Revista Viajero Nro. 130 - Julio de 2018



Oda al café

"Ojalá que llueva café en el campo". . . decía la canción. Y hoy quiero dedicarte unas estrofas, a vos café. Que acompañás las horas de incertidumbre, los momentos de la noche solitaria. Sos así el compañero indispensable. Sos el elixir que acude con el sabor justo, cuando me quedo con mis pensamientos ante la taza que te contiene y te lleva a mi boca. También eres esa invitación con el amigo entrañable o el amor que espera a la distancia con un abrazo fuerte. Eres un amigo más, café.

Jorge Omar Alonso
jorgeomar_alonso@yahoo.com.ar
La Plata






Lanzas de fuego

Se hacían largos los días de la estación seca, las reservas de agua estaban en su nivel más bajo y de acuerdo a las tradiciones ancestrales, el próximo amanecer sería el momento en que la Pacha Mama recibiría una vez más el bautismo que milagrosamente reabriría la maravillosa paleta de los valles con los colores alegres de la primavera renacida.
La luna y las estrellas, que daban esplendor a la bóveda celeste cordillerana, lucían más que nunca en un cielo libre de cualquier asomo de nubes, colmando de dudas la esperanza de que los Dioses del agua cumplieran las antiguas promesas.
El sueño del renacimiento de la naturaleza se desvanecía con las horas, se habían cumplido las rogativas y otros rituales que la tradición marca, incluyendo las ofrendas de pastores y recolectores, pero la tierra sedienta clama aun por unas gotas de agua. 
Próximo ya el amanecer y casi perdidas las esperanzas, un negro manto se cierne frente a las estrellas, oculta la luna y entonces… dos lanzas de fuego perforan el telón de nubes que derraman así su bendición sobre el suelo polvoriento, cumpliendo la promesa tan antigua, como esas montañas que rodean sus vidas.

Juan Alberto Ruffinelli
solotrabajo@jarmat.com.ar






Reflexión

Cuando el amor se muere
Cuando ya no hay retorno
Cuando las palabras hieren
e imposible es el entorno
Cuando, está todo perdido
La dignidad olvidada
Los hijos de un lado a otro
como presa de batalla

Cuando nos importa poco
todo lo ya construido
y nos desgarramos vivos
peleándonos como locos
Cuando las razones sobran
y solo sirven las mías
porque nunca me equivoco
porque obre como debía

Que infame el maldito ego
del cual nos orgullecemos
y nos sentimos triunfantes
sin importar lo que hacemos
Cuando tus hijos, mis hijos
que trajimos a esta tierra
por la razón de razones
son solo trofeos de guerra

Que padres, somos realmente
Que insensatez absoluta
utilizar nuestros hijos
justificando conductas
Que lo hacemos por su bien
llenándoles la cabeza
La culpa es de la otra parte
y no vemos sus tristezas

El corazón de esos niños
sufriendo ya desolados
por problemas nunca propios
Pero están involucrados
y reciben un castigo
por no haber hecho nada
Simplemente amar a ambos
y querer que no se vayan 

Lo que sembramos en ellos
luego vuelve en la cosecha
No te quejes ni me quejo
si el amor no está en ella
Porque ya no habrá excusas
ni vencedor ni vencido
Los dos habremos perdido
Por las razones ilusas

Carlos Norberto Rojas 
carlos1952rojas@yahoo.com.ar






20 poemas, 94 años

Los orientales opinan que los hombres saben verdaderamente lo que quieren recién a los 60 años. Antes, exploran, prueban, aciertan o se equivocan, pero siempre analizan la intensidad de la experiencia.
Neftalí Ricardo Reyes Basoalto, nacido el 12 de julio de 1904 en Chile, para renacer luego como Pablo Neruda, contradijo ese precepto.
En junio de 1924, cuando aún no había cumplido 20 años, edita el libro que lo consagra indiscutido poeta y uno de los más influyentes artistas del siglo: “20 poemas de amor y una canción desesperada”, su obra más conocida y seguramente la más leída.
Lo miro hacer desde la distancia, y aunque es imposible captar la vigilia, poseer sus ojos y su mirada, lo reconozco un observador privilegiado del mundo, de sus movimientos, transformaciones y quebrantos. Un vanguardista que renueva el campo literario de la época, con la temprana plenitud que rezuman los poemas.
Tiene un estilo propio. Un lenguaje sin igual, con símbolos y significaciones novedosas que invitan a pensar al lector.  
Su poesía es íntima. Es pasión, donde la angustia y la esperanza intercalan murmullos. 
En sus memorias "Confieso que he vivido", Pablo Neruda tiene palabras serenas y con cierta nostalgia al recordar aquella obra de juventud: "Los 20 poemas de amor y una canción desesperada, son un libro doloroso y pastoril que contiene mis más atormentadas pasiones adolescentes, mezcladas con la naturaleza arrolladora del sur de mi patria. Es un libro que amo porque a pesar de su aguda melancolía está presente en él el goce de la existencia. Me ayudaron a escribirlo un río y su desembocadura: el Río Imperial. Los "20 Poemas" son el romance de Santiago, con las calles estudiantiles, la Universidad y el olor a madreselva del amor compartido."
Escribe desconfiando de las sombras. Rehace,  se cae y se levanta. Busca el soporte, da en el blanco y produce el estallido.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso …

Puede escribir, claro. “Residencia en la tierra”; “Canto General”; “Los versos del capitán”; “Estravagario”; “Cien sonetos de amor”; “Memorial de Isla Negra”.  Múltiples libros y múltiples reconocimientos, entre los que cabe destacar el Premio Nobel de Literatura en 1971 y un Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Oxford.
Puede escribir, claro. Y aguardar el regocijo que le procura la palabra hasta el final, aquel 23 de setiembre de 1973.
El libro constituye la cima de la poesía romántica.  
20 poemas.  94 años. Alrededor, la inmortalidad pervive.

Liliana Souza
ls.lilianasouza@gmail.com







El cuadro vacío

    Margarita era maestra en la escuela de su barrio, tenía a su cargo el sexto año. Sus alumnos eran inquietos, estudiosos, les gustaba las grandes investigaciones pero, no querían dibujar, decían que no sabían. Entonces, a Margarita se le ocurrió llevarlos a un museo, este museo estaba cerca de la escuela pero no lo visitaba nadie. Les propuso a los chicos hacer la visita y éstos enseguida dijeron que sí, la curiosidad por lo desconocido los llevaba a todos lados y nunca habían visitado un museo, ni siquiera sabían qué había allí.

     Juan, que era uno de los más curiosos, preguntó: -Pero, señorita qué vamos a ver en ese lugar? - Ya lo sabrán, contestó Margarita-.

     Llegó el día y todos muy tempranito se encontraron en la puerta del museo, don Ricardo, el encargado, les abrió -Buenos días, bienvenidos, ¡cuántos chicos! Pasen, adelante-. Entraron, todo era un poco misterioso, comenzaron a caminar por un pasillo oscuro y llegaron a la sala principal, y...allí estaban: los cuadros cubriendo todas las paredes.

     Señorita, ¿a dónde vinimos?, preguntó Juan, ¿a ver cuadros? ¿Justo nosotros que no sabemos dibujar? Por eso los traje, contestó Margarita, para que vean y admiren las pinturas de los artistas famosos y conozcan sus obras. Pero, ¿son originales? preguntó Fernando. -No. Son buenas reproducciones, casi casi parecen los originales. Bueno, en silencio, vamos a esperar al guía que nos va a explicar todo lo que veamos.

