Revista Viajero N° 72 - Marzo 2013
Solo, como un ave que
persigue la tormenta,
anestesiado, volviendo de
una larga noche.
¿Cuánto pasado
se puede soportar?
Soy un puente,
pero no conduzco a nada.
¿De qué sirve
ser un puente que
nadie quiere transitar?
Estoy realmente roto,
solo despojos,
palabras del color
de las cenizas;
la sombra de la sombra.
La letra perfecta para
un mal tango,
pero dolorido y todo,
no quiero volver a equivocarme
y hacer algo que te haga volver.
Damián Olivera
Volviendo de la Antártida
Creo en Dios! Origen de toda belleza.
Ruego a Él, conservarlas, todas.
Un continente níveo nos ha dotado.
Con millones de maravillas.
Ello me testifica su creación infinita.
Roca de risas, en color heladas,
Olor de natura virginal, esparcido.
Son, canto variable, sus líneas de mar.
A ti, Antártida Argentina, te siento!
Nada te supera en la redondez del planeta.
Tus témpanos glaciares me anonadan.
Ante tu grandeza siento mi impotencia humana.
Rompe el hielo mi altiva alma.
Tengo ahora un corazón más tierno.
Intimando con tu insuperable esplendor,
Doy gracias a Dios, por tu poder sanador.
A mi fría materia, hoy conviertes en luz.
Austral continente inimaginado.
Región terráquea, llena de gracia.
Gran tesoro de mi hermana Patria.
Encantado cielo, de solaz infinito.
Nieves de historias no conocidas.
Témpanos de glacial, por manos no esculpidos,
Intentan hablar a mi pobre alma.
Ningún idioma más dulce que su habla.
Antártida mía, que el Cielo te bendiga!
Rosa Dolabjian
Observo distante, e intento
surcando mojones, por miles imaginarios, la dicha estrechar.
Sosegar quiero mis ansias,
cual lejos tu mirada celeste observo sin ver.
Sonoras melodías, tus labios arraigan mi sentido,
rubio y aroma de cabello se escurre entre mis dedos,
pero no cedo, vuelvo a intentar.
Temblorosas mis manos, suscriben palabras
sin lograr conjugar la frase deseada;
y una y otra vez reinicio la página,
lo único claro de ella es: te extraño, y te amo.
Otro día amanece, el ático, cucheta de tres,
monótono transcurre y psicológicamente
resto en este espacio de vida,
que gravado viajaba en mi desarrollo.
Luis 528
Polemizaba la tiesura sobre valores genuinos. Acerca de qué se sabía oriundo, desde cuándo, desde dónde; hasta evacuar cada leve sabiduría. Y aunque ya nada podían dilucidar algunos cuestionantes, los artificios y la naturaleza se daban tensos como cuerdas de lira.
Sobre y bajo las firmezas que habían auscultado para designar las prevalencias, los artificios bullían. Mediante rotundos mandamientos se habían mostrado generados por la increación misma; y por esto primerizos ante la naturaleza. Todo artífice -congeniaba cada cuestionador- había sido elaborado para comenzar encadenamientos entre causas y efectos de un mundo artificial. Pero así, así de plegarios y apologéticos habían concluido en que hasta la propia natura fue creada. Y no por la increación: por artificios causantes.
Entre marismas de aguda indiferencia, la natura había sido vista por los cuestionantes.
Sus tallos con frutos de sombra, y sus hojas sin verde raíz, decepcionados fingían aceptar aquel reproche impulsivo. Se enredaban las ramas junto a otras cuando los artificios las inquirían, se espantaban. Pero no para omitirlos, no; porque podían replicarlos con el sólo balanceo de un capullo cerrado. Es que la naturaleza dijo ser la misma increación, el vacío que promueve espacios, las desapariciones que ceden ante la generación de huéspedes, de artilugios. Y supo reñir hasta el estambre más inaceptable de éstos diciendo que bien podían ser artífices, muestrarios de verdes estelas sobre praderas oceánicas; pero siempre tras haber surgido de una naturaleza vacua: raíces donde todo mundo puede brotar.
Fuera de las diatribas en donde los artilugios jamás habían figurado rendirse, los cuestionantes se sabían asimismo artificios. Pero no siendo los primeros elementos imponiéndose desde la absoluta nada.
Cuestionándose habían entendido (con diversas cavilaciones) acerca de la cualidad de la razón irrefutable, del origen unívoco. Creían que todo generamiento se había elevado desde unas desolaciones tan vastas como si bosques fuesen atravesados por naturaleza en expansión.
Federico Laurenzana
Te pensé...
hasta desear el cansancio.
