Revista Viajero N° 68 - Septiembre 2012

 

















Azul de jacarandá


La mañana amaneció muy luminosa, tanto como para confirmarme que la primavera, es la más linda de las estaciones del año. Terminé de levantar la persiana de mi habitación,  lo que me permitió, contemplar un cielo muy azul. Aspiré con fuerzas buscando llenar mis pulmones con el oxígeno perfumado de las plantas del jardín. Y lo sentí fresco entrar en mis pulmones, y llegar al corazón, produciéndome una dulce sensación de felicidad.
El jacarandá que habían plantado mis padres, estaba tan florecido, que el azul de sus flores lo cubrían todo.
Yo amaba su perfume que me era harto conocido. Y es que me había acompañado desde mi niñez, y hoy, que mis padres ya no están, me los recuerda su presencia.     
Y cómo decir, para que no crean que alucino, que cuando el viento sacude sus ramas, en el sonido que emiten, me parece escuchar la voz de mi madre, diciendo mi nombre. Esa inconfundible voz dulce con tonada provinciana, que yo tanto amaba.
Recuerdo cuando por las tardes, sentadas bajo el árbol, yo apoyaba mi cabeza en su regazo. Disfrutaba sentir sus dedos pasear por mi cabeza, tratando de prolijar mis cabellos, renegridos y rebeldes, tan distintos a los grises de hoy!
Cuando la soledad visita mis días, busco encontrar bajo sus ramas, las voces que se quedaron prendidas a su tronco. Cómo olvidar que fue con él, con quién compartí  la dicha cuando la vida me premió con la llegada del amor y de los hijos! Me detengo a mirarlo, y descubro que también él ha envejecido. Me lo dicen su tronco grueso y sus fuertes ramas.
Por eso esta mañana, al contemplarlo meciendo sus ramas armoniosamente, y expandiendo el  perfume de sus flores, me pareció ver, que  buscaba  impregnarlo todo, y así quedarse más cerca de mí.
Mi viejo y amado jacarandá, quiero ahora,  bajo este cielo azul de tus ramas en flor, contarte, sin pronunciar palabra, ¡que he vuelto a enamorarme! Es que acaso, ¿ya lo sabías?!...
                                                                 
Nilda Dotremont - Diciembre 2003
















El niño-hombre diferente

Dedicado a Canela desde mi corazón 
Brillante, divertido
inteligente, tenaz,
sencillo, humilde,
perseverante, soñador...
Tantas palabras más para reflejar
a este niño - hombre.
 
Niño especial,
siempre sonriente,
encantador, divertido,
chiquilín, charlatán
capaz de construir momentos
solo con rizas, palabras, cosquillas y chascarrillos.
 
Hombre al que admiro
por su voluntad para superarse,
su deseo de crecer y ser siempre más.
Bondadoso, protector, confiable,
luchador incansable.
Cazador de sueños.
Vencedor de obstáculos.
 
Un hombre que quiere ser gigante.
Un niño lleno de fantasía.
Un luchador que pelea hasta obtener  lo que quiere.
Un soñador que aún persigue sus sueños.

Marina P. Aguirre
















Sombras


La puerta se abre
a los canteros húmedos, sombríos,
despojados de todos sus colores,
caen marchitos los jazmines
que ayer adornaron tus secretos.
Siguen creciendo los rosales rojos
que cubren el balcón hoy despintado.
Ya no se ven gorriones, jilgueros, calandrias
que llegan en busca de miguitas
cuidadosamente esparcidas en tu falda.
Las macetas cubiertas de gramillas,
los geranios ahogados en la sombra.
Viví y amé las horas de tu vida
te guardo fiel en la memoria,
volaste igual que esa nube blanca
yo te sigo viendo amante, soñadora
desde el bagaje invisible de los sueños.

Beatriz Guano de Scalisi

















Yin


Brotamos de la tierra. Nacimos en la noche pues nuestra piel tan clara no hubiera soportado la potencia del sol. En ese estado primigenio nos revolcamos desnudos y aparentemente inconscientes. La humedad nutrió nuestro espíritu y fue configurando el carácter. Luego, el fuego se encargaría de sellar nuestra piel, no éramos como los animales que viven en el agua, y necesitábamos curtir nuestro cuero para que no escaparan los fluidos y perecer en la disolución.
Crecimos fuertes y arrogantes. Aprendimos a trabajar. Sentimos nostalgia por la tierra y la penetramos con hierros y azadones, sabíamos de su fertilidad. Aprendimos el orgullo y el castigo.
Pero al final de la jornada, cuando el sol se pone, una irremediable melancolía nos invade. El ocaso es una hora fatal, donde muere el día y sus motivaciones. Todo se vuelve de un gris azulado que no llega a establecerse jamás. Aunque creemos saber lo que vendrá luego, renace el ancestral temor a lo indefinido. Pero el temor no importa, nos sumergimos en la noche pues necesitamos disfrutar y morir, aunque sea un poco. Sólo así soportaremos vivir al día siguiente.
Llega la noche y sólo hay dos caminos. Buscar refugio en la morada que ya hemos construido, donde nos creamos un nicho cómodo, confeccionado de seres y objetos que intentan convencernos de su constancia y previsibilidad. O sumirse en la noche, arremeter de frente contra ella, aunque sepamos que es imposible encontrarle cara y que irremediablemente vamos a sucumbir a la multiplicidad.
La noche despliega unas calles infinitas, llenas de sombras, licores humeantes y cuerpos blandos. Es el imperio de lo imprevisible, la naturaleza recobra el poder que parecía haber cedido a la ciudad del hombre y su luminosidad.
El hombre domestico buscó refugio en su morada cuando el sol, que lo protege y lo castiga, se ocultó. Obediente y consciente de no poder huir de la oscuridad se internó en ella de la manera más convencional. Entró a la casa que construyó en los días de sol, con ladrillos de tierra. Se acostó con su mujer y se hundió en lo negro de sus entrañas, jurando hacerle un hijo que le sirviera de justificación. Pero este hombre no escogió un destino diferente al del vagabundo o el borracho que se zambullen en la noche, pues él naufragó en los infinitos del sueño y el amor.
Por eso, al día siguiente, el hombre se renueva al tomar otro camino, otro surco en el ciclo eterno. Él, al igual que todos, fuimos uno y otro hombre, fuimos domestico y vagabundo, y volveremos siempre a serlo.

