Revista Viajero Nro. 33 - Abril 2009





Un espacio oscuro


En un espacio oscuro, más allá del alcance de la luz de dioses
miente, herido y trastornado por los restos de una amor traicionero.
La inocencia de un niño es comprada y vendida en el nombre del maldito,
pues al rabia de los ángeles se marcho en un silencio frío.

No voy a pedir perdón porque conozco lo que hago,
como voy a retener este dolor tan verdadero.

Dime cuando el beso del amor se convirtió en mentira.
esto lleva la cicatriz de tu pecado muy profundo,
no me ocultare detrás de este miedo hacia ti
por favor llevate tu haz de luz falsa, de este espacio oscuro.

Todos los momentos malos han sido puestos a descansar otra vez,
la sonrisa del alba, trae lujuria y felicidad nuevamente.
Se puede ahora enfrentar los días sin ser traicionado por la confianza,
las horas pasan y salvo la vida sacudiendo el polvo de tus marcas.

La tormenta golpeo el barco que giro hasta hundirse,
y aunque caí al mar sigo nadando hacia al orilla.


No me ocultare detrás de este miedo hacia ti
por favor llevate tu haz de luz falsa, de este espacio oscuro.

Leonel Hernan Ortiz















Llovizna de gotas


Gotas caen sobre otras entre un nublado espejismo espectral. Suaves, diátonas ensimisman la planimetría que cede sin cadencias, sin fulgores de timbre solar ritmando. Gotas que han compuesto lagos son lágrimas cuando no se llora, sino cuando se calla.
Si entre cada una viera la amplitud que las diferencia, no volvería a ver los charcos. Vería entre cada gota un espejismo fantasmagórico y pronto a deshacerse. Reuniría, sobre los vientos del rugir, una por una para poder componer lagos que volasen hasta diezmar los vacíos que separan Tierra y Cielo. Tentado, buscaría entre ellas a la menor, a la más pequeña para decirle que no se acobarde, que ya la composición está definiendo su nota sobre los planos de un hogar agua.
Que yuyos la acompañarán; que insectos revelarán su impaciente estridencia, serán compañías contra tanta soledad ya ante su cercano exilio. Quizá ella note comprensión, una soledad compartida al menos con mi decir. Pero jamás tolerará –por el bien de su raciocinio- que haya sido expulsada de la nube; atrio donde nunca incomprensión alguna se hubiera desatado si no fuese por aquel relámpago anunciante.
Está cayendo. La veo plenamente resignada a habitar sobre la vereda que se extiende siendo el arribo, la ruta de aterrizaje que no había premeditado. Y cae. Un baldío es sede de cuantas lágrimas se han desprendido de la garganta celeste, de ese llanto incontenible y necesario para permitirme verla. Sí. Porque si no hubiera habido llanto, nada podría haber sido visto; y ni siquiera podría haberse sospechado que también sienten las alturas, ternura, descomponerse para relacionarse. Es que su ascetismo no es tan extremo como para impedir que se transfigure su imperancia en lloviznas de voces pentagramadas.
Pero aún así debo confesarte, gota, mi arrepentimiento. Es que no verás más que figuras reflejándose a tu alrededor. No verás a nadie que sepa cuál es tu ansia, tu clamor solitario. Verás, gota, que sólo vos seguirás lagrimeando. Tales aguaceros se te figurarán como desiertos de fantasmas que rozan la superficie del charco. Y en donde junto a otras esa distancia por mí vista, mientras caías, persistirá.
Llovizna, nunca dejarás de ser gota. Nunca las partes que te componen podrán quedar olvidadas aunque no sean vistas, porque sino nada serás.
Llovizna, temo decirte que tu tragedia es falsa, que descompone toda auténtica angustia.
Llovizna, no te digas furiosa cuando las gotas son genuino desprendimiento hacia la soledad.

Federico Laureanzana
















Reverso


dedico a muchos de esos hombres que en el 
momento de las definiciones, 
se van en espuma.

tener un rasgo, saltar como un resorte,
reaccionar como un hombre verdadero,
que no prevee, ni el porvenir le importa,
es un mérito indudable y justiciero.

que es capaz de sostener con un rival,
que le sale al encuentro, un altercado,
es un gusto de valor muy singular,
que merece dejar significado.

pero si luego después de tal desplante,
donde se vierten insultos a patadas,
se arreglan y quedan como antes,
con la excusa de que no ha pasado nada.

es que ninguno de los dos tuvo coraje,
que hicieron de la riña un juego vano,
volviendo al recíproco homenaje,
a darse como amigos las dos manos.

no digo que resulte la porfía,
ni mejor el que mantiene su criterio,
pero cree que no puede en pocos días,
echarse al olvido los dicterios.

la frase lesiva es mucha afrenta,
la amenaza y los denuestos otro tanto,
que después reconciliados no se menta,
y siguen la emoción del nuevo encanto.

eso es lo malo, tiene olor nauseabundo
achicarse es un resabio de torveza,
es verdad que los más en este mundo,
van reptando agachando la cabeza.

por lo que cabe proclamar plena falsía,
pacto ruinoso de dos mentes temerosas,
que degradan su honor con porquerías,
capaces de llegar a cualquier cosa.



Domingo L. Lopito












La del barrio


Hoy me salio una murguita
y para el barrio va'ser
historia de pago chico
que fue creciendo después
Colon y Brown es la esquina
casi que me vio nacer
empedrado, heladeria, piberio, el almacen
y alli nomas la placita de futbol y barrilete
donde soñamos la vida
ganando tiempo tal vez.
Los Otrowski, Gantzer, Ferri,
Mancieri, Corin, Szilvay, Cacho, Jesus, la Titina
Susana y Coco alli estan
en la memoria del barrio
como tantos  otros mas.
Ojalä que los que escuchen
esta simple evocación
hayan sentido en el alma
a su barrio como yo.

Roberto Corin  
















Contempla los girasoles,
en su esencia nace su nombre.
Fieles a su instinto,
que los guía cuando claman su brillo.
Son protagonistas en la obra del día,
probemos asumir sus roles.
Son acróbatas del tiempo, brillemos,
busquemos nuestros propios soles.
Contempla los árboles,
como ríen cuando los acaricia el viento,
la fortaleza de su interior.
Como abrazan al suelo sus raíces,
y cobijan al sol sus ramas.
En ellos no existe temor,
su misión es brindar,
regar el paisaje de armonía.
Ellos son nuestros maestros auténticos,
la energía del universo nos une,
a todo, vibra en cada ser,
da vida a una única esencia.


Natalia S. Bozzo
noeliabozzo@hotmail.com















Corazones heridos


Cómo lograr calmar mi sed de amarte
si en mi estás presente a cada instante.
Cómo dejar de lado tu mirada,
si tus ojos penetran en mí,
aún cuando te alejaste.

No lograré consolar mi angustia,
mientras en mi, tu estas presente;
y hoy imploro que por fin partas,
aunque el miedo de estar sin ti
haga sentir que me ata.

