Revista Viajero N° 85 - Julio 2014

 

El vuelo del águila


Siembra cálices de agua
en sitios urgentes de piedad cautiva sonrisas en rostros tristes
y elige siempre la luz a las tinieblas.
Ve hacia lo dulce
olvida la letanía infame que inunda los rincones vacíos.
Espera viviendo cada momento, con el bien y con el mal.
Mas elige el bien
los abrazos
las eternas noches cubiertas de rocío,
pues (alguien escribió una vez y con mucha razón)
"quien se entrega a la tristeza
se priva de la plenitud de la vida".

Elizabeth Francken
“Los años ambar”
















Jugamos


Las posiciones que vamos defender
son insostenibles sin el balance de los dos, pero, 
como en el carrusel, vos sos eje, eje que cambia de eje
sin que se venga todo abajo.
Y si nos caemos, nos reimos.
Jugamos a que jugamos, claro
con risitas, ruiditos, y toda la pirotecnia
a veces 
a veces solo amagos de fueguitos de artificio
porque jugamos a lo que nos gusta, cómo y cuándo nos gusta.

















Teky


     Aquella mañana como todos los días caminé por la vereda hacia mi trabajo, cuando de pronto me llamó la atención un montoncito oscuro que adornaba la rueda desinflada de una camioneta abandonada. Miré y seguí caminando porque ya estaba con el horario justo para no llegar tarde. De regreso a mi hogar, luego de una jornada más de trabajo, encuentro otra vez, a aquel montoncito oscuro, pero ya incorporada en sus patas mirando a ver si alguien se interesaba por ella. Pregunté a mi vecino de quién era esa pequeñita negra azabache, con algunas manchitas rubias en sus patas y su pecho. Me contestó que no sabía cómo había llegado allí, y que amaneció ahí pero que no tenía ni idea de quien la había traído. Dijo que la vecina de enfrente y él  le estaban dando comida y agua, estaba muy temerosa y cuando nos queríamos acercar huía despavorida  emitiendo un ladridito que no asustaba ni a una mosca. 
     Quizás mi alma y mi corazón me decían que la debía cuidar porque sino quién?. Ese día y los días que siguieron no pude apartar la vista del lugar elegido por ella para sobrevivir. Sentía mucha angustia de saber si se le ocurría  bajar el cordón de la vereda, miedo de que la lastimaran los perros. Su cuerpito estaba tan maltratado por la falta de alimento que se le notaban los huesitos pegados en la piel; lo único que mostraba era un hambre excesivo.
     Algo me dice que Dios mira estas cosas que se nos presentan a diario a todos y que tiene una recompensa para quienes nos apiadamos de estos animalitos: que por cierto no son culpables de estar vivos. 
     Apenas escuchaba el ruido del mosquitero del comedor de mi casa, se asomaba tímidamente pegando la carita al portón. Sus ojitos tristes por el abandono y por la realidad desgraciada que le tocaban ver, se alegraban cuando me veían que iba a convidarle un poco del balanceado de mis mascotas. Me daba mucha pena saber que su único refugio era la rueda desinflada de aquella camioneta; por momentos sentía ganas de llorar,  me costaba aceptar el desamparo de tantos inocentes, que como ella sólo buscan cariño y comprensión de parte de los que somos seres pensantes y dueños de la "razón". 
     De a poco la mimaba y dejaba que confiara en mi. La miraban con dulzura,se reían porque decían que cuando me veía se ponía como loca de contenta. Yo la quería acariciar pero era imposible porque retrocedía y quería escapar (esto me daba la pauta de que no había recibido en su cortita vida un gramo de afecto). Comencé a conversar con mis vecinos, para ver si alguien se quería hacer cargo, fue todo en vano porque algunos ya tenían mascotas. Le pregunté a Miguel (que justamente en esa semana su perro Lobo, había muerto) me respondió que estaba esperando que el hijo le trajera uno para esos días. Otra vecina de enfrente me dijo que no, porque como le gustaba irse de vacaciones no tenía quien la cuidara, y etc., etc., etc.
     Desconozco cuáles son los motivos que llevan a las personas a proceder de esta manera, pero estoy convencida de que si pensaran por unos instantes nada más el daño que ocasionan, tal vez se arrepentirían y tratarían de enmendar su error. 
     Así pasó una semana, había que decidir algo para protegerla de los posibles peligros, entonces se me pasó por la cabeza el recuerdo de la Negrita, una mascota que había sido rescatada de la calle, y amparada en la biblioteca. Hablé para ver si me permitían refugiarla allí, tuve suerte ya que  me respondieron afirmativamente. Pero como a veces todas las cosas no pueden salir color de rosa, (y por más buena voluntad que se demostró) me di cuenta que haberla llevado fue un error, porque desde el momento que terminaba el horario de atención al público, quedaba encerrada muchas horas y esto ocasionaba algunos inconvenientes sobre todo por el tema de la higiene, ya que al día siguiente había que hacer una limpieza profunda porque a las nueve en punto se reabrían las puertas de la institución al público.

Continuará en la próxima edición

Elinor Alfonzo
















Paisaje de Buenos Aires


Paisaje de Buenos Aires 
estás en mis recuerdos
desde el día que de tierras lejanas
mas allá de los mares, siendo un bebé,
en brazos de mi madre y mi padre llegamos.
En mi alma te adentraste, de amistad
es el encuentro contigo. Yendo desde
Quilmes, mi ciudad adoptiva, en tranvía
hasta tus callecitas empedradas
y angostas de la mano de mis padres.
Te recorrimos embelesados de tus 
magníficos edificios, el obelisco
oyendo a lo lejos al cantor de tus nostalgias
Carlos Gardel, la voz de tu ciudad y de la 
calle Corrientes. Cada esquina es sabor 
a tango de tus callecitas empedradas
faroles encendidos iluminando
tus noches y a los bailarines del 2 x 4
el perfume, el aire  de clavel y
la rosa mientras cruzo el Riachuelo
hacia tu encuentro. Voy acompañada
de una ilusión, de una luna llena
sin igual recorriendo tus callecitas
tomados de las manos:
el amor yo encontré.

















       Eduardo Munsters
y el ojo rojo de Ksorten Hárri

 
Continúa de la edición anterior

Casi no escribiré noticias que no se hayan oído, pero no pienso convencerme ciegamente por los artículos de la prensa, ni las decenas de libros, ni los cientos de documentales que hacen conocido a Ksorten Hárri en el mundo. Además, yo fui testigo. Todavía no se han encontrado ningún caparazón, huesos, dientes, ni evidencias suficientes: redes gigantes, cámaras fotográficas subacuáticas y sonares, han fallado en la búsqueda. Hasta mi partida, la ilustración más sincera que se conocía era una usada para publicitar una famosa cerveza.
Yo pensaba: si Ksorten Hárri existe, es innegablemente una criatura evasiva.
 
De joven creía que las historias fantásticas de la Tierra del Fuego eran leyendas populares creadas por la imaginación aturdida de los conquistadores. Más tarde, buscadores de oro, aventureros, piratas y peritos confirmaron lo que me figuraba: era simplemente un lugar solitario y frío.
Viajé de Londres a Malvinas y de Malvinas al Cabo San Pablo, y me instalé cerca del camino que atraviesa los Andes, comunicando Ushuaia con Río Grande. Al llegar a la isla, el 17 de Enero de 1953, descubrí un paraíso de montañas con nieve eterna y árboles deformados por el viento.
Si Julio Verne hubiera conocido el lago Kami, su geografía sería parte de la república fantástica de alguna novela.
Mi cabaña es vecina del Kami, en un valle donde podía ver las montañas, el lago sereno y diversos animales mansos. Vivía en una paz continua que solamente era estropeada por ciertos ruidos escandalosos en el agua, seguidos por flujos de caballos salvajes galopando asustados entre los árboles y repentinos cielos ennegrecidos por cóndores y caranchos.
Es importante destacar que la cantidad de peces que produce el Lago Kami es suficiente para alimentar a un ser con un hambre diaria de cientos de kilos de carne.
 