Perdí el control de mi mente,
y ya no me responde el corazón.
Le ordeno a mi cuerpo olvidarte...
pero aún te deseo.
Creo equivocada ....
que formo parte de tu vida,
que me dedicas instantes...
en tus pensamientos.
Caen mis esperanzas...
con el transcurrir del tiempo.
El teléfono no suena...
símbolo de tu olvido.
El dolor!!!!
Presiona como una morsa a mi pecho...
porque no estás conmigo.
Aunque no me des tus sentimientos...
eres dueño de los míos.
Marina P. Aguirre
¿Sábes algo? Pensamos demasiado.
Dios es el inigualable y mayor científico de la historia universal
y perfecto es, porque además, es Amor.
¡Qué hermoso don el razonamiento!
Pero… ¿Sábes algo? Como todo en exceso es malo.
Que sanos son los límites dentro de este universo ilimitado.
La tibieza del alma no es equilibrio, es desconocimiento.
La armonía debe lograrse a través de un posicionamiento auténtico,
sin echar anclas a la deriva;
el posicionamiento que tiene sus bases solo en lo tangible
deja fuera injustamente el mágico infinito.
Paula Gisel
Los días son como los de ayer,
tan lejanos, viejos y eternos
Quedaron enterrados
bajo la tierra seca, sedienta, partida en mil pedazos
por el sol
que lo arruga
todos los días
Hora a hora
Minuto a minuto
Instante a instante
Veo lejanas miradas
tupidas por el dolor
de un llanto
que derramó
sus aguas
sobre las heridas
artificiales
causadas por el amor.
Veo lejanas miradas
que no ven nada.
Que ya fueron muertos por el castigo
del tiempo.
Azotados por la
inescrupulosa red que nos tiene atrapados
como peces
Esos que vas a ver cuando estés sentado en la mesa con tus padres
y como siempre
El almuerzo está desnudo.
Nicolás Germán
Hay, Yo después de tres matrimonios,me dí cuenta que no puedo vivir en pareja.Mis mujeres me perdonaron,pero no puedo,soy infiel.
Tú, me dijiste, estoy en pareja, tengo dos hijos, en mi casa dejo el corazón, pero en la calle, estoy con la razón. Se me complican un poco los horarios, me gusta ser infiel. ¿Por qué no lo hacés vos? no gracias, nunca lo hice, no me gusta hacerle al otro lo que no me gusta que me hagan a mí, yo apuesto al diálogo, él le dijo es normal, todos lo hacen, pero bueno está mal. Por lo menos lo reconoció.
Él decía que la amaba, pero cuando estaba con ella,miraba a otras, a tal punto, que él se lo comentó a su novia, y que trató de conquistar a tres mujeres y no pudo, que tragicómico! Ella cortó con él. Se volvieron a ver, él quería intentarlo nuevamente, y ella le dijo, lo que pasa que cuando estás conmigo, querés estar con otra. Ella puso fin, distancia y ese amor murió.
Ellos, los infieles, no sé como se las arreglan para mentir tanto y no pisarse, porque para mentir hay que tener memoria; uno de ellos me dijo "somos profesionales", de la mentira agrego. Casi siempre, tienen trabajos tiempo completo y tienen miles de excusas, para ausentarse en sus hogares. Cuantas veces vi a sus amigos, palmearles el hombro y aplaudirlos por tener una doble vida, que machistas que son!
Conozco muchos, que al final de sus vidas, se quedan solos, enfermos en una cama de Hospital.
Ine
18/11/2012
Revista Viajero N° 71 - Febrero 2013
En primavera
Cuando nazcan las flores de colores
y amanezca el sol
cálido y suave
se completará lo incompleto
y brillará una nueva luz
Cuando la sabiduría tome sus acuarelas
y tiña de brotes verdes
los árboles del paisaje
nos enseñará qué colores tiene la vida
Cuando los pájaros comiencen a danzar
y piar más felices que nunca
la alegría nos vestirá, con trajes de gala.
Cuando la población de jacarandá
exagere sus adornos de campanitas,
un ejercito de ellos será tu cotejo
para darte la bienvenida.
Y nosotros con brazos y almas
te recibiremos.
Misión
Sólo pasaré un momento por el tiempo.
Seré misionera entre hombres,
seré sonrisa de algún niño,
seré ayuda para los sin ánima
proclamando instancias intangibles
despertando sueños adormilados.
Seré enemiga de la poesía destruida
y a cada pasaje le diré adiós
en paz
y con un guiño de ojo.
Elizabeth Francken
Ensueño
Quisiera recorrer con mis labios…
cada centímetro de tu cuerpo,
no dejar seco ningún recoveco.