Juan Felipe Galindo Márquez
Colombia





































Desvelo


Oí llegar tus callados pasos 
y en silencio observé tu presencia ausente. 
Mis toscos y trémulos brazos buscan
proteger tu lejana y frágil figura. 
Inmensurablemente deseo darte abrigo, 
y así tus labios ofrendarán sus besos 
y saciarán este anhelo,
que a cada instante muestra más crueldad.
Se haya enrojecida mi garganta de tanto jadear, 
con angustia, tu nombre preciado.
Mis ojos cubiertos de nubes viajan sin ver,
solo responden mi turbia imaginación 
y no ofrecen más lágrimas: todas fueron derramadas por ti.
Largas noches en vilo transcurren 
y nada logra doblegar mi desvelo,
ni nadie apartar la marginación 
que tu ido amor produjo en mí.

Luis 528










En las costas del Caribe


Capítulo III

    El 20 de agosto, las familias de los tripulantes y hasta el Rey en persona se reunieron en el Puerto de Londres para recibir a los aventureros que volvían esa tarde de América.
    Astrid había conseguido unos retazos de género que habían quedado olvidados en el barco de otro viaje, y con ellos hizo una sencillísima falda para poder quitarse el vestido andrajoso. A pesar de que no le daba importancia suprema, como buena cristiana, al aspecto físico, tampoco era cuestión de presentarse ante el Rey como mendiga. Sam se ocupó, apenas inició la vuelta a casa, de curar sus heridas, en cuerpo y alma,  y acompañarla en todo momento.
    El 6 de septiembre de 1636, la joven pareja se unió para siempre en una humilde capilla del norte de Londres. En 1638, nació su única hija, Anne.
    Todo era paz y alegría en la familia Clevell.

Continúa en la próxima edición

Vicky
(13 años)
















Cuando yo era viejo


No veía las cosas con claridad:
hablaba de cosas  que solo los viejos como yo,
los que nos reíamos sin entender el chiste, hablamos. 
Cuando yo era viejo, no tenia donde estar, 
no me visitaba nadie y nadie me invitaba a cenar.
La familia de mis amigos no me querían hablar,
no te juntes con ese, mira que viejo está. 
Así  andaba por la vida con mi anacrocidad,
no entendía a las mujeres y  mucho menos ellas a mi.
Mi familia me decía ¿Por qué no hacés algo? Mirá que viejo estás.
Tenía mi cama y la tele, no tenía nada más 
un día decidí ser joven y la botella aparté. 
Vendí todos los envases y del bar me alejé.
Hablé con mis amigos, mi familia y un apoyo encontré: 
ahora que soy joven duermo bien por las noches, 
la acidez se me fue, no me persiguen fantasmas
y al baño voy una sola vez. 
Quiero estar con mi hijo y a mis padres ayudar,
entiendo de qué habla la gente
y no entiendo a mis amigos viejos. 
Ahora que soy joven quiero cosas hacer,
hasta el deporte es una posibilidad.
Ahora pasado el tiempo, 
me río cuando algunas veces 
alguien me dice , que joven estás.

















Verano


Un camino de hormigas sin hormigas
se abre paso por el césped blanquecino,
pleno verano. 
Un camino de hormigas con hormigas,
una o dos, sin carga, livianas.
Ellas resisten el agobio.
Yo me consumo

Viviana Solaroli

Revista Viajero N° 67 - Julio 2012












Lluvia


Esta vez no traes tristeza
ni melancolía.
Ni siquiera esas ganas de llorar
hasta el alba, dejándose caer
por un abismo sin sentido.
Esta vez traes alegría,
señales de un café compartido,
de una charla entre cómplices.
Esta vez traes poesía
amarrada a la sensación
de plenitud
de sosiego
de vida.
Afuera, lluvia...
Adentro, dicha...

Elizabeth Francken
“Los años ámbar”
















Mis Utopías


El mundo integrado, el mundo de justos.
Los niños felices
Las calles sin pobres
La gente rica... de alma, de vida.
La naturaleza respetada por todos.
 Tus ojos alados mirandome sinceros.
De tu boca dulces palabras
De tu alma tus sentimientos
Poder amarte sin miedo.
 Mi realidad color de rosas
La vida colmada de buena suerte
Mi mundo interno como verde pradera
Mis dos mundos en completa armonía
Los recuerdos tristes por fin olvidados
Los fracasos sin rastro de dolor
Mis sueños realizados Mis Utopías .... Sin Serlo.

Marina P. Aguirre
















Una voz


Hasta ayer eras solo
una voz por teléfono, 
un amigo “sin rostro”
que su mano me dio.
Te imaginé mil veces
con mil caras distintas.
¿Tú acaso presentías
cómo podía ser yo?
Hoy ya te vi, tus ojos
son como los pensaba.
No entiendo, sin embargo
tu ayuda. Frente a mí,
que soy así, de pronto,
una desconocida,
y me brindas tu tiempo,
tu amistad, porque sí...

Isabel Corrao Santos
















Amistad


A mis amigos…, los de siempre…, 
y los de hoy…;
 a los que se han ido…, 
y a los que vendrán…;
 a los que nunca se fueron 
porque en mi alma vivirán…;
 a los de lejos… 
y a los de más acá…; 
y… a todos aquellos 
que me ofrecen el tesoro 
invaluable de su amistad

Amistad es dos caminando juntos…,
no es ir vos delante ni detrás yo,
es ir más bien ambos, hermanados,
en una misma dirección.

Amistad es una palabra de aliento,
y consuelo en el dolor,
es una mirada cómplice y sigilosa,
compañía afable en cada situación. 

Amistad es una simple sonrisa,
una mano tendida en la labor,
es un alma cercana en la angustia,
y puerto de anclaje a los secretos del corazón.

Amistad es estar yo a tu lado,
y saber que estás vos,
es acompañamiento en la tristeza,
y deleite en la canción.