                Se encuentran testimonios parecidos, pero de menor importancia, en más de trescientos lagos alrededor del mundo. Hay un patrón común en este rompecabezas: todos los sistemas de estos lagos se encontraban o se encuentran conectados con el mar. En todos los casos, los lagos son profundos y fríos. Ninguno, a diferencia del Kami, es de profundidad desconocida (incapaz de ser medida por la tecnología más avanzada). Esta teoría fomentó la idea de una criatura atávica con forma de ballena primitiva.
 
Ksorten Hárri es uno de los monstruos más avistados del mundo. Los testimonios muchas veces se contradicen, y en otros casos se complementan. Hablan de un monstruo marrón claro que nada agitando su largo cuello en las aguas azules del Kami. Los testigos afirman que es un ser con cola y cabeza de serpiente; otros profundizan y describen una pequeña boca roja, o antenas o cuernos rojos que brillan en la tapa de la cabeza de la criatura. Las teorías de los testigos asocian a Ksorten Hárri con un ser mitad serpiente mitad ballena, con una anguila gorda y descomunal, con moluscos corpulentos, con una nutria afectada por la radiación, con entidades parapsicológicas, con reptiles extintos con aletas diamantadas, con espejismos y pájaros gigantes que se zambullen.
Todas las fotos hasta ahora sólo muestran su estela en el agua.
Yo estaba convencido, en ese momento, que debía ser un mamífero marino porque un ser de sangre fría no toleraría lo helado de esas aguas. Actualmente mis convicciones cambiaron.

Continuará en la próxima edición

Federico Rodriguez

















Sentir


Si no escriben palabras  mis manos
Si nada inspira plasmar en papel pensamientos
Si esta noche no puedo crear un verso ...
que exprese un pesar, una ilusión, un deseo.

Si no transmito mis sentimientos con letras
Si no hay motivo para mostrar el alma
Si no existe el impulso de sentir en la tinta...
la sangre que irriga mi corazón.  

Si no cristalizo páginas con trazos azules 
Si lo único que quiero deletrear es tu nombre
Si esta noche solo hay estrofas para vos ...
es porque tus palabras transformaron las mías. 

Marina Aguirre

Revista Viajero Nro. 84 - Junio de 2014




Noche, día, noche


Alboroto,alegría,música a todo volumen, baile,
bebida que corre como agua de la canilla.
todo es alegría desmedida, luces intermitentes,
de diversos colores, marean,van, vienen, bailan, corren,
llega la madrugada ,amanece lentamente, van saliendo
a la vida nuevamente, atropellándose, corriendo,
algunos quedan tirados, casi inconscientes,
luego de una larga noche pasada por alcohol.

Aparecen las patotas de engreídos, comienza una gran pelea,
pareciéndose a una gran batalla campal, riña, bronca, discusión,
trompadas van y vienen, revoloteando en los cuerpos
casi inconscientes, pasados de alcohol al limite del limite.
De pronto, un grito desgarrador... rojo como el amanecer
incipiente, todos corren, se dispersan del gran alboroto,
ellos, soberbios, no se involucran, las puertas de lo que había sido
el cielo, se cierran estrepitosamente, desolación en la calle,
sólo él queda, ahí, quieto, inmóvil, único testigo mudo
de tanta crueldad, mientras una rosa roja,
se abre alrededor de su cuerpo tieso.

Altaneros, arrogantes, engreídos, desdeñosos, crueldad sin límites,
se creen superior a Dios, huellas de horror van dibujando,
en este nuevo día por comenzar, nada los detiene, es lo que ellos creen,
llegará el día que los derribaran, recibirán su castigo merecido,
purgando sus culpas, tarde o temprano.

Marta Nastaly

















Romance valenciano
        Capitulo 4


Tras un corto lapso de noviazgo, Mariela y Felipe decidieron formalizar su promesa de amarse para siempre. Pero antes, debieron asistir a un evento no menos importante: el nacimiento de John, el hijo de Margarita y Richard, la mañana del 5 de Mayo. Finalmente, la boda se realizó en el mes de Agosto, exactamente un año después de que la artesana y el bailaor se conocieran. 
Llegó una nueva Navidad. Mariela había decorado las tres casas con hermosos adornos hechos con su incansable aguja de crochet. La mesa familiar en el comedor de María era mucho más grande ahora. En el ambiente fluían las risas y la felicidad. 
A la medianoche, todos intercambiaron presentes. El más significativo de ellos fue el que Margarita le dio a su madre: una figura de cerámica, delicadamente pintada y barnizada, de toda la familia: Felipe y Mariela, vestidos con sus atuendos de danza; Jeanette, con su gatito a sus pies; la Sra. Virpple, elegante como siempre; la destinataria del regalo, distinguida por su delantal manchado de pintura que rara vez en el día se sacaba; y la creadora del obsequio, sosteniendo a John y rodeada por los brazos de Richard. 
María, emocionada, abrazó a su hija y recibió grandes aplausos. Después, puso la figura de cerámica en el centro de la repisa, junto a las fotos de su boda y de la infancia de sus hijas. Toda la felicidad, unión y sencille de su familia vivía en aquel pequeño regalo de Navidad. 
Espero que te haya gustado esta historia. Quería pedirte si, por favor, podrías decirme alrededor de que fecha estarías pasando por casa, así te abonamos la suscripción y te entrego una historia que terminé este verano, pero que es muy larga para escribirla por mail! Bso a vos y a tu familia, especialmente a la Princesa Emma. 

Vicky

















       Eduardo Munsters
y el ojo rojo de Ksorten Hárri


Mi nombre es Eduardo Munsters y soy un científico. Durante toda mi vida, por necesidad de mis investigaciones, he aprendido muchos idiomas, y sé que hay sílabas que se pronuncian con los labios, otras con el paladar y otras con el interior de la garganta. Pero las más fáciles de aprender y cuya pronunciación es imposible olvidar, son las que se escuchan en un grito y son pronunciadas llenas de horror: ¡Ksorten Hárri! 
La primera vez que escuché este nombre y su historia, fue en un bar cosmopolita del puerto de Londres, en la canción picada de ron de un alegre marinero de Nueva York:

Estoy buscando a Ksorten Hárri
Me vigila el ojo rojo del viejo Hárri
Su cuna era de hierro y hielo
Su madre era un cordero
Su padre era una ballena
Voy a poner en su cola un poco de salmuera
Cuando encuentre al viejo Ksorten Hárri

Continuará en la próxima edición

Federico Rodriguez

















se puede,
seguro no nos van a oír,
pasa una señora,
y después de varias cuadras
 para ir a.....
hayyy!
después caminar,
el cielito,
una ciudad,
recordaremos.
Domingo de madrugada reverente.

Lucía Tyburczy






Al papa Francisco


Tenemos nuevo papa,
y justo es argentino,
con humildad y bonanza
a todos conquistó.
Hasta los que no creen
lo sienten casi amigo,
pienso que es un regalo
que nos ofreció Dios.
Ojalá Dios lo guíe
para cambiar el mundo,
que no hayan tantas muertes
en la vida de hoy.
Que nos amemos todos
aún pensando distinto,
como buenos hermanos
unidos con amor.