Amarte, amarte lento,
volverte loco a besos ..
Disfrutar cada movimiento…
como único, como eterno.
Sentirte, sentir suaves tus dedos acariciándome.
Quisiera desenvolverte,
conocerte verdadero,
que me abraces, que me tengas.
Tuyo será mi cuerpo..
de pies a cabeza…
Nuestras las sensaciones ..
que enloquecerán a la par.
La noche estrellará en nuestro interior …
y marcando una unión…
haremos el amor.
Marina P. Aguirre
Quijotes
Tomo un café, es mediodía
devorado por las ranuras
de enumeraciones a medio construir
las treguas a veces se equivocan
cuantos investigadores alrededor
sacudiendo escapes
un taciturno entrecejo
sumido en la hipótesis destino
cada número del calendario conmoviéndose
hambriento
insaciable
me muevo, no amparo respuestas
a la luz proa sin llave
como cuando era pequeña
degustaba por horas un chocolate jack
y el mundo se ponía incomodo
perturbado por esa pachorra de elegía…
esta la profundidad tempestuosa de un siglo raro
los gatos poseyendo la cama destendida
textos en faros
un armador interno de quijotes
doce meses de quijotes impares
estremeciendo.
Claudia Ainchil
Hacer
Hacer, hacer lo que quieras
pero hacer.
Hacer con las cuerdas, los pinceles.
Hacerlo con el corazón; que todo sea sobre todo corazón.
Hacer el cielo con los ojos y los pájaros que lo atraviesan,
hacerme allí junto a ellos,
volando,
viendo con los ojos más grandes y el alma más llena.
Hacer cuando quieras,
pero hacerlo.
Hacer haciendo el camino del hacer,
donde transitan hacía ti los sueños más hondos.
D.E
Decisiones
He decidido subirme al tren de los sensibles,
corazones que ríen y lloran sin vergüenza,
ser libre para amar sin impotencia
y perder la razón del compromiso.
Decirle no a la rutina inmersa
que hace fracasar la alegría,
encontrarme simplemente siendo buena,
amar igual de noche que de día.
Ser oyente silenciosa en tu consuelo,
dormir abrazada a los deseos que me guían,
latir al ver tu cara amiga
y emocionarme con tu llanto y con tu risa.
Acompañar al ser que necesita de mis manos,
de mi abrazo y mi palabra.
Dejar brotar la lágrima fecunda
que terminará en la sonrisa prodigiosa,
contemplar tus ojos en los míos,
pensar que es hoy el último día de la vida
y disfrutarlo intensamente
sólo así, sabiéndome tu amiga.
©Elisabet Cincotta
Revista Viajero N° 70 - Diciembre 2012
Emma
Tantas palabras para decir.
Sentimientos que agrandan los ojos,
sensaciones tremendamente triunfales.
Pequeña mirada tan colorida,
arco iris de risa sobre mi alma.
Tantas palabras para decir.
Se desordenan queriendo
amontonarse todas juntas en mi boca
Te siento, te miro, te amo, te aprecio.
Mi cuerpo no siente cansancio cuando estás conmigo
y mis oídos oyen palabras hermosas en silencio
Tantas palabras para decir,
tantas que resumirlas es imposible:
mi corazón destella con tu mirada.
Imposible es saberme infeliz.
Imposible no querer tu compañía.
Imposible no quererte, amarte, besarte.
Tantas palabras para decir
y solo digo que ser feliz.
Jonatan
Amigo, siempre amigo
Hace unos años atrás, tenía dos pacientes barones que compartían la habitación y hacía tiempo que estaban juntos. Me desempeñaba en el turno mañana, de lunes a Viernes. Todos los lunes me esperaban y me lo decían, porque les brindaba algo, que mi Padre Celestial siempre me da. ¿Qué?: Amor, comprensión, consuelo, a parte de realizar mis tareas de enfermería. Uno de ellos era expresivo, alto, tez blanca, cabellos negros, ojos marrones, yacía débil y estaba solo, pero tenía un matrimonio amigo que lo ayudaba y charlaba mucho con el, para alentarlo. El otro, era arisco, de tez trigueña, bajito, cabellos blancos, ojos celestes, con arrugas en su rostro; quizás por el sol o los años, no lo sé, su esposa lo acompañaba. Padecía una enfermedad respiratoria crónica, producida por el cigarrillo y necesitaba oxígeno para respirar. Era arisco y no quería comer. Estaba cansado de la comida del Hospital, me decía: ¡Comé vos! y nosotros no debemos hacer eso, como tampoco sentarnos al borde de la cama de los pacientes, pero para que comiera, me sentaba a su lado y comía un poquito y así, el también comía otro poquito. Un día, el arisco, tubo que ir a Terapia Intensiva, porque el oxígeno ya no le alcanzaba para respirar. Pasados unos días mejoro, seguía en terapia, dependiendo de oxígeno. Tiempo después, necesitaba un antibiótico y fui a terapia a pedirlo prestado. Escuche una voz que me llamaba, y al darme vuelta, era él: el arisco, con una amplia sonrisa y un brillo en sus ojos color cielo, me acerqué, lo saludé y ¿saben lo que hizo? algo maravilloso: me dio un gran abrazo.