Amistad es un oído silente y atento,
un consejo certero en la ocasión, 
es corrección oportuna y afectuosa,
y sincera comprensión.

Amistad es todo esto…,
es presencia y encuentro,
calma, paz y amor,
es fiesta y danza, 
fidelidad, entrega y don.

Amistad es dos caminando juntos, 
es mi alma y la tuya, 
unidas en eterno abrazo, 
y una misma dirección.

Beto Cardozo
08/07/12
















Distancia


Mi trémulo cuerpo, la mesa, la silla,
un turbio rincón del viejo café,
y sobre sus empañados vidrios, 
mi cerebro 
intenta trazar tu figura con mi fría mano.
Detrás de los mismos, 
el agreste invierno 
mofar pareciera de mis desventuras, 
traslúcida senda de oscura visión, 
observan mis enrojecidos ojos.
Distante te encuentras, otro paralelo,
observa tu cuerpo lejano de mí, 
y aquí, tembloroso percibo tu aroma,
sintiendo la fuerza que a mi fría mano
impulsa hacia el vidrio, tu imagen grabar.

Luis 528
















En las costas del Caribe


Capítulo II

Sam no podía contener su emoción. Era siempre el primer tripulante en despertar, poco antes del amanecer, para ver los primeros vestigios de luz en el horizonte, contemplaba el sol saliendo por el este, espectáculo indescriptible por medio de palabras, y pensaba: "¿Cómo será aquella nueva tierra? Será como los españoles cuentan, que hay vegetación y fauna extrañas pero hermosas?"
Después de soportar una fuertísima tormenta a mitad de camino, por fin, el 3 de julio avistaron la isla americana llamada La Española. Mientras John y otros hombres aguardaban el cargamento de metales que llegaría desde la misma Guadalajara,en tierra azteca, el hijo del capitán pidió permiso a su padre para explorar la isla, y éste selo concedió.
El joven de profundos ojos azules admiraba la inmensa riqueza natural de aquellos territorios,y a cada paso iba apuntando todo lo que veía en un diario de viaje de encuadernación antigua, que llevaba sus iniciales en la tapa. De pronto, oyó un gemido entre los árboles, cuyas ramas estaban tan entremezcladas que oscurecían el camino. Sin ningún temor. Sam se adentró en aquel sendero y, después de mucho andar encontró a una bellísima joven, de piel blanca, cabellos negros que le caían por debajo de la cintura y ojos marrones, ataviada con un vestido celeste, embarrado y roto. Tenía marcas en los brazos y en el rostro, como si hubiera sido golpeada, y lágrimas recorriendo sus mejillas. Se sentó junto a ella, al pie del frutal,y le preguntó que le sucedía. Ella contó su historia: -Mi nombre es Astrid y nací en Francia, aunque de familia española. Mi padre era un fiel súbdito del Rey, y éste lo envió aquí, junto a sus soldados, a organizar las tierras en período de poblamiento. Me trajo con él porque no quería dejarme sola, ya que, para ese momento, mi madre había fallecido y no tengo hermanos. El año pasado, cuando llegamos, no nos fue mal; pero una de las tribus antillanas se rebeló contra los conquistadores; en esa batalla mi padre fue muerto y yo tomada prisionera. Como me rehusé a ser una esposa, o mejor dicho, una esclava mas para el Gran Jefe, ordenaron mi sacrificio a los dioses paganos. La noche anterior al día previsto para mi ejecución, intenté escapar, y en esa corrida recibí los golpes que ves. Volví a ser encerrada, pero logré burlar a los guardias y huir. Llegué aquí, después de alejarme lo suficiente para que no pudieran hallarme fácilmente, y aquí me quedé desde entonces.”
Sam, impresionado por el relato, la llevó con él hasta la costa, y después de convencer a John, consiguió que abordara. Esa misma noche, el barco del capitán Clevell zarpó de vuelta a Inglaterra.

Continúa en la próxima edición

Vicky
(13 años)
















Emociones entrecruzadas


La tarde del 10 de septiembre del 2001, me sentía ansiosa y expectante porque, al día siguiente, iniciaba mi nuevo programa de radio.
Lamentaba muchísimo la culminación de la audición “Acariciando Recuerdos”, (por la pérdida del conductor y creador), en el cual tenía a mi cargo un bloque romántico.
Después de varios días de charlas telefónicas que mantuve con otro de los integrantes del equipo de la concluida transmisión anterior, nos sentíamos dos náufragos a la deriva y decidimos seguir en la radio con una alternativa distinta.
 A los dos nos resultaba difícil este emprendimiento.
La responsabilidad de desarrollar un espacio propio, ocasionaba mi estado de inquietud.
Esa misma tarde preparé mis poemas, la música y un puñado de sueños que me concedió la poesía.
El nombre elegido para el nuevo programa de radio fue “La Balsa”.
Todo tenía relación con un momento difícil. Necesitábamos salvar nuestros deseos y el título que elegimos fue como aferrarnos desesperadamente a un madero para flotar en medio del mar de la adversidad y llevar adelante lo que tanto nos apasionaba.
Esa noche, apenas pude cerrar los ojos. El insomnio se había apoderado de mí.
Aquella madrugada, esperando impaciente el amanecer, será inolvidable.
Me levanté con numerosos pensamientos y emociones entrecruzadas. Encendí la hornalla, coloqué la pava y preparé unos mates, ellos eran mis más silenciosos y comedidos escuchas.
Encendí la radio, desayuné y con pocas ganas me bañé para que la ducha me ayudara a despejarme. Pasaron unas horas, mientras realizaba mis tareas diarias, escuché buena música, noticias y comentarios de actualidad.
De pronto como un rayo partiendo el aire, estalló una información que me dejó perpleja.
¿Qué había pasado en New York?... un atentado terrorista había derrumbado las Torres Gemelas. No entendí bien lo que decían. Encendí el televisor. Las noticias llegaban a cada instante con más precisión.
El mundo entero estaba sumido en un cuadro alarmante que ya quedaba inscripto en la historia de la humanidad como un hecho imborrable.
¿Estados Unidos?, me preguntaba. No lo podía creer. Los periodistas, absortos, daban más y más información.
El atentado era espantoso ya que no sólo habían derrumbado las Torres Gemelas sino, también otros edificios de varios estados. Era imposible medir la dimensión de semejante catástrofe.
Estaba consternada. No cesaban los llamados entre amigos y parientes que comentaban los sucesos con sobrada conmoción y asombro. Los intocables dejaron de serlo. Lo más lamentable, fueron las pérdidas humanas irremplazables.
Después de reflexionar profundamente, decidimos iniciar la transmisión desde el  noveno piso de la emisora.
Teníamos tanto por comentar…no habíamos olvidado, tampoco que otro atentado terrorista promovió el golpe de estado que derrocó al presidente chileno Salvador Allende un 11 de Septiembre de 1973. En contraste a tanta insensatez, se festejaba, también, el Día del Maestro.
Pese a la tragedia y el estupor que envolvió al mundo en uno de los siniestros de mayor magnitud del siglo, terminamos realizando nuestro sueño.
Las palabras brotaron con desconcierto de nuestros labios, tratando de hacer pie ante la realidad y sosteniendo la poesía que logró cambiar un breve instante de esa dura jornada con nuestro pequeño manojo de esperanza.
Llevaremos en nuestras vivencias el comienzo del programa “ La Balsa ” mirando desde un amplio ventanal,  el cielo limpio colmado de estrellas.
 
