Revista Viajero Nro. 36 - Agosto 2009




A Dalí y García Lorca


Eran dos gotas de locura. Poemas de colores sobre la tarde oscura De una España partida en mil pedazos. Lienzos de onírica ternura Y versos desgarrados de guitarras huérfanas. Bordones arrancados por el dolor, Inaudito dolor de los zarpazos Que da la sinrazón de negras sombras.


A lo lejos y cada vez más cerca Resuenan metralletas que no entienden De trazos ni poetas. Cuántos muertos de uno y otro bando Se hubiera ahorrado la incomprensible España Si el odio no se hubiera enquistado entre sus huesos.


¿Maricones? ¡Personas! Ni el pincel ni la estrofa causan daño Ni el caminar en la playa de la mano. Ni hilvanar verso a verso un pensamiento Ni diseñar relojes desvaídos por el paso del tiempo Y los olvidos. Más daño hicieron, hacen, las envidias, los celos, las iras, La inquisición moral y las mentiras.


Paco Benitez-Aguilar, julio de 2009
Medina Sidonia (Cádiz), España 













Tertulia de otoño


Desearía beber de tu luz
Embriagar mi inocencia
Con tu dulce juventud.
Eludiendo así, mi inquieta paciencia

Sumergirme en los mares de tu reino,
Morder el imprevisto anzuelo
Y probar la sal de la vida
Que se halla escondida
En los laberintos de tu templo

Descifro tus exóticos ritos
Cuando danzas en las sabanas de hierba
Activando mis sentidos como rocío
De los pies a la cabeza

Camino entre pétalos de espuma
Al escuchar tu cándido canto
Que invitan a yacer mansamente
Sobre tu fornida figura

La estrellada noche de otoño
Dibuja nuestro cálido palpitar en el cielo,
Emulando la romántica tertulia
En la que nos prometimos amor eterno.

Emilia Vega Hünicken














El cuarto de Lola



En el cuarto de Lola te pueden pasar muchas cosas, es un lugar mágico y encantado qué de sorpresas te puedes llevar en el cuarto de Lola.Primero que sus muñecas nunca se quedan quietas en ningún lugar, siempre están queriendo jugar, y si tu con ellas no quieres, pues sola se entretienen.
Debajo de su cama, es un lugar lleno de peligros y aventuras, no te adentres de noche, pues el Señor Pelusa te puede asustar, de día es el arca de los juguetes perdidos, todo puedes hallar
En el cuarto de Lola, Lola sola no está pues con ella lo comparte su mascota, una gata siamesa, Michula es su nombre, otros ha tenido pero solo responde a ese, es el cuarto de Lola pero es el reino de su gata, ahí siempre se hace lo que ella quiere, su lugar preferido para dormir es a los pies de Lola, a veces cosquillas le hace para que juegue con ella, qué de risas le provoca cuando con sus pies se ensaña, le pasa su larga cola hasta despertarla, y mimos reclamarle.
En su armario todas sus prendas tiene, a veces las remeras discuten con sus vestidos pues colgar un rato quieren de las perchas, y por más que Lola las separe por colores como a ella le gusta, ellas ni bien cerrada la puerta se vuelven a sus viejos lugares, junto a sus prendas amigas, la remera roja le encanta estar con la azul pues piensa que hacen linda pareja ese contraste de colores, y es una discusión ver cual va a preferir ese día, y recuerdan entre ellas todas las veces que Lola las ha usado y por donde han paseado cuando Lola se las ha puesto, el tema de los suéter es otro muy importante pues la mayoría del tiempo están guardados, serios se convirtieron y algo gruñones, siempre intentan detener el cotilleo de las remeras en el verano pues los despiertan de su sueño, saben que hasta que no haga frío Lola no los sacará, saben que no son los preferidos de ella y lo aceptan , saben que ajustan y para correr mucho no sirven pero también se saben imprescindibles, y su mayor aliada es la mamá de Lola, pues cuando hace un poco de frío la mamá los saca, y obligarle quiere a Lola a ponérselos para que resfriarse no pueda.
En el cuarto de Lola mucho te puedes sorprender, solo espera a que entres y cuando ahí estés, solo quieta deberás quedarte, para ver como comienza la magia a aparecer.
Recuerda que todo puede pasar en el cuarto de Lola.