Ine
5/11/2012
Erosión
Transcurrí como el aire libre, mi carnavalesca vida.
Envuelto en serpentinas, humedecido entre copas y
perfumadas velas
Dibujada silueta, llegaste como la ventisca que al oleaje envuelve
y derrama en ardientes arenas brindando respiro.
Amante en mi vida, lograste ser única opción,
nadie fuera de ti despertó interés,
quise lograr el susurro, que el primer rayo de luz deleita y seduce,
pero no: tus amaneceres, míos nunca lograrán ser.
Zarpaste cuál migratoria ave,
emprendió vuelo dejando vacías mis temblorosas manos,
Cegando de llanto mi oscura mirada.
Desprotegido me hallo, cual pedregosa meseta,
que el intenso viento erosiona y no produce retroceso.
Luis 528
Para sus ojos
¿De blanco, negro?
¿Floreado, liso?
¿Cómo brillaré más ante sus ojos?
¿Qué provocará más sus sentidos?
¿Qué perfume?
¿Cómo le gustará mis mi cabello?
Elijo vestido, lo atraeré más así.
Lo imagino mirándome y le gusta.
Dejo mi cabello suelto, siento sus dedos deslizándose.
Rocío apenas mi cuello con mi perfume favorito
y puedo ver como lo siente y le encanta.
Pinto mis uñas, le encantan mis manos
Estoy lista para nuestra noche
Pero nada es para mí,
solo es el ritual de ser suya.
Marina P. Aguirre
Te Busco
Para tita con mucho amor
Tanto tiempo sin volver,
tanto tiempo te espero.
Solo sé que estás por ahí,
no quiero pensar que estás en el cielo.
______________________
Extraño tu risa de bruja
o tus malas palabras de amor.
Cuantas veces la frente te bese,
pensando en la humorada,
o tal vez, en la dulce cachetada.
_____________________
No quiero que estés triste:
pronto te veré y tu me verás.
Tendremos largas charlas,
y tus consejos escucharé.
_____________________
Tarde te cruzaste en mi camino.
Tus enseñanzas disfruté.
Tal vez ese era, no el tuyo, sino mi destino.
______________________
De gloria, de orgullo llenaste pechos
y de sabiduría mis pensamientos.
Dejo que mis palabras
te las alcance el viento.
_______________
Madre de todos nosotros,
yo sé que estás por ahí.
Síguenos protegiendo,
necesitamos cubrirnos con tu manto
para que nos sigas uniendo.
____________________
Extraño tu risa de bruja
y el amor que llevas dentro.
Recorro el espacio infinito
y en ningún lado te veo.
Pero tu amor lo llevo en el alma,
como me llevo los buenos recuerdos.
Héctor Carpio
Brisa Vainilla
…En una porción del crucigrama
que nos sueña
para que soñemos y convirtamos
el correr de la tarde
con humedad las baldosas al revés
esas que fueron puestas al asomar
metros de vida
cuanta temperatura se desliza
tiene prisa, tatuajes indelebles
solo vorágine agitándonos
en este ser y no ser marionetas
al veinticinco por ciento
y donde está tu sonrisa?
por que la encarcelo un barco de piratas
en pleamar?
a veces atraviesas las cortinas del cuarto
sirena en arco iris
audaz brisa vainilla letras en una porción del crucigrama
dicen te quiero
y murmura el corazón.
Claudia Ainchil
Revista Viajero N° 69 - Octubre 2012
Troncos
Expiro una poesía
echada sobre la mitad
de un árbol curtido.
Veo cráteres infinitos
colmados de vida dura
árboles de ayeres
que abrigaron palomas
y nuevos pensamientos.
Sol inca / maya / gringo
en mi piel el sabor a pino
en mis manos el olor a enero.
¿Acaso habrán llorado
al rasgarse su corteza?
¿O sólo estarán dormidos
en el silencio etéreo?
Caen sus marrones entrañas
en lo que sabe a tiempo
y a viento amarillo.