Grace













En la marea


Salí a buscar una tormenta que terminara con la vida a la que nunca fui capaz de destruir. Salí a buscar una tempestad lo suficientemente compasiva que no me dejara escapar de su naturaleza furiosa; busqué cosa tal, y aunque aún no la haya encontrado, sin duda la encontraré.
   Mirar a lo lejos y no ver más que agua lo hace a uno sentirse lejos del mundo, lo hace a uno fácilmente olvidar el hecho de que el océano es parte del mismo; estando acá no tengo tantas ganas de morir, sin embargo no puedo quedarme acá para siempre, ya que esta soledad por compasiva que sea termina también lastimando; la soledad duele, pero la de un paisaje despoblado no es la peor, la peor es la suburbana, aquella en la que se ve el bienestar ajeno cual recuerdo constante de una propia felicidad siempre inalcanzable.
   Todo esto se va a acabar muy pronto para mí, ya que puedo ver a lo lejos a relámpagos sobresalir con su luminosidad de entre lo oscuro del horizonte; la tormenta eléctrica se me acerca, y desde lo tranquilo de la distancia que de ella me separa, puedo sentir como la adrenalina empieza a fluir en mis venas cada vez más rápido.
   Las nubes empiezan a cubrirme y el agua cae primero suavemente, pero su fuerza aumenta vertiginosamente; el agua empieza a agitarse y el miedo primario a perder la vida es algo que siento profundamente.
   Cierro los ojos y tomo con fuerza la escalera que conduce a la parte superior del barco; quiero morir, sin embargo el instinto de conservación me impide contribuir completamente con mi propia muerte, por lo que contribuyo con ella solo parcialmente.
   El viento es fuerte y hace al barco tambalearse de manera tan extrema, que tengo que usar toda la fuerza que tengo para no caer al agua; varias veces creí que caería, pero no lo hice. Soporté los embates del viento durante varias horas, pero finalmente mi fuerza empieza a escasear y caigo al agua; lo frío de la misma no me afecta tanto, ya que el enorme esfuerzo que hice insensibilizó todo mi cuerpo. Nado hacia el barco y casi lo alcanzo un par de veces, pero se aleja de mí como teniendo compasión de mi sufriente existencia; sigo nadando entre lo agresivo del oleaje y finalmente lo alcanzo. Trepo su escalera y finalmente caigo exhausto.
   La tormenta pasó y no solamente perdió ella en su intento de terminar conmigo, perdí yo también al sobrevivir a su ataque.
   El cielo vuelve a despejarse y espero ansiosamente la siguiente tormenta.
   Pienso en las cosas que dejé atrás y me doy cuenta de que no son muchas, son más aquellas que querría haber dejado, pero para hacerlo tendría que haberlas tenido en primer lugar, y nunca fue así.
   Pienso en ella; no puedo siquiera nombrarla, ya que su nombre es uno al cual desconozco. No la nombro pero si la recuerdo y aprecio: querría alejarla de todo recuerdo sufriente, de toda memoria hiriente, pero no puedo.
   Yo no te puedo hacer daño, la lejanía de mi presencia me impide lastimarte, pero también cuidarte, sin embargo vos sí me lastimás a mí con tu simple ignorancia de mi existencia; Yo no soy nadie para vos... vos si sos alguien para mí, pero yo para vos no existo siquiera en tus pensamientos.
   La compasión es muy peligrosa; yo considero positivo el sentir el dolor de los demás cuando se tiene la capacidad de reducirlo, pero no cuando se es falto de ella; yo siento el dolor de los demás muchas veces, pero no soy capaz de reducirlo, por lo que se trata de una compasión absolutamente inútil.
   Cuando uno es incapaz de sentirse bien y tiene compasión, intenta buscar el bienestar de los demás, pero cuando uno es también incapaz de ayudar a otros, solo quiere morir. Este es mi caso, yo no solo no soy capaz de sentirme bien, sino que además soy incapaz de hacer sentir bien a los demás, por lo que quiero mi muerte.
   Querría estar con vos y ayudarte, pero no puedo, por lo que quiero olvidarte.


                                Daría lo que fuera por cerca de mí tenerte,
                                Y hacerte cuanto antes de tu sufrir inconsciente.

                                Tu dolor tan sentido llegó a conmoverme,
                                De tu expresión lastimosa no pude deshacerme.

   No pretendo decir que entiendo lo que sentís; sin duda tu dolor es más grande que el mío, pero si te digo que lo comparto en parte, ya que sé perfectamente como es ser acosado por recuerdos hirientes de los que uno no puede deshacerse.
   El sentir que se es poseedor de una existencia inútil, es desesperante, pero la conciencia de que la misma está a punto de llegar a su fin, es algo que sin duda tranquiliza.
   Los días pasan y la escasa comida que intencionalmente consumí, me hace llegar débil a la tormenta tan por mí deseada; no voy a cometer otra vez el error de ser más fuerte que la tempestad, esta vez la misma me encontrará fácilmente eliminable.
   Las nubes negras y la electricidad relampagueante del no tan lejano firmamento, me hacen sentir que mi objetivo está a punto de cumplirse.
   Me viene a la mente un último y sentido deseo en forma de palabras.
   
Martín X

Revista Viajero Nro. 32 - Marzo 2009



…de mujer que acuesta amapolas
y las seduce cantándoles
hasta que duerman


peca la quietud que la apabulla
cuando el filo de la boca se abre
y dice duerme
y la dormida desea
y la carne sufre

de liturgia a la entrega
de mujer que arrima un corte a la arista
del cráneo hasta que sangre
dejando que el río las lave, las duela
y que el viento seque sus caras mojadas
(sí, son sus ahogadas)
hasta que no respiren
se pudran
y quiera gritar para que bailen
(aunque sabe)

las acuesta
les canta
las mece
las hace dormir
las desea
las llama
las implora
y están muertas

noche
de la mujer que llora
y se incinera …de mujer que acuesta amapolas
y las seduce cantándoles
hasta que duerman


peca la quietud que la apabulla
cuando el filo de la boca se abre
y dice duerme
y la dormida desea
y la carne sufre

de liturgia a la entrega
de mujer que arrima un corte a la arista
del cráneo hasta que sangre
dejando que el río las lave, las duela
y que el viento seque sus caras mojadas
(sí, son sus ahogadas)
hasta que no respiren
se pudran
y quiera gritar para que bailen
(aunque sabe)

las acuesta
les canta
las mece
las hace dormir
las desea
las llama
las implora
y están muertas

noche
de la mujer que llora
y se incinera

Ayelén Illanes
18 años
ayelen_illanes@hotmail.com












Efecto secundarios y colaterales


En este frasco, guardaré tus ojos
agua santa clara, el caracol rosado.
Pondré tus manos en gavetas, una de sal yodo
                                                           otra acariciada.
Haré solo un ritual, de totoras, de plumones.
Tus piernas me seguirán a Quilmes:
donde las barreras son peligrosas y los cercos
                                                tratan de atraparme.
Que bueno haber dejado sobre la vitrina tu sonrisa
los jazmines y crepusculario de Don Pablo
Tus gatos buscan una dirección en donde seas 
sobre la mesita tu boca me sonríe, llegamos a entendernos.
Llego el otoño, perdí el frío de mis dedos
                                      llevo tus pechos en los bolsillos.
A veces olvido regar con perfume la maseta
pero planta fiel, tu cabellera aguarda sumisa.
Me siento bien, he tirado las pastillas
                          he vuelto a caminar por los tejados,
a prender velas negras, me queda pensar:
                                                      donde esconderé el bisturí.