Isabel Corrao Santos









 


Imposible dejar de mirarte,
Eres la exponente de lo perfecto.
Argumentos sobran para no dejar de mirarte,
refleja tu figura la armonía y
a tu lado andar acompasado: el deleite inmensurable
Imposible ignorar tu frondoso, negro y extenso cabello,
que trasluce y contrasta en tu blanca piel
Es tu mirada limpia, radiante y oscura como el tizón,
si sonríes no evito transformación,
visualizar tus labios me deleita y
Al expresarse, cual lejos esten, anhelo llegar
y ostentoso mostrarme oteando tu imagen,
la cual, toma posesión de mis virtudes y defectos
ansiando pertrechar con caricias,
tu piel a pertenencia y en perpetuidad.

Luis 528
















Las Malvinas


Olas y olas en el mar, los barcos pasan por el mar a las islas, que siempre fueron nuestras y serán nuestras en una guerra de muertes profundas. Soldados atacan y algunos no vuelven, la gente enloquece de tristeza, por la sangre derramada de nuestros soldaditos, sin parar los soldados valientes atacan aunque sepan que no volverán, protegiendo nuestros derechos, sin aliento quedan los soldados, palomas blancas pasan con banderas argentinas en su corazón, las familias lloran y lloran, pensando si sus hijos volverán o volverán doloridos, el dolor fluye por los cuerpos de nuestros soldados, el cielo llora por los soldados argentinos fallecidos. Las olas con sangre van y vienen, sin mirar a donde van los soldados argentinos, con corazón valiente van y bien atacando, tanques, barcos y muchas personas en riesgo y hoy le agradecemos a esos protectores de las islas Malvinas ,
Que fueron y son nuestros soldaditos, hoy ya son hombres orgullosos de ser argentinos.

Facundo Lucero
2 de Abril de 2013
                                                                                             
                                                                                                 















Algodón Sobre El Puente


Las mañanas de Mayo, son siempre frescas, con una brisa agradable, el sol que por momentos aparece y desaparece, no nos deja sentir el calor al que nos tenía acostumbrados el verano.
Dos meses de otoño transcurridos, nos invitan a ingresar  en la estación gris, en la que por momentos es como si refrescara también en nuestra alma.
La ventanilla del auto baja, deja ver lo bueno y lo malo de nuestra ciudad, calles, veredas, esquinas muy prolijas algunas y otras abandonadas vaya a saber por qué motivo, animales abandonados y hambrientos. Basura desparramada en los alrededores de la avenida. Arboledas, a las cuales el otoño comienza a abrazar y deshoja a paso agigantado, innumerable cantidad de hojas amarillentas, adornan los jardines como si fueran recortes de papel madera. Lo que más me entristece del otoño es la ausencia del trinar de los pájaros. Ellos tienen la amabilidad de despertarnos muy temprano, todos los amaneceres como si fueran despertadores naturales.  Fue en ese preciso instante, que Quimet, ve al subir el puente un bulto blanco, envuelto con una bufanda;  eso fue lo que observó en un primer momento. Luego giró la cabeza hacia la derecha y miró con mayor detenimiento y vio parte de un caniche toy muy pequeñito, con la pata hacia arriba, ya sin vida. Absorto pensó y repensó qué le pudo haber ocurrido?, un animal tan bien cuidado hasta su pull-over impecable (como recién comprado).
A lo largo del viaje imaginó varias situaciones entre ellas, que tal vez iba con algunos niños y se cayó del auto en un descuido y los dueños se vieron imposibilitados de frenar para rescatarlo, porque estaban en la parte más elevada del puente, o quizás llevaban al caniche muy mal y murió en el camino y no queriendo sepultarlo lo dejaron que permaneciera a cielo abierto, o bien que se les cayó a la familia y no se dieron cuenta, y una vez que regresaron buscaron desesperadamente debajo del puente y no lo hallaron.
Cual haya sido el motivo, aquel algodón sobre el puente hizo que todas las miradas ese día le prestaran atención al puente, que ese día fue escenario de una pérdida que a más de un niño o adulto hizo llorar.

Elinor Alfonzo






Tu amor es la invención…


Tu amor es la invención
de mi cabeza corta en madurez
un amor idílico, hecho de canción
semilla y poca sensatez

Te ame, tal vez por haber sido
el único hombre que me quiso
tus ojos fueron el hechizo
y tu solo me querías.

Si pudiera remover el tiempo
y no tener que pedir perdón
si pudiera remover las hojas
y no sentir tanto dolor

Ojalá no haya quedado dañada
tu bien amada
y que te acuerdes de mí
con tu sonrisa mas humana.

Adriana Ferreyra

Revista Viajero N° 83 - Mayo 2014

 

A puro bicho


Cualquier músico o escritor lo sabe: es mucho más difícil componer o escribir para chicos que para adultos. En primer lugar, porque el juicio de los más pequeños resulta siempre implacable. Y luego, porque cuando se lo hace para esos locos bajitos -como dice Serrat-, se corre el riesgo de subestimarlos. Hay cientos de espectáculos infantiles que servirían para corroborarlo.

“A puro bicho”, el CD de Francisco Suárez que acaba de aparecer con once temas inéditos, es acaso la mejor prueba del esfuerzo que demanda la creación para niños cuando se los trata con el respeto que merecen. Once temas que representan un viaje por casi todos los géneros musicales de nuestro país, porque va del chamamé a la cueca, de la chacarera al candombe, del tango al malambo, y todo sin olvidar el lonkomeo, aquella “rogativa” de origen tehuelche adaptada luego por los mapuches.

Siete de esos temas le pertenecen, solo o en colaboración, al propio Francisco Suárez, que como intérprete desparrama gracia y buen gusto a lo largo de toda la producción. Apoyado siempre, además, en una excelente propuesta musical, llamativamente ajustada y pródiga en arreglos felices.

A gusto de este redactor (juicio que no necesariamente tiene por qué ser compartido por los más chicos), aún dentro de lo parejo de la producción se destacan tres canciones: “Malambo del lobizón” (pletórica de buen humor), “Chamamé de la pulga” (acaso el primer tema musical que alguien le haya dedicado a Lionel Messi) y el muy bello, bellísimo “Corre ñandú” (lonkomeo que lleva las firmas de Leo Bernstein y Julio Lacarra).

Consejo: un CD ideal para compartir con hijos, nietos o sobrinos, porque no tengo ninguna duda que “A puro bicho” tiene también la rara virtud de devolvernos por un rato a los adultos a aquellas horas de la infancia. No se lo pierdan.

MAM










Sublime


Milagrosa es tu boca 
que recorre me figura 
sembrando escalofríos.
Se apodera de suspiros 
posee mi piel 
entibiando cada poro 
despertando los sentidos 
en lugares recónditos.
Iluminadas, sabia 
graduada de susurros 
poseedora del mapa 
con los puntos cardinales 
y los hitos secretos 
en mi cuerpo... Tuyo! 

