Revista Viajero Nro. 105 - Mayo de 2016



Amor

Que la luz te ilumine
y que el silencio se acabe,
que seamos aves para poder volar
en nuestro interior estará la respuesta
de saber como amar.
Tu nombre resuena en mis oídos
Y te amo cada día más!!!.

Gabriela Gargiulo





Me tienes triste muchacha

Me tienes triste muchacha
Porque no has venido hoy
Yo te esperaba en la plaza
Con una bonita flor

Esa flor que te ofrecía
En mis manos marchitó
Esperando que vendrías
Con los besos de tu amor

La tristeza me trasunta
Porque tu no has venido
Y hoy me hago esta pregunta
y si nunca me has querido

Me recorre un viento frío
Que me hace estremecer
Tal vez seas como el río
Que se va para no volver

Ya se está poniendo el sol
Y la noche se aproxima
Estoy sintiendo un gran dolor
Y tu ausencia me lastima 

Me tienes triste muchacha
Y tú no has venido hoy
Volveré a esta plaza
Con la esperanza y la flor

Pedro E. Palacios

Revista Viajero Nro. 104 - Abril de 2016



Subí a una altura en La Paz
“Subí a una altura.
Allí me senté.
Encontré una cruz.
Me puse a llorar.”
Poema Chibcha
"Es poesía el silencio.
Es poesía cada alma.
Es poesía la plegaria
de las manos vacías
de la espera lavada.
Es poesía el llanto
de tus ojos verdes
cuando exasperan la manía
de extrañar algo en la soledad.
Es poesía este final
sin rima y sin complejos
de alcanzar la plenitud.”

Elizabeth Francken
Día 241 Pág. 61 de "Los años ámbar"





La paz en el hogar

-Yo quiero una campera nueva-dijo Marina.
-Y yo las zapatillas negras-pidió Carlitos.
-¿Y adónde vamos en las vacaciones de invierno, Pa’? - preguntaron a dúo.
Esa noche, desde sus camas, los chicos oyeron a sus padres discutir y se durmieron preocupados.
En casa de Marina y Carlitos, como en muchos hogares, la economía trae problemas.
A la mañana siguiente, durante el desayuno, Marina les preguntó a sus padres qué pasaba. Ambos se miraron, indecisos, y finalmente el papá contestó:
-Miren chicos, nuestras pequeñas discusiones son porque no podemos darles todo lo que quisiéramos, este año no tendremos vacaciones y tampoco podremos comprarles esa ropa que ustedes tanto desean. De verdad chicos, estamos haciendo todo lo posible, por eso les pedimos que tengan paciencia, todo lo que hacemos es para y por ustedes.
La mamá suspiró y apoyando una mano sobre el hombro de su esposo dijo:
-Vayan tranquilos a la escuela. Todo se va a arreglar pronto.
Pero en su mirada se notaba una gran preocupación.
A la mañana siguiente, fue Carlitos quien, abrazando a Marina y dirigiendo la mirada a sus padres, dijo:
-Anoche hablamos con Marina y queremos decirles que estamos muy orgullosos de ustedes, que estando los cuatros juntos no precisamos las vacaciones y tampoco esa ropa, sólo queremos seguir estudiando y llegar a ser personas de bien. Sabemos cuánto les cuesta pagar nuestros estudios y se los agradecemos muchísimo. Y no queremos verlos tristes.
Mientras el café se enfriaba en las tazas, las manos de la familia se encontraron y se apretaron muy fuerte. Las lágrimas se mezclaban con las sonrisas. La alegría de los padres al sentirse comprendidos hizo que ya no hubiera más discusiones. Todos entendieron que la PAZ en el hogar, aunque no se puede comprar con dinero, vale más que ninguna otra cosa en el mundo.