Sergio Leandro Gonzalez Zoppi
Premio Femeba 2008













El secreto del mar


         Bajo las profundidades del mar se esconde un secreto. Un pirata amaba a su doncella. El 3 de abril a las 7 P.M. ella se asesinó, no porque no lo amaba, ni porque no le gustaba, sino porque estaba loca.

Para el pirata la doncella era todo, por eso todos los tesoros y todas las monedas de oro que tenía se las llevó a la tumba. Luego cuando ya no le quedaba nada, finalmente el pirata se envenenó y al encontrarlo sin vida, su tripulación lo tiró al mar… y todas las monedas y los tesoros desaparecieron… no se sabe porqué… lo que sí se sabe es que el amor se rompió.

Gero 
9 años
Enero/09













Contradicciones


Aun no estoy preparada 
para que no me necesites.
Aun no estoy preparada
para que me dejes y no recordarte.
Aun no estoy preparada
para que no me abraces.
Aun no estoy preparada
para que no me beses.
Pero si a pesar de todo…
tu no me necesitas, 
quieres dejarme y que no te recuerde,
Quieres atar tus manos para no abrazarme
y apretar tus labios para no besarme
te dejare en libertad para que partas
y de mi puedas alejarte,
aunque el profundo querer de mi ausencia
te haga sentir que me amas.

Grace













A 5 días


Cuando cae la tarde 
y se llenan de sueños las luces del cielo.
Voy sintiendo tu espacio vacio,
voy agrietando el silencio
con mis uñas que gritan.
Manos que se me escapan hacia el mar
buscando tus manos…

Sueño mis labios inundados de tu boca
y navegan mis ojos en nostalgia que 
aunque corta y finita, 
no deja de colmar de vacío mis brazos

Solo unas lunas sin ti
para descubrir como estoy unida a tu ternura.
Me llora la fortaleza de mi sensibilidad
porque trabajan horas extras cuando no estas.
Y te siguen esperando, tantos besos, 
tantas miradas intensas.

Me ahogo de palabras por escribir,
pero ninguna sacia mi garganta
ansiosa de paz… y de vos…

Liliana Araya
Enero 2007














Enséñame a desparramar mi alma
sobre estos renglones en blanco, viento,
como tu haces con las hojas en las plazas.
Como tu juegas con las nubes, viento,
a poder yo llegar tan alto.
Muéstrame como avanzar sin miedo a los obstáculos,
como tu avanzas ante los muros,
que no te frenan, viento, cambian tu rumbo.
Mis pensamientos roban tus alas,
se echan a volar
y ya no son míos.
Añoro esa libertad que te pertenece
convénceme viento de que esa libertad
también es mía.

Noelia S. Bozzo











Eterno e infinito



Lo que nos preocupa o lo que nos hace feliz son lo mismo. No hay porque reír, ni llorar. Lo que te molesta a vos, a mi me hace tan bien que puedo llorar de alegría. Cuando te cuento mis penas sonreís. Que bien me hace verte feliz, sin temor y francamente. 
La necesidad de un otro es vital, estando así tan solo las miserias son solo eso. La felicidad no es completa sin alguien mas. 
Solos mirando al sol caer, sin hablar, sin diferencias, contemplando el firmamento. Estamos destinados a compartir este momento tan chiquito, tan nuestro, eterno e infinito.


Leandro Zsilvay
leaszilvay@hotmail.com













Hace tiempo te ví por acá


Hace tiempo te ví por acá
ahora ya pasó otro tiempo
y hablo de otra manera
tras el dolor duele la vida
y se aprende otra
 
 
hay que sobrevivir

Parece Frío Pero no es


Nos fuimos justo en el momento
de poder seguir viviendo
sin tener que recordarnos

Imanuela Jirón
Chile













El reflejo de los recuerdos
me traen tu ausencia
que a lo lejos ilumina
una sintonía llena 
de claves y esperanzas
dejando a la interperie
quien soy yo...
Mientras,
con tu nombre
que gravo y tallo en arcilla
rodeada de maderas,
aparecen,los duendes del silencio.
Tu voz...
me acompaña y en un suspiro
trabajo paciente,
serena y calma,
manifestando en un eco
melodías resuenan,
como suaves gotas
de una llovizna,
en una tarde gris de verano.
Respetando el deseo
que corre por mis venas,
me controlo y pienso
en simples palabras
que murmuraré...al verte.
Con la claridad de mis pensamientos
razon por la cual
mi corazón late acelerado
al sentirte tan cerca y tan lejos.
Los segundos pasan
como el correr del tiempo.
Y yo te pienso...
Volviendo en mi,
me remonto al recuerdo
lo que dejo la última madrugada,
ese perfume entre sábanas
tus besos y mis caricias
un simple palpitar
y la quietud de un suspiro
que amarrado a mis manos
fue el bosquejo
que termino en un simple.
Te amo...

Angelross
Alba Rosa Retondo

Revista Viajero Nro. 31 - Febrero 2009







Poema 1


Sutil, diáfano, tibio, mi pensamiento vuela hacia ti,
y se sumerge suavemente entre tus pechos
para beber de ellos, la esencia madre y eterna de la vida.


Como una lanza punzante,
que se clava en la carne trémula,
así desgarraste con su moharra
el bastión sólido de mis pensamientos,
navegas en el flujo constante de mi sangre
y son todos mis sentidos los que sucumben,
al dulce suave y profundo estallido de tu voz.


Te recuerdo adormecida entre mis brazos,
Con esa necesidad casi ancestral de ser amada
y en la penumbra gris del pequeño cuarto,
alumbrabas con mil estrellas,
la presencia cálida y sabrosa
del fruto que tú me dabas.



Cecchi
Quilmes 23/11/07
Gracias Musas por acariciarme hoy.















Stop!


Aun no es hora de apagar la luz,
todavía queda mecha en esas velas que se funden.
La noche me llega a través del sonido del silencio.
La paz sepulcral de los vivos, en sus camas dormidos.
Soy lo que en las películas denominan zombis.
Mitad vivo, mitad muerto.
Entre la noche y la luz del día.
Mitad vampiro, mitad vacío.
Solo mi corazón sigue su latido,
su constante resonar en este cuerpo sin sol.
Mi mente controla el descontrol de mis impulsos,
genera dolor en forma de aviso.
No logro dilucidar lo que pretende de mi,
ni sé que es lo que alguien quiere de mi.
No se si quiero saber, pero tampoco quiero olvidar, ni dejar de sentir.
Parar la razón es tan difícil amor
 
¿A dónde voy tan rápido?
 
¿Por qué se frena el tiempo y parece nunca terminar?
 
Leandro Szilvay















Suelo extrañar a menudo
las caricias que inhiben mi seguridad.
Recordar que los momentos
solo momentos son,
estremecen mis ganas
y encogen los hombros de mi excesiva inquietud.

Derrámense las lágrimas contenidas,
las culpables de oxígeno escaso en tu piel.
La tormenta en tus ojos te pide cesar,
el temblor en tus manos no acaba jamás.
Tu cara empalidece el alrededor ahora gris
pero tus oídos bailan con melodías cálidas al tacto del azar.