Lola Ghiglione














Tornasol


Mezclan las tinturas un enigma coloral. Se hallan en variedad, modificadas y hasta en plena tergiversación cuando el tornasol quiebra su sino con intrepideces matizando. Y por esto se lo cree inminente apertura hacia la destinturación que será otro color dentro de cavidades influenciables.
Cada textura de mi rostro toma un naranja, un blanco y un rojo desde paletas exactas. Los adquiere, como los ha adquirido para ser visto contra la invisibilidad de tonos huidizos; invisibles como un retrato sin remitente. Y los observo –mirándome, a su vez- sobre un espejo siendo amuleto leal que jamás pondrá imágenes hechiceras.
Pero las cinceladas, aquellas unciones de color en mi tez empleadas, se habían descompuesto; habían mudado hasta desatinar impecables y genuinos márgenes de una realidad antes certera. Es que lo reflejado mediante ese espejo no habían sido más que violetas y púrpuras. Y aunque hayan estado dentro de cada contorno, ya no los creía míos.
Cada mixtura vierte sus tránsitos para no removerse jamás. Para no perecer ni detener continuidades de místicos sobresaltos haciéndome objeto de inspiraciones que con pincel y lápiz desde una paleta tornasolada emergen. Se escapa cualquier intento de permanencia, y estatismo. Hasta la sabia certeza de mi silueta parece querer desamoldarse para librar las locuacidades de tanto tornasol inculcado.
Y observo, miro, porque viéndome contemplo visiones arremolinadas.
Y ocurrió, ha huido la cara del cuerpo más allá de sospechables direcciones. Se han deshecho, sino extendido, las amplitudes de cuanto gesto, mueca o infranqueable tez hubiera podido tener.
Por las velocidades de variaciones entre un naranja y un lila sin mediantez habida ni tenue lapso apreciado, en el pleno tornasol caía. No discernía paletas ni pinceles, ni colores estáticos: nada se detenía enfrente de la variabilidad imperenne.
Nada podía mirar más que descoloraciones haciéndose coloración impersuasible tras continua y brusca tornasolidad.


Federico Laureanzana













Mil sueños


Ayer me recosté en mi jardín
y arribaron mil barcos,
mil sueños, mil viajes.
Vuelven a mi constantes, presentes.
Cadenas de aguas que abrazan desiertos.
Robles en las batallas contra las fieras tormentas.
Son los dioses de mi interior,
son mis sueños los luceros en la oscuridad.
Y si no los tengo no duermo,
y tampoco vale mi vigilia.
Guías del impulso de todos mis días.
Por los anhelos despierto,
y camino mi vida.
Son mis alas,
son mis vías.
Son mil sueños mis guaridas.

Noelia S. Bozzo














Fantasmas


La soledad de la calle era dramática, sobre la acera se  presentían los aires fantasmales, con ganas de lanzarme al primer camión urbano. Todo era raro la obscuridad de la noche era inusual, caminaba por la avenida cuando me entro un escalofrió terrible y decidí internarme en la calle de Belén, ahí en la misma calle del camposanto, no sé porque hice esta locura de caminar por fuera del camposanto, fue como si algo me atrajera como si de mi  jalaran de un hilito  hacia aquel tenebroso lugar. De pronto el aire comenzó a golpear de una manera tranquila a los arboles y las palmeras que  por ahí habitan el ruido que hacían las ramas con el aire era avasallador y mi corazón  poco apoco se exalto, la razón la ignoro, esa noche no había más que la luz de la luna.
Tranquilo amigo, fifí solo le ladra a los muertos, y usted está más vivo que yo…
Era un sujeto pálido y delgado como un cadáver sus dientes amarillos y su suéter estaba roído,  fifí era un  Rottweiler negro como la noche pero sus dientes blancos como la nieve, vaya nombre para un perro endemoniado, no entendí porque decía que yo estaba  más vivo que el, pero ciertamente, comencé a sudar de las manos y mis rodillas  temblaban mis pies quedaron sujetos al piso y mi boca no podía abrirse.
El pálido hombre se retiro llevándose a fifí pero no sin antes decir.
Tranquilo joven la vida deberás llevarla tranquila o te arrepentirás, y el perro ladro cual si fuera una bestia.
Se desapareció en las tinieblas de la noche ahí por la callecita de la vecindad, camine  sin voltear hacia atrás, camine mas a prisa pero sin correr y cuando me acerque  a la puerta del camposanto, claramente escuche que mencionaron mi nombre, no quise caminar hacia ese lugar donde descansan los muertos pero ahí me encontraba en un abrir y cerrar de ojos, sobre la tumba de un tal Windsor Scott, pirata  de  hacia 2 siglos, sobre mi mano había 3 monedas de oro y ya después en cuanto pude  corrí y corrí hacia  la salida del panteón pero no sin antes escuchar lamentos y murmullos y una voz que me dijo…
Pepe, Pepe reza por nosotros, reza por nosotros….
Y por eso vengo todos los días en la noche al panteón y en punto de las 12 de la noche espero a que salgan  los espíritus para que me den más monedas….