     Esperaron un buen rato y el guía no aparecía, ya se estaban poniendo bastante inquietos hasta que vieron una figura caminando hacia ellos por el oscuro pasillo. Era un extraño personaje, llevaba una larga capa y una capucha que le cubría el rostro. Los chicos y Margarita estaban extrañados y con un poco de miedo. -No se asusten, dijo el guía, soy diferente a los demás, siganme que les voy a mostrar las obras de arte.
      Todos lo siguieron y él explicaba los distintos períodos artísticos con sus pintores: Leonardo, Rafael, Miguel Angel, hasta que de repente vieron un cuadro en blanco, no había ninguna pintura en él. Entonces, como no podían con su genio, preguntaron a coro: Y.. éste? Qué pasó que está vacío? Vacío? contestó el guía, yo no veo que esté vacío. Cómo qué no, dijo Juan. Yo no veo nada. Yo si veo, aseguró el guía. Veo un niño que es este momento toma el pincel que allí está preparado y realiza un trazo en la tela, luego le pasa el pincel a otro y éste realiza otro trazo. Margarita no podía creer lo que veía, uno a uno fueron pasando y pintando trazos y trazos que finalmente se convirtieron en un paisaje precioso: Río, montaña, bosque, todo estaba allí. Cuando terminaron el guía escribió en un cartelito: Pintado por los chicos de una escuela que decían: No sabemos dibujar.

     Los chicos emocionados, la maestra muda, el guía desapareció por dónde había venido. Y después de aquel día todos lo habitantes de aquella ciudad recorrían el museo para ver aquel hermoso cuadro que parecía brillar más que otros.

    Los chicos, se dedicaron a pintar y decoraron toda la escuela con hermosos murales en los cuales volcaron toda su vocación por la pintura. Margarita estaba muy orgullosa de sus alumnos y los padres contentísimos. Ahora... del guía misterioso que descubrió esta vocación nunca más se supo nada.

Cristina Quarella
cristinaquarella@hotmail.com.ar






Amaneceres

Cuando cierro los ojos 
y pienso en los amaneceres...
Veo los amaneceres 
que en mi vida entera contemplé
y sus RADIANTES COLORES
brotan de lo más profundo de mi SER.

Porque en cada amanecer
te vi, te sentí, te observé.

Y a veces pensaba...
no sé qué tienen esos amaneceres
que son tan hipnóticos,
¿cuál es el hechizo?
¿cuál es su inmensa magia?

¡Ay, amaneceres...! 
¡Ay, atardeceres...!
¡Ay, noches consteladas...!
Si supieran que tienen el mismo efecto
sobre cada fibra de mi ALMA.

Más hoy,
como BUSCADORA DE LA VERDAD
por fin encontré, supe, experimenté,
cual es su HIPNÓTICA MAGIA.
Está en los colores,
está en el brillo,
está en la LUMINOSA LUZ QUE EMANA,
ES TU PRESENCIA DIVINA
QUE ME HABLA Y ME LLAMA.

Erika Luz de Dios
erkabd2008@hotmail.com

Revista Viajero Nro. 129 - Junio de 2018



Poemita

Allí colgada
dispersa en mil pedazos
incoherentes, luminosos.

Ajena al dolor
a la sombra
y al silencio.

Me mira y se ríe
se ríe y bosteza
tragándose el día
la casa, el arcoíris
toda la brisa.

Mi manta naranja
tendida al sol.

Adriana Subrié 
arkhe@live.com.ar






Intentando ver el universo de cristal,
No debe ser todo este tiempo casualidad,
Uno cree en alguien más para poder salir de aquí.
Lejos de mi ausencia, dejarse sonreír y vulnerar.
Las palabras no deben doler, como caricias en cada papel.
Esto te envuelve y deja crecer.
Nace una flor en el cemento gris, alguien la pisa y vuelve a surgir.
Así sos vos, esa es tu voz. El más puro poder.
El alma se enciende y vuelve a renacer mil veces después.

Leandro Szilvay
leaszilvay@gmail.com





Kilómetros

Mirame
Que te estoy mirando
Gaste tantos minutos
Embelezada viéndote.
Mirame
Que estoy deseando
Acercarme y escuchar tu voz.
Mirame, por favor mirame
Pasan los meses
Días, años
Minutos, segundos
Esperando que el destino
Me obsequie tu presencia
Un día, unas horas o segundos
¿Serán?
Pero mirame
Entre tanta gente
Tantas personas, tanta distancia e inmensidad
Tantas estrellas, constelaciones
Kilómetros y almas
En este momento
Te estoy mirando.

Marina Aguirre
anira90@hotmail.com





El viaje 

Ahí donde el viaje apenas comienza. 
16 de noviembre de 1922, en Azinhaga, Portugal, nace José. Poeta, narrador y ensayista. Hijo de campesinos sin tierras.
Su primera novela “Tierra de pecado” se publica en 1947,  sin éxito.  Los próximos veinte años no se dedica a la literatura.  Decide callar.  La segunda “Claraboya”  recién en 2012, dos años después de su muerte. 
En 1966 aparece  “Poemas posibles” y en 1970 “Probablemente alegría”.
José es dueño de un escenario propio, minuciosamente creado con texturas y movimientos precisos.  Dueño de una prosa sinuosa y una escritura imposible de no vincular con la controvertida visión de la historia y la cultura.  Una palabra reflexiva y filosófica.
Según la Academia Sueca, vuelve comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía. 
No obstante, la aceptación internacional llega en 1982 con “Memorial del convento”.  Su trabajo narrativo goza desde entonces de una admiración que cruza todas las fronteras. 
Publica un total de 39 obras, entre ellas, “Ensayo sobre la ceguera”, “Todos los nombres”, “El año de la muerte de Ricardo Reis”, “Las intermitencias de la muerte”, “Caín”, “Las pequeñas memorias”.
Libro a libro,  hasta instalarse en ese lugar de extraña centralidad que le corresponde.
Obtiene numerosos galardones y doctorados Honoris Causa.  Sobresalen el Premio Camões en 1995 y el Premio Nobel de Literatura en 1998.

“el destino es una caja como no hay otra, que es abierta y cerrada a la vez”

Esa caja tiene cuerpo y tiene vuelo.   Sólo con abrirla nos permite descifrar signos,  apropiarnos de imágenes,  anécdotas,  personajes.
Ahí donde el viaje apenas comienza. 
18 de junio de 2010, en Lanzarote, España, muere José. 
No hay que interrumpir la ceremonia.  Hay que preservar los bienes , los dones y el apellido.    Saramago, claro está.

Liliana Souza
ls.lilianasouza@gmail.com





Tal vez no lo sepas

tal vez no lo sepas
o sea por costumbre
y casi no te des cuenta
pero cuando el alma se te va
sobre tus cejas hay hielo
es tan raro este factor sorpresa
que no me alcanza el abrigo
y suelo quedar inmóvil
a la espera de su regreso...
tal vez no lo sepas
este frío te cierra la sonrisa
es un invierno fuera de almanaque
congelador de deseos ...intentos...sueños
lluvia helada por la sangre
silencio arrinconado de destiempos...
tal vez no lo sepas
pero
cada vez que esto te sucede
corro a pedir auxilio al rey de mi fuego
pequeños soles se expanden
y entre las llamaradas
pongo todas mis flores
porque sé que no se queman
hay una parte del amor
llamada ...primavera.