Marina Aguirre 
anira90@hotmail.com



















Feíto, hermoso


Quiero contarles  que ya hace más de un año,  que no está en el barrio porque su salud no soportó el crudo invierno pasado. Un día apareció en la calle, cerca de la Avenida, haciendo amistad con todos los vecinos. Quienes lo veían se impresionaban, primero por su aspecto  sucio y descuidado, segundo por su mirada  llena de ternura. Pancho, tal como lo habían bautizado en la cuadra, era  un mestizo, vaya uno a saber de la unión de qué razas, era grande, corpulento y peludo, las patas estaban castigadas por alguna enfermedad reumática por lo que estaban medias torcidas y gastadas de soportar tantos años; sus orejas largas  ubicadas raramente en la cabeza porque dejaban ver un espacio considerable entre una y otra. El paso del tiempo había castigado su cuerpo sin piedad, la falta de baño en su pelaje, descuidado, duro,  era el espacio perfecto para que habitaran pulgas y garrapatas; esto traía como consecuencia que el pobrecito Pancho, padeciera de algunas peladuras importantes y llegara a contraer la alergia a la saliva de la pulga.
 Cada vez que salíamos a hacer las compras nos acompañaba a todos, señoras, señores, niños, adolescentes, ancianos, él era el ángel guardián de la vereda, si algo le molestaba ladraba, como diciendo "esta cuadra es mi responsabilidad y debo velar por el cuidado de mis amigos". Contento iba al lado de quienes salían a la avenida y volvía  enseguida si veía que se alejaban muchas cuadras. Las noches y los días, él siempre estaba, las maestras que más lo protegían y le daban comida y agua en su tachito que jamás faltaba en la vereda, además  le tiraban alguna manta para que pudiera pasar la noche. 
Por lo que pude averiguar sus posibles dueños vivían a dos cuadras del lugar que él había escogido para permanecer. Una vez pasé por ahí y ví que en la vereda le habían construido una casita de cemento (desconozco si era solo  para él o para cualquier perrito que vagabundeaba); lo vi al costado de la casa profundamente dormido al sol Algunos querían adoptarlo pero él  fiel a su cometido, sólo le importaba caminar y trotar en la vereda que había adoptado como propia. .
Todos los días nuestro amiguito Pancho, fiel y compañero incondicional permanecía mirando a los que pasábamos, fijaba sus ojos en  nuestras bolsas de las compras, como diciendo "me convidás un poquito?". Era imposible mirar para otro lado,  si no lo premiábamos con un pan, o lo invitábamos con cualquier otro alimento que contenía la bolsa. 
Nunca hubiese querido ver, lo que aquella mañana. Lloré, sin poder contenerme porque ví a Panchito, tirado en la vereda con el lomo hecho pedazos de los latigazos que le habían dado con un alambre, o algún otro objeto cortante (decían que era como un machete) me enteré que había pasado un Pitbull, con su dueño y se habían peleado con Pancho, y este señor en la desesperación no tuvo mejor idea que darle una feroz paliza a nuestro cuidador causándole una cantidad de heridas importantes, heridas que cruzaban de lado a lado el lomo del pobre Pancho; nadie podía creer lo desalmado que había sido este hombre. La señora del kiosko de enfrente, no lo pensó dos veces y encerró a su perra en el fondo y lo llevo a Pancho algunos días hasta que se repusiera. Ella había escuchado el momento más cruel que le tocó vivir a nuestro Feíto, Hermoso, e incluso trató de parar con el castigo que le estaba dando; pero no pudo hacer nada porque el señor estaba enceguecido por la ira. Los días siguientes fueron muy duros para Pancho, lastimado y con riesgo de contraer una gran infección; pero el amor de los que lo amaban hizo que enseguida se lo llevara al veterinario. De a poco se recuperó y volvió a ser como antes, amigo  y compañero de todos. 
El tiempo transcurrió y los años que tenía vividos, hicieron que comenzara con los achaques  de la vejez.. Se quedó acurrucado, sin poder incorporarse en sus patas gastadas de tanto correr de un lado a otro,  en el lugar elegido para hacer su guardia todos los días, con una campera  que lo cubría esperando el momento de partir para nunca más volver.

Rosa Leonor Ferreira
















Hubo unidad
y sí, había mucho viento
cantamos emociones
Aquí está el puñal!
trozado de papeles
me gustaría tanto
entonces,
una cadena formemos
todo reunido está
dan flores en la región.

















Catálogo de fe


Creo en los sentimientos, en la nostalgia,
en los héroes anónimos / Creo en la luz
del sol y en las mareas, en la huella de
tus pasos perdidos en la arena / Creo en
el perdón y las utopías, en el sacrifico
de muchos usufructuados por pocos, en
la autentica alegría de los novios, en sus
danzas prepnuciales, y en la mirada que
expresan con un fondo de esperanza /
Creo en el pensamiento, en la sapiencia
de mi canario dormido sobre un tomo del quijote /
Creo en tristezas y melancolías, también
en la memoria, y en casualidades,
como hallar el amor de mi vida al cruzar
una calle / Creo en los niños y su candor
de palotes, en las lecciones de la historia,
en las metáforas, en los símbolos de la poesía /
Creo en las palabras y en la música,
en la inteligencia afectiva, emocional /
Creo en la lluvia golpeando mi ventana
y en la abnegación de aquellos,
que vacías llevan las manos /
Creo en la mentira piadosa y en la
cordura de los locos en el poder
transformador, de todo arte /

Creo en cuestión, que aun somos
humanos.

Marta Garcia
                                                                                              
                                                                                                  














Romance Valenciano
        Capítulo 3


Dos meses después, Mariela volvió a Valencia a llevarle una hermosa manta tejida con sus propias manos a su tía como regalo de cumpleaños. Un día, recorriendo las calles por las que jugaba con Margarita en su infancia, localizó a un grupo de bailaores acompañados de un guitarrista y un percusionista, que presentaba todos los días su pequeño espectáculo en la plaza para ayudar a los niños del barrio. En un momento donde las muchachas del grupo interpretaban una Zambra, la mirada de Mariela chocó con la de uno de los bailaores, que estaba sentado en una silla de estilo flamenco junto al guitarrista. Al terminar la danza de sus compañeras, él se le acercó y le preguntó: "¡Oye, guapa! ¿Me concedes el siguiente Fandanguillo?"
Con sus raíces españolas intactas, la joven aceptó la invitación y bailaron juntos. Fue tan perfecto como si lo hubieran ensayado, pues Mariela tenía un gran talento para el baile, pero nunca se había atrevido a demostrarlo. Durante toda la coreografía, los dos se miraron atentamente a los ojos.
Mariela fue a presenciar el espectáculo los siguientes dos días. Al terminar la función del último de ellos, el apuesto bailaor la vió, fue hacia ella y le dijo: "Oye, no he podido olvidar ese baile que compartimos". "Tampoco yo", respondió Mariela. "Por eso vine aquí todos los días".
"Aún no sé cómo te llamas".
"Mariela. ¿Y tú?"
"Felipe Castero, bailaor de alma". Los ojos marrones del joven brillaron. él y la artesana pasaron un largo rato charlando, y descubrieron que tenían muchas cosas en común, destacando el amor por su tierra, sus costumbres y en particular su música y sus fiestas. Al enterarse de que Felipe y su grupo querían visitar distintos lugares para darse a conocer, ella le ofreció pasar alguna vez por Cambridge, pues allí se valoraba mucho la cultura (y además, podrían verse de nuevo). Felipe le dijo que harían todo lo posible por ir, y de despidió de Mariela besándole la mano.
Cuando volvió a Inglaterra, Mariela se enteró de que la familia se agrandaría: le nacería un sobrino. Entonces, prometió a Margarita u equipo tejido completo: manta de invierno, ina de verano, saquito y chaleco. Tiempo más tarde, cuando iba a la casa de su hermana, la muchacha vio una cartelera escrita en inglés y español que decía:
                                              "FESTIVAL DE DANZAS ESPAÑOLAS.
      Músicos en vivo. Cuerpo de baile encabezado por Felipe Castero.                             Sábado 15 de Febrero, 8 PM, American Theatre"