Elizabeth Francken
“Los años ámbar”
En una burbuja
Me perdí completamente
y todo desapareció, solo eran estrellas.
Floté en la magia y fui feliz en una burbuja.
Solo instantes, minutos, horas.
Un sueño fugaz que pude experimentar.
Una ilusión de un autor audaz.
Me perdí y nada me importó, lo sé.
Fui huésped temporal en una nube,
disfruté su suavidad y calidez.
Permanecí en un relámpago de pasión.
Me dejé seducir por la luz y el calor del sol. Me perdí, lo sé,
e imaginé praderas llenas de flores para nosotros,
besos en lugares soñados, momentos únicos,
bailando juntos mis canciones favoritas.
Inventé una tarde soleada para nosotros.
Estamos mirándonos a los ojos, se conectan nuestras almas.
Por fin sentís en tu pecho,
lo que no pude decir con palabras.
Marina P. Aguirre
Rocío
Cual celo, arrogancia gallarda,
lacera en frecuencia
dejando sus marcas en mi expuesta tez.
Me siento invadido por mis desventuras, cual frondoso
árbol que la tempestad destruye con saña:
su troncha rama esparce en la tundra, marchitadas hojas.
Cuan bello resulta mi dicha a tu lado, tu imagen
constante se aleja y persigo mis pasos
que deambulan, luego de hinojos decaigo y
bendigo por ti.
Insipiente pimpollo tu aroma subyuga,
y en flor majestuosa transforma caricias de luna,
la misma que brillo te ha dado, ajeo mi semblante;
marcando las huellas de etapas vividas.
Que lejos mis brillos se han ido, y yo, como un necio,
pretendo lograr la luz de los tuyos.
Luis 528
El cometido
El día que volviste se te veía conforme con vos mismo, como quien ha logrado cumplir una tarea largamente postergada. Te había llevado mucho tiempo tomar la decisión de hacer ese viaje a la costa por lo que involucraba.
Concluido todo, ya de vuelta, me dijiste que la noche anterior a la partida no habías podido pegar un ojo y que nunca terminarías de agradecer a Carlos el que te hubiese llevado en su auto. También tuviste presencia de ánimo para contarme, con gracia, una anécdota del viaje: mientras estabas en la playa llevando a cabo la acción que te había llevado hasta allí, un tipo, que venía corriendo por esa playa alejada, al verte y darse cuenta de la situación, dio un giro de noventa grados y dijiste que hasta la Inter-balnearia no habría parado; para concluir con un “nadie olvida jamás el día en que se arrojan las cenizas de un padre al mar, ni propios ni extraños”.
Viviana Solaroli
Extrañándote
Son apenas las siete de la tarde de un día casi otoñal, y aunque aún el claro del día se entretiene buscando quedarse, yo siento como si ya se hubiera ido, y todo se ensombrece dentro mío. Es un laberinto de sentimientos y de ideas, que mi pensamiento no consigue disciplinar.
Debo aceptar que creo conocer la razón de mi estado de ánimo; y deseando resistirme, termino por aceptarlo. Pero hay algo dentro mío que no se resigna, e insisto buscando cambiarlo, aunque sea, con sólo pensar que las cosas pueden ser diferentes. No pregunto dónde estas, porque sé dónde y con quién. Sólo me queda el alivio de pensar que nuestros pensamientos son los mismos, como igual el deseo de estar juntos. Si hasta puedo imaginar que estás sintiendo la misma necesidad, de sentir el peso de mi cabeza apoyada en tu hombro, unidos nuestros cuerpos en un abrazo que lo diga todo, mientras nuestras bocas dejan en cada beso, el deseo de compartirlo todo, de no guardarse nada, en una entrega donde está el amor, mezclado con el deseo infinito de darse al otro, buscando aquietar la melancolía que llega para quedarse, en las horas de ausencia.
Marzo 2003
Nilda Dotremont
Hijo
Dedicado a quienes luchamos mucho
por ser mamá y para las que aún están luchando...
María Krause
En las costas del Caribe
Capítulo IV
Pasaron dieciseis años del primer encuentro de Sam y Astrid. Oliver Cromwell se había convertido en soberano de Inglaterra; los piratas rondaban todas las aguas del Océano Atlántico;la vida en tierras europeas era muy difícil.
América ya estaba mas organizada. Ya había finalizado el traspaso de instituciones de gobierno, cultura y Fe desde España. Aunque, en algunos lugares recónditos de las islas centrales del continente, grupos de indígenas que aun conservaban sus primitivas costumbres, vivían en clanes, siempre planeando atacar a los extranjeros.