Pancho Aquino





Una Inocente Culpable

Parte 1

Por primera vez en dieciocho años, Annabelle Swan tenía motivos para sonreír. Por fin se había liberado de ese odioso sistema de adopciones que la hacía ir de un hogar de acogida a otro para que al final siempre la regresaran como si fuera un simple objeto. Ahora podía vivir bajo sus propias reglas. Y después de tanto tiempo deseándolo, había encontrado el amor en un muchacho unos pocos años mayor que ella, llamado Samuel Cassidy. Él era encantador, amable, compañero: en una palabra, el hombre perfecto.
Samuel y Annabelle tenían el plan de reunir dinero y marcharse juntos a otro lugar donde construir una vida nueva. Un día, el joven extendió un mapa sobre la mesa y le dijo a su novia que cerrara los ojos y posara el dedo en cualquier región, y ese sería su destino. Con una sonrisa, ella lo hizo: Tallahassee, al sur.”Será ideal”, respondió él tomándola de la mano. Annabelle sentía que flotaba en las nubes…
Cuando Samuel regresó de un viaje corto a Boston, pasó la tarde con ella para compensar sus días de ausencia. En un momento, mientras observaban desde su lugar en un viejo banco de madera cómo los niños y las mascotas con sus dueños jugaban a la distancia, le entregó un papel donde figuraba un número de casillero, pidiéndole si por favor podía ir esa noche a la estación de trenes a recuperar unas pertenencias suyas. “Es un bolso gris con manijas negras”, explicó.
“¿Por qué no vas tú o vamos juntos? ¿Y por qué no puede ser ahora?”
“¿Recuerdas a August, mi amigo de la secundaria? Tengo que encontrarme con él esta noche, me dijo que tenía que hablarme de algo importante. Además, si vas tarde, habrá menos gente y podrás moverte más tranquila. Créeme, con parte de lo que hay adentro de ese bolso, tendremos el dinero que nos falta para cumplir nuestro sueño. Tallahassee…”
Al oírlo decir esto, la ilusión nubló las dudas de Annabelle. Más tarde, se despidió de él con un dulce beso y, al caer la noche, fue a la estación. Sigilosa como un ratón, abrió el casillero y, cuando encontró el bolso, lo abrió por curiosidad. Sus ojos se volvieron grandes detrás de sus anteojos negros al ver dentro un montón de relojes, al parecer muy caros.
“¡Alto ahí! ¡Manos arriba!”, gritó un policía desde atrás. La joven dejó caer el bolso abierto, dejando a la vista su contenido. Al ver los relojes, el vigilante le esposó las manos detrás de la espalda y se la llevó. Annabelle no entendía, y a pesar de que intentaba mostrarse tranquila, en su interior su corazón latía más y más rápido a cada minuto. En la comisaría, le informaron el origen de los objetos contenidos en el bolso y que Samuel Cassidy y August Wayne eran buscados por el robo.
La pena y la furia invadieron el corazón de la joven. Al parecer, una buena vida no era su destino; para ella habría siempre sólo sufrimiento y soledad. Pero al responder que no sabía dónde se encontraban los dos hombres, lo cual era cierto, la acusaron de encubrimiento y la sentenciaron a diez meses en prisión.