El río de tus dudas
son el interrogatorio cotidiano en el periódico del presente.
Es que su corriente es tempestad,
y sus orillas peligrosas
el principio de un final.

María Luján
abstractaspalabras.blogspot.com















ella sí me conoce                                 
[...] entiende de mí                         
cada respiración                   
cada no quiero          
José Catillo

                          no es real
pero sí está cuando me acerco
sabe como usar el silencio en respuesta

es la única que me ignora al mirarme
                que me canta antes de dormir
       la que                        en sueños
se queda quieta

a veces
      es la única a la que no le duelen mis caricias

Agostina Ciccone















El laberinto


Salí como tantas otras veces a la calle a buscar una chica. Caminé durante horas y no encontré a ninguna; obviamente hay mujeres por la calle, pero es muy difícil encontrar a una que esté sola, tenga más o menos la misma edad de uno, y una vez habiéndola encontrado, que con uno quiera hablar. Ya me había rendido y volvía a mi casa.
   Enfrente de mí había un boliche que parecía tener una salida del lado opuesto a la entrada, por lo que decidí cruzarlo para acortar camino; el lugar era una especie de casa convertida en bar. Entré en la primer habitación y después a la segunda, cuando vi la salida, salí, pero en vez de aparecer fuera del negocio, aparecí de nuevo en la primer habitación; No creí estar viviendo una experiencia fantástica ni nada de eso, supuse que era una especie de laberinto como los de los parques de diversiones, ya que vi varias cosas raras, pero no tuve miedo, ya que como dije, creí que era solamente eso. Había un tipo de pelo largo al que le pregunté como salir, me dijo por donde se salía y me fui. Pasé otra vez por la misma habitación y volví otra vez a entrar a la primera. Lo vi al tipo de nuevo y le dije:
   -Che, decime como salir porque sino me quedo acá con vos para siempre, ¿querés que me quede acá?
   El tipo dijo que no y se reía, pero no me decía por donde salir. Había una mujer y le dije lo mismo.
   -Te voy a decir lo mismo que le dije a él: decime como salir porque sino me quedo acá con vos para siempre, ¿querés que me quede acá?
   La mujer me dijo:
   -Seguime.
   La seguí y entramos a la segunda habitación, la mujer empezó a buscar la salida y no la encontraba, entonces pensé que estaba en la misma que yo. Hablamos un rato y después ella se acercó a una puerta y la abrió. La puerta la atrajo y no la dejó ir. Habían del otro lado almas que me pedían que las ayudara, una imagen propia de película de terror; Ni siquiera intenté acercarme a la puerta. No sé si todavía creyera que solamente era un lugar diseñado para asustar o que se trataba de otra cosa, lo que sí sabía era que quería irme. Vi una salida y salí esperando entrar de nuevo en la primer habitación, pero aparecí afuera. Una vez ahí, me vi sosteniendo una especie de globo del cual podía escuchar una suave voz de mujer; entendí que era de la misma con la que había estado. Le pregunté:
   -¿Te voy a ver otra vez?
   -Tal vez.
   -¿Voy a vivir mucho tiempo?
   -No. tenés una misión importante en la vida, vas a hacer muchas cosas antes de morir, pero no te va a hacer falta mucho tiempo para hacerlas.
   -Voy a escribir un cuento sobre esto, ¿está bien?
   -Sí, escribilo.
   -¿Qué tengo que hacer para cambiar mi vida?
   -Nada, todo se va a arreglar solo.
   Después de eso y con una calma impropia de la situación vivida, me fui a mi casa.

Martín x















Poeta delibery 

A Oscar Macho                       
Para un poeta entrañable 
con mucho cariño 
No hace falta que lo llames 
... aparece: 
en cualquier parte; 
desde el sur de Buenos Aires. 
Se dirige a la ciudad, 
recorriendo cada oído, 
recitando apasionado 
sus poemas colorido,.
a su paso.
Pintoresco personaje ciudadano, 
sentimientos ambulantes 
declamado. 
Amor, nostalgia, 
encuentro, infancia.
"Sueño azul" como lo llaman, 
pronuncia un verso 
entusiasmado 
y vuela lejos. 
Es ave libre. 
Auto instruido se define,
piensa, escribe, camina y proclama, 
sonrisa amistosa 
mirada tranquila, 
calidez y simpatía, 
Cabello cano, ojos claros, 
ademanes fervorosos... 
Es Oscar Machos, 
         te encontrará!!!

Cintya














Noche sabia


Si tu alma está dolida
no llores esta noche,
déjala pasar y espera la mañana, 
seguro todo estará mejor.
Sientes pena, ganas de romper las cosas;
haz lo que sea, grita si quieres,
pero no llores esta noche.
Piensa en mí o en ti
créete que esto también pasará
y cuando eso pase, solo un
recuerdo será.
Alma perdida, corazón desvariado
no le consultes al día
consúltaselo a la noche
ella y tu almohada comprenderán
tu pesar, te dará un sabio consejo
y por la mañana todo terminará.
Por eso no llores esta noche
déjala pasar.

Héctor

Revista Viajero Nro. 30 - Diciembre 2008



Pupila


Incesante      cambia          se agita
siempre          ve los mismos absurdos
    que se desplazan a la vida
           interrumpiendo su camino.


  Un manantial de risas
crudas                 a veces muertas
o        simplemente        dormidas
   bajo la belleza
             de su noche clara.


Incontables insectos de color
   pueblan su estancia
muchas veces en sombras grises
            que se parecen
   a las cavidades del tiempo.


Como un diamante
               del color de universo
encierra una galaxia psicológica
       bajo su manto

                de plata y cielo.

Agostina Ciccone
agostinaciccone@hotmail.com
alquimistadelversolibre.blogspot.com












Entonces ya no puede escribir
no puede ni quiere escribir,
asomar la cabeza a la tierra
con toda la timidez del último conejo
de la temporada
es una tarea para el hogar de los corajudos.
Ay! la tristeza es ese hueso de caracú
que se pela entero un día de invierno cualquiera
a las 6 PM
al ritmo engañoso de un hit de los 80, cueva adentro.
"Tomame con alfileres"

Lilian Bastó
liliandice.blogspot.com











Helio


Hace un tiempo que no te veo
y no te quiero esperar.
Mis sueños. Mis anhelos,
mi aurora...donde estas?

Recuerdo que hace un tiempo
te he visto pasar,
y con Helios tras de ti
encontré al fin la paz.

Pero ahora ya se fue
y no veo donde estás,
solo Nix me acompaña
y no me gusta su amistad.

Mi aurora te suplico
que pases una vez más,
esta vez te prometo
que te intentaré cuidar.

Titus












dEs ORdeN


ojos tus de detráS, 
manos mis habitaN
VACIAS y
desordenadas.
Anaqueles
inquietos: Borges,
Cortazar, Kafka o 
Señores X,
Antonin Artaud.
CRONOPIOS.
Hoy, la sangre?
No lo sé…
ya he ojeado
su río multiforme.

Juan Garibaldi












La guerra inesperada


Hola! Mi nombre es Germo y hoy les contaré una historia que no la creerán.