Surgió un viaje del corsario Charles Oldiver, y Sam fue escogido como timonel para la tripulación. A pesar de que trató de convencerla de lo contrario, Astrid se dispuso a acompañarlo. Oldiver se hizo a la mar el 2 de febrero de 1651, y llegó a América en abril.
Las tribus antillanas estaban aguardando que desembarcaran y, al instante en que el último tripulante cayó en tierra, iniciaron un salvaje ataque. El jefe, ya viejo, reconoció a Astrid al momento y fue directo hacia ella.
En la huida, la doncella tropezó y el indígena consiguió tomarla por las muñecas.-"Por fin serás mía , europea"-, dijo entre dientes.
Pero el siempre valiente Sam arribó como una luz a impedir que se la llevara. Se trenzaron en una lucha a espada y lanza,que culminó cuando un indio disparó al marino inglés dos flechas a traición.
El jefe escapó fugaz, aunque no se llevó a Astrid, quien se echó enseguida a ayudar a su esposo. Después de remover las flechas de su espalda, lo recostó sobre el verde suelo de la costa. Comenzó a pedir socorro a gritos, pero él la detuvo: - "No te preocupes, mi amada.Alguien me ha dicho que es momento..."
- Entre lágrimas, ella lo acarició y comenzó a cantar una soloma, canción que entonaban los marineros, que conocía bien:
“El amor me ha encontrado.
La riqueza me da igual;
solo habrá de consolarme
mi marino audaz, jovial."- y agregó-
"Desde que entraste a mi vida,
nada es igual para mi,
y hasta el fin de mi existencia
te seguiré amando así.”
Con el sonido del mar junto a ellos, Sam cerró sus ojos. Astrid volvió a Inglaterra y vivió allí con su hija.
Cada 22 de abril,hasta el día de su muerte, tomaba el diario con las iniciales S.C. y lo releía de principio a fin, para recordar aquella travesía que hizo crecer el AMOR VERDADERO entre dos jóvenes europeos en tierras americanas.
Vicky
(13 años)
Tu nombre
Tu nombre da mil vueltas en mi cabeza.
Tu nombre, aveces, me hace sentir feliz
y aveces llorar.
Tu nombre es una palabra, pero cuya palabra me hace sentir
que toco el cielo con las manos,
y aveces me hace sentir por el suelo.
Tu nombre, prohibido olvidar, es aveces una mala palabra y
aveces una hermosa.
Tu nombre es una mala palabra para mi corazón.
José Mata
Revista Viajero N° 68 - Septiembre 2012
Azul de jacarandá
La mañana amaneció muy luminosa, tanto como
para confirmarme que la primavera, es la más linda de las estaciones del año. Terminé de levantar la persiana de mi
habitación, lo que me permitió, contemplar un cielo muy azul. Aspiré con fuerzas buscando llenar mis
pulmones con el oxígeno perfumado de las plantas del jardín. Y lo sentí fresco
entrar en mis pulmones, y llegar al corazón, produciéndome una dulce sensación
de felicidad.
El jacarandá que habían plantado mis padres,
estaba tan florecido, que el azul de sus flores lo cubrían todo.
Yo amaba su perfume que me era harto conocido.
Y es que me había acompañado desde mi niñez, y hoy, que mis padres ya no están,
me los recuerda su presencia.
Y cómo decir,
para que no crean que alucino, que cuando el viento sacude sus ramas, en el
sonido que emiten, me parece escuchar la voz de mi madre, diciendo mi nombre. Esa
inconfundible voz dulce con tonada provinciana, que yo tanto amaba.
Recuerdo cuando por las tardes, sentadas bajo
el árbol, yo apoyaba mi cabeza en su regazo. Disfrutaba sentir sus dedos pasear
por mi cabeza, tratando de prolijar mis cabellos, renegridos y rebeldes, tan
distintos a los grises de hoy!
Cuando la soledad visita mis días, busco
encontrar bajo sus ramas, las voces que se quedaron prendidas a su tronco. Cómo
olvidar que fue con él, con quién compartí
la dicha cuando la vida me premió con la llegada del amor y de los
hijos! Me detengo a mirarlo, y descubro que también él ha envejecido. Me lo
dicen su tronco grueso y sus fuertes ramas.
Por eso esta
mañana, al contemplarlo meciendo sus ramas armoniosamente, y expandiendo
el perfume de sus flores, me pareció
ver, que buscaba impregnarlo todo, y así quedarse más cerca de
mí.
Mi viejo y amado jacarandá, quiero ahora, bajo este cielo azul de tus ramas en flor,
contarte, sin pronunciar palabra, ¡que he vuelto a enamorarme! Es que acaso,
¿ya lo sabías?!...