"¡Es él!, exclamó, y luego se tapó la boca al darse cuenta que estaba en la vía pública. Corrió a destino, contó lo sucedido en su viaje a España el pasado año, y Margarita y Richard aceptaron ir con ella al teatro. Al volver a casa, narró la historia completa a su madre y ella también quiso acompañarla. En la tan ansiada noche, los cuatro se dirigieron al teatro vestidos muy elegantes. El American Theatre era un auditorio de forma semicircular, pequeño pero con un escenario grande. En la muestra hubo de todo: Jotas, Alegrís, Tangos, Zapateados, Boleros, composiciones icónicas como "La Vida Breve" y la "Danza del Fuego", Pasodobles y la infaltable Rapsodia Valenciana. Para el final por Sevillanas, el guitarrista tomó el micrófono e invitó a los espectadores que quisieran a subir al escenario y ser parte del cuadro. Al principio, nadie se ofrecía; hasta que Mariela, siempre valiente, se puso de pie y caminó con paso decidido al escenario. Detrás de ella, cuatro personas más fueron conducidas por dos muchachas a las bambalinas para cambiarse de ropa y lucir como verdaderos bailaores flamencos. A Mariela le pusieron un traje blanco a lunares verdes y na flor blanca en el cabello. Cuando los músicos comenzaron a tocar, los invitados salieron a escena. Felipe se acercó a la hija de María y la condujo de la mano hacia el centro del espacio, mientras le decía: "Estás guapísima, más de lo que ya eres por gracia de Dios".
Como aquella tarde en la plaza de su Valencia natal, los dos no dejaron de mirarse a los ojos mientras bailaban y sonreírse. Ya nadie podía negar que entre ellos había Amor.

















Tu amor es la invención


Tu amor es la invención
de mi cabeza corta en madurez
un amor idílico, hecho de canción
semilla y poca sensatez.

Te amé, tal vez por haber sido
el único hombre que me quiso
tus ojos fueron el hechizo
y tu solo me querías.

Si pudiera remover el tiempo
y no tener que pedir perdón
si pudiera remover las hojas
y no sentir tanto dolor

Ojalá no haya quedado dañada
tu bien amada
y que te acuerdes de mí
con tu sonrisa más humana.


















Revista Viajero Nro. 82 - Abril de 2014




yo me lo llevo, 
inhumano!
arriba papel 
y el mismo rincón.
Se ve que si quería.
Es su objetivo.
en la fiesta, la plaza
otro barrilete
que necesitará 
razón.

Lucia Tyburczy









Romance Valenciano
          Capítulo 2


Se acercaba la Navidad, y bajo la excusa de que eran para unos clientes, Margarita y Mariela aprovechaban su tiempo libre en el taller para hacer el obsequio que cada una le daría a María: la mayor, dos angelitos de porcelana pintados; y la menor, un chal triangular de color escarlata, tejido con el "punto de abanicos", el favorito de su mamá. Mientras tanto, charlaban de la realidad cotidiana de Inglaterra y recordaban su tierra natal. 
Llegó por fin la medianoche, el anuncio del 25 de Diciembre, y las muchachas le entregaron a su madre los regalos con una tarjeta que decía:

"Por tantos años de felicidad, Feliz Navidad. 
                                                                             Margarita-Mariela".

María, por su parte, le obsequió a Margarita un cuaderno nuevo con una tierna damita pintada en la tapa, y a Mariela tres agujas de crochet de reluciente metal.
A la mañana, tocaron a la puerta. Eran Jeanette y Richard Virpple, que traían un reloj de pared para la dueña de casa, un vestido color cobre para Mariela y una gargantillla dorada para Margarita. María, entonces, los invitó a quedarse a almorzar. Durante la comida, Richard no apartó sus ojos color esmeralda de la mayor de las hermanas. Cuando las miradas de ambos se encontraban, sonreían tímidamente y las mejillas se ella se tornaban rojizas. . . 
Tiempo después, Margarita y Richard comenzaron a salir juntos a caminar por los bellos jardines de Cambridge. Una soleada tarde de Abril, durante uno de sus paseos, el muchacho se arrodilló y dijo: "Margarita, que posees delicadeza y belleza infinitas, quiero pedirte que contestes un a pregunta que, desde que te conocí, deseo formular". Sacó de su bolsillo un anillo de plata con una pequeña piedra engarzada, y continuó: "Bella Margarita: ¿serías mi esposa?"
Al principio, la joven no supo cómo articular palabra, pero luego respondió: "Sí, acepto de todo corazón". Él se puso de pie, le colocó suavemente el anillo y la abrazó.
Al volver a sus hogares y proclamar la noticia, la alegría de sus familiares fue incontenible. De inmediato, se pusieron en marcha los preparativos para la boda: Margarita y María realizaron de forma conjunta los souvenirs (corazones de raso bordeados con puntilla sobre los cuales se apoyaban dos alianzas de cotillón y unas delicadísimas flores); Mariela tejió pimpollos y flores para decorar el salón y el cabello de su hermana; Jeanette diseñó y confeccionó el vestido; Martha y su marido llegaron llegaron desde Oxford para presenciar el gran momento.
Richard y Margarita se casaron en el mes de Junio, afortunadamente, sin lluvias. Ella relucía en su vestido blanco adornado con cintas celestes. En un lado de su cabeza, había tres pequeñas flores enfiladas, y dos pimpollos de rosa tejidos por su hermana menor se posaban al final de su trenza. Richard vestía de azul, y las damas de honor, Mariela y Jeanette, de celeste. En la fiesta, celebrada en casa de la Sra. Virpple, hubo comida, baile y risas en abundancia. No era lugar para caras tristes.

Vicky










Luna caprichosa


Mi playa con torrentes cubres de ansiada violencia y
arrastras las marcas que habían dejado 
Mis cansinos pasos  en su superficie.

Arrogante luna que luego inviertes desnudándola,
 calentando arenas, 
cual ardiente febo poso sobre ella

Misteriosa luna produce en tus cuartos, 
germinar semillas, extender sus tallos, 
madurar sus frutos, su verde, 
glorifica y con donaire paseas victoriosa.

Asombrosa luna de frondosas sombras, 
candentes arenas, majestuosa luz, 
que alumbra insinuante la imagen deseada.

Tus brillos destellan en ella fijando en mis ojos, 
besar sus cabellos cual grata y amada presencia 
luna caprichosa, insistes, dar vida incipiente, a toda la vida.

Luis 528








El sol


Me iluminaste de repente
con tu luz emancipadora.
Te vi de frente, como
suelo no hacerlo.
Sé que me observaste
y te causaba gracia
yo era la única persona 
que te miraba y sentía miedo.
El mismo temor que siente
el débil del gigante
el niño del juez
el súbdito del rey.
Tus rayos me tocaban
y jugaban con mis pupilas
me abrazabas
y me quemabas.
Sol radiante fuerte y poderoso
sos tan idéntico a mi amor
y yo soy la Tierra
en su circuito infinito.

Adriana Ferreyra









¿Que está pasando?