Yo iba a la guerra (mis ancestros lucharon al lado de guerreros aztecas), entrenábamos a diario. Un día nos llegó una carta de amenaza que decía que nos iban a atacar, no lo creímos… y uno o dos meses después, la carta era cierta… Nos atacaron rápidamente, agarramos las armas y nos defendimos. La guerra duró dos años enteros, mucha gente murió, hasta mi mejor amigo… tiraron una bomba, él la vio… yo no. Salió corriendo y me empujó, la bomba explotó… en fin, por lo menos murió salvando mi vida.

No hubo muchos sobrevivientes, yo soy uno de ellos. Bueno,  esa fue la historia, y visítenme para que les cuente otras. Chau.

Gerónimo Sánchez
8 años












                                      

Interrumpes tu descanso


Tras el desvelo inexorable de la noche,
las estrellas son testigo
del insomnio consolador de la inquietud.

Estremecidas tus manos heladas 
exclaman aquellas carencias varadas en el tiempo,
y surge una pausa… 

El pasado es presente en la metamorfosis de las horas,
el futuro inexistente es un enigma en el pensamiento que te agobia
y aun así, seguís pausado en tu desdén.

Y cúmulos de tu ignorancia
hacen humo la coherencia inconclusa en tu pensar.
Así el anhelo, la satisfacción y la ilusión
recorren los senderos sombríos de tu mirada perdida.

Es de madrugada,
tus manos no encalidecen la piel intacta.
No hay nubes, 
y las estrellas resplandecen a lo alto
La mañana sigue lejos 
y tu día pareciera nunca llegar.

Abrazado a tu almohada en silencio,
recreas lo que será de tus días 
Pero todo es la monotonía hecha verdad.
Tu pasado volvió para quedarse, 
y mientras que tu futuro se escapa de tus manos
las mismas, heladas, no dejan de tiritar.



Entre Navidad y Reyes


Alumbramiento en Belén
de la Sagrada humildad:
Dulzura, Amor, Esperanza…
¡Divina Natividad!

Comenzaba a germinar,
la semilla espiritual;
Bendita Virgen María…
¡Madre! ¡Cuanta bondad!.

Al paso de sus camellos,
de oriente partieron ya;
tres reyes y las campanas…
¡Repican en la Navidad!

Estrella cuan rutilante
señal del camino al “Lar”
guiando los reyes magos…
¡Gaspar, Melchor,  Baltasar!

Seis de enero en Nazareth,
portal, Mesías Hijo de Dios;
¡Albricias! la Profecía…
¡Loas, alabanzas!¡Por Jesús el Redentor!

Lorenzo Oscar Macho
(Sueño Azul)












Gota a gota cae del cielo
el cuadro más bello que jamás pude pintar.
Brotan de entre los grises 
brillantes verdes a deslumbrar.
Cae el agua pincel del cielo
a dejar su arte en cada rincón.
Pincel que acaricia las flores
y las hace protagonistas.
Renacen colores sonriendo vida.
me inspira el aroma al andar,
se elevan mis pies.
Transparentes caen del cielo
con promesas de color,
en su viaje hasta los suelos,
salpicando su esplendor.

Noelia S. Bozzo











Quiero perderme en tus ojos
y en ellos ver lo mismo que tu.
Quiero fundirme en tu cuerpo
y cuando estemos juntos 
sentir los mismo que tu.

Eres mi ángel, eres mi chica 
eres mi amor.
Lo que siempre he esperado
 de la palabra amor. 
Siento el silencio y escucho tu voz
quiero morir en tus ojos
sangrar por tu ausencia
mirarme al espejo y sentir que
a mi  lado estás

Detente mi amor no me gusta la soledad
soy feliz, pero me duele la felicidad
es un dolor muy lindo, 
no lo puedo explicar.
Siento mis lágrimas caer
pero mis mejillas están secas

No quiero sentir dolor
pero cuando tu no estás
ese dolor no me deja

Si el sol se apagara
desearía que estuvieras a mi lado
para que en cada parpadeo
ilumines mi vida.

Solo en la soledad de mi cuarto
veo la soledad de mi alma
solo cuando estás a mi lado
siento el poder de tu karma

Héctor












Milagrosa


Almas caminantes en un evidente estado de dolor extremo. No hace frío ni calor. La luz parece ser la de un sol naciente, la de un amanecer inconcluso. Es un lugar constante de luz y penumbra; me acerco a esas almas que caminan en círculos y les hablo, pero no parecen escucharme, caminan como poseídas de pensamientos desordenados.
   No pertenezco acá, pero acá estoy, estoy presenciando lo doloroso en su máxima expresión. El estado psicológico más angustiante al que es capaz de llegar el ser sufriente. Lo más bajo y angustiante de la psiquis humana tiene lugar en donde estoy.
   Camino en la semipenumbra alejándome de la presencia de esos seres. Miro atrás y no veo a nadie, estoy solo otra vez. Sigo caminando y a lo lejos veo una escena similar. Diferentes rostros pero el mismo sentimiento; caminantes en círculos vestidos de un blanco opaco, hombres y mujeres jóvenes, me pregunto: ¿por qué los jóvenes parecen ser los únicos capaces de suicidarse? Me pregunto también si es esto realmente lo que quiero, y no me respondo; una de las mujeres parece despertar de su aparente trance y me mira, me acerco a ella pero su mirada es de odio. Pretendió lastimarme con sus ojos y lo logró; me alejo de ella y cual visión milagrosa aparece ante mí su opuesto: Una de esas mujeres cuya mirada parece siempre tener como objeto el bienestar de aquellos a quienes está dirigida. Su sonrisa enmarcada en un pelo negro brillante, se aleja de mí rápidamente. La veo irse deseando que todo sea distinto, pero con la casi resignación de que toda presencia divina, sea en mi vida lejana.
   No pertenezco acá, pero temo profundamente que poco me falte para no ser a este lugar extraño.

Martín X












Para los niños


¿A dónde está mi mundo mágico? yo sé que lo dejé por aquí ¿se habrá perdido para siempre? aun lo siento muy presente. Igualmente voy buscando, por arriba, por debajo. A medida que recorro este mundo, con distintas cosas me voy cruzando. 
Está este búho con cara de espanto, lo miro con miedo y se va volando. Está este perro que sigue cada movimiento que hago, es una sombra, no me ayuda a encontrarlo. Hay una rata que cuchichea por lo bajo, me acerco a ver que está tramando, me muerde un dedo se ve que me acerqué demasiado.
En este pequeño zoológico estoy perdido, no se como llegué, ni cuando.
El león parece saber algo, pero no me atrevo y sigo buscando. Miro al pasto, una vaquita de San Antonio está nadando, quiero acercarme pero solo la aplasto. 
Al final decido sentarme en una roca, estoy llorando, las lágrimas brotan, me estoy ahogando. Me dejo llevar al fondo donde hay una luz que está flotando, se acerca, me envuelve y me voy dejando. Es mi mundo, mi tonta luz, ese mundo mágico que lo es todo para mí. 

Leandro Szilvay

Revista Viajero Nro. 29 - Noviembre 2008


Suelo dormir con los ojos abiertos,
mirando alerta las cosas que sueño.
Muda y quieta, veo, huelo, respiro.

Hacia dentro me llevo los aromas,
me trago los colores vivos,
y me confundo, me mezclo.