Parte 2

A los pocos días, Annabelle comenzó a sentirse mal. Primero lo atribuyó al torbellino de sentimientos encontrados que atravesaba y las emociones que la ahogaban, pero luego de un examen médico, descubrió que estaba embarazada. Mientras corrían los días y su vientre se iba ensanchando, lo único que hacía era llorar: no tenía absolutamente nada ni a nadie allá afuera, y el sujeto que debió cuidarla la engañó para que pagara por sus crímenes; ¿qué clase de vida podría darle a su hijo? Entonces, pensó en dar al bebé en adopción apenas naciera para darle una mejor oportunidad, pero luego lo sentía dentro suyo y la sola idea de que se lo quitaran la entristecía muchísimo.
Una noche en la que no podía dormir, recordó a cada persona que había conocido en su camino, mas no había ninguna a la que pudiera volver a encontrar, y mucho menos desde una celda. Hasta que en su memoria apareció un muchacho de ojos profundamente azules, cabello castaño y una melodiosa voz con la que siempre encantaba a todos en los actos escolares: Brennan Jones, descendiente de irlandeses que había crecido con ella y, tras el fallecimiento de su único hermano, había vuelto a su país para averiguar si allí vivía alguien más de su familia. Se habían enviado cartas a menudo, por lo que Annabelle recordaba la dirección a la perfección.  A la mañana siguiente, pidió la autorización para escribirle. Tal vez él podría aconsejarla: ya lo había hecho antes, aunque en ese momento los problemas eran mucho más pequeños.
Al leer lo que su amiga había escrito en un papel húmedo de sus lágrimas, Brennan tomó una pluma y le respondió: “Annabelle, bajo ningún punto de vista pienses en entregar al bebé. Si lo conservas, será el inicio del fin de la soledad que te ha hecho sufrir toda tu vida. Sé que tienes dudas, pero yo te ayudaré. El día que salgas, estaré ahí esperándote. Confía en mí”. Enseguida tomó lo indispensable, lo metió desordenadamente en una maleta y corrió hacia el aeropuerto de Dublín.
Pasaron los meses y Annabelle dio a luz un varón, al que llamó Henry. Al instante en que lo tomó en sus brazos, una gran alegría le llenó el corazón, y lágrimas emocionadas empañaron sus ojos verdes. Unos días después, la liberaron, y tal como había prometido en su carta, Brennan estaba allí. Se fundieron en un abrazo sin poder contener el llanto, y apenas lo vio, el bebé comenzó a reír, contagiándolos a los dos. Brennan llevó a Annabelle a su departamento y le aseguró: “Puedes quedarte aquí el tiempo que necesites, no importa si son dos meses o toda la vida. Pase lo que pase, estaré a tu lado”.

Parte 3

Pasó un año. Henry crecía contento; Annabelle trabajaba como mesera en la cafetería principal de la ciudad, donde Brennan cantaba algunas noches al volver de su empleo en el muelle. En la casa, funcionaban como uno solo, se entendían con solo mirarse.
Una noche, después de la cena y de que Annabelle llevara a su hijo a dormir, Brennan reunió valor y le confesó que la había amado desde que estaban en la secundaria, y que había vuelto a Irlanda para no interferir en su relación con Samuel. Ella tampoco pudo negar lo que sentía por él; por alguna razón, él había estado ahí siempre y la vida los había vuelto a reunir en el momento más difícil: él y Henry eran su futuro y su destino.
Al poco tiempo, los jóvenes se casaron en la iglesia de San Patricio, el Santo Patrono de los irlandeses, y recibieron la bendición tradicional celta. Brennan dio su apellido a Henry, y Annabelle pudo formar lo que siempre había soñado: Una familia unida y felíz.

María Victoria Perez

Revista Viajero Nro. 103 - Marzo de 2016



Despojo

Solo se derraman lágrimas
cuando se cansa el alma.
El desprecio casi toca mi espíritu.

Lo detengo con las últimas fuerzas
que hacen mas digno
este viaje de vuelta.

Esta derrota, retirada
abandono la pelea
esta batalla perdida
tras una y otra mentira.

Un manto negro
cubrió mis ilusiones
destruyo mi fe
y desintegro mi confianza.
Distraído ...
no imaginaste esta partida
el adiós a tu amor escondido
impalpable, temerario
destructivo y denigrante.

Marina Aguirre





Páramo sin luz

La escalera en diagonal se sostiene
sobre muros laterales ausentes.
De frente una ventana donde alguien
se refleja, se mira, se busca.

En aquél intersticio se vuelve ajeno
de sí mismo y su sombra no ha desaparecido.
En este sitio vacío la Tierra le da la espalda
a la estrella del centro, emerge la noche...

Se aleja, hacia otro páramo en un lugar en donde
los muertos flotan y se hunden, se precipitan,
ascienden, observan.