Maria M. Stanganello
meri.marta@hotmail.com





Distinto

Una corola despuntaba el alba
Se dio cuenta Lucia, de que este iba a ser por fin, un día distinto
No está sola la pobre
Un ala partida
se posó en el balcón de su sonrisa
no creía en otra cosa que curarla. Llevala al sol,se dijo.

Un vaso desfondado entre sus pulpejos,
le dio una idea; disimular la presencia de semejante accidente angelical de solo pensarse bella y resplandeciente.
Es que a veces, mejor dicho siempre, salen encapuchados los deseos.
Al menos eso es lo que una vecina parecia susurrarle.
Son los zafiros de mi infancia, dedujo, aquellos sueños brillantes que se repetían. Y creía asi en la eternidad,
que nace en la misma entraña
donde se agitan las pasiones.
Puedo jurar que la vi entre la ternura, de algún cuento para niños. _

En medio de tales elucubraciones se encontraba, cuando recordó que debia salir y enfrentar al mundo.
Aquel irrebatible mundo que la requería entera y suspicaz. Encomendó un espíritual destino que sabía, le reparaba aquel día.
Determinó suicidar las peores ideas,
aquellas no servían al pragmatismo cruel de la vida .
Ni a las rimas que duermen sobre las poesías de un tal Borges .

A su jefe no le importaban sus planes. Un pequeño eslabón se unió a otro hoy, ante aquella aparición. En vano se persigna sobre su escritorio, lo hecho, hecho está

Otra lágrima rodaba la empinada calle hacia la casa de su padre, donde el grito ausente de su hermana le recordó que había muerto.
Ahora se pregunta mientras enmienda su ala con vendas y pensamientos ... ¿Quién realmente es la fantasma?

Luciano Calzada
lucianoquilmes@yahoo.com.ar





Dos campanas

Bueno. Sigo sin encontrar eso que estoy buscando. Sigo transitando por la senda del perdedor. Sigo con los mismos problemas. Sigo metiendo la pata. En resumen,  siempre igual. Nada nuevo para mi. Ya me conozco ese cuento. Separate de los malos pensamientos. Separate de los malos hábitos. Es mejor si es temprano. Recuerda  que todo es pasajero. Recuerda que nada es para siempre, incluso el dolor. Ve el lado bueno de las cosas. Siempre hay dos puntos de vista. Siempre hay dos canpanas. ¡Siempre se puede estar peor! ¡o mejor! Depende de cómo lo mires.
Puedes sentarte a llorar como una nena o encarar las cosas como un hombre. Debes poner el pecho a la bala, incluso si la bala te atraviesa el tórax. No hay remedio. Así son las cosas por estos lados. Si buscas una mano amiga, empieza por tu brazo izquierdo.
Si buscas  a Dios, empieza por tu interior.
Si buscas la solución a todos los problemas de tu vida, encuentra a la muerte, pone fin a todas las penas.
Si quieres encontrarte a ti mismo, mira al espejo y preguntate: ¿este soy yo?

brian lavedova
nirvano_24@hotmail.com

Revista Viajero Nro. 128 - Mayo de 2018




Tocando el aire

"Más allá de las colinas, más allá de las praderas,
abajo en la pampa, arriba en la tundra.
Y en París en primavera. Y en la vieja Pekín.
Y en Katmandú. Y en Xanadú.
Estoy estallando desde el océano". Luca Prodan

Sobre la montaña más alta,
en la cima más elevada,
cierro los ojos.
Respiro profundamente.
Casi en el aire...
Casi volando...
Sensación de paz.
SENSACION DE UNIÓN,
YO SOY

En la punta más alta,
del cerro más elevado,
viajando hasta Ti...
EN PRESENCIA DEL ESPÍRITU,
YO SOY

En el pico más elevado,
del monte más alto,
extiendo mis brazos EN COMPLETA UNIÓN.
Tocando el aire...
Desmaterializándome...
Volando...
YO SOY

Erika Luz de Dios
erkabd2008@hotmail.com






El Duelo

Fue en una noche muy clara
al costado de un pueblito
que centellaron puñales
entre sollozos y gritos.

Qué morenos eran aquellos,
parecían sementales
bajo la luz de la luna
entre los verdes olivares.

Si se preguntan por qué
se batían en un duelo
¿Por unas copas de más
o unas deuda de juego?

Fue por aquella hembra
que se llevaron al río;
¿Los que se estaban batiendo?
El amante…y un amigo.

¡Cómo brillaban sus ojos!
al rojo fuego encendido,
¡Cómo chirriaban sus dientes!
eran extraños graznidos,
y en la piel, olor a sangre
por la que fueron teñidos.

Uno cayó despacito…
quedando muy mal herido,
el otro dijo aquel nombre,
el que tenía prohibido…
y por amor y por honra
quedaron los dos tendidos.

¡Cuántas niñas sollozando
dejaron por el camino!;
¡Cuántos sueños se quebraron
por un amor mal habido!...

Es que la suerte se ensaña
con tanto odio prendido
que a los hermanos enfrentan
¡Dejándolos abatidos!

En un cortejo muy grande
todo el pueblo fue reunido
bajaron de la colina,
a un cementerio perdido.
No faltaron rosas rojas,
no faltaron blancos lirios,
y en fosas hondas descansan
¡Dos hermanos, vencidos!

De la mujer, no se supo
por donde trazó el camino,
se fue como sombra negra,
buscando un nuevo destino.

Solo en las noches de luna,
se escuchan en los olivares,
el quejido que da el viento,
al pasar por los ramales.

Beatriz Di Nucci
dinuccibeatriz@gmail.com
D.N.D.A 202.418






Morando

Mordían, los precipicios, cautelas persuasivas.
Así anclaban dientes,
así cerraban mandíbulas.

Los escorpiones de la fe intacta
envenenaban vértigos
y digerían degollaciones.
Los reptiles de la misantropía compulsiva
relataban dentaduras
y consentían regresos.

Así desenclava dientes,
así abre mandíbulas,
un mandato hacia la plenitud de las superficies morando.