Pepe Cabrera Martinez
Guadalajara Jalisco, Mexico












Nos inventamos


Nos inventamos
paraísos de luciérnagas
atardeceres madres
de un amor ficticio

Nos inventamos
amalgamas de sueños
sórdidos mecheros
en candiles apagados

Nos inventamos
-no lo dudes-
fértiles campiñas
para no enlutar el recuerdo

©Elisabet Cincotta
del Poemario Descubierta/Ed. Muestrario/2008

Acero inexorable 

Soy el abismo que me engulle según la ley de presión atmosférica de turno.
Ahora soy de goma, verde.
No por esperanza, sino porque me estiro por la maleza hasta su cara y lo acaricio igual
Aunque no esté, aunque no sepa, aunque se haya olvidado…


Soy el anhelo perpetuo de aquella moneda caída en el hueco inaccesible de la alcantarilla del azar,
el sentido pésame de lo que no fue y quise que sea.
Trastabillo con poco y siempre por lo mismo. Con la misma piedra que pega en la misma rodilla,
en la misma parte de la misma rodilla, pero que duele distinto.
Vuelvo como roldada a seguir girando sobre aquellos rieles fuertes, perdidos, abismados.
Mientras, el tiempo se mide en ceniceros colapsados, en cantidad de canas
y en ciclos aparentemente cumplidos,
pero es que nunca ha pasado.

Vuelve al anhelo de lo que debió ser como una constante que llama a eso y solo a eso.
Desde el silencio rotundo y la soledad más íntima.
Soy esa que dejó de ser ahí, parada en la impotencia.
Niña llorando por su juguete roto, 
que en vez de llorar hasta que no queden lágrimas
se disfraza de obligaciones para seguir como si todo fuese superable.
Pero que adentro algo se le destroza inexorable
que hasta que no muera seguirá vivo,
llamando, engulléndome en el abismo,
que hoy es maleza, lejana, que me hace impertinencia de goma
para acariciar su cara con una caricia de manos y piel inventada
que dirijo hacia él
como símbolo de añoranza
de lo mío más bello que no fue.

Anirak

Revista Viajero Nro. 35 - Julio 2009




Y me alimentaré de las Migajas de tu sombra más cálida,
en silencio y siempre agradecido, tomaré aquello que me toque,
no quiero seguir rogando por amor, aún siendo una causa válida,
y es que prefiero mi pena solidaria hacer quién te sofoca,
apaciguaré mis ansias, buscando reparo en el líquido del desenfreno,
dejaré la ingeniería de un plan para reclamar tu mirada,
y mis suspiro serán cada vez más profundos hasta que en mi sueño sea eterno,
es que me lastimarás y volverás a curar, y yo continuaré a tus pies mi amada. 

Guillermo Huergo















Ausente



Cuando ya ni siquiera la brisa brota del viento;
ni la hierba mece el paisaje de bruma ni hay tallo que esgrima como daga su prodigiosa cúspide,
fue.