Nilda Etel Deluca
















En el cielo hay...


Lluvia
de color
celeste
que cae
de las nubes.
De ella
los árboles
toman el agua. 
Llega cuando hay
muchas nubes.
Algunas son
de algodón,
de metal
y otras de cemento.

Sol Martina De María
(escrito a sus 4 años)
Edad actual 9 años

Revista Viajero N° 66 - Junio 2012

 

















Cómo dejar


Imposible dejar de mirarte.
Eres la exponente de lo perfecto.
Argumentos sobran para no dejar de mirarte,
refleja tu figura la armonía, 
y a tu andar acompasado, el deleite inmensurable.
Imposible ignorar, tu frondoso, negro y extenso cabello,
que trasluce y contrasta en tu blanca piel.
Es tu mirada limpia, radiante, y oscura como el tizón,
si sonríes no evito transformación.
Visualizar tus labios me deleita,
y al expresarse, cual lejos estén, anhelo llegar y
ostentoso, mostrarme oteando tu imagen, la cual
toma posesión de mis virtudes y defectos
ansiando pertrechar con caricias tu piel 
a pertenencia y en perpetuidad.

Luis 528















Fantasía


.. Si pensarte, diera lugar a una esperanza,
si imaginarte cerca ... fuera abrazarte
No saldría de mi mente para poder tenerte.
....En mi mundo fantástico,
son míos tus ojos, son míos tus labios....
Es mi sueño diamante ...
No tener que imaginarte.

Marina P. Aguirre
















Caminos


Desandar los caminos recorridos es imposible de lograr,
pero dejar lo triste recorrido
es muy posible lograr
con la paciencia
y la paz 
todo se puede alcanzar,
el amor y la esperanza
ya nunca se perderá
llevar como estandarte
el amor y la verdad
y todo será más fácil
para poder avanzar.
Desandar los caminos recorridos
nunca se podrá borrar.

Tita
















Manifiesto


¿Para qué buscar mi lecho en los deshechos del olvido,
si en algún fuerte destello pude brotar de color?
Ya no serán pupilas las ventanas ni la puerta ya mi dios.

¿Para qué intentar desafiar la desazón
si basta con levantar la mirada y ser?

Ser certeza andante de fulminante ardor, 
fuerza de siniestra ambivalencia.
Ser ojos que, bien ojos, se desmayen ante el sol.

Cada abrazo será promesa
de todo un cielo por llenar.
Cada palabra será ingenua
en su estrategia de enchastrar.

Bailaré aquella otra danza
para que de a tumbos de esperanza
se me tiña el corazón.
(juego bien simple, razones evidentes:
destruir el odio y el dolor)

Ya no ataré mis brazos con ausencias
y seré así un fuerte viento en lugar de suave brisa
Tomar nota: 
“No insinuar mas agónicas sonrisas
Ni esconder la roja efervescencia”

Seré sensato al gozar 
del agrio elixir de una lágrima.
Podré dejar reinar sus humos en mi pálida alegría
y dejar crujir mis labios bien suaves en su risa.

Quizás pierda mi tiempo,
o pierda el tiempo con eso del tiempo perdido…
remota y atemporal ilusión 
hija de los que escriben su destino.

Gody
















escribir un poema | un único poema
elemental y simple como una piedra

y después trepar las escaleras | salir al balcón
ser como ese pájaro que bebe la luna.


                                                            a jorge ricardo aulicino


Miguel Angel Morelli
















En las costas del Caribe


Capítulo I

Todo comenzó allá en el Puerto de Londres, un 22 de abril de 1635. Un barco de la Marina Británica zarpaba hacia América, dispuesto a acarrear una carga de metales preciosos. El capitán John Clevell era un viejo lobo de mar, que cumplía 40 años sirviendo a su patria y éste era su último viaje oficial. Llevaba consigo a su hijo Sam, aventurero como él, quien se iniciaba en las travesías marítimas pero que había aprendido mucho de escuchar sus relatos.
Los Clevell eran una familia de posición económica media, formada en valores morales y espirituales. El Rey Carlos I le tenía especial confianza para las misiones más específicas y delicadas como ésta que ahora se presentaba, aunque John estuviera en desacuerdo con más de una de sus actitudes.
Acompañaban a padre e hijo en este viaje: Edward Mist, a cargo de los aparejos, Simon Cromm, el timonel con más experiencia de toda la marina real, George Frapper, jefe de artillería, y varios marineros más. Juntos, emprendieron el camino, a las 9 de la mañana, hacia las tierras descubiertas por Cristóbal Colón dos siglos atrás.

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Vicky
(13 años)


































Lágrimas internas


Ellas no quieren ser testigos
ni ahondar caminos en tu rostro.
La brisa engulle tu llanto
y hace temblar tu faringe hecha nudo.
Tus labios buscantes no se rinden
esperando saborear lágrimas transparentes
que desborden tu dolor interno.
Y en una noche sempiterna
de tus ojos cayó una gota fundida
despertando a una rosa roja
en tu seno perdida.