Miran a esa sombra cuya presencia aún se puede
divisar desde el sepulcro y el cajón deshacido,
que se torna intima y su indulgencia la habilita
a deambular alrededor de aquel laberinto de soledad, tan difunto.

Su estadía es efímera en donde es ínfimo el instante
de dolor y la exasperante característica infame del que late,
del que se limita al suelo y a ese abismo terrenal
lo deshace, lo desintegra.

Atmósfera cada vez menos disímil de atravesar y unos cuervos,
alejados, que no muestran su imagen.
Los laterales resplandecen, se reintegran; la alejada del alba
ahora es la que late, se limita a un silencio, tan callado, que
se asemeja a un lamento profundo.

Jonathan Arias





Escúchame

Cierro los ojos y espero que escuches mi alma
a través de la distancia
océanos e historia
escucha mi alma libro abierto
en la primavera de hoy y el verano de mañana.
Escucha mi alma con su grito desesperado
por abrazarte,
con su silencio eterno de amarte
con su sello inconfundible de esperarte.
Te lo suplico....
escucha mi alma.

Elizabeth Francken
Pág. 30 de "Los años ámbar"





Me sentí,
una verdad cambia,
Causó estupor
y hace quedar sin presiones,
sexuales incluso.
Y ya estará todo dicho
la clave para el juego
así, para ofrecerles.

Lucia Tyburczy

Revista Viajero Nro. 102 - Febrero de 2016



Fresas

La tranquilidad de la música llena todo,
una mano y un corazón también.
Paz violeta de colibrí;
y así caminando hacia adentro
como queriendo algo buscado sin saberlo.
El amor no me conoce y no sé
como presentarle a mi música.

La tristeza incierta vuelve a escribir
y esas notas se tiñen de río.
Cascadas desembocan en desierto, y el agua
que quiere saber a fresas.

Jonatan
jony87@hotmail.com







Baldosas entre atmósferas


Una junto a otra se adosan conformando el suelo atmosférico. Hay líneas entre éstas, y hay una cuadrícula vista desde ambas partes; desde arriba, desde abajo.
Unas sobre otras se amontonaban mientras estaban construyendo ese piso celeste. Habían líneas entre éstas, y habían numerables cantidades contadas desde cada parte; desde cada uno de los cuatro lados.
Una hecha, y otra similarmente diseñada se verán siendo cuadratura de un esbozo dibujado por consciencias hechas para diseñar, y otras semejantemente para ver la cuadrícula del diseño construible. Unas para diseños, y otras para construcciones, serán única consciencia viendo desde su unívoco ángulo celestial que desharán bóvedas hasta reconocerlo atmosférico baldoserío donde jamás se caminará. Aunque se pregunte, aunque se interrogue por el propósito del armado.
Una junto a otra se separan desconformando aquella atmósfera. No hay líneas, no hay cuadrícula vista desde alguna parte: hay desasimilación, hay deshecho de aquellas baldosas para atmósferas.
Unas sobre otras se habían echado desconstruyendo aquellos pisos celestiales. Habían quedado unas sobre otras dividiendo entidades de multiplicidad de baldosas inempleables, no requeridas.
Una vez hecha, y otra deshecha, quedará sin quedar la permanente conformación de ese suelo atmosférico adosado hasta desadosarse, diseñado para construirse construcción diseñada donde podrán caminar sólo preguntas, sólo interrogantes. Solamente conformándose ensueño celestial, sueño diseñado y construible uno junto a otro hasta deshacerse, construible diseño para quienes podrán ver baldosas entre atmósferas.

Federico Laurenzana
fedelaurenzana@hotmail.com







Sin querer nos imaginamos,
sin querer nos encontramos.
Risas y noches de verano, y el azar seguía su mandato
viajes en tole verde, noches de un verano incipiente,
viendo la plaza Conesa pasar, una cuidad entera por andar.
Algún día el azar, se decidió por el para siempre.
El azar nos unió, el azar nos separó.
El azar nos conoció
y nos transformó en algo más profundo.