Algo hay de mi que transforma el cielo
de cada hoja seca y amarilla, sin caerse.
Algo hay de mi que traspasa el contorno
sin detener su péndulo, no se da cuenta

Algo hay de mi, más allá de las gotas en la tierra,
que no la pisa ni deja mi huella.
Algo hay de mi, que sueña en poemas

Suave, apenas se oye, apenas dice;
apenas mi alma se posa.
Despierto y me duermo:
apenas sueño.

Liliana Reineri














Acento que denota lágrimas
de una infancia de papel,
soldadito de tierra
que perdió su corcel.
Recuerdos tangibles
que le impidieron correr.
Corazón que pertenece a las calles,
niño de trapo, no encuentra su fe.
Marginal del destino

obligado a crecer.

Noelia S. Bozzo
noeliabozzo@hotmail.com













Ensayo: La belleza y la nada


El artista francés Marcel Duchamp principalmente dadaísta, esto es, una suerte de ángel exterminador- expuso a principios del siglo XX un arbitrario o caprichoso o irreverente o insultante mingitorio. Sí, un urinario. Esta acción formaba parte del concepto  ready-made, que consiste en la elección de un objeto ordinario para elevarlo a categoría de obra de arte.  
Muchos creyeron atestiguar allí la muerte de la belleza si es que el arte, único médium para crearla, ya no la servía ni veneraba. Lo mismo ocurrió con André Bretón, fundador del surrealismo, que en la misma época fue capaz de promover como hecho estético salir a descargar una ametralladora en la vía pública o con uno de los mentores del futurismo que hallaba la trascendencia de lo bello en una autopista rayada por veloces automóviles. 
En retrospectiva, esa interpretación parece ingenua. Lo que Duchamp nos quiso mostrar tal vez, o más bien denunciar, no es la muerte de la belleza sino su ubicuidad, su  inquebrantable omnipresencia en esa construcción incesante, casi compulsiva, de las manos humanas. Sí, hasta un mingitorio es bello. Si lo observamos bien, su forma de divinas proporciones ha de merecer el rótulo de armónica y participar indudablemente de esa macro-armonía llamada bien o mal Cosmos. También una cuchara es bella, la guarda labrada de un mueble, un teléfono celular, el gesto entre cortés y ácido que en este momento me hace la vecina, una planilla tabulada llena cifras.    
Muchos celebrarán o no el contenido de esta interpretación, de acuerdo a su vez de cómo se la interprete. Pero el que se dirige a ustedes piensa que si la belleza está en todos lados como una plaga, que si cuando dejamos tres vasos de vino sobre la mesa los hallaremos luego inexorablemente alineados si la cantidad de vasos es mayor, esto puede fallar-, que si en la selección de personal de una agencia de publicidad de estos días, Leonardo Da Vinci hubiera quedado afuera, descartado por falta de creatividad y feo aspecto, que si nos desesperamos por que el cirujano plástico nos transforme en algo que ni el renacentista Vitruvio hubiera ambicionado, que si hasta el concepto político de la democracia tiene su razón de ser en la regla estética de la variedad en la unidad ¿dónde está la razón de nuestra dicha si es que la ubicuidad de la belleza es la cárcel del hombre? Y más aún: ¿Cómo decirlo sin caer en ella, sin ser bello al decirlo? ¿cómo escaparle sin temer la corrupción del alma? Se comprende: la belleza tiene su función, es una brújula que tranquiliza al hombre en la noche verde. Como buen Zoon aesthetico, al hombre le place clavarlo todo sobre ritmos, pensar que los zorzales son grandes cantores cuando tan sólo llenan desprolijamente el aire de comas y puntos, exclamar que la nubecilla de frescor que nimban los jazmines es un excelso perfume. 
Pero no se comprende porqué nos arrastramos hacia la belleza como si no hubiera un más allá, como si no pudiéramos ser más que su propina moral, como si el arte en la ubicuidad de la belleza no actuara al fin como la finalidad sin fin, la ganzúa que acomete, entre dos simetrías, la nada.    
Entonces hay una esperanza: ese más allá de la belleza (una pista: no es la esencia, ni el desamor ni es espectacular) puede develarlo y conquistarlo todo lector y todo escritor en una convergencia desinteresada y, por ende, casual y torpe. Imposible, como la que tal vez se haya producido ahora entre nosotros. 

Gastón G. Córdova













Quiero decir tu nombre
y me sale te quiero.
Quiero perderme en el silencio
con tu imagen pagada en el techo.

Quiero decir lo mucho
que me duele el tiempo.
Cuantas veces no estas,
y a mi lado te siento

Oh paloma mensajera,
que por los cilos vuelas:
lleva mi corazón al lugar
donde, con amor ella lo vea.

Cuantas noches en soledad,
por no tenerte muero.
Quiero decir tu nombre...

y me sale te quiero.

Héctor











5 de noviembre de 1995 

A mi esposa Valeria

5 estrellas contemplaban
y la complicidad tenía
de saber que aquella noche
algo muy importante pasaría.
11 nubes que pasaban
al ver lo que acontecía
no pudieron contener
la emoción de ese día.
95 ángeles del cielo
se juntaron sin perder tiempo
unidos por el amor absoluto
de saber lo que es cuento.
Ya habían pasado las doce
y se notaba de lejos
Que la señal llegaría
cual si fuera un nacimiento.
La luna, ha la luna!
con su resplandor iluminaba la noche
ponía su toque de magia
y su calor como broche.
Dios fuente de amor e inspiración
con su enorme simplicidad y nobleza
sabedor de lo que es justo
para cada uno en la tierra,
juez poderoso de la eterna naturaleza
nos empujo con su mano
que llega a quien quiera verla
a dárnoslo por completo,
a sacar todo el amor
que cada uno lleva en vena
y que esperaba este momento
la primavera sagrada, para poder
proyectarlo sin límite de tiempo
Y hoy a 3 años de aquel
bellísimo acontecimiento
mi corazón estalla de gozo
de saber que sos vos
la mujer de todos mis sueños
con la que quiero vivir tanto en la tierra como en el cielo!!!

Te amo hoy más que ayer y te amaré por los siglos de los siglos amen!!!

Gustavo Sánchez












Xanadú

(Continuación de Edición anterior)

Veo a Xana poner en el camino de viajeros sedientos fuentes de agua de grandes propiedades restauradoras; se la ve satisfecha ayudando, parece ser una mujer feliz, no tiene en la mirada el dolor característico de quienes se dedican a ayudar a otros.
   Mi visión empieza a viajar a alta velocidad sobre el mar; una vez en tierra firme veo al mundo en una etapa prehistórica. Mi visión vuelve a detenerse en un siglo diferente; después de haber viajado a través del espacio y visto diferentes tiempos, entendí que el tiempo no existe, solo existe diferente espacio.
   Vuelvo al desierto y siento que por última vez me encuentro en este estado de conciencia.
   Me vienen a la mente las palabras inspiradas por aquello que más necesité y no pude tener.

                                     Sos indolencia lastimante;...
                                     Visión inspirante nunca alcanzable.

                                     Tu presencia lejana jamás superable,
                                     Hizo a mis días sufrientes más insoportables.