La obra social de los estatales de la provincia de Bs. As. está MAL, ya hace tiempo. Incluye a seguridad (policías), Docentes y Salud (estos últimos, menos seguridad y limpieza, porque pertenecen a empresas privadas). Todos los meses les descuentan del recibo de sueldo un porcentaje para la obra social, si les aumentan el básico, la obra social aumenta. Están obligados a pertenecer a la obra social, no pueden renunciar porque son Estatales. ¿Vieron que salió una Ley, que establece que un afiliado puede abonar un poco más de dinero, elegir y pasar a otra obra social?. Los que trabajan en comercio lo pueden hacer. Esta obra social NO, porque pertenecen al Estado y, disculpen que sea repetitiva, lo único que pueden hacer es pagar a otra obra social paralelamente. Y ¿Quién puede?. Les ataron las manos, ya se están despertando.
La obra social tiene cinco planes: conozco tres. Uno porque lo leí en la cartelera “El Plan Mami”, hay dos más que conozco bien. Uno es el “Plan Meppes”, da al afiliado medicación cara y gratuita y el otro el “Plan Regional”, más caro todavía porque el afiliado abona un porcentaje, según el costo que abona la obra social. Por ejemplo, el afiliado abona $170 ( el 61%). ¿Carito, no?
En enero de este año pararon los laboratorios, porque el gobierno no les abonaba por el Plan Meppes, que es gratuito, por dos meses los afiliados estuvieron sin medicación, hasta que a fines de Febrero el gobierno pagó. Ahora en Mayo pararon los médicos de la obra social, que tienen que autorizar los planes, todos los planes, para que lleguen a las delegaciones y a los afiliados. Faltaron al Juramento Hipocrático que lo estableció El Padre de la Medicina Hipócrates, el juramento en resumen dice: "Harán el bien a todo ser humano", y no lo cumplieron. Los médicos antes de parar, podrían renunciar. No lo hacen porque tienen antiguedad en esta obra social, no tienen un trabajo sino varios. Por el paro perjudicaron a los afilados que por el Plan Meppes toman medicación oncológica, usan insulina y otros medicamentos.  ¿Qué hace un Diabetico si no le entregan la insulina y no la puede comprar? MUERE, VARIOS MUEREN. ¿LES IMPORTA?. NO, sino, no pararían y al Gobernador tampoco. ¿Soy dura? es la cruda realidad.
Hoy leyendo el diario, ví en la tapa al Gobernador Daniel Scioli, porque ayer salió a dar explicaciones en raid televisión y la radial, en campaña 2013, por los dichos de la presidenta el 20 de junio: Decía el diario, leí varias frases del gobernador y las copié para esta historia y dijo así "Soy constante en todas las cosas, soy consecuente no obsecuente"; "Lo que me importa es que la gente no pague las consecuencias de las decisiones que tomó" (en alusión al gobierno, a la presidenta); "Con la lancha iba a 250km/h, siempre a presión, que tiene presiones" Ironizó, dice el diario. ¿Qué político con altas responsabilidades viene estando hace 10 años en el mismo lugar?; dijo “Voy a hacer todo para que la presidenta termine lo mejor posible"
Personalmente no milito. Si estuvo 10 años en la gobernación, fue porque usted, en sus comienzos ¿A quién se acercó? a, Nestor Kischner y a su esposa y él y ella lo apoyaron. Estaba en la lista para gobernador con ellos para la presidencia.  ¿Perdió la memoria?. Los favores en política se pagan ,y por supuesto, que tiene que ayudar a la presidenta. El deporte da dinero, fama, éxito; la política también da dinero, pero lo más importante es que da PODER,_ ¿USTED SE MAREO CON EL PODER ?
Voy a ponerme en el lugar de Tomás, hasta que no lo vea, no voy a creer los dichos de la presidenta y ella es "Dueña de sus silencios y esclava de sus palabras ".
Sr. Gobernador: ¿Qué pasa con el dinero de La OBRA SOCIAL IOMA ?. Somos miles y miles de afiliados. Demasiado dinero: ¿A dónde va?; ¿Tiene respuestas?. Los estatales no solo tenemos obligaciones, sino derechos. DERECHO A UNA SALUD DIGNA!!!!!!!!!
Me quedo con su última frase.
"YO EN LAS MALAS PONGO EL HOMBRO, EN LAS MALAS ES CUANDO SE CONOCE LO MEJOR DE MÍ "
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡QUEREMOS CONOCERLO, PORQUE LA OBRA SOCIAL IOMA ESTÁ EN LAS MALAS, Y USTED SR. GOBERNADOR, NO ESTÁ DANDO LO MEJOR DE SÍ MISMO.!!!!!!!!!!!!!!

Ine 25/06/2013
                                                                                              
                                                                                                  









El martirio de amarte


Vos entraste en mi alma sin permiso, jugás con mi corazón sin tener
en cuenta mis sentimientos.
Hacés con mi amor lo que te de en ganas
sin considerar cuanto me lastimás.
Aunque tus caprichos implantan
en mi pecho un terrible dolor;
Aunque tus mentiras me hieren,
una y otra vez sin parar;
Aunque tus engaños me hacen brotar
amargas lágrimas de mis ojos,
que son únicamente tuyos.
No se si soy estúpida, boba enamorada,
pero debo admitir la verdad:
que a pesar de las penas que me provocas,
a pesar de todo el pasar triste que me generas, aun te amo, y ha de ser así siempre, 
aunque me mates de dolor por mil años.

Soledad Caraballo









Instantes


Instantes, solo instantes
de los recuerdos encapsulados
en el vientre del universo.
Años luz de aquel segundo,
brotan de mi  piel lágrimas  
contenidas allá lejos. 
En este presente sin sentido
corro de prisa como agua 
de manantial en libertad, 
cristalina de río caudaloso.
Sostengo en mis manos
los restos del pasado,
como cristales rotos caen
de entre mis dedos,
se dispersan por el viento,
como torrente tumultuoso.
En instantes, solo en instantes,
la nada.

Marta Maria Nastaly - 2013

Revista Viajero Nro. 81 - Marzo de 2014



"Romance Valenciano"

Capítulo 1

María era una mujer, originaria de la comunidad española de Valencia, cuyo esposo había fallecido. Compartía su taller de artesanías con sus dos hijas: Margarita y Mariela. Allí,  cada una realizaba una actividad diferente: María pintaba, Margarita hacia souvenirs y Mariela tejía a crochet. Aunque no eran ricas, conformaban una familia feliz y siempre unida.
Tiempo después, se mudaron a Cambridge, Inglaterra, en busca de un nuevo horizonte, y montaron un nuevo taller.
Una mañana, Margarita estaba sola confeccionando unos souvenirs de boda, que consistían en una canastita muy pequeña decorada con cintas de raso y con una delicadas flores blancas en su interior, cuando llegó una mujer de apellido Virpple y pidió hablar con su hermana. Cuando Mariela se presento, la Sra. Virpple le encargo que le tejiera un pullover. La muchacha acepto con todo gusto y enseguida corrió a comprar el hilado que necesitaba: lana con acrílico simple color azul. Esa misma tarde, comenzó el trabajo que, en una semana, estuvo listo. Metió cuidadosamente el pullover en una caja blanca, coloco en la tapa un moño azul y fue a la casa de la Sra. Virpple esperando, como toda artesana, una aceptación por  su trabajo.
Al entrar en la gran mansión donde vivía la familia Virpple, Mariela encontró repisas llenas de estatuillas de porcelana, pinturas famosas y, en los sillones, almohadones bordados con motivos orientales. Fue recibida por su clienta, quien luego, le presentó a dos de sus hijos: Jeanette y Richard. La mayor, Martha, no estaba con ellos porque vivía en Oxford con su esposo. 
Richard era un joven apuesto,pero con Mariela siempre se vieron como amigos. Como ambos trabajaban, solían escribirse y recomendarse libros y música mutuamente. 

Continuará en la próxima edición

















Montado en dragón


Espectro de deidad
eras la maldad envuelta en belleza
tu rebeldía mengua
con tus pasos por la vida.

Amargas noches en vela
en todo momento me iluminaban
las almendras de tus ojos
astros azules que tenía conmigo.

Tu escape fue la conclusión
del ciclo conocido
la finalización de un juego macabro,
aceptado y lastimosamente jugado
que me condujo a mi forma
y a mi sombra.