Nilda Dotremont - Diciembre 2003
El niño-hombre diferente
Dedicado a Canela desde mi corazón
Brillante, divertidointeligente, tenaz,
sencillo, humilde,
perseverante, soñador...
Tantas palabras más para reflejar
a este niño - hombre.
Niño especial,
siempre sonriente,
encantador, divertido,
chiquilín, charlatán
capaz de construir momentos
solo con rizas, palabras, cosquillas y chascarrillos.
Hombre al que admiro
por su voluntad para superarse,
su deseo de crecer y ser siempre más.
Bondadoso, protector, confiable,
luchador incansable.
Cazador de sueños.
Vencedor de obstáculos.
Un hombre que quiere ser gigante.
Un niño lleno de fantasía.
Un luchador que pelea hasta obtener lo que quiere.
Un soñador que aún persigue sus sueños.
Marina P. Aguirre
Sombras
La puerta se abre
a los canteros húmedos, sombríos,
despojados de todos sus colores,
caen marchitos los jazmines
que ayer adornaron tus secretos.
Siguen creciendo los rosales rojos
que cubren el balcón hoy despintado.
Ya no se ven gorriones, jilgueros, calandrias
que llegan en busca de miguitas
cuidadosamente esparcidas en tu falda.
Las macetas cubiertas de gramillas,
los geranios ahogados en la sombra.
Viví y amé las horas de tu vida
te guardo fiel en la memoria,
volaste igual que esa nube blanca
yo te sigo viendo amante, soñadora
desde el bagaje invisible de los sueños.
Beatriz Guano de Scalisi
Yin
Brotamos de la tierra. Nacimos en la noche pues nuestra piel tan clara no hubiera soportado la potencia del sol. En ese estado primigenio nos revolcamos desnudos y aparentemente inconscientes. La humedad nutrió nuestro espíritu y fue configurando el carácter. Luego, el fuego se encargaría de sellar nuestra piel, no éramos como los animales que viven en el agua, y necesitábamos curtir nuestro cuero para que no escaparan los fluidos y perecer en la disolución.
Crecimos fuertes y arrogantes. Aprendimos a trabajar. Sentimos nostalgia por la tierra y la penetramos con hierros y azadones, sabíamos de su fertilidad. Aprendimos el orgullo y el castigo.
Pero al final de la jornada, cuando el sol se pone, una irremediable melancolía nos invade. El ocaso es una hora fatal, donde muere el día y sus motivaciones. Todo se vuelve de un gris azulado que no llega a establecerse jamás. Aunque creemos saber lo que vendrá luego, renace el ancestral temor a lo indefinido. Pero el temor no importa, nos sumergimos en la noche pues necesitamos disfrutar y morir, aunque sea un poco. Sólo así soportaremos vivir al día siguiente.
Llega la noche y sólo hay dos caminos. Buscar refugio en la morada que ya hemos construido, donde nos creamos un nicho cómodo, confeccionado de seres y objetos que intentan convencernos de su constancia y previsibilidad. O sumirse en la noche, arremeter de frente contra ella, aunque sepamos que es imposible encontrarle cara y que irremediablemente vamos a sucumbir a la multiplicidad.
La noche despliega unas calles infinitas, llenas de sombras, licores humeantes y cuerpos blandos. Es el imperio de lo imprevisible, la naturaleza recobra el poder que parecía haber cedido a la ciudad del hombre y su luminosidad.
El hombre domestico buscó refugio en su morada cuando el sol, que lo protege y lo castiga, se ocultó. Obediente y consciente de no poder huir de la oscuridad se internó en ella de la manera más convencional. Entró a la casa que construyó en los días de sol, con ladrillos de tierra. Se acostó con su mujer y se hundió en lo negro de sus entrañas, jurando hacerle un hijo que le sirviera de justificación. Pero este hombre no escogió un destino diferente al del vagabundo o el borracho que se zambullen en la noche, pues él naufragó en los infinitos del sueño y el amor.
Por eso, al día siguiente, el hombre se renueva al tomar otro camino, otro surco en el ciclo eterno. Él, al igual que todos, fuimos uno y otro hombre, fuimos domestico y vagabundo, y volveremos siempre a serlo.
Juan Felipe Galindo Márquez
Colombia
Desvelo
Oí llegar tus callados pasos
y en silencio observé tu presencia ausente.
Mis toscos y trémulos brazos buscan
proteger tu lejana y frágil figura.
Inmensurablemente deseo darte abrigo,
y así tus labios ofrendarán sus besos
y saciarán este anhelo,
que a cada instante muestra más crueldad.