Federico Laurenzana
http://federicolaurenzana.blogspot.com.ar/





Día del escritor

“El 27 de octubre de 1994 la Asamblea Nacional de Nicaragua aprobó la ley que declara el Día Nacional del Escritor nicaragüense, el cual quedó establecido a celebrarse el 18 de enero en homenaje a la fecha del natalicio de Rubén Darío”. Darío es uno de los bardos más grandes de los tantos que han nacido en nuestro maravilloso continente. Por su exquisita obra literaria Nicaragua es admirable ante la mirada del mundo y los que son aficionados al arte de las formidables letras. En esta patria donde nació el innovador del habla castellana, el 2017 se convirtió en el año de historia y gloria para los escritores nicaragüenses, en especial para los galardonados. Tres fueron premiados internacionalmente: “Silvio Vicente Páez Rodríguez (q.e.p.d.) por su obra “zona puerta” presentada bajo el seudónimo de Nazario peregrino, fue el ganador del premio centroamericano de literatura Rogelio Sinán, en abril del 2017 Panamá” Clara Isabel Alegría Vides (Claribel Alegría) “escritora, poetisa, narradora y traductora, nicaragüense-salvadoreña. En mayo del 2017 ganó el XXVI premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana de la Universidad Salamanca y Patrimonio Nacional de España. Este premio reconoce el conjunto de la obra de un autor vivo que por su valor literario constituye una aportación relevante al patrimonio cultural común de Iberoamérica y España”… Sergio Ramírez, quien en noviembre del 2017 obtuvo el Premio Miguel de Cervantes, considerado el máximo galardón en la literatura española. Ramírez es el primer escritor de Nicaragua y Centroamérica en recibir este fabuloso premio. “Este es un premio para Centroamérica, para nuestra cultura, para nuestra literatura”, le dijo Ramírez a BBC Mundo desde su casa en Managua. No todo escritor es triunfador, ni todo triunfador es escritor. Los grandes exitosos en el campo de las letras se han entregado de corazón y alma para transformar en arte el mundo propio y ajeno, y durante el principio en la vocación de las letras muchos se burlaron de sus primeros escritos. Suele suceder que los familiares y vecinos son los principales en burlarse de lo que piensas, pero a un escritor nunca le llames loco, llámale loco al que no hace nada de nada por nadie. Si te encanta narrar lo que sientes, piensas, vives y miras, hazlo, ignora el temor y bienvenido a este mundo de agradable aventura, de grata enseñanza y aprendizaje. El escritor merece respeto y elogio, ellos transforman el mundo, de singular forma. Al escritor no se le elogia cuando gana premio, se le aplaude con honra leal. Al novel hay que darle una oportunidad de conocerlo y los medios de comunicación son los que deben ir adelante, apoyando al joven artista. Si un medio no auxilia el arte, merece ser clausurado. Para los escritores de renombre internacional tienen la ocupación de secundar a los principiantes, esa sería una obra de gloria, si no promueves el arte cultural. La máxima responsabilidad del artista es cooperar con la superación de su discípulo. Felicidades a todos los apasionados del mundo extraordinario, al mundo literario. ¡Que viva la poesía! máxima clave del saber.

Carlos Javier Jarquín
El chico poeta
Nicaragua
carlosjavierjarquin2690@yahoo.es





Pregunta

Que tiene la ausencia que nos duele tanto
Será que entendemos cuando hemos perdido
Será necesario terminar en llanto
por haber gastado años no vividos.
Qué tienen los sueños, que dejan de serlo
Se tornan confusos a través del tiempo
y lo que quisimos ya no lo queremos
y lo que perdemos, colma el pensamiento.
Qué tiene la vida, que siempre corremos
Dejamos que pase, tal vez sin sentido,
que nos revolcamos de dolor heridos
siguiendo tan solo nuestros propios sueños
Qué importan los otros, yo siempre primero
Y en esa locura de llegar muy lejos
dejamos varados las cosas más bellas
creyendo que vamos a vivr sin tiempo
Qué tiene la muerte que nos acobarda
Si desconocemos que hay detrás de ella
que crispa los pelos de solo pensarla
creyéndola siempre lejos de ser bella
Los lindos momentos vuelan como aves
Los años vividos pasan como el viento
Qué cosa tenemos de enfocar las naves
Nunca a la alegría, siempre al sufrimiento.

Carlos Rojas
carlos1952rojas@yahoo.com.ar





En esta vida

No hay nada seguro en esta vida, uno puede ser el rey del mudo, tenerlo todo y al otro día perderlo.
¡Pero tal vez sea eso lo que hace exquisita a la vida! La posibilidad de ganar o perder.
¡Correr ese riesgo vale la pena! ¡Vivir vale la pena! Superando obstáculos, atravesando laberintos, surcando mares, explorando tierras.
¡Puedes tenerlo todo si es que lo deseas! Pero realmente tienes que desearlo... Desearlo desde lo más profundo de tu corazón, ¡Desearlo desde el centro de tus entrañas! Desde el rincón más profundo de tu alma.
Cada átomo, cada célula, cada partícula tuya tienen que ir en la misma dirección, en un mismo objetivo.
¡Las grandes dudas quedan aclaradas! ¡Las distancias se hacen cortas! La oscuridad se hace luz y todo es revelado tal cual es...
El pasado desaparece, el futuro no existe, el presente se hace carne y hueso, el sueño deja de ser sueño y pasa a ser realidad.
¡Empiezas a vivir la vida que siempre quisiste! ¡La vida que te arrebataron! La vida que te mereces...
Pero ten cuidado con lo que deseas... ¡El corazón suele engañar! Y la razón no siempre es la razón...
¡Ten cuidado con lo que eliges! ¡Ten cuidado con lo que piensas! ¡No siempre sabes realmente lo que deseas! La cuestión está en buscar lo que realmente necesitas...

Brian Lavedova
nirvano_24@hotmail.com





Despierta alma

Duerme: no te pongas intranquila;
quédate tú en tu mullida cama,
descanse tu corazón en paz
hasta que venga la rosada alba.

Cuando de tu largo sueño vuelvas,
repiquetearán nuevas campanas,
anunciando al pobre pueblecito,
que llega al fin: Jesús esperanza.

Vendré con los serafines y ángeles
de hermosas y tenues alas blancas;
todos tendrán en sus suaves manos
Una rosa fresca y delicada.

Llegará al valle, al pueblo, a la iglesia,
y hasta el fondo de mi alegre casa;
visitaré las calladas tumbas
y diré en cada una: ¡Despierta alma!

Carlos Dávila

Revista Viajero Nro. 127 - Abril de 2018






Recuerdo

Recordar como era
que el estómago
obedeciera al corazón.
En un instante enloqueciera
respondiendo a una mirada
a un momento que se aproximaba
anunciando a un beso
próximo a suceder.

Marina Aguirre
anira90@hotmail.com





Sin excusas

Cuando el espíritu no acusa dolor,
un mundo de poco no alcanza.
Cuando me encañonó,
acorralándome entre paredes
de ensordinada angustia,
respiro o muero.
Cuando se cierne el murmullo
a un instante
y bajo el entrevelo
me veo en la obligación
de dejar las luciérnagas surgir.
Es necesario de vez en cuando
empeñar las sombras,
beber gaseosa fresca
tomando de lleno un ramo
 de Azucenas libres.

Y es que ya no soy
una bandada de cuervos que rondan
ni soy
una estrella que de fugaz
pierde su brillo.
Ahora intento ser
una danza de avivado fuego
para pies descalzos,
la sangre espesa que desatormenta,
el eclipse armonioso que atraviesa el pecho.

No es facil eludirlos,-tantos otoños-
es facil sumergirse
sin mayores contratiempos,
en la negra madeja por sobre mi nariz.
Sin embargo
estoy convencido de que si las tribulaciones
encontraran un cauce distinto en mi mente
sería más feliz.
Sería menos tango
Sin excusas.

Luciano Calzada
lucianoquilmes@yahoo.com.ar





Revolución en la cocina

Elena trabajaba todo el día en una oficina, cuando regresaba a su casa se hacía cargo de su familia: el marido sin trabajo y cuatro hijos a los cuales no les gustaba la escuela y hacían sus deberes solo cuando ella llegaba. Por supuesto todas las tareas de la casa, administración, comida, limpieza, etc., corrían por su cuenta, nadie la ayudaba.

     Todas las noches cuando llegaba la hora de lavar los platos, Elena estaba fundida, entonces cerraba la cocina así como estaba y se iba a dormir. A la mañana siguiente se levantaba muy temprano para ordenar y limpiar todo. Y así pasaba sus días, trabajando sin parar para los demás y en vez de descansar se levantaba más temprano para terminar con lo que no había hecho la noche anterior.