Te vi cuando el sol se iba
montado en dragón
transitar por los caminos
y arrastrar mi corazón.

Adriana Ferreyra
adriana_agua4@hotmail.com









El camino de arena


Al costado del camino de arena
las colas de zorro se mueven al viento
dicen que esconden serpientes
no me acerco,

observo
el viento y siento las matas suaves que se mecen
y se recortan contra el cielo limpio del verano.
Nada más.

Viviana Solaroli
cafediro@gmail.com









Liberación


Sí, tenía sus años, pero él nunca lo admitiría, el coronel odia la palabra anciano y negaba rotundamente que él lo fuera. A través de los años se había vuelto distante, seco en el trato con los demás. Generalmente se la pasaba mirando por la ventana en su sillón preferido, mirando a la calle, tal vez esperando a alguien, o simplemente recordando tiempos mejores. Cuando le hablaban respondía con algún gruñido, cuando lo hacía; otras veces, daba vuelta su cabeza hacia la voz que lo había sacado de su ensimismamiento y cuando veía que no era nada de vital importancia, lentamente la volvía a girar para retomar su vista a través de los vidrios.
El coronel ya no se movía mucho, se había vuelto taciturno, silencioso, una sombra de lo que era en sus tiempos de juventud. Era raro que saliera a pasear, ya había perdido todo interés en el afuera, ya conocía todo lo que allá afuera acontecía. Y no tenía interés, a pesar de querer demostrarle que las cosas podrían haber cambiado. Sí, veía a través de su ventana gente con otras modas, otros peinados, nuevos coches que nunca antes había visto, jóvenes que llevaban aparatos en las manos y que hablaban a través de ellos, pero al coronel nada de eso le interesaba.
Así pasaban sus días, todos exactamente iguales, se levantaba al alba, hacía sus necesidades, y se postraba en su sillón frente a la ventana, en silencio, pensando.
Salvo los viernes.
Los viernes eran días especiales, él no necesitaba que nadie se lo diga, sabía en su fuero interno que ese era el día, el día especial, ya que la vería a ella. Ella era su todo, no importaba las mil diferencias que tenían, sabía muy dentro de él que había un lazo más fuerte que los unía, los viernes venía a verlo Gra-gra. 
Desde temprano se ponía impasible, nervioso, no podía estar sentado tranquilo, se sentaba dos minutos en su sillón y se paraba daba una vuelta por el living y miraba por la ventana, pero no sin ver como hacía siempre, sino tratando de verla llegar a ella. Miraba el reloj, los minutos se hacían eternos, la espera era una dulce agonía ya que sabía, lo sabía muy bien, que toda espera valía la pena. Gra- gra valía mil esperas.
No siempre fue así, las primeras veces fue caótico, él no la conocía, ella no lo conocía a él no sabía su historia, casi podría decirte que si no se odiaban mutuamente, mantenían una diplomática distancia. Ella no sabía nada, para ella era uno más, él no soportaba los cambios de rutina, y ella en el principio fue un cambio enorme, pero con el tiempo, y con mucha paciencia en sus cuidados, supieron como llevarse y ahora solamente lo veía a él los viernes y solamente él podía llamarla Gra-gra. 
Ella siempre que llegaba iba directo a él, lo saludaba, le preguntaba como había estado durante la semana y le comenzaba a hablar de la suya, él la escuchaba arrebolado. El sonido de su voz era hipnótico, ella hablaba y le contaba cosas de afuera, las únicas veces que él llegaba a tener interés en lo que pasaba más allá de su ventana es cuando la veía a ella y le contaba.
Gra-gra lo ayudaba con sus baños, le recortaba las uñas, lo peinaba, y si era necesario le recortaba el pelo, A él le gustaba que su corte de pelo esté siempre prolijo, ni un solo pelo fuera de su lugar, tal vez por eso se comenzaron a llevar tan bien, vio en ella la profesionalidad que a él tanto le gustaba y que muy pocas veces encontraba, la amistad vino con el tiempo, aunque tal vez él si esté un poquito enamorado de ella, pero nunca lo admitiría.
Ese viernes estaba más inquieto que de costumbre, el resto de la familia prefirió dejarlo a su aire, porque cuando se ponía así era insoportable, algunos viernes ni desayunaba por estar esperándola en la ventana. 
Estaba retrasada, sin mirar el reloj él lo sabía, sus viejos huesos lo sabían, no quitaba la mirada del camino, preocupado pensando que le podría haber pasado algo, esa bicicleta del demonio como él le decía, un día le pasaría algo en ese vehículo. El trababa de decirle que eso no era seguro pero ella no lo entendía, imaginaba accidentes desastrosos, ella entre hierros retorcidos. Claro que cuando la veía llegar, su suspiro de alivio era enorme y se reprendía por ser un viejo tonto y fatalista. 
Perdido en sus pensamientos, escuchó el ruido a gravilla, ¡ella había llegado! ¡POR FIN!.
Con el corazón en la mano y agradeciendo que sus pensamientos fatalistas eran sólo exageraciones de él, fue a abrirle la puerta
- Buen día coronel, ¿como anda usted hoy?, perdón por el retraso, el tránsito está terrible esta mañana- le dijo mientras pasaba y dejaba el maletín en el piso para saludarlo.
El coronel, contento por verla de nuevo, movió la cola feliz.

Lola Ghiglione
https://www.facebook.com/lola.ghiglione









Es peor así


Extraño cosas que no recuerda.
Lo más complejo es extrañar lo que sé que no era.
Aquello que lo hacía especial, pero solo para mí.
Qué  sentido tuvo desenmascararlo,
es peor así.
Si al reír recordando momentos que creí auténticos…
siento que no eran únicos.
Si al traer a mi sus miradas, palabras, risas, juegos…
tengo que cuestionarme las cosquillas que aún me causan en el estómago.
Pensar en sus besos, caricias, abrazos…
sentirlos aún y enojarme con mi alma por hacerlo.
Qué sentido tuvo realmente saber quién era…
si no puedo disfrutar de su recuerdo.

Marina P.  Aguirre
anira90@hotmail.com









El Capo


Guille es un compañero de trabajo. Ingresó con dieciocho añitos, como administrativo. Ya era Operador de PC y estaba estudiando Programador. Su trabajo le apasiona y ama lo que hace. Cuando las computadoras ingresaron a los hospitales, varios médicos lo consultaban y le solicitaban que los guie para progresar en sus conocimientos, uno de ellos, un día fue a su hogar y vió a una mujer bonita y le preguntó, ¿Es tu hermana? y Guille con una sonrisa en sus labios, contestó  “No, es mi madre”. 
Años más tarde ella ingresó a trabajar al hospital y es amorosa, a la vez conozco a su padre, con el cual he trabajado. Los he visto salir a caminar de la mano y parecen dos novios adolescentes, se nota el amor que se tienen.
Guille en estos años de trabajo, ha seguido estudiando y capacitándose. Ha trabajado en diferentes servicios, siempre tratando de resolver los problemas que surgían en los monitores u otras tareas; jamás lo oí quejarse, siempre con una sonrisa saludando a todos sus compañeros con un beso o con la mano. Además, nunca oí una palabra grosera salir de él, siempre hacia adelante, repito, resolviendo problemas, no provocándolos. 
Guille realizó un Pos Grado de Especialista en Criptografía y en Seguridad Teleinformática.
Guille no cambió, sigue siendo el mismo desde el primer día que ingresó al hospital y mantiene un bajo perfil. Es muy amable y respetuoso. ¿Quién lo quiere a Guille?. Todos lo queremos. Ya el hospital cumple dieciocho años, la edad en la cual él ingresó. Era un adolescente, hoy ya es un hombre. Guille es digno de admiración. Guille es un capo en todo sentido. Guille es nuestro capo, ¿ De donde?. Del Hospital Zonal Gral de Agudos. Dra Cecilia Grierson. Guernica.
Guille es un diamante que se ha pulido todos estos años, para el bien y hoy brilla con gran intensidad.
Mil Gracias, Guille, Mil Gracias. Te Quiero y te admiro con todo mi Ser.