Se haya enrojecida mi garganta de tanto jadear,
con angustia, tu nombre preciado.
Mis ojos cubiertos de nubes viajan sin ver,
solo responden mi turbia imaginación
y no ofrecen más lágrimas: todas fueron derramadas por ti.
Largas noches en vilo transcurren
y nada logra doblegar mi desvelo,
ni nadie apartar la marginación
que tu ido amor produjo en mí.
Luis 528
En las costas del Caribe
Capítulo III
El 20 de agosto, las familias de los tripulantes y hasta el Rey en persona se reunieron en el Puerto de Londres para recibir a los aventureros que volvían esa tarde de América.
Astrid había conseguido unos retazos de género que habían quedado olvidados en el barco de otro viaje, y con ellos hizo una sencillísima falda para poder quitarse el vestido andrajoso. A pesar de que no le daba importancia suprema, como buena cristiana, al aspecto físico, tampoco era cuestión de presentarse ante el Rey como mendiga. Sam se ocupó, apenas inició la vuelta a casa, de curar sus heridas, en cuerpo y alma, y acompañarla en todo momento.
El 6 de septiembre de 1636, la joven pareja se unió para siempre en una humilde capilla del norte de Londres. En 1638, nació su única hija, Anne.
Todo era paz y alegría en la familia Clevell.
Continúa en la próxima edición
Vicky
(13 años)
Cuando yo era viejo
No veía las cosas con claridad:
hablaba de cosas que solo los viejos como yo,
los que nos reíamos sin entender el chiste, hablamos.
Cuando yo era viejo, no tenia donde estar,
no me visitaba nadie y nadie me invitaba a cenar.
La familia de mis amigos no me querían hablar,
no te juntes con ese, mira que viejo está.
Así andaba por la vida con mi anacrocidad,
no entendía a las mujeres y mucho menos ellas a mi.
Mi familia me decía ¿Por qué no hacés algo? Mirá que viejo estás.
Tenía mi cama y la tele, no tenía nada más
un día decidí ser joven y la botella aparté.
Vendí todos los envases y del bar me alejé.
Hablé con mis amigos, mi familia y un apoyo encontré:
ahora que soy joven duermo bien por las noches,
la acidez se me fue, no me persiguen fantasmas
y al baño voy una sola vez.
Quiero estar con mi hijo y a mis padres ayudar,
entiendo de qué habla la gente
y no entiendo a mis amigos viejos.
Ahora que soy joven quiero cosas hacer,
hasta el deporte es una posibilidad.
Ahora pasado el tiempo,
me río cuando algunas veces
alguien me dice , que joven estás.
Héctor Carpio
Verano
Un camino de hormigas sin hormigas
se abre paso por el césped blanquecino,
pleno verano.
Un camino de hormigas con hormigas,
una o dos, sin carga, livianas.
Ellas resisten el agobio.
Yo me consumo
Viviana Solaroli
Revista Viajero N° 67 - Julio 2012
Esta vez no traes tristeza
ni melancolía.
Ni siquiera esas ganas de llorar
hasta el alba, dejándose caer
por un abismo sin sentido.
Esta vez traes alegría,
señales de un café compartido,
de una charla entre cómplices.
Esta vez traes poesía
amarrada a la sensación
de plenitud
de sosiego
de vida.
Afuera, lluvia...
Adentro, dicha...
Elizabeth Francken
“Los años ámbar”
Mis Utopías
El mundo integrado, el mundo de justos.
Los niños felices
Las calles sin pobres
La gente rica... de alma, de vida.
La naturaleza respetada por todos.
Tus ojos alados mirandome sinceros.
De tu boca dulces palabras
De tu alma tus sentimientos
Poder amarte sin miedo.
Mi realidad color de rosas
La vida colmada de buena suerte
Mi mundo interno como verde pradera
Mis dos mundos en completa armonía
Los recuerdos tristes por fin olvidados
Los fracasos sin rastro de dolor
Mis sueños realizados Mis Utopías .... Sin Serlo.
Marina P. Aguirre
Una voz
Hasta ayer eras solo
una voz por teléfono,
un amigo “sin rostro”
que su mano me dio.
Te imaginé mil veces
con mil caras distintas.
¿Tú acaso presentías
cómo podía ser yo?
Hoy ya te vi, tus ojos
son como los pensaba.
No entiendo, sin embargo
tu ayuda. Frente a mí,
que soy así, de pronto,
una desconocida,
y me brindas tu tiempo,
tu amistad, porque sí...
Isabel Corrao Santos
Amistad
A mis amigos…, los de siempre…,
y los de hoy…;
a los que se han ido…,
y a los que vendrán…;
a