Elizabeth Francken
“Los años ámbar”
















Sombra


en busca de los nocheros
la calle solitaria, muda
camino entre sombras, caigo
aliento a  vino retengo.
Al acercarme a un umbral
me asusto de un pordiosero
debajo de sus harapos.
Pienso en el futuro y tiemblo
deshago el camino andado
alguien me sigue, lo presiento.
Si camino ella camina
si me paro no la veo,
recorro las pocas cuadras.
Al llegar cansada a casa
entra conmigo en silencio
me sigue paso tras paso.
Llego a la cama cansada
ella me cubre muy suave
acariciando los sueños

Beatriz Guano de Scalisi

Revista Viajero Nro. 65 - Mayo de 2012



Besos con olor a recuerdo


Hoy comprendí que pensar en un destino implica pensar a futuro, y pensar a futuro inevitablemente trae aparejado la nostalgia de mirar el pasado, aquello que se fue y no volverá.

La vida es tan simple que no logramos comprenderla, en nuestro racionalista intento de sensato entendimiento tal vez... y entre tantas cosas que extrañamos como la niñez, el amor materno, los juegos de la infancia, el regresar de la escuela y percibir el olor a hogar convertido en torta recién horneada... existe algo que pasa desapercibido y con lo cual convivimos a diario muchos de nosotros.

Me refiero al beso de la mujer amada, y no a cualquiera, sino nada más y nada menos que al primero... al primero de la mujer amada. Aquél sabor se fue y no volverá, existirán, tal vez, muchísimos otros nuevos y con nuevos sabores y emociones, pero ya ninguno será igual. Ninguno traerá el contenido dramático de aquel primer acercamiento; el hombre que está aguardando su momento de actuar, vive una situación que rara vez se da en la vida. Pelea entre el impulso temeroso y la tímida quietud, esperando no solo tomar ánimo sino el momento adecuado para ser bien recibido por su bella princesa, llevando a uno hasta temblar de nervios. Ese instante de arrojo hacia el rabioso gozo de la conquista o el infinito abismo del rechazo es único e inigualable...
Para aquellos que, como en mi caso, la doncella aceptó y diariamente comparte nuestros días, aquel beso quedó como un recuerdo, una sensación única que no volverá.
Pero debemos saber que está en nuestras manos tener la audacia y la inteligencia de vencer la barrera de lo cotidiano en busca de nuevas sensaciones que revivan cada beso cómplice de amor. Es por ello que mejor, me dejo de hablar y me voy en busca de lo que me toca, no sin antes aconsejar que aquellos que pueden hagan lo mismo.



Emanuel Gonzalo Cañoto
08/05/2012









Recursos


Amar a otra mujer es imposible,
no tengo más recursos que ofrecer,
ocupas todo espacio en mis días,
usurpas mis caricias e ilusiones,
declinas mi libertad, transformándola
en servil de tus propuestas,
no llego a mirar más miradas que las tuyas,
ni escucho más susurros que tu voz.
De otras manos el roce no deseo,
ni mis brazos otros cobijar.
Diviso tu ausencia, cual lejana te halles,
y en mí, tu aroma tiene posesión.
Mi existencia muestro,
sublime es mi deseo a tu lado,
nada es sin tí;
todo contigo.

Luis 528







Cuando digo...


Cuando digo cielo...
digo tus ojos,
cuando digo ternura...
digo tu voz,
cuando digo suavidad...
digo tus caricias,
cuando digo compañía...
digo tu presencia ,
Cuando digo amistad...
digo tus palabras,
Cuando digo pasión ...
digo tus besos,
cuando digo calor...
digo tu cuerpo,
y cuando digo Amor...
digo cuanto TE QUIERO!!!!

Marina P. Aguirre
anira90@hotmail.com









Quizás


Quizás hoy la vida no te sonría
quizás todo te sale mal
pero no importa
inténtalo
de nuevo
vuelve a empezar
da gracias a Dios
cada mañana
por la vida
que te da
sonríe con la
esperanza plena
de que
al fin tu llegarás.

Tita









La Ciudad


La ciudad despierta
cansada y herida,
las casas sombrías
no aparece el sol.
Las ventanas ciegas
los árboles mudos,
pájaros huyendo
sintiendo el dolor.
Las calles se agitan
silbando tu nombre
y en la fuente antigua
se ahoga una flor.
La plaza cobija
recuerdos dormidos
caricias y besos,
promesas de amor.
Y yo, sombra errante,
cargando mi pena
siempre pienso en vos.
Volveré mañana,
buscaré tu imagen
y tal vez la encuentre
en cualquier balcón.

Beatriz Guano de Scalisi









Deambulándo


Paso las noches sin dormir
buscando explicaciones
deambulo entre las sombras y vuelvo al papel
una y otra vez
un refugio
una salida
una palabra que me dé una razón para seguir mi camino.

¿Por qué es tan difícil soltarte?
Cada minuto que te retengo
es un minuto más que estás conmigo.

Y en el silencio de la noche Alguien me llama.
¿Escuchas?
Todos duermen.
Sólo algunos grillos quedaron
y nubladas están las luces amarillentas del patio.
Sólo un lento pulular de insectos y ruidos extraños.
Hojas... Viento... Murmullos...
Adentro todos duermen.
Afuera contemplo las estrellas
contando cuántas de ellas serán mías
cuando también decida dormir.

Elizabeth Francken
“Los años ámbar”
















entreabre la ventana y aunque aspira el aire frío
piensa en el mar | en aquel contraluz amarillo
/que consumía la tarde


y piensa, además, un horizonte de gaviotas |
las alas a favor del viento | el regreso que preanuncia el ocaso


después ya no piensa | después la noche es vértigo
luz que trepa del balcón a la ventana.

Miguel Angel Morelli









Más allá del mar


Lirios blanquísimos
forman un sendero
que hace un tiempo recorrí;
abren el paso a una tierra
a la que ahora volví.
Este bellísimo lugar
está más allá del mar.
A esa hermosa tierra
van los libres, los sinceros,
los dignos, los honrados,
y los que escriben rimas en sus cuadernos.