Victoria Larosa - Paolo Guerrini







Compulsión a la repetición

Iba a repetir
los monólogos contigo
de ti y de mí,
iba a hacerlo,
te prometo que sí.

Fui allanando el camino
hacia tu cielo,
de las mas puras buenas intenciones,
pero algo me detuvo,
un punto en el espacio,
uno solo y suficiente.

La firme voz de una estrella,
del planeta que murió por error,
El error necesario de los finales de la aurora,
las conversaciones a la nada,
en medio de esos tecitos.

Tanta buena intención
agotando paciencia
del cambio que nunca fue,
pero tuvo la intención.

Plagado estaba el infierno
de aquellos dimes y diretes.
Solo Dios sabe,
solo Dios.

Verónica Garay Moffat
imanuelajiron@gmail.com








Despertar

Estuve enamorada
 pareciera hace tanto tiempo  de quien hoy
es un recuerdo.
Si... estuve enamorada
de aquel hombre
que cuando lo miro
ya no veo. Me enamoré de aquellos gestos
de una mirada hoy fugada
de un amor que ya no siento.
Estuve enamorada
de su pasión
su deseo
fuego convertido en hielo. Ya no estoy enamorada
de este amor que ha naufragado entre olas de abandono
 egoísmo y soberbia.
Ya no estoy enamorada
de los sueños que convertiste en piedra
y nunca se van a cumplir.
Estuve enamorada
pero me asfixia el desamor de quien amé
y permanecer por lo que me enamoró alguna vez.

Marina Aguirre
anira90@hotmail.com

Revista Viajero Nro. 101 - Diciembre de 2015



Próximos ríos

Tiesa, entre la calma fría del algodonal
cae la bruma
espacio de llanto quebrado, sin cadencia
cuando apenas fuimos niños
esperanza, desconcierto.

Ayer vi el rostro de padre en llantos,
madre mía. Atávico péndulo de ocasión
mirada fugitiva, triste olvido.

Mas no me llames pena, león enfurecido
cuando derramó el cinto
tañido de incipiente herida.

Y déjame ver próximos ríos
letargo poniente de alma oscura
tácito pacto con mi odio,
el tuyo.

Andrés Alvarado
andresp_alvarado@hotmail.com







Mi fiel amigo

Hoy les voy a contar
de mi vida una triste historia
que me viene a la memoria
cada vez que llego a casa

No sé si a todos les pasa
pero a mi me ha sucedido
es que tanto lo he querido
que es por eso que lo extraño

Porque fueron tantos años
de cosas compartidas
que quedó una gran herida
cuando se fue de mi lado

Yo soy hombre y he llorado
en el día de su entierro
estoy hablando del Negro
mi fiel amigo, mi perro

Era el primero que venía
cuando yo al rancho llegaba
daba saltos de alegría
con cualquier cosa jugaba

Y por las noches era
el que me hacía compañía
se acurrucaba en mi pierna
y allí se dormía

Pero antes de acostarse
su vueltita afuera daba
tal vez buscando su novia
y pronto regresaba

Pero una noche ya muy tarde
yo estaba muy cansado
el sueño me vencía
y me dormí preocupado

De pronto escuché
ya era la madrugada
que el Negro con sus patitas
afuera rasguñaba

Abrí de golpe la puerta
para retarlo enojado
pero lo vi tirado en el piso
lastimado y embarrado

Me agaché a levantarlo
con un dolor muy profundo
el ya no se movía
estaba moribundo

Y así murió entre mis brazos
y por mi mente pasaron
miles de hermosos recuerdos
que me quedaron grabados

Fue fiel hasta el fin
y me lo ha demostrado
que arrastrándose como pudo
vino a morir a mi lado

Ya no tendré tus caricias
ni escucharé tu ladrido
pero estarás siempre
en mi mente
Mi perro fiel amigo