Ningún arrebato empequeñece cuanta vertida sombra de esa flora se expande,
sino duerme bajo el denso manto oscuro todo cuerpo derramándola.


Ningún pétalo es digno ya,
ningún abejorro tienta su vorágine sobre la derruida desaparición.


Pero a veces perdura,
una claridad de soles echada de frente lo devela todo,
pero por partes.
Partes que aún quedan tras haberse ido,
que aún se ven ya desaparecidas y no recuerdan.


¡Es cuando ya se fue!
cuando sigo viéndola adornando la semilla que germina para irse desde todo,
cuando sigo viéndola

Ausente.

Federico Laurenzana















Cuando el asombro de la noche hizo detener el tiempo


Camina hacia una serví centro de un lugar cercano
Cruza su mirada con una muchacha poco singular, de tes muy blanca, labios bien morados un ángel extirpado de la locura del cielo. El tiembla, la observa, ella compra un paquete cigarrillos el hace lo mismo, se observan, se detienen un minuto en el tiempo, el le dice casi murmullando, “si la muerte viniera por mi, que tenga tu rostro y tu aroma”
Ella sonríe levemente, le da un beso en la boca se sube a su auto y se marcha, el se sienta en la cuneta saca un cigarro lo enciende se echa de espalda en el pavimento, mira la oscuridad de ese día, y sonríe, sonríe, aquella noche fue la más cálida de su vida…

“Que venga  la muerte
Que venga con tu rostro y manos
Con tus caderas y labios, que tenga tu aroma, que me sofoque en el panteón con tus piernas, que me haga el amor con el encanto tuyo.”

Termina su cigarrillo deja caer la colilla, se abotona el saco, echa marcha a algún bar lejano, donde nadie sepa quien es, observa su reloj, se lo quita registra la hora de ese día, lo guarda, y se marcha. El cielo seguía igual, muchos autos circulaban por el sector, la cajera hizo cambio de turno, los semáforos funcionaban perfectos, solo ellos cambiaron en un minuto el mundo, solo en un
minuto. “la mecánica de lo habitual se vio dañada por hechos simples”

Danilo Andres Pedamonte Gomez 
Chile













Hasta siempre


Ni música triste para llorar,
ni alcohol para olvidar,
solo bronca para masticar.
Aunque lloro tu recuerdo
y me duele el amor,
lo que antes tenía por dentro
ahora se ha convertido en coro.
Es muy difícil salir de esa sensación,
la que cuando de la mano caminábamos los dos,
no quiero estar triste pero no puedo salir de esa condición,
tus ojos también lo están, lo sabe mi corazón; 
cuando me miro al espejo, me veo reflejada en vos.
Una mañana te fuiste, sin dar una explicación:
dejaste algunos recuerdos Y en mi pecho mucho rencor.
Espero cada mañana aquel viejo “ringtone”,
que me avisa, para decirme, buen día mi amor.

Héctor D. Carpio















Hoy me despierto como siempre
con la misma pregunta
con la misma búsqueda
¿Voy a encontrar a la chica de mis sueños?
Me di cuenta que encontrarla es fácil muy fácil
lo difícil es que te quiera tanto
como uno la llegue o  llego a querer
y así es esta vida
la vida que yo vivo
en este mundo aniquilador de sueños
No hay momentos que uno no piense en ella
ellas en general creen que todos somos iguales
nosotros también pensamos lo mismo
pero yo realmente creo que  nos parecemos en una cosa 
somos únicos cada uno es como es
Uno puede llegar a llorar por ellas hasta sacrificar
su propia felicidad
para que ella llegue a ser feliz
mientras uno piensa
yo soy feliz junto a vos y si vos estás mal yo estoy peor
Hoy me acuesto con la misma respuesta 
con el mismo resultado
la encontré pero no me ama
Y así es esta vida
la vida que nos toca vivir
en este mundo aniquilador de sueños
Para ella somos el chico que cualquiera mujer quisiera tener
pero la mujer que queremos es la que ya elegimos
esa que nos hace soñar llorar sufrir
Sí, sufrir cada instante que estamos lejos de ella
Y a este mundo aniquilador de sueños
no le podés ganar
solo soñar con ella hasta que la que esperabas
te despierte y te diga lo que tanto querés oir de ella
te amo
tan solo esas 2 palabras 5 letras
es tan simple como complejo
Mientras yo sigo durmiendo y soñando
soñando cosas que estoy junto a ella mientras
que este mundo lo aniquila
Pero me queda soñar
esperando que ella me despierte
y me diga tu sueño
se hizo realidad y me diga
TE AMO.