     Una noche todo cambió. Cuando la casa estuvo en silencio en la cocina las cosas no eran normales, la luz se encendió sola, las canillas se abrieron, los platos, las ollas, los cubiertos y los vasos comenzaron a moverse. ¡Esto no puede seguir! -dijo la cuchara. ¡Me siento muy sucia! -protestó la olla. ¡Y nosotros nos resbalamos con tanta grasa!-gritaron los vasos.

     De repente...la pileta se llenó, el detergente se volcó, la espuma llegaba hasta el piso y comenzó a correr hacia las habitaciones. La vajilla bailaba al compás del agua que caía sin parar hasta que... ¡Basta!-gritó el cucharon.  ¡Sí, debemos marchar!-dijo la cuchara- ¡a la carga! Y todos salieron haciendo mucho ruido y patinando con la espuma.

     Los chicos, asustados, estaban parados en sus camas viendo el desastre. Se abrió la puerta bruscamente y ellos entraron: Tienen que ayudar a su mamá- gritaron. ¡Trabaja mucho y no puede hacer todo! Los chicos quedaron mudos, no podían ni moverse, de pronto todo desapareció y la habitación volvió a la normalidad.

     Al día siguiente cuando Elena volvió de trabajar, la casa estaba limpia, los deberes hechos. Los chicos jugando tranquilamente y el papá arreglando un caño en la cocina mientras cuidaba la olla donde una rica comida estaba en proceso.

     Elena no podía comprender, no podía creer en lo que veía, les dio una beso a todos y se fue a descansar hasta que cenaron en familia y muy contentos.

     Desde ese día, después de cenar, los chicos y el padre se turnaban para dejar la cocina limpia y en orden mientras Elena se bañaba y hasta podía leer un poco antes de dormir.


Cristina Quarella
cristinaquarella@hotmail.com.ar






El banco de la esquina

Esa imagen de banco que me observa
imponiendo presencia y desafío
con su puerta girando, que preserva
el control en la entrada del gentío

Con sus paredes grises no conserva
de la casa anterior el señorío
ni los árboles altos ni la hierva
del patio con calandria y sombrío

Ventanas que llegaban hasta el cielo,
amaba yo esa casa, y no es consuelo,
regodearme en mi mente que imagina,

las veredas gastadas de ladrilos
la entrada de los carros, los pasillos,
y cerco en derredor de ligustrina.

Rafael Estevez






Asesinos silenciosos

Escondidos en sus trajes oscuros y camisas blancas, en sus sotanas con hilos de oro, con su kipá y tallit bordados en fina tela, con sus túnicas oscuras, escudados en sus ministerios van muchos profanadores de Fe. Seres que humanamente no hubiesen podido tener el poder más mínimo, ya que su capacidad no les da para eso, pero, con el poder que les da un ministerio, comienzan a dar comida a su ego y empiezan a destrozar el jardín que no es del jardinero, sino de Dios.
Es por eso que año tras año, miles de personas se alejan de Dios, Jehová, Ala o como quieran llamarlo. Es la ambición de poder y el mal uso del mismo, la razón. Son los que pueden juzgar a los demás, pero jamás se juzgaran a sí mismos, son lo que cuando un fiel se equivoca, es víctima de sermones implacables, acusaciones apresuradas y dilapidación del alma. Son aquellos que cuando ellos se equivocan, nos manifiestan: ASI LO QUIZO DIOS!!!, acompañado de la retórica repetida : SE EQUIVOCO EL HOMBRE, NO EL MINISTERIO. Los fieles, que ya tienen bastante con el engaño  que ven a diario, vejámenes, abuso sexual, depravaciones diversas, van alejándose lentamente, hasta dejar de asistir a sus lugares de culto, ya no se tragan ningún sapo.
Ante tal situación, me pregunto: ¿Dónde están las leyes que protejan a un creyente, de las falsas doctrinas, de los falsos profetas de este tiempo?. ¿En qué juzgado se archivaran todos los casos de gente creyente engañada y dañada?¿Pueden los asesinos de la fe seguir pululando con libertad absoluta? ¿Habrá algún juicio? Sí, seguro que lo habrá, pero no aquí, será el día del juicio final, será en el día donde todas las caretas se dejarán de lado y los rostros de los asesinos quedaránen al descubierto. Que nos sorprenderemos,seguro que sí, pero en el mientras tanto, no hay ley que condene a los hipócritas, ni justicia que ampare a los desamparados, a los que quisieron creer pero les hacharon el alma, a los que brindaron su ofrenda y recibieron a cambio una bofetada de una realidad corrupta.
Por lo aquí escrito, ruego se abstengan de prestar oídos a doctrinas de sumisión. Sumisión y respeto a Dios, Jehová, Ala, al supremo hacedor de todas las cosas. Los Hombres son y seguirán siendo seres humanos, con errores y faltas igual que todos, por lo cual no hay que rendirle pleitesía. Un Servidor de Dios, está para servir, no para ser servido, está para atender a las almas, no para que Él sea el atendido y mucho menos ensalzado. Un servidor de Dios, trabaja en silencio, casi inadvertido, lleva la palabra que abala con sus obras, de otra forma es mejor que se calle la boca y de un paso al costado. Basta de asesinos silenciosos, que matan al alma quedando impunes, basta de doctrinas que apañan el crimen silencioso, basta de mentir al creyente. Si aman al Hacedor como se les escucha desde los altares y podios, amen primero al prójimo, luchen junto al necesitado, entréguense por entero, para servir a lo más preciado que tiene el Supremo, sus Hijos. Entonces cuando el creyente vea y sienta que hay verdad en sus hechos y palabras, volverán al redil, para ser tratadas con amor y comprensión como iguales que somos todos  delante de Dios.  

Carlos Rojas
carlos1952rojas@yahoo.com.ar






Volando debajo
del campo
lleno de espías,
los Ángeles miran
de reojo el placer
de los otros.
Somos tantos 
que ocupamos 
todo el grano de arena.
La mínima roca
se mueve 
y cambia el destino.
Nada está escrito
Ya no hay papeles

Leandro Szilvay 
leaszilvay@hotmail.com






En el lago

A Yasunari Kawabata, ciento cuarenta y dos páginas le alcanzaron para aceptar que un escritor  convive con la incerteza absoluta.

… mis novelas podrían terminar en cualquier lugar; 
en realidad, no tienen un final …

Yasunari Kawabata nació en Osaka en 1899. Huérfano en la primera infancia, ávido lector, ha sido un solitario, un huésped de sí mismo. 
Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1968, por la delicadeza de su obra, llena de imágenes sugerentes. La soledad, la muerte, la búsqueda de belleza y el interés por lo femenino, fueron sus temas centrales. Abordó complejidades y sutilezas a través de una conciencia atrapada, para sorprendernos en lo más íntimo, en la emoción.
Entre sus obras se destacan “Lo bello y lo triste”, “País de nieve”, “Mil grullas”, “El maestro de Go”, “En el lago”, “Historias en la palma de la mano”, “La bailarina de Izu”, “El sonido de la montaña”, “La pandilla de Asakusa”, “Kioto”.
Tenía 72 años,  cuando enfermo y deprimido, se suicida el 16 de abril de 1972, a orillas del mar. 
Ciento cuarenta y dos páginas alcanzan para admirar “En el lago”, un mosaico de voces y escenarios, una historia de obsesiones.
En esta nouvelle, moderna y experimental, Kawabata lucha con el lenguaje para recortar el vacío.  Cuenta la vida de Gimpei Momoi, un ex profesor de lengua, un hombre en busca de la perfección. 
El relato arroja destellos de un protagonista miserable, atento a la fealdad de sus pies y a las muchachas que intenta conquistar. Sinuoso paralelismo.
El lago, desordena y arma nuevas constelaciones. Es el sitio donde la memoria se multiplica, en una ambientación difusa y saltos temporales.
La prosa de Kawabata, sumamente atractiva, expone historias del Japón de posguerra y el giro radical en la vida de sus hombres.