Ine 05/01/2014
sanmateo11.28@hotmail.com









Liberación


Vamo a jaser zumbi mesiu, vamo a jazerlo.  Jasemo zumbi, un ejército y con eso acabamo con lo español. 1 La voz temblorosa del negro Jaques retumbaba en la manigua, chillona como un querequete. 2 El humo de las ruinas del asentamiento mambí teñía el cielo. Vamo a jaser zumbi pa que sepan que cosa e haitiano.  Los  cadáveres de las mujeres y los niños los recogían los sobrevivientes para darles cristiana sepultura. Las horas se detenían en el vaivén de la colecta. Ello no va a jode ma, con su mismo difunto lo matamo y ya. Joden la vida y joden inocente. Yo ta pedí permiso a Varon Samedi, 3 si autoriza yo mismo va buscarlo to´ Monsiu. Solo ta que diga que si uste, que e quien manda. El teniente Crombet tenía la mirada perdida en las lomas, sufría el color verde de la vegetación salpicada de sangre. Las balas se habían acabado, quedaban aproximadamente 20 hombres en total y la pequeña escuadra de haitianos artilleros. Esta vez nos habían superado en número y usando la sorpresa, la maldita sorpresa que no dio tiempo a coordinar la defensa. En el pecho del teniente, la ira y el odio se sembraban con tantas raíces y gritaban como en aquellos cuentos de viejos, lo hacia la mandrágora recién cortada. Mire Jaques para mi esas cosas no existen, pero a veces las circunstancias desesperadas ameritan medidas desesperadas, si usted asegura que esos zumbi 4 suyos acaban con los españoles creo que no hay nada porque esperar. Los chillidos de una chicharra anunciaban una posible tormenta. La carcajada del viejo Jaques se disparo como un relámpago guardarraya arriba y creo que hasta los pájaros temblaron. Los otros haitianos también rieron. 
No sé, que podría decirles sobre esto, pero la verdad es que aquella misma noche entre velas brincos y cantos que se repetían una y otra vez sucedieron cosas raras y en medio de una ventolera los dioses negros dieron su bendición para expandir la muerte. Los animales descuartizados se arrojaron a un agujero al pie de una ceiba y las llamas se elevaron por un momento casi que hasta alcanzar las ramas. Será que en esa época yo era solo un vejigo 5 y no entendía lo que estaba pasando a mí alrededor. Pero cuando el silencio inundo la noche se sentían pasos, voces y ruidos desconocidos alrededor del árbol. Se lo juro yo que estaba allí, la realidad a veces tiene pasos cortos. Pero déjeme seguirle contando y va enterarse de lo que sucedió. La escuadra de negros haitianos que no pasaban de siete hombres se llevo una carreta tirada por unos mulos y la dejaron escondida en medio de la manigua. Dos días después ellos se pasaron todo ese tiempo en el mar y en el monte no decían nada solo rezaban y cantaban con una tristeza larga que parecía más que una amenaza un lloro. Quemaban cosas peces palos hierbas, hacían calderas de cocimientos. La gente los miraba extrañados y hubo quien dijo que se iba porque eso era obra del diablo y que con Dios todo. Sigilosos como relámpagos se colaron los haitianos en el campamento español entrada la noche y traían de tres en tres a los soldados hasta la carreta. Que como yo sé eso, porque ellos me pidieron que los ayudara con los animales, a ellos eso no se les daba bien. Solo me decían: Niño lo que tu ve, tu no habla porque te coge la maldición de los Loas. Después se fueron hacia la montaña para regresar siete días mas tarde.  A este lugar no me dejaron llegar, los haitianos son misteriosos para sus cosas por la madrugada el aire traía aquellos lamentos a través de la maleza y los pelos se erizaban.  
Cuando regresaron solo estuvieron unos minutos se llevaron al teniente, lo interesante es lo que años más tarde me conto mi primo que era el cabo de Crombet. Dice que cuando llegaron al lugar, los haitianos le hablaron a las tumbas y los muertos se levantaron. Cuenta el primo que a la misma vez,  los muertos salieron todos de la tierra y dijeron bon sua. 6 Juro por mi madre que cuando  vi aparecer en el campamento aquel escuadrón de soldados españoles llenos de tierra y con los ojos pasmaos no podía creerlo. Yo mismo los vi muertos, los toque muertos y los sentí así, tan muertos que ya no quedaba una gota de vida en aquellos cuerpos. Pero sabrá Dios que cosas y misterios saben esos negros que pueden revivir a los difuntos. Ya se rumoraba en las tropas del enemigo que Crombet tenía un ejército de muertos y brujos en el Camagüey. 
 A ciencia cierta nunca nadie los había visto que no fuese de la población del campamento. La tropa de zumbi había crecido lo suficiente para el primer combate. Los rumores eran trepidantes y el aire se enrareció en el campamento, parecía de momento que la gente escogiera por voluntad propia no hablar. Yo estudie, no mucho pero se leer y escribir, algo pude aprender antes de que a mi padre le quemaran la casa por conspirar contra España. La verdad, había leído algunos libros, suficientes para saber que los muertos no regresan. Aun así, mi impresión sobre este tema carece de explicación. La preocupación mayor en este tiempo eran los víveres que escaseaban. Lo zumbi, no come monsiu, no se preocupe. Siempre me pregunte como si no comían iban a poder enfrentar al enemigo, la verdad  no se hizo esperar.
Esa mañana la trompeta despertó al campamento llamándonos a formar, una loma de machetes en el centro que recogieron los haitianos y se llevaron monte adentro. Los escasos fusiles comenzaron a repartirse entre los vivos.  Las tropas salieron y hasta aquí puedo contarles yo lo sucedido como observador. Marcial un viejo mambí de la zona de Granma hombre serio y de palabra cuenta que cuando llegaron a la distancia de un kilometro al encuentro del ejército español. Estaban ahí los haitianos con sus monstruos imitando la formación española. Los zumbi tenían machetes afilados como demonio y cargaron al machete. A mí no me crean, dicen que corrían como si tuvieran la velocidad de tres hombres. Las distancias se cortaron entre ambos grupos y las balas no podían detenerlos. Escuché muchas cosas sobre este combate que yo mismo podría contar pero que no diré porque no me gusta hablar de oídas. El artículo que leí de un recorte de periódico años después  decía de voz de Martínez Campo un oficial español importante de la época: A primera vista nos quedamos aterrorizados. Inmóviles. Sin avergonzarme puedo decirles, que una hora más tarde nos fuimos a casa con la moral muy baja, a llorar una doble muerte.

Luis Jiménez Hernández (cuba)
alucardmc@gmail.com

1 Vamos a hacer zombis Monsieur, vamos a hacerlos. Hacemos un ejército de zombis y con eso acabamos con los españoles.
2 Ave endémica de Cuba, a la cual la onomatopeya de su canto dio origen a su nombre. 
3 Dios haitiano o loa como ellos le llaman en su lengua natal guardián del cementerio y quien devuelve a la vida a los muertos según el culto vudú.
4 Zombi este no se refiere al clásico zombi hollywoodense que es tonto sino al zombi original del folklore vudú. 
5 Niño.
6 En creol debe significa: buenas noches.