Ángel Scoccia







Primer premio (compatido) en el Concurso realizado en la fiesta de las 100 ediciones de Viajero a partir de una consigna, disponiendo de 15 minutos 

Me siento atrapado dentro
de un colectivo sin chofer,
sin ruedas ni ventanas,
he subido engañado.
Yo creía que me llevaría hacia algún lado,
aunque fuese hacia mi perdición,
pero ahora, ya ni siquiera
quedan ventanas para dibujar el paisaje.
No queda otra que esperar que sequen
mis lágrimas, que humedecen lo poco
que hay de real en este colectivo.
Estoy en el medio de la vida,
y no tengo chofer, ni motor,
no tengo nada verdadero que me
haga mover, que me salve.
Y estaba tan confundido y necesitado que
me dejé llevar por mis ojos.
Ese cartel, esa estación que prometía vida,
un destino salvador, un colectivo que
relucía e irradiaba esperanza,
un chofer sonriente y amigable
que aseguraba el éxito.
Una oferta inigualable que
cerraba la promo, todo era tan
colorido, tan... fácil...

Jamas compres nada por el envase.
La vida está siempre escondida,
detrás de lo que reluce.
No hay nadie que te lleve a donde tu
quieras, no te queda otra que bancartela...
sé el Viajero de tu libertad.

Esteban Córdova
estebancordova100@hotmail.com







Quiero pensar un mañana
por eso vivo bien hoy,
quiero pensar en los sueños
y que ellos no sean una ilusión.

Sé que muero cada día,
pero sigo pensando en vos,
pienso en los buenos momentos
que he vivido con amor.

Los sueños son reales
y la ilusión los hace realidad,
no te rindas hoy, porque el mañana llegará.
No mueras temprano y verás la realidad.

Por eso sigue soñando, no mires atrás,
piensa que mañana está acá nomás,
porque vivir sin ilusiones
te estanca en el mismo lugar.
No mueras cada día, vive un día más.

Héctor Carpio
hectordca61@hotmail.com

Revista Viajero Nro. 100 - Noviembre de 2015



Corto abrazo

Abrazaba lo que cabía en sus brazos,
el resto se moría de frío,
y de veras que había hielo
en cada invierno que llegaba

Verónica Garay Moffat






Fortalecidos

Siempre lo supe, eras “el para siempre”
brillabas por fuera ante mis ojos admirados,
fui desenvolviendo el regalo más lindo de Dios
y viendo como todo era más brillante en su interior.

Siempre lo supe, iba a ser difícil.
Historias diferentes pero muy parecidas,
dolores distintos pero un misma cura,
nuestras manos juntas y dos locuras unidas

Siempre lo supe, te admiraría
tu amor no tiene límites,
tus virtudes no caducan,
y tus errores los superás con valentía

Siempre lo supe, en las buenas y en las malas,
en las buenas gozando la vida,
y en las malas fortaleciéndonos
y creciendo como familia.

Siempre lo supe, daría gracias cada día
por tu optimismo que te da persistencia,
por tu creatividad para salir de problemas,
y por tu entereza al levantarte de cada caída.

Siempre lo supe, tesoro de mi alma,
que te amaría toda la vida,
que valoraría cada esfuerzo por construir,
y buscaríamos ser felices cada día

Siempre lo supe, nunca vamos a estar solos
juntos por tormentas, oscuridades y mareas altas
juntos entre lágrimas, dificultades y dolores
juntos hoy y cada mañana.
Siempre lo supe, eras “el para siempre”
brillabas por fuera ante mis ojos admirados,
fui desenvolviendo el regalo más lindo de Dios
y viendo como todo era más brillante en su interior.