… me gusta escribir según una corriente de asociaciones,
 que emergen una después de otra mientras trabajo …

A Yasunari Kawabata, ciento cuarenta y dos páginas le alcanzaron para aceptar que su lengua se nutre de las propias llagas. Limpio de culpas, hizo su trabajo.
“En el lago”, se lee con inquietud pero sin opacar lo que transcurre de principio a fin.
Ciento cuarenta y dos páginas,  alcanzan.  

Liliana Souza
ls.lilianasouza@gmail.com

Revista Viajero Nro. 126 - Marzo de 2018




Encontrarás

Encontrarás
en el latido de la breve historia,
mil sonetos sin nombre;
un riguroso horizonte que marca el pasado,
y tanto silencio, que invaden las palabras
mientras yo…
me desvelo en tus sueños

Vivian Cast
viviancastben@hotmail.com








El baúl

    Claudia y Pedro vivían en la gran ciudad, la cual casi no tenía casas, estaba llena de edificios de muchos pisos con departamentos cada vez más chicos. Claudia era docente, Pedro arquitecto y diseñaba gran parte de los edificios que se construían. Ellos vivían en la ciudad por la cercanía de sus trabajos y para resguardarse de la inseguridad que crecía día a día.

     Todas las mañanas desayunaban mirando una pared, era la única vista que tenían: la ventana de la cocina daba a esa pared, no había plantas ni nada solo esa pared gris.

     Un día, Pedro se levantó primero y abrió el diario y allí estaba, un gran aviso que decía: Se vende. Se vendía una mansión en el medio del campo a muy buen precio. 
-Claudia, Claudia, vení a ver esto- Gritó. Claudia apurada -Qué pasa?- La encontré, dijo Pedro. Nuestra ilusión se está por cumplir! Y le mostró la foto. -No era nuestra ilusión?. -Sí, pero nos conviene?, preguntó Claudia. -Sí, yo la puedo arreglar! Así por fin saldremos de esta cueva- contestó Pedro.

     Hacía tiempo que querían mudarse al campo, la soledad los frenaba, y sobre todo la inseguridad, pero las ansias de libertad pudieron más. Fueron a la inmobiliaria y cerraron el trato.

     Al día siguiente tomaron posesión, llegaron al lugar, quisieron usar la llave pero la puerta prácticamente se abrió sola, entraron con mucha sorpresa y tropezaron con algo. Estaba oscuro, Claudia siempre prevenida encendió su linterna. Un baúl, bastante grande, obstaculizaba el paso. Lo quisieron correr y no pudieron, entonces, lo rodearon y siguieron viendo la mansión mientras Pedro pensaba y anotaba las reformas que iba a hacer.

     Comenzaron los trabajos, y en unos meses todo estuvo listo. La mansión estaba cerca de la estación, por allí pasaba el tren que, todas las mañanas los llevaba a sus trabajos en la gran ciudad.

     El baúl, a pesar de todo el movimiento que hubo, seguía en su lugar. Para entrar había que rodearlo.

     Una tarde, cuando se aseguraron de que no había nadie llegaron ellos: los ladrones, eran dos. Sigilosamente abrieron la puerta y cuando quisieron entrar, tropezaron con el baúl y volaron por el aire. Se levantaron echando maldiciones, sacaron sus bolsas y quisieron entrar en las habitaciones, tocaban las puertas y salían despedidos, no podían abrir ninguna, objeto que querían robar, saltaban por el aire y caían al piso cada vez con más fuerza. Maldecían y maldecían, pero, no podían guardarse nada.

     De pronto... el baúl se abrió, y... saltó un cartel: AQUÍ NO SE ROBA. HAY QUE TRABAJAR. Los ladrones, muertos de miedo, quisieron seguir, vieron plata, cuando abrieron la bolsa para guardarla, saltaron papeles por todos lados con la misma frase: AQUÍ NO SE ROBA. HAY QUE TRABAJAR. Entonces, se asustaron tanto que de un salto estaban afuera, y corrieron hasta desaparecer.

     Cuando Claudia y Pedro volvieron todo estaba en perfecto orden.

     Al día siguiente la empresa donde trabajaba Pedro tomó dos nuevos empleados para la construcción.

     Y...el baúl siempre estaba allí, en la entrada, todo el que quería pasar tenía que rodearlo.

Cristina Quarella
cristinaquarella@hotmail.com.ar







Tus manos

Son las que van y vienen
que arreglan las cosas
y a su conjuro
la casa se viste de fiesta.
Son las que me despiertan
presurosas con el desayuno,
y hacen más cálidas
las mañanas cuando el sol
se desangra en infinitud
de luces y pájaros.
Tus manos tienen el suave encanto
de lo perdurable;
el olor del aceite
la humedad de la casa,
la limpieza incesante
de jabones y escobas;
el goce tibio
de rojas amapolas.

Carlos Alberto Dávila







Con el corazón en divino silencio

Media hora y el papel sigue en blanco...
¿Ausencia de inspiración?
¡No! ¡No puede ser!
Pienso y nada...
¿Nada de nada?
N A D A

Creo que a veces queremos decir con palabras
lo que sólo se puede SENTIR CON EL CORAZÓN
EN DIVINO SILENCIO.

Erika Luz de Dios
erkabd2008@hotmail.com








El exilio

Nací en un barrio donde el aroma a jazmines inundaba el pasaje, era apenas una cuadra, pero era el lugar donde viví los maravillosos años de mi niñez, adolescencia y parte de juventud. Apenas una cuadra, donde las abuelas salían con sus sillones de mimbre por las tardes, los pibes jugábamos sin preocupaciones, sin dispersión de celulares, las mamás se conocían todas, ya que habían formado el barrio desde temprana edad, los papás regresaban por las tardes de su trabajo, el vecino era el pariente cercano que corría en ayuda ante cualquier situación, el teléfono casi una utopía y el televisor un sueño muy caro.
Los picados en la calle o el papi futbol en el Club Social era algo recurrente, ese era el lugar de encuentro o la esquina del almacén de “Los gallegos” Cixto y Ramiro. Allí la barra nos juntábamos en interminables charlas, que se cortaban cuando mamá nos llamaba a comer.
Nuestros padres, nos inculcaban el respeto por los mayores y guay si algún vecino se venía  a quejar, el correctivo surgía antes que el pedido de explicación.
Los sábados, infaltable ir a ver a ARSENAL, club del barrio en ese entonces en primera “C”, EL VIADUCTO,  era la octava  maravilla del mundo y la pizzería LOS TRES ASES seguramente la novena. Cuantos sueños de pibes, cuantos abrazos de amigos, cuantos besos de Mamá y Papá, todo eso era mi barrio.

