tu decisión:
si dejarte caer por la tentación
O vencer con el amor.

Sol Rodriguez










La figura.


Me enamoré de tu hombría
de tu fuerza incalculable
de tu orgullo reluciente
y de tus éxitos lustrados

Tu cerebro derrochaba
demasiada potencia
en tus extremidades
excepto en el cerebro mismo…

Tenías las garras de un león
y la valentía de una mariposa
tu corazón recubierto de hierro
enmascaraba debilidades internas.

Y ahora entiendo, por fin entiendo
que un hombre no es el que siempre gana
sino el que sabe perder.

Adriana Ferreyra
adriana_agua4@hotmail.com

Revista Viajero Nro. 92 - Marzo de 2015



Las "benditas" foráneas influencias


Continuación de la edición anterior

... Y no creamos que sólo en los siglos XX y XXI se pueda producir este fenómeno. En todas las épocas existió ese canje cultural, con sus tornasoles, sus conos de sombras, sus impasses, pero con la rueda girando siempre en una dirección.
Ya desde los albores de la evolución humana, con los primeros homínidos, el sentido de sociabilización se perfecciona conforme al avance del intercambio cultural entre tribus, el hombre desarrolla esa condición de ser social hasta niveles que, junto a otros atributos, lo distancian definitivamente de las otras especies. Si bien este proceso contribuyó a la extinción de las tribus más rezagadas, propició un salto evolutivo a otras. Más tarde, cualquier música hallará en el intercambio, en el aporte y en la mixtura, las materias primas para su desarrollo.
Veamos esto. Si no fuera por el aporte de culturas como la hebrea, gitana y morisca, España no tendría el flamenco; si no hubieran existido los bardos de Escocia, Irlanda y Bretaña - que acompañados de un laúd cantaban gestas de batallas – no hubieran tomado modelo los juglares y trovadores medievales ; si no fuera por el arribo de instrumentos europeos como la trompeta de pistones, contrabajo y otros, el jazz no tendría la riqueza tímbrica en sus orquestas; si no hubiera existido un ocurrente Piazzola que cometió ese “hermoso sacrilegio” de fusionar tango con jazz y música académica, nos imaginaríamos todavía a Buenos Aires con el farolito, las calles empedradas y el conventillo, y no a la Buenos Aires del Siglo XXI, vertiginosa, alocada, con sus colectivos, ruidos y neones. Y podemos continuar la lista. Todos estos ejemplos que a su vez fueron influencia de otros, le deben algún aporte a alguien, y así nos adentraríamos en una genealogía musical tan extensa como apasionante.
Abrir el paso a las influencias foráneas, en materia de música, tampoco tiene que ver con una pretensión esnobista. Como planteábamos antes, se trata muchas veces de una necesidad. Los puristas y conservadores pueden dormir tranquilos, que la fusión y las influencias no le restarán legitimidad a la música argentina. Cualquier expresión en apariencia castiza puede convivir, sin problemas, con formas más agiornadas sin que ello demande necesariamente un juicio de valor ni jerarquización entre ambas.

Insaurralde, Alejandro. 
Las “benditas” foráneas influencias. Literarte [en línea]. 2010.










Espera


Te amo con fuerza de trasmallo
que trata que el pez en él se enrede.
Amor que siento y no puedo olvidar 
cuando abro las compuertas del torrente.

Los colores de mi sangre han cambiado.
Se tornaron pálidos, sin brillo
y lo que fue arco iris del pasado,
hoy se viste de gris en el hastío.

Ya no galopan las arterias 
en mis campos sembrados de esperanza, 
sólo circula líquido en mis venas 
para no morir tan desdichada.

Sueño que un día volverás arrepentido 
a buscar la rosa ya marchita.
Celebraré los besos de tu boca
que antaño en tu reino recibía.

No sabré que hacer con mi alegría.
Les brindaré la tibieza de mi alma
a las palomas del alto campanario
para que hagan sonar las mil campanas.

Mi corazón espera una tormenta
de abrazos, música, embeleso, 
que produzca el milagro tan ansiado
de que vuelvas a amarme como entonces.

Nilda Etel Deluca 










Canto a la Naturaleza


Yo me iré muy lejos,
muy lejos de aquí,
pero este canto
se queda aquí.

Una flor callada,
cuyo aroma puedo sentir,
es objeto de este canto
que habla por mí.

Quebracho viejo que has visto
crecer a mi país:
Cuando yo ya no cante,
¿darás flor por mí?

Estaré olvidado,
no sabrán quién fui,
pero el árbol, la flor y el canto
Llorarán por mí.

María Victoria Pérez 










Estoy pensando en ti...


Mientras las hojas caen

 y desde el ocaso
contemplamos como
la danza de la lluvia...

Majestuosamente en un grito
hacen que los oídos del viento
siembran semillas en el corazón.

Pegasus alumbra
una corona ondulante
de afresias y azaleas.

La oda traviesa celebra curiosa
prodigando armonía
la noche serena se presta...

Para que te asomes
a la ventana y la memoria
te recuerde que aquí
aun existe el aroma a la primavera...

Angelross










Los sueños


Los sueños pueden ser hermosos:
Algunas veces se cumplen, 
otras son olvidados.

Un sueño se puede llamar 
esperanza, deseo, motivación;
Como también un sueño puede ser 
frustración, tristeza, desilusión.

Un sueño te puede inspirar a seguirlo, a vivirlo.
Si lo logras mejoras tu vida.
Pero sino tu vida se puede destrozar, 
junto con tu autoestima
dependiendo de cuanto creas en ti.
Si no lo logras a la primera, 
siempre habrá una segunda; 
como también habrá otro sueño 
por el cual luchar.

Tu verdadero sueño llegara; pero recuerda:
Nada es imposible, 
sino personas incapaces 
de arriesgarse, de creer, de soñar…
el resultado depende de ti, 
del esfuerzo que le otorgues.
El intentarlo mejora tu corazón.

Sol Rodriguez











no conozco el mar 
muy pocos lo conocen

el mar no es esa tarde azul de primavera
mis huellas detrás de tus huellas
un cielo de gaviotas dibujándose a los lejos

el mar es una memoria de infinitos naufragios 
el dolor del hombre que va solo y un día 
al pie de la tristeza se acuesta con la muerte

no conozco la muerte 
nadie la conoce

la muerte es el vértigo que dibuja lo vacío 
un no decir que desbautiza las cosas
el salto y la caída | las llagas violentas del amor
no conozco el amor

Miguel Angel Morelli











Te vas a cansar
no!
yo me quiero quedar en este lugar
amores luciendo de pie
las glorias todos aplauden
y hasta las palomas cantan
desplegadas al viento
Unidas
de mis anhelos
ya nació
hecho un ovillo
Profanador!

Lucía Tyburczy










Espera


Te amo con fuerza de trasmallo
que trata que el pez en él se enrede.
Amor que siento y no puedo olvidar 
cuando abro las compuertas del torrente.

Los colores de mi sangre han cambiado.
Se tornaron pálidos, sin brillo
y lo que fue arco iris del pasado,
hoy se viste de gris en el hastío.

Ya no galopan las arterias 
en mis campos sembrados de esperanza, 
sólo circula líquido en mis venas 
para no morir tan desdichada.

Sueño que un día volverás arrepentido 
a buscar la rosa ya marchita.
Celebraré los besos de tu boca
que antaño en tu reino recibía.

No sabré que hacer con mi alegría.
Les brindaré la tibieza de mi alma
a las palomas del alto campanario
para que hagan sonar las mil campanas.

Mi corazón espera una tormenta
de abrazos, música, embeleso, 
que produzca el milagro tan ansiado
de que vuelvas a amarme como entonces.

Nilda Etel Deluca 

Revista Viajero Nro. 91 - Febrero de 2015




Las "benditas" foráneas influencias


El intercambio y la fusión de culturas que protagonizaron las etnias locales con los europeos desde épocas anteriores a la Emancipación, conforman la génesis de la música local cuyo proceso - como toda expresión artística - está siempre en movimiento, es dinámico y esto lleva a que hoy la Argentina cuente como país cosmopolita con un manantial de aportes foráneos que no hacen pecaminosa su realidad musical, todo lo contrario, la nutren. En mi opinión, cualquier cultura, por pura o autosuficiente que se proclame, siempre le debe algo a alguien, siempre debe a otro una inyección de novedad, siempre le debe a un “jardinero de afuera” el riego de una contribución extranjera que la robustecerá con el tiempo.
Las raíces de la música argentina se remontan al Siglo XVI a partir de dos corrientes fundamentales de influencia: la hispánica y la nativa americana; de la primera tenemos la corriente que ingresa por el Río de la Plata con los españoles (que luego se expande por el Virreinato); de la segunda, el legado cultural étnico; el aporte de las misiones jesuíticas en los siglos XVI y XVII, y el de los Incas en el Norte - con sus ritmos, melodías y aerófonos como la quena, antara y pincullo – son algunos de los principales ejemplos. Aunque existen otras fuentes de influencia de las numerosas comunidades étnicas que poblaban el territorio, la intervención española fue clave para el mestizaje cultural del que proviene gran parte de la producción artística de este país.
Claro que, no siempre los aportes foráneos se instalan en un marco de común acuerdo para sentar las bases de un intercambio, a veces son impuestos a la fuerza y con violencia. Lamentablemente, la historia se forja así. Y en lo que refiere a penetraciones culturales agresivas, con el tiempo se borra con el codo del olvido lo que se ha escrito con sangre.
Pero no seamos extremistas. El intercambio cultural entre los pueblos, en ocasiones, se desarrolla con pasividad, e incluso, con manifiesta necesidad de oxigenación. Es el caso de muchos países de Europa (Alemania es un claro ejemplo) que tras la segunda guerra mundial debieron airearse de flagelos como la xenofobia y el nazismo. Hoy en día, en cualquiera de las grandes ciudades europeas, se ve transitar por sus calles a gente de las más variadas etnias y culturas, y lo hacen no como meros turistas o pasajeros de un naufragio, sino haciendo gala de su identidad cultural, con sus atavíos, costumbres, lenguaje gestual y…. ¡su música! Esto habla de una integración (con miras a una influencia futura) que en otras décadas era impensada.

Continuará...

Insaurralde, Alejandro.
Las “benditas” foráneas influencias. Literarte [en línea]. 2010.











a pesar de las diferencias entre las ideas desteñidas
y los árboles que no dan flores
esa distancia en un viento
que cantando los mira desde abajo
le rompe el cántaro.
pero que pasa?
Dónde me lleva?
Se quedó confundida.

Lucía Tyburczy 










Sueños


La muerte sigue sentada
junto al río, purifica el silencio
sentada coquetea 
con su traje rojo
espera el arpa
para acompañar miedos,
desganado el corazón
se pinta con abstractos
aquel mundo subterráneo
donde ve como lánguida sombra
adormeciéndose el alma
dentro de los sueños

Beatriz Guano de Scalisi
en “Es Otoño y Amanece” 









El señor de los cuentos


Resulta que a este señor, que alguna vez niño, al parecer tramposo, retorcido;
Le gustaba matar el tiempo imparable, ¡que atrevimiento!.
No por eso asesino de horas, ni mucho menos.
El terror de los minutos… el pensaba.
Solo desgastaba los relojes contando cuentos nunca contados
De obra y vida, de sueños montados en nubes perplejas.
Estos saltarines colmados de colores, brotando en esencias cuasi infantiles,
Apuraban manecillas sin que ellas lo noten una y otra vez.
Ya que en  cada situación recreaba escenas como vividos recuerdos
Así volaba en vez de caminar, así suspiraba en vez de respirar,
Para contarlas al viento o simplemente para sí, mirando hacia los niños.
Inclusive mientras se bañaba en palanganas de lata 
o subía de apuros a algún colectivo en traqueteo,
Dando largas zancadas con los brazos alzados,
Extendiendo índice y pulgar,
Silbando letras de composiciones que se perdían 
Entre el anonimato y la gente sin imaginación.
Entre el tic-tac de los pulsos y los antojos de los dulces.
El señor de un cuento que tituló… su vida,
Dándole lugar a la reflexión a su edad mediana
No encontró lugar para historias entre las nubes de realidad y el trajín de/ 
Hábitos diarios
Ni siquiera en el mundo adulto, colmado de desventuras
Aquel señor que llamaban loco, no dejo jamás su más preciado arte
Nunca se marchó, ni conoció la resignación.
Sus huellas…
Su tesoro inentendido compartido,
Malinterpretado como cualquier descomunal.
Se dice que murió silbando a las estrellas,
A un lucero de astros resplandecientes.
 Dicen que ya habían venido a buscarlo en interminables ocasiones
Y cada vez había una historia que atrapaba a su captor sombrío
Que por clemencia o diversión lo dejaba en esta tierra
Hasta que la voz se fue apagando de tanto matar el tiempo
Fueron pasando así años….
El señor del cuento llegaba a su desenlace
Silbando al viento y a la parca, ya su amiga.
Una noche de abril de ojos cerrados,
Ese día el arco iris perdió un color en un segundo muerto.
Un Colorín colorado.

Luciano Calzada










Soga


Al lado suyo
y que un abrazo
sea un milagro
un beso un triunfo
de una luchadora incansable
esta mediocridad
estas migajas confortables
esta nada con sentido
es desconsolante.
Caen en el reloj
los últimos
granos de arena
Olvidé decirle que aún no se
si me quedaré aquí.

Marina P. Aguirre










30 minutos no es amor


Siete días dura el dolor,
y media hora el amor;
Pero... que media hora señor.
Ardiente y fugaz, como una
estrella al pasar.

Dejas tu estela en mi cuerpo,
y a mis ojos no dejas ver más allá.
Siete días te espero
y en media hora te vas.

Tu ardiente compañero;
haces que valga la pena esperar.
Media hora contigo
y siete días de soledad.

No extraño tu cuerpo,
ni tu ardiente pasión.
Extraño verte a los ojos 
y navegar en tu interior.
Siete días dura la espera;
y media hora el amor.

Héctor Daniel Carpio










Oda a su aroma


Me abraza, la respiro, me llena 
y me pierdo.
Toda ella es aroma. Huele a infancia, 
a ternura.
Huele a esa frescura que desearíamos respirar eternamente.
Aliento, aroma, sabe a primavera.
Piel, camino de algodón.
Acaricio su piel... y los dedos 
atesoran recuerdos y suavidad.
Me recuesto a su lado, respiro, como se respiran esos años que se escapan entre los días.
Aroma a despertar, de un tesoro, ¡como desearía que fuera eterno!.
Huele a lo suave, a lo que no tiene palabras
Respiro, retengo su aliento en mi alma... 
No, no te vayas, no vueles al devenir, 
aroma a bebe, déjame respirarte un instante más.

Liliana Araya
Enero/15