Christian Kofoed
3° polimodal
Instituto Edward, Banfield









Guíon


Plot: La historia de un mendigo que recobra su fé en la vida. 
Story-line: Un mendigo se lastima la mano revolviendo basura. Un perro lame su herida y lo cura. El mendigo y el perro conocen a una mujer. La mujer y el mendigo se enamoran. El perro desaparece.

Argumento: Es de día en una calle llena de gente. Un bote de basura, linyera revolviendo frenéticamente en el, hambriento. Se corta con una botella rota, él comienza a gritar, a maldecir  y la gente alrededor de él huye espantada, camina gritando y balbuceando, pero no busca ayuda, camina velozmente sin rumbo alguno esperando que pase su agudo dolor. Los transeúntes lo miran anonadados, su mano sangraba mucho. Pasa una señora mayor con su cara de lastima, tratando de ayudarlo, él escupe sobre ella y dice: -Puedo solo, siempre pude no necesito su misericordia.
De noche, se encuentra durmiendo sobre un banco de una plaza con su mano lastimada colgando. Un perro se aproxima, comienza a lamerle la herida, moviendo la cola. Él se despierta, lo encuentra, lo abrasa con fuerza, al instante se quedan dormidos. Al otro día, en el mismo banco de la plaza. Se despiertan, el mendigo se siente muy bien, ya sin ningún tipo de dolor. Ahí es donde se da cuenta que su mano había sanado,  mira al perro extrañado, este esta moviendo la cola mirándolo también, mira su mano, sonríe, acaricia al perro y se van juntos. Los dos van caminando por la plaza, cuando aparece una mujer rara, que le da algo de comer al perro, mira al mendigo se ríe y se marcha corriendo, el linyera la ve detenidamente, luego de unos pasos el perro se acuesta, el mendigo lo levanta tratando de despertarlo pero estaba muerto, se toma la cabeza, llorando. Comienza a buscar a la mujer, que estaba esperándolo sentada en el mismo banco de la plaza. Él la toma por el cuello estrangulándola y ve que tiene la misma cicatriz que él en la mano. La suelta y la mira, la mujer se cubre la cara, llorando. Él la abraza consolándola. Se paran y se van abrazados hacia otro lugar. El perro yace acostado sobre el pasto de la plaza, se levanta y se va corriendo.

Leandro Szilvay
leaszilvay@hotmail.com















Espérame


Espérame que el viento canta sueños nuevos
y las luces de la mañana alumbran el Corazón enamorado.
Espérame que si tus ojos lloran, mis manos sangran nubes desesperadas
y se quiebran las agujas del reloj, muriendo el tiempo para siempre,
cansándose de trabajar girando sobre el eje de la distancia.
Espérame que si tus fuerzas sobrevuelan la nostalgia,
el aire de tus labios que dejaste en mi piel,
explota en mil lágrimas bañándome de tristeza.
Espérame de pie, que soy yo quién se arrastra
entre arenas secas sin tus besos que humecten la aridez de la soledad.
Espérame cielo de mi alma, robemos energías al sol
que juega en otoño a las escondidas para reanimar el cansancio del vacío.
Espérame regalando suspiros en mis oídos,
a través de aires viajeros que de ellos vivo y respiro.
Espérame a brazos extendidos para abarcar la espera y mi llegada de una sola vez…
que se ríes para mí... sostienes mi corazón en tus manos,
y anticipas nuestro abrazo…
y madura el sentimiento…
y te amo más que siempre…
y se encienden las luces de nuestros ojos
para alumbrar nuestros sueños nacientes. 

Liliana Araya
Mayo 2009