A los 19 años, me llegó la noticia que no quería escuchar, Mamá y Papá eran propietarios, después de haber alquilado por más de 27 años, me llegaba el Exilio, sin decir palabra, guardé mis lágrimas para mí, era el sueño de Mamá y Papá, no podía decirles que no quería irme de mi barrio, no podía opacar su felicidad y me fui mascando angustia y dolor.
Hoy llevo en el exilio 46 años, o sea más de exiliado que de habitante del barrio que me vio nacer, a pesar de que el barrio adoptivo, me trajo el amor, la casa, los hijos, los nietos y un sin fin de horas felices, yo sigo viviendo en mis recuerdos en el “Pasaje Tafi”, porque hay algo que el hombre no puede cambiar, no puede sacarse la piel tirarla y ponerse otra. El barrio es esa piel, ese aroma incomparable, ese abrazo después del gol, esa cargada entre hinchas de Racing e Independiente, que no se tomaba a mal ni tampoco influía en nuestra amistad, porque era algo del folclore no una reacción de inadaptados, el barrio era estar cerca del amigo cuando perdía un ser querido, era la mano tendida y el corazón abierto, los sueños de lo que ansiábamos ser.
Hace poco volví, o mejor dicho me fui a encontrar conmigo mismo, pero ya no estaba me había perdido entre tantas cosas de todos estos años, como cada vecino, como cada amigo, los cuales no volví a ver, como el club social, hoy un chalet, entonces me di cuenta, que el tiempo verdugo inexorable, va matando uno a uno a los seres queridos, pero jamás podrá matar el recuerdo y por más que quiera intentarlo, no  podrá exterminar mi piel.

Carlos Rojas
carlos1952rojas@yahoo.com.ar








El gozante

Nace en la casa ferroviaria de la estación de Cerrillos,  en Salta,  en 1918. 
Es periodista en los diarios “El intransigente” y “Salta”.  Pero sólo un vocablo lo abarca y lo define: Manuel J. Castilla,  es poeta.
Asienta su obra en una región geográfica.  El norte lo deslumbra.  Es la tierra que eligió para fundar la poesía y celebrar al hombre en su tierra natal y la naturaleza que lo contiene.
De la mezcla de lo urbano y lo rural,  surge una visión interesante y compleja donde se destaca lo culto y lo popular,  convertida en canciones de raíz autóctona. Con su entrañable compañero, el Cuchi Leguizamón, contribuye a la renovación del folclore argentino, integrando el Movimiento del Nuevo Cancionero, una suerte de partitura destinada a perdurar.
Es fundador del movimiento La Carpa que une a grandes poetas del noroeste del país durante la década del cuarenta.
Obtiene el Premio Regional de Poesía del Norte,  en 1957;  el Premio del Fondo Nacional de las Artes, en 1964; el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores, en 1974;  y el Premio Nacional de Poesía,  en 1975.
Su bibliografía es extensa, pero cabe mencionar: “Agua de lluvia”, “Copajira”, “De solo estar”, “El cielo lejos”, “Posesión de los pájaros”, “El verde vuelve”,  “Cantos del gozante”, “Triste de la lluvia”.
El lenguaje lo caracteriza, apoyado en el giro amplio del verso, en el uso reiterado y sonoro del gerundio, y en la sutil utilización del habla regional. 
Trabaja armando un territorio que le pertenece, su lugar.  El lector arriba allí, a una tierra ignota y esa llegada es única, y es la primera.
Busca excusas y recoge palabras del suelo como cristales quebrados de una derrota.
La suya,  es poesía del arraigo.  

… ni siquiera los miro.  Me ven todos.
Dejo mis ojos en la mano y pido ...

Manuel J. Castilla construye su patria, y como poeta, lo hace con palabras intentando lo imposible.

… un día brillante queda lejos y solo …

Liliana Souza
ls.lilianasouza@gmail.com

Revista Viajero Nro. 125 - Febrero de 2018



Ojos por siempre

No habrá lugar en el mundo
para la eternidad de tus ojos
Sé que de ellos nace humanidad
y el alma de los árboles...
no habrá lugar
porque la extensión de tu mirada
volverá
y si me dicen que no es cierto
enterraré sus palabras en mis deseos
para dar nulidad a sus credos...
no habrá lugar en el mundo
para la eternidad de tus ojos
sin ellos
Estaría perdida dentro del misterio(...)

Maria M. Stanganello
meri.marta@hotmail.com







La biblioteca


Anochecía, el día había pasado como todos los días, con la actividad diaria de esa casa, donde todos iban y venían sin parar. La familia que allí vivía estaba compuesta por Alicia y Joaquin, los padres, y tres hijos adolescentes: María, Ernesto y Pablo. Los padres sostenían el hogar, trabajaban todo el día y solo se encontraban por la noche. Los chicos estudiaban por la mañana y luego cuando salían de la escuela volvían y pasaban toda la tarde con sus juegos electrónicos: tablet, celular, computadora. No existía otra cosa, los amigos eran virtuales. De deportes y actividades artísticas ni hablar y el estudio siempre en último lugar. 
    La casa era amplia, con varias habitaciones, y en una de ellas donde nadie entraba, estaba la biblioteca, sola y por supuesto con mucha tierra, allí no se limpiaba.

     Esa noche, como siempre cada uno estaba en sus cosas, nadie se sentaba a cenar, la comida esperaba. Alicia y Joaquín discutían, los chicos con su electrónica.

     En la biblioteca todo estaba quieto y a oscuras, de pronto...un ruido, el diccionario cayó al suelo. “¡Vamos chicos! estoy cansado del estante, vengan conmigo!” Y uno a uno fueron cayendo los libros, La Cenicienta, Pulgarcito, La Historia de Grecia, todos caían y empezaron a caminar por la habitación. “¿Qué hacemos?”, preguntó el diccionario. “¡Nos tienen que escuchar!” contestó la Enciclopedia. “¡Hagamos mucho ruido!” dijo el libro de Geografía. Comenzaron a saltar, el desorden era cada vez más grande, pero...en la sala nadie escuchaba nada, el televisor al más alto volumen, las computadoras, los celulares, todos andaban a la vez, ni los padres ni los chicos se daban cuenta de lo que estaba pasando. 
     Los libros estaban desesperados , muchos años sin que nadie los leyera, hasta que sucedió lo inesperado...se cortó la luz.  Se hizo el silencio por un momento pero los chicos empezaron a gritar: “¡¿Y... ahora qué hacemos?!. Se les había acabado el mundo, sin electricidad no había nada. Alicia comenzó a encender las velas y las repartió. “Vayan a la cama” dijo, “No hay más nada que hacer”.

     Los chicos se levantaron y comenzaron a caminar hacia sus habitaciones, cuando pasaron por la biblioteca, la puerta estaba abierta.

“Qué raro” dijo María. “¿Quién la abrió?”. “No sé”, contestó Ernesto. “¿Y...si entramos?” dijo Pablo. “Sí, probemos, mal no nos va a hacer” contestó María. Entraron y que sorpresa: todos los libros estaban tirados. “¿Qué pasó?” gritaron todos. Entonces comenzaron a mirar: allí estaban, libros que no sabían que existían, cuentos, libros de texto, novelas; de todo había y ellos no conocían ninguno. El diccionario miraba atento, pero no se movía para que no se dieran cuenta. “¿Y si los ordenamos?” dijo María. “¡Sí, vamos a ordenar!” contestaron sus hermanos. 
     Buscaron franelas, limpiaron todos los libros y los ordenaron por temas en la biblioteca. “¿Y.. si leemos?” dijo Ernesto. “Claro, con la luz de nuestras velas podemos hacerlo” contestó Pablo. Cada uno tomó un libro, se sentaron en el viejo sofá, y comenzaron a leer. En eso pasaron Alicia y Joaquín, no podían creer lo que veían, ¡sus hijos leyendo juntos! Entraron, tomaron un libro cada uno y se sentaron en el otro sofá. 
     El diccionario estaba muy contento y observaba la hermosa escena familiar, porque no solo leían sino que cada uno estaba fasscinado y contaba lo que por primera vez aprendía a través de un libro.