Termina mi recorrido
por las aguas de cristal
que rodean nuestro país.
Por eso te vengo a dejar
un mensaje que te dediqué
para que veas que no te abandoné.

A ese bellísimo lugar ahora debo llegar,
alguien que me ama me espera más allá del mar.

Mi Rosa de Castilla, debo dejarte aquí.
Adonde yo voy no puedes venir.
Pero te prometo que volveré por ti;
algún día mi barco divisarás;                       
desde lejos yo te haré una señal
y tus pies las aguas besarán.
Juntos hemos de navegar
más allá del mar.

Lo siento, no tengo mas tiempo;
te debo dejar para llegar
a esa tierra celeste, eterna, sin par,
que, como dije antes, está
más allá del mar.

Vicky
(13 años)











Es importante saber…
Muchas de las cosas que desechamos como basura en realidad no lo son. Algunas de ellas pueden servirnos para otros usos distintos de su función original; otras son materias primas para producir nuevos productos. Te proponemos separar los distintos tipos de residuos en diferentes contenedores antes de arrojarlos a la basura y poner a prueba tu imaginación buscando nuevas alternativas  para objetos que ya fueron utilizados. Pequeñas acciones como estas producen grandes beneficios para el ambiente y la comunidad, ya que nos permiten ahorrar energía, reducir la contaminación, preservar los recursos naturales y disminuir la cantidad de residuos que ingresan a los complejos ambientales.

Ya sea en los hogares, las escuelas, la oficina, los comercios, y aún en las plazas, parques o simplemente caminando por la calle, generamos residuos de diverso tipo. A continuación te presentamos una clasificación de los mismos para que puedas reconocerlos y poner manos a la obra...             











Soy Poeta


Tengo de loco, anárquico 
irreverente, y de artista con 
sentido el movimiento. De 
pájaros, mariposas y abejas el 
vuelo de mi mano.
De cantor y payador el alma.
De libertad la senda que me guía, 
de demencia la palabra. 
Si lo quieren tengo el corazón 
lleno de brisas y una flor en cada 
esquina, un argumento soñador, 
un amor que se fue y otro que 
vino. 
Tengo la esperanza en mis 
pupilas, la amistad, la paz y la 
justicia por emblema. Con todo 
eso salgo navegante por el 
mundo soy poeta.


©Elisabet Cincotta









Simplemente “ma”


La mujer de quien yo hablo
no necesita perfumes importados
ni cremas caras, 
no tiene que ser sensual, ni tener miradas cautivantes
no tiene que ser novia; y mucho menos amante.

Solo con un plato sabroso y una camisa planchada alcanza
para arrancar un inmenso suspiro; diciendo: ¡ah! ahí estás.
La mujer de quien yo hablo me cobija por las noches,
le cuento mis penas y ella nunca su dolor, 
siempre la veo alegre y con pleno candor.

Sabe que la Amo, nunca me lo pregunta.
Pero sabe que la Amo, sabe comprender, 
proteger, perdonar y una paño caliente en el pecho
cuando me siento mal.

La mujer de quien yo hablo no necesita
perfumes importados ni cremas caras,
con solo una caricia en mi cara al pasar
o con corregir el cuello de mi campera
me hace derretir de Amor.

La mujer de quien yo hablo es mi “madre”
no hace falta más explicación.

Héctor Carpio





















Revista Viajero Nro. 64 - Abril de 2012



Ser el no ser


El título resulta bastante contradictorio y quizás para algunos algo irreal; pero es así en ocasiones suelo ser el no ser. Para comenzar, intentaré aclarar el enigmático velo que recubre esta frase, en mi caso en ocasiones suelo ser lo que no quieren que sea. Si ahondamos psicológicamente en esta perspectiva nos daremos cuenta que la presión de aquellos que me engendraron tiene que ver mucho con esto que estoy diciendo, es decir que, suelo ser el hijo que ellos no quieren que sea. La sobre exigencia de mi madre, sobre todo, en la búsqueda de un hijo "perfecto", o lo que sería perfecto para ella, hace que nunca me encuentre a la altura de lo que ella espera.
Toda acción o respuesta se encuentra eternamente teñida por esta subjetiva y pre juiciosa visión. Una de sus últimos reclamos se disfrazó de un "Vivís siempre al límite..."; y cuánta razón tiene, y si supiera lo feliz que me hace vivir así. Evitar la comodidad y su estático poder me lleva a tener muchísimos proyectos y vivir haciendo continuamente cosas. Si hilamos un poco más fino vivir al límite no es más que una sobre exigencia, lo mismo que ella hace sobre mí (irónica casualidad).
Como en mi caso, de seguro, gran cantidad de personas son lo que no deberían ser para la mirada del otro. Por mí y por ellos descorcho un Malbec y brindo en un irónico rito de apreciada realidad, ya que ser lo que ellos no quieren que seamos quizás sea fiel reflejo de personalidad y decisión. Personalidad propia y decisión de ser lo que nosotros queremos. Pero lamentablemente esta imposición hoy en día es una práctica común y encierra un precepto, tan viejo como peligroso, que ha sido denunciado por gran cantidad de sociólogos y antropólogos, que se sustenta en creer que una cultura (o cosmovisión) es mejor que la otra.
De esta forma el que quiere imponer una forma de ser considera que la de él es mejor que aquella que realiza la otra persona. Quizás en breve lleguen tiempos donde los prejuicios queden de lado y no se le quiera imponer a la gente formas de ser, y de esa forma seremos más libres y felices.

Emanuel Gonzalo Cañoto
01/04/2012









De sol a sombra


Como un eclipse
de sol a sombra.
Sol tu sonrisa.
Sombra tu descuido.

Pesa la espera,
quema la duda,
arde la ansiedad,
tienta llamarte.

Anhelo distracción..
borrarte un instante...
aunque corto..
"Eterno".

Inundada de vos ...
en mis pensamientos,
desesperación ... un día sin verte.
desvelo de frío... estás lejos.

Sed de tus besos,
marcados mis labios,
sin vacilar......
Robada mi alma.