   Lo inalcanzable fue siempre para mi todo lo que quise, es por eso que habiendo sido mi vida un espacio lleno de ausencias, no lamento abandonarla.
   Camino unos segundos más y caigo inconsciente en las arenas; abro los ojos y estoy en Xanadú.
   Una fuente se encuentra a varios metros de mí. Me levanto haciendo uso de la poca fuerza que me queda, extiendo mis brazos para servirme de un poco de agua y tras tomarla me siento completamente reestablecido.
   Me adentro en la ciudad iluminada por una amanecer naciente y paso junto a varias fuentes; el hecho de que en ellas no se encontrara aquella a la que busco, no me desanima. Estoy tranquilo porque estoy seguro de que el estado de conciencia en que todo lo que quiero me es inaccesible, está en el pasado.
   Atravieso las calles de agradable empedrado, escucho el sonido de las hojas de los árboles agitadas por el viento, veo en una esquina a lo lejos las olas de un mar transparente romperse con gran estrépito; dirijo mi vista al cielo y noto que el mismo está cubierto de estrellas mucho más brillantes y numerosas que las que vi en toda mi vida.
   Veo a una joven vestida de blanco sentada sobre una piedra en el borde de una fuente; me acerco a ella y estando ella de espaldas, la toco en el hombro, ella se da vuelta, me sonríe, y yo le digo:
   -Hola, Xana.

Martín X













El árbol y la suricata


En las grandes praderas africanas, habitaba un gran árbol. Les ofrecía sombra a muchos animales de la selva, hasta al Rey; El león
Escucho tantas historias, que no sabia cual contar a los recién llegados. Que buscaban sombra bajos sus ramas.
Una de ellas es tan tierna, que quizás te emociones.
Una tarde calurosa en las praderas, una pequeña suricata se perdio de su clan, porque ellas viven en clanes y no manadas.
Busco refugio debajo de la sombra de aquel árbol. Con sed y cansancio se quedo recostada sobre sus raíces.
El árbol al verla le pregunto.
--¿Te has perdido de tu clan?
Ella asombrada busco quien le hizo esa pregunta. Miro para arriba, hacia abajo, a un costado, desconcertada no vio ningún animal.
--¿Pero quien era el que le habla?-se preguntaba.
--El que te habla soy yo, el que te da sombra y refugio. dijo el árbol.
Mirando entonces hacia el árbol dijo.
--¿No es que los árboles no hablan?. dijo la suricata.
--¿Y es que los animales tampoco hablan?. dijo el árbol.
Ambos rieron, pues en la selva todos se entienden..
--¿Pero que haces sola por estos lugares?. dijo el árbol.
--Me perdí, buscaba alimento para mis amigas y me perdí. dijo la suricata.
--Bueno no te preocupes, ya encontraras el camino de regreso.
--¿Pero como?, además cuando una de nosotras se pierde y regresa, el clan no la reconoce.
--¿Cómo?dijo el árbol.
--Así son nuestras costumbres. dijo la suricata.
Entonces el árbol comenzó a pensar como podía ayudar a la suricata. Y que sea aceptada nuevamente por su clan.
Mientras tanto ella lloraba por no saber volver y encontrar otra vez a sus amigas.
--No llores. dijo el árbol.
--Pero como no quieres que llore, si encuentro el camino de regreso a mi casa. Ellas no me recibirán.
--Espera, mira hacia tu interior, antes de ser tan derrotista. dijo el árbol.
Entonces la suricata empezó a recordar los buenos momentos junto al clan, cuando habían nacido sus crías. Eran tan pequeñas que no podían caminar.
Ella les enseño a desenvolverse solas, a buscar comida. Acompañándolas siempre, para que no sean presa de ningún predador.
Las miraba jugar a las escondidas, mientras custodiaba la cueva, hasta que su reemplazo llegaba. Entonces iba con ellas a terminar de jugar.
Se dio cuenta de lo mucho que debía recuperar. No importaba si era aceptada nuevamente.
--¿Entonces, que descubriste suricata?dijo el árbol.
--Me di cuenta que debo regresar, no importa el recibimiento que tenga. Debo volver.
--Yo te diré el camino que deberás tomar para ir a tu casa. dijo el.
--Gracias noble árbol, le respondió.
--Si pero antes de marcharte bebe un poco de agua que se encuentra entre mis raíces y descansa. Mañana podrás emprender el regreso. dijo el árbol.
Entonces la suricata siguiendo los consejos del árbol, bebió y se quedo dormida. Soñando con su familia.
A la mañana siguiente, al despertar, vio que a su alrededor había mucho alimento.
--Acá tienes, para que le lleves a tu familiar. dijo el árbol.
--Gracias, no se como agradecer tu amabilidad. dijo ella.
Así fue como la suricata tomo los frutos del árbol y emprendió el camino de regreso a su casa.
Después de tanto andar, divisó a lo lejos la entrada a su cueva. Que alegre se sentía.
Emocionada apuro el paso y cual fue su sorpresa al ver a todo su clan   la estaban esperando, con cara de preocupación.
--¿Dónde estabas?dijeron.
--Me perdí cuando fui a buscar comida. dijo la suricata.
--Bueno, lo importantes que estés nuevamente con nosotras. dijeron.
--Miren cuanto alimento traje, me lo dio un árbol que me enseño en camino de regreso dijo ella.
--No importa si traías comida. Lo importante es que tu estas acá, de regreso. Estábamos muy preocupadas por ti. dijeron.
--Pero han roto las leyes del clan, la cual mencionaba que cuando una de nosotras se perdía, no era admitida nuevamente. dijo la suricata.
--Es verdad así dicen nuestras leyes, pero nosotras no las aplicamos. Cada uno de nuestro clan es valioso. dijeron.
Entonces el viento de las praderas llevo la charla hasta las hojas del árbol. Y escucho que se pueden cambiar algunas leyes, como lo hicieron las suricatas.
A veces hay que cambiar ciertas reglas, ciertas leyes, para no perder lo más importante de nuestras vidas, como un amigo, un ser querido, un hijo.
Entonces el árbol, ahora tiene otra historia que contar al próximo viajero que se pierda en las praderas Africanas.

Corazón de Dragona  
26-10-2006

Revista Viajero N° 28 - Octubre 2008



La cama


A ti cama mía voy a escribirte
con alegría;
porque cobijaste mi niñez y cubriste
de sueños mi adolescencia.
Quién colérico de alegría no ha
saltado sobre ti.
Quién alguna vez no te deseo más que a nada
en el mundo.
Porque cada mañana sufro cuando
te tengo que dejar... hasta he
Llegado a pensar que te amo.
Porque siempre que estoy con vos,
quiero quedarme un ratito más.
Me abrazo a la almohada y me
cuesta despegar.
Cuántas veces he llorado contigo;
cuántas veces has escuchado mis penas,
mis alegrías.
Oh cama mía, cama de todos los días,
de mi niñez, de mi adolescencia, de mi
madurez. Madre de todo descanso.
Podré distanciarme del mundo, pero
nunca de ti, porque en ti pienso
En mi asedio cotidiano.
Oh cama mía, cuántas veces hice
el amor sobre ti, con dulzura y
placer.
Oh cama mía, si algo no puedo
hacer sobre ti, no vale la pena
hacerlo.
A ti te escribo con veneración;
como un niño adora a su juguete,
como yo a las rosas y los jazmines.
Porque en tu mundo pasa todo, en
tu mundo se resuelve todo.
Cama de todos los días, de aquellas
tardes de estíos o aquellas noches
Invernales.
Este es mi reconocimiento a tan
delicado material que muchas veces
la comparo con el calor del hogar.
Oh cama mía, si algo no puedo hacer
sobre ti, no vale la pena hacerlo.