      Y lo bueno fue que cada noche la escena se repetía, todos iban a la biblioteca y charlaban sobre lo que leían: SE COMUNICABAN.

El diccionario vigilaba y anotaba en secreto los libros que habían sido leídos.         

Cristina Quarella
cristinaquarella@hotmail.com.ar







Sobre la justicia

Los filósofos antiguos que suponen la cúspide del pensamiento universal, eran particularmente Aristóteles y Platón.
En el Diálogo de La Republica de este último encontramos a un personaje: Trasímaco,  excelente retórico y orador que estaba interesado por la enseñanza de la ética y la política. En una intervención suya en la Asamblea Ateniense, aconseja armonía entre los partidos, y evitar que sea el ansia de poder lo que legitime sus luchas partidistas.
Su realismo le llevaba a afirmar que la justicia era el interés del más fuerte y que las leyes son dictadas por los que ejercen el poder para beneficiarse de ellas. Así pues, la justicia beneficia al gobierno establecido, esto es, al más fuerte y los Estados justifican sus abusos mediante las leyes. El realismo de Trasímaco le lleva a considerar cómo es la justicia, no como debería ser, por que para él el núcleo de la cuestión en la vida social es el dominio del fuerte sobre el débil. Platón pone en sus labios en “La República” estas frases: “La injusticia beneficia a su autor y la justicia perjudica”. Trasímaco practicaba el realismo político. El filósofo político Leo Strauss opinaba que puede pensarse en términos de realismo político… pero es mucho más peligroso actuar en política provisto de esos criterios.
Si la población llegara a compartir las opiniones de Trasímaco, por ejemplo, sobre la justicia, el orden social sería inviable. Delinear una comunidad política orientada por la idea de justicia dice el Profesor de Filosofía Política Stefano Petrucciani, implica ante todo, el enfrentamiento con quienes, como el sofista Trasímaco, niegan la validez misma de la idea de justicia. En el referido diálogo platónico aquel fustiga a Sócrates refutándole que: “. . .ignoras que la justicia y lo justo es en realidad bien ajeno, conveniencia para el poderoso y gobernante y daño propio del obediente y sometido;.. ...” Estaba convencido Trasímáco que en verdad lo que resulta útil al poder constituido es lo que se considera justo. Y puesto que el poder tiene la fuerza:”. . . .lo justo es lo mismo en todas partes: lo que conviene al más fuerte”.-

Jorge Omar Alonso
jorgeomar_alonso@yahoo.com.ar







Vieja plaza de barrio

Con tu pasto amarillento, las hamacas medio rotas, con el tobogán vacío de sonrisas infantiles, hoy volví a recorrer la vieja plaza, del barrio de mi infancia. Aquella que nos vio correr, saltar, que vivió los picaditos que se armaban, contra el equipo de los mellizos, esa donde el guardián nos sacaba de raje cuando pisábamos los canteros o recorríamos las veredas de sus cuatro esquinas en bici. Ya no están los amigos, recorro despacio tus bancos, donde quedaban tallados los nombres de un amor.
¿Dónde fue mi niñez? A dónde fueron a parar tus canteros llenos de flores, las mamás llevando en sus cochecitos a sus bebés, que luego seguirían nuestros pasos como nosotros lo hicimos de los que eran mayores, cómo el tiempo destruye todo, el óxido de las cadenas de tus juegos, son el mudo testigo de los años, que va matando ilusiones y sueños de otrora.
Qué habrá sido de la vida de Rodolfo, Pepino, Yuli, Randall, Alberto, Pájaro, Cachi, compañeros de andanzas y de plaza. 
Con tu pasto amarillento, las hamacas medio rotas, con el tobogán vacío de sonrisas infantiles hoy volví a la vieja plaza del barrio de mi infancia y tristemente me voy dando cuenta que solo tu apariencia te reconoce como tal, atrás quedaron los años que degradan, pero hay algo que jamás se puede oxidar, son los recuerdos y la alegría que uno siente al volver a vivirlos.

Carlos Rojas
carlos1952rojas@yahoo.com.ar







¡BAUTIZAME, TÚ JESÚS!

Dedicado al ESPÍRITU SANTO, que me llena de la PRESENCIA DE DIOS

Hoy con INMENSA ALEGRÍA                                   "Yo bautizo con agua, pero el que viene puede mucho más:
abro las puertas de mi CORAZÓN,                           él los bautizará con el Espíritu Santo y el fuego." Lucas 3, 16
¡BAUTIZAME, TÚ JESÚS!

Hoy quiero sentir el VIENTO
que sacude todo mi SER,
¡BAUTIZAME, TÚ JESÚS!

Hoy mi ALMA
busca tu PRESENCIA incesantemente,
¡BAUTIZAME, TÚ JESÚS!

Hoy en profunda PAZ
mi conciencia se sumerge en tu CONCIENCIA,
¡BAUTIZAME, TÚ JESÚS!

Hoy quiero sentir TU LUZ RADIANTE
iluminando toda mi EXISTENCIA,
¡BAUTIZAME, TÚ JESÚS!

Hoy mi VIDA se PURIFICA
con el FUEGO DE LA ÚNICA VERDAD,
¡BAUTIZAME, TÚ JESÚS!

Hoy quiero que el SANTO ESPÍRITU
habite en mí por SIEMPRE,
¡BAUTIZAME, TÚ JESÚS!

¡En el nombre del PADRE,
del HIJO y del ESPÍRITU SANTO!
¡BAUTIZAME, TÚ JESÚS!

Erika Luz de Dios
erkabd2008@hotmail.com







Usted

Se me adentra usted,
quizás no lo sabe aun,
dañándome la ausencia a cuenta gotas,
transido de distancia.

Me aprendí una risa, una mueca
para todos los días
y si ese sabor fuese un soplo de su piel,
no lo se,
ya no soy más que el resultado de palabras reunidas
quicios de puertas.

La quiero libre, bella, irreductible,
como al eterno desnudo
de la piedra,
y los angostos atajos que propinan misterios.

A usted
que con su imagen
derrumba la tarde
en cada ventana.

Y quizás no lo sepa aun,
no deseo más sus abrazos detenidos
¿por dónde se ha marchado?

No sabe que sus ojos lo concluyen todo.

Luciano Calzada
lucianoquilmes@yahoo.com.ar







Solía pensarte

Solía pensarte 
pero 
ahora  es todo tan distinto…
De imaginarme tu perfume,
de viajar.
Sí, de viajar en tu auto con la imaginación 
de estar juntos en nuestros sueños, 
bien o 
mal…
pero juntos, superando los terremotos y los
sismos… y las vivencias terrenales… más que nada.
Las experiencias que nos llevaban al vacío, 
sí, sí,sí
sí Señor.
Es que Dios aprieta pero no ahorca, es por eso que vivo en 
agonía 

Ximena Lupis
ximenalupis@outlook.com