Marina P. Aguirre









Reto Amargo


De pronto la noche
azuza amaneceres
el llanto cesa en polvareda
observa las manos que vacías
despliegan más de mil gestos 
rompe el silencio en reto amargo
el grito con valentía surge
ya no queda nada en la garganta
el aire puro invade su esencia


©Elisabet Cincotta
de TIEMPO DE PALABRAS










toda palabra entreteje profecías:
con algunas nace el amor
con otras la fe |
con un nombre la pena

pero hay palabras pequeñas | dolorosas
con la que nacen los poemas que no nombran |
esos versos que desbautizan el decir
y arrojan al ser de su propia morada

Miguel Angel Morelli









Otoño


El otoño llega.
La casa espera
un duro trajín.
Verano que pasa,
el sol mañanero
despierta las plantas.
Desde ellas caen
crujientes, lánguidas
hojas de color dorado.
Hay débiles flores
que aun muestran galas.
La brisa hecha viento
sacude el ramaje.
El hombre hacha el árbol
destruye el follaje.
No escucha los ruegos
que de ellos escapan,
que el viento permite.
Algunas escapan
y mueren barridas
sin gloria ni palmas.

Beatriz Guano de Scalisi









Títeres


La angustia puede pasar.
El llanto puede pasar.
La bronca puede pasar.
Pero el dolor….
el dolor taladra profundo
silencioso trabaja
no cesa de hundir su mano
en el alma desvalida.

El dolor crece en el recuerdo
y se transforma
en más dolor.
Profundo.
Silencioso.
Trabaja.
El dolor, al volver,
nos convierte en simples títeres
de corazones inútiles.

Elizabeth Francken
“Los años ámbar”









Platónicamente amor


Interrumpiste el tenaz ahogo
de mi melancolía, 
despertaste en mí cosas lindas.
Hacés que extrañe tu voz, tu risa y el pleno candor.

El silencio me habla de ti,
me cuenta que por las noches 
te duermes pensando en mi.
Siento pena en el alma y alegría
en el corazón.

La pena es por no tenerte
y la alegría es porque escucho nuestra canción
melancólica y romántica, así te veo yo.
Será porque miro por dentro
y no lo que me mostrás vos.

Dulce, sincera, guerrera y combativa,
cambiás odio por perdón,
mentiras por compresión.
Sigues dando amor 
en la guerra de esta vida.

Héctor Carpio









Pequeña inmensidad


En el viaje inquieto de un tren 
te pienso,
tiembla mi piel.

Voy soñándote y sonrío;
suspiro, 
me emociono,
me desarmo,
te espero.
Cierro los ojos,
voy creando tu mirada en el vacío
cada rincón de mí te siente
y como una caricia en el alma
tus ojos se plantan en los míos.
Imagino tu voz, 
desbordan mis ojos.

Me pierdo en el aire
vuelo sin alas,
la gente ya no existe en este espacio
solo vos en mí.
El viento sopla mi rostro, como un destello de fiesta
y mis ojos festejan la alegría de esperarte

Te deseamos pacientemente 
esperamos tu llanto y tu risa;
y con las manos llenas de infinito
esperamos las tuyas, esperamos tu piel. 











Campo seco,en un tiempo verde supiste estar;
sin tus frutos, en otoño, a los hombres dejarás.

Las caricias de los vientos ya no te refrescan más;
las garúas no alcanzan, por diluvio hay que rogar.

Cuando sobre ti descargue su furia la nube que pasando está
para todos vendrá un alivio, no te debes preocupar:
campo seco que ahora veo, a ser verde volverás.

Hemos visto toda la vida tus semillas florecer;
ahora nos da mucha pena no poder verlas crecer.

Virgencita del Milagro,bendice mi humilde hogar:
manda lluvia para mis campos, haz que vuelvan a brillar.

Cuando sobre ti descargue su furia la nube que pasando está
para todos vendrá un alivio,no te debes preocupar:
¡Campo seco que ahora veo, a ser verde volverás!

Vicky
(13 años)









Simplemente seré


Seré, simplemente seré.
Sin mas vos desdibujada
Sin castillitos de celofán en el barro de un ayer que será 
mañana,
sin más templanza que la conciencia honesta en el estado 
más opulento y  transparente,
sin tapujos, sin caretas,
sin colgarme de los senos de la ominosa vulgaridad,
sin saciar las ansias demagógicas en la inadmisible
necedad.
Seré, simplemente seré y no permitiré que se hagan baches 
en el silencio de un bemol, consumando la percepción de 
querer corresponder mistificando.
Seré, simplemente seré y no permitiré el quebranto al 
pensamiento crítico y vital, e intentaré no caer en la 
atrocidad de los dechados de turno.
Seré, simplemente seré y no permitiré deshilachar la 
convicción real de mi ser,  por el nefasto afán del beneficio 
hospitalario.
Tal vez, para muchos seré un monstruo, pues entonces seré 
el monstruo conspicuo, pero de una sola jeta.
Tal vez, para muchos seré un simple muchacho, pues 
entonces seré el muchacho simple, pero de una sola jeta.
En fin,
simplemente seré sin darle mas vueltas al asunto para 
quienes me quieran por lo que verdaderamente soy,
pues entonces, simplemente seré.