Héctor


















Renacer


Con una mueca sutil
la luna me hacía un guiño
mas en mi mente febril,
hacía gala el desaliño.

Las estrellas cual diamantes
se descolgaban del cielo
y mis lágrimas brillantes,
rodaban lentas al suelo.

Ya la noche se pasaba
ella lucía su belleza
yo más sola me quedaba,
toda empapada en tristeza.

De pronto la claridad
comenzó a aparecer
y noté la realidad,
del nuevo día nacer.

Salió el sol todo de fuego
y me inundó con su luz
pedí perdón en un ruego,
y me olvidé de mi cruz.

Marga Margione

















Porqué no


Quién me inspira y cómo son las cosas,
en este circuito desilusionado de mares.
El cómo se hace amigo porque sí;
la lluvia va al cielo porque también.

El solo en su quietud contamina relámpagos;
fuego que imita la fuerza y lo frágil.
Ahora que añora mañana,
mañana intentando ayer.

Con estas música que sentencia
cráteres de tristeza:
el porqué no requiere respuestas,
el cómo despierta fantasías.

Y la unión es ficción
de esmeralda violeta y cartón.
Esto que jugando soñó y cuenta
lo que nunca se sueña de noche.

Un verso lleno de pasión dormida,
un barco a la deriva en el desierto,
una palabra dicha bajo el agua,
y la pluma incesante ávida de besos.

El escritor renovando el quién,
el cómo muriendo de amor,
y el porqué
                porque sí.

Jonatan
















Tango


Tango ausente,
de pupilas que saben
a despedida:
rojas manos acarician
la aurora
vestida de pájaros,
suponiendo que vendrá
la cárcel con sus huesos
dispares a tronar.

Juan Garibaldi


















En un solo beso...


Haciendo danzar mi corazón
te involucras en mi vida,
sin razón de ser.
Como un viajero
Heces que mi mente y mi alma
vuele junto a ti.
Animándome a ceder
a mis tributos de mujer,
encendiendo esa llama
que se alumbra y se opaca.
Invadiéndome, de un frío intenso
que corre...
Por la desnudez de mi cuerpo,
fluyendo en mi sangre
el deseo eterno de amarte.
En cada beso,
de un hasta mañana, dejas en mi...

Angelross
Alba Rosa Retondo
















Xanadú


(Continuación de Edición anterior)

   Me arrastro lastimosamente y consigo con dificultad levantarme. Camino algunos metros y caigo de nuevo.
   Por momentos estoy ciego. Tengo los ojos abiertos y no veo absolutamente nada, los cierro y mi vista se sumerge en un lugar llamado tártaro. No hay acá suplicios físicos aplicados a nadie, hay en cambio un estado de angustia extremo más que evidente en las almas que caminan en un aparente estado de trance.
   No pertenezco ahí. Mi castigo no está en el tártaro ni en el desierto, sino en la vida profundamente dolorosa de la que escapé; me adentré en la soledad del desierto buscando salir de lo insoportable de una vida a la que ni siquiera pedí. Una vida en la que la felicidad estuvo siempre ausente. Una vida cuya aura siempre fue desagradable, ya que las personas a las que intenté acercarme se alejaron de mí sin siquiera darme la oportunidad de darme a conocer; es por eso que busqué la nada de la inexistencia y posteriormente el lugar y alma femenina de mis sueños en otro estado de conciencia, ya que lo que se conoce como realidad, nunca fue para mí otra cosa más que un castigo constante.
   Desde el suelo y en la semipenumbra de un naciente anochecer, siento que muero. Una mano perteneciente a una pálida mujer acaricia mi rostro.
   -me llamo Freya; yo te ayudé a llegar hasta acá trayéndote el alivio de las lluvias a las que consideraste culpables de un sufrimiento mayor, pero no lo hice para hacerte sufrir, te ayudé a sobrevivir para que puedas llegar a Xanadú y estar con Xana; si morís antes de alcanzar el estado de conciencia en que se encuentra, no vas a verla más.
   La contemplé con la mayor admiración de la que soy capaz. La miré en silencio durante varios segundos antes de tomar su mano, llevarla a mi rostro y empezar a llorar. Ella volvió a acariciarme y pude sentir lo más profundo de su alma en sus compasivas manos; ella se arrodilló detrás de mí y tras haberme tomado en sus brazos, me alimentó e hidrató. Posteriormente se levanto y me dijo:
   -ahora tengo que irme, tenés que seguir solo; pero no te preocupes, no estás lejos de Xanadú.
   Debido a lo lastimoso de mi estado y a la conmoción de su presencia, me costó hablar, pero llegué a decir:
   -Freya, gracias por venir.
   Ella me sonrió y su imagen se desvaneció ante mí.
   No sé cuando haya empezado este viaje ni cuando vaya a terminar, pero sé que el dolor es algo a lo que acepto sin mayores problemas si después de sufrirlo una diosa se cruza en mi senda.
   Vuelvo a entrar en un estado de conciencia alucinante.
   Varias mujeres con serpientes en lugar de cabellos se presentan ante mí. Sé que se llaman erinnias; traen a mi conciencia todo el sufrir despiadado que viviendo causé. Veo a toda la vida microscópica que con mi simple existencia destruí pasar ante mis ojos; me siento culpable, el remordimiento me invade. Entienden mi sentimiento de culpa y se van.
   Mi conciencia se aleja del mundo; veo múltiples obras de arte cuyas dimensiones son enormes situadas en una luna de júpiter. Veo también las extrañas formas de los habitantes de dicho planeta solo existentes en un pasado lejano; escucho sus expresiones de amor, odio, compasión y crueldad presentes aparentemente en toda conciencia.
   De vuelta en la tierra tengo acceso a las escrituras etruscas cuyos significados me son comprensibles; la escritura fonética fenicia es muy limitada en relación con la etrusca, ya que esta es capaz de hacer experimentar a quien la lea los sentimientos que se encuentran en ella registrados; Esa complejidad fue su ruina debido a que nadie podía leer los acontecimientos cruentos en ella contados, sin sufrir un gran daño psicológico.
   Mi conciencia vuelve al océano; veo a un grupo de deidades de las aguas en plena acción, se llaman nereidas. Su parte inferior es de pez solamente cuando están en el agua, fuera de la misma su anatomía es de mujer; estas deidades marinas son cazadoras. Se convierten en hermosas mujeres para así atraer a los hombres hasta la orilla del océano, una vez ahí, los arrastran al agua y los sumergen hasta el fondo de la misma en donde se alimentan de ellos después de haberlos matado con sus muy afilados dientes y uñas.
   Veo sangrientos ritos realizados por celtas y eslavos; entiendo mejor que nunca el hecho de que la religión saca lo peor de todos.
   Veo a Freya buscar a su amor por lejanos países; la veo sola y triste, siento pena por ella y me doy cuenta de que su incapacidad de ser feliz, la llevó a buscar la felicidad de los demás.

Continuará...

Martín X