Siempre lo supe, iba a ser difícil.
Historias diferentes pero muy parecidas,
dolores distintos pero un misma cura,
nuestras manos juntas y dos locuras unidas

Siempre lo supe, te admiraría
tu amor no tiene límites,
tus virtudes no caducan,
y tus errores los superás con valentía

Siempre lo supe, en las buenas y en las malas,
en las buenas gozando la vida,
y en las malas fortaleciéndonos
y creciendo como familia.

Siempre lo supe, daría gracias cada día
por tu optimismo que te da persistencia,
por tu creatividad para salir de problemas,
y por tu entereza al levantarte de cada caída.

Siempre lo supe, tesoro de mi alma,
que te amaría toda la vida,
que valoraría cada esfuerzo por construir,
y buscaríamos ser felices cada día

Siempre lo supe, nunca vamos a estar solos
juntos por tormentas, oscuridades y mareas altas
juntos entre lágrimas, dificultades y dolores
juntos hoy y cada mañana.

Liliana Araya
Octubre 2015





Reencuentro


M: Princesa de mis sueños, no dejo de pensar en ti...
Aquella tarde de verano, cuando te conocí,
fue como un hermoso sueño, lo mejor que pude sentir.
Princesa de mis sueños, eres todo para mí.

F: El día en que te fuiste, nunca me lo imaginé.
Nuestro amor en mi mente solía aparecer.
Pero hay una fantasía que en mí comenzó a crecer,
y hoy se ha cumplido: hoy al fin te veo volver.

M-F: Parecían eternidad esos días sin ti.
Soñar con tus palabras eran mi razón de vivir.
Pero verte aquí conmigo es una alegría sin fin.
Siento que el amor ha renacido en mí.

Quiero perderme en tu mirada otra vez.
Quiero sentir tus brazos abrazándome como ayer.
Quiero oír tu voz diciendo que me quieres
y que siempre me querrás, tal como yo lo soñé.

María Victoria Perez
m.victoria1998@yahoo.com.ar







Retratos de un alma enamorada.                                           


El alma habla, en todo lo que hacemos, en lo que somos. En mi caso, se expresa a través de mis pinturas.
Es lo que amo hacer. No creo que pudiera dedicarme a otra cosa. Es, simplemente, más fuerte que yo.
Gracias a mis trazos, por ellos, veo a los demás tal cual son… y lo veo a él.
No lo conozco. Ni siquiera sé si existe, pero cada cuadro me enseña más de ese hombre…
Mis dedos se dejan llevar, los colores van apareciendo, tímidos al principio, más definidos después. Sus rasgos perfectos, al menos para mí. ¿Existirá?
Me mira, me sonríe, llora y se enoja, y vive en cada lienzo.
Hoy me animo a exponerlos. ¡Qué maravilloso día!
Conocidos y desconocidos se acercaban a compartir este momento inolvidable, movidos por quién sabe qué.
Acá estoy recibiendo halagos y la pregunta obligada: ¿quién es?
Pero una chica no la formuló, en cambio, ella gritó, sorprendida:
―Sebastián, vení. ¡Mirá!
El alma habla, y perdura a través del tiempo, y busca, siempre busca su otra mitad. Yo solamente estaba ahí parada. Y lo supe…
No lo encontraría, él me encontraría a mí.

Vanina Rodríguez




Arabescos

Continúa;
se escribe sin puntos,
sin detenimientos esgrime como espada despierta contra el silencio templanza.

Las caricias sobre cada roce de sus blanduras son idas y venidas que ningún sueño produce.

Los séquitos de todo reino reúnen incompasivos sentencias para que un arabesco se duerma; aunque sepan que no duerme ni despierta,
que carece de consciencia,
de suspenso.

Nada lo mantiene tan vivo como el saberse movimiento,
idas y venidas que decide producir.

Continúa;
los arabescos descansarán cuando toda eternidad le digne su tiempo,
y todo espacio, su lugar.

Continúa,
el arabesco nunca tuvo ni tiempo y ni lugar medido,
siempre fue alcanzable nada más que por continuidad imprevista.

Federico Laurenzana
fedelaurenzana@hotmail.com