Gabriel Polese

Revista Viajero Nro. 63 - Marzo de 2012


Fluir Fluyendo


Estamos condenados a fluir, la vida es un fluir constante y no podemos evitarlo. Estoy cansado y no puedo acallar mi impulso por mirar y admirar tanta belleza. Las dudas existenciales inundan mi corazón, me pregunto una y mil veces qué hacer, cuál es mi destino y cuál mi camino. Estos días subí montañas, es tan fácil hacerlo, pues el camino ya está trazado, muchos se cansan en él y otros pierden fuerzas, pero no es mi caso.
El cansancio físico suele eludirme, sobre todo por las noches, y mis fuerzas son persistentes, pero mi problema es otro, detesto los caminos pre trazados y me impela el deseo de búsqueda de nuevos senderos. Esta magia, a su vez, se ve empañada por el peso ontológico de la búsqueda de ellos. Estoy convencido que alguien me aguarda para acompañarme, es necesario acotar que no me refiero a ese simple acompañamiento físico sino espiritual, ese presentismo que va más allá y supera la efímera cotidianeidad carnal. Vuelvo a repetir, mis fuerzas no seden y mi voluntad es un tirano por demás motivador. Es por ello que continúo, que camino y desgasto las dilatadas galerías de este laberinto que dimos en denominar vida. Pensar en lo recorrido y la gente querida me conmueve hasta las lágrimas, he recibido tanto, titánicos aglomeramientos de gente, momentos, amores e infinidad de cosas más, se me han regalado y un frío terror recorre mi espalda al pensar en ello. Mi miedo se encarna en la humana tendencia de no valorar lo recibido, quisiera poder demostrar cuanto lo valoro, evitando caer en ello, pero, a su vez, el porvenir me llama a búsqueda.
A fin de cuentas la poca preocupación por mi propia vida hunde sus raíces justamente en saber que recibí enormidad de cosas. Pero es por valorar eso que tampoco me dejo morir, que no me importe no significa que lo quiera, solo sé que el dulce terror del porvenir, acompañado del miedo a equivocarme son el néctar que motivan a mi corazón hoy en día.

Emanuel G. Cañoto
Algún día de Febrero del 2012
(desde la cima del Tronador Bariloche)









Velero


Sube a tu velero
que mueve la brisa
navega ya en él
y llévalo a
prisa.
Deja que las
aguas en el
ancho mar
salpiquen tu cara
y te mojen al pasar.
Navega tranquilo
por el ancho mar
que Dios está
muy cerca en la
inmensidad.

Tita









La casa de mi niñez


¡Oh! Mi antigua casa,
mi casa primera,
no podré olvidarte
porque allí pasé
los primeros años,
los sueños primeros
lo que se recuerda
con amor y fe.
En aquellos patios
jugué cuando niña
y cada baldosa
recuerda un porqué.
Los seres queridos
que ya no tenemos
y que se alejaron
para no volver.

Isabel Corrao Santos









Días Otoñales


La nostalgia me acompaña,
al deambular por las calles
acariciando recuerdos
que llegan, me besan y parten.
Es otoño y amanece
presiento en ese ocre pálido
que tiene suaves las horas
de cada nueva mañana.
Los pájaros ya son menos
pues el lecho de las hojas
anuncia su desalojo
de una a otra semana.
El sol sale del río
lento, ondulante, dorado
y acaricia la brisa
que abanica los sauzales.
Me estoy deshojando igual
que los días otoñales.
Solo vivo de recuerdos
que llegan, me besan
y parten.

Beatriz Guano de Scalisi









Si ves mariposas revoloteando...
en pleno invierno,
un arco iris colorido en pleno día de sol.
Si sientes un coro de ángeles
arrullando tus sueños
y en cada árbol bellas flores
creciendo en paisajes nevados.
Seguro que anda un poeta
soltando su imaginación.

Rosenna
rosenna1@gmail.com
www.rosenna.com









Mis labios parafrasearán tu nombre por siempre


Hoy, me he dado cuenta de que te amo,
que todo es perfecto, cuando estás a mi lado,
hoy veo en ti la gran mujer que todo hombre busca,
por eso mi amor quiero esta noche al oído parafrasear tu nombre.

Hoy, mi amor, abro mi corazón y quiero despertar a tu lado todas las mañanas
¡no quiero perderte! quiero estar para siempre en tu corazón.
Te amo y te amaré por siempre, porque al fin el amor se ha apiadado de mi,
subiré a la montaña más alta y parafraseando gritaré tu nombre.

Alzaré mis manos al cielo y le daré gracias a Dios por haberte encontrado
y en esa montaña, de rodillas le juraré al creador del cielo y de la tierra
¡que te amaré!. Has llegado tú a mi vida, y mi vida ahora tiene sentido
Todo ha cambiado, sonrío, amo, canto, me doy cuenta de lo hermoso que es vivir.

Al fin puedo decir estas palabras, que pensé que nunca las diría, palabras que me
oprimían el corazón y la espera convertía en horas los minutos, pero ha valido la pena,
porque mi corazón te ama, amor, cierra tus ojos, déjame besarte y déjame
parafrasear tu nombre y que mi corazón parafraseé las palabras ¡te amo!

José francisco Mejía Ramírez
Escritor y columnista nacional e internacional
Sociedad Literaria de Honduras
Josefranciscoramirez1978@hotmail.com









Luna Caprichosa


Luna caprichosa, mi playa con torrentes cubres de ansiada violencia, y arrastras
las marcas que habían dejado, mis cansinos pastos en su superficie.

Arrogante luna, que luego inviertes desnudándola, calentando arenas, cual
ardiente febo posó sobre ella.

Misteriosa luna. Produce en tus cuartos, germinar semillas, extender sus tallos,
madurar sus frutos, su verde glorifica y con donaire paseas victoriosa.

Asombrosa luna, de frondosas sombras, candentes arenas, majestuosa luz, que
alumbra insinuante la imagen deseada.

Tus brillos destellan en ella fijando en mis ojos, besar sus cabellos cual grata y
amada presencia luna caprichosa, insistes, dar vida insipiente, a toda la vida.

Luis 528









Llanto


No abras la ventana
ni te acerques al dintel.
No te sorprendas si no hallas
lluvia en el cielo
ni en tus pies.
No admires el día triste
que de un rincón despertó.
Si no ves al sol
pero acaso no ves lluvia
temprana...
no digas nada.
Sólo pon tus ojos en los míos
porque allí es dónde llueve.

Elizabeth Francken









Volando


Volando, escucho sonidos armónicos,
sueño con alcanzar mis sueños.
Tiemblo con recuerdos blancos celósamente guardados
y me encuentro feliz.

Juego imágenes con mis dedos
y una trompeta mágica que emociona.
Volando, sueño armonía
y el blanco se llena de recuerdos.
Feliz, vuelo, sueño imágenes.

El reencuentro con el papel,
parecen dibujarse solas las letras.

Volando, escucho sonidos armónicos
y los recuerdos brotan de los dedos.
Ansío poesía llena de sueños llenos de armonía.
Ansío sueños de poesía.

Jonatan
jony87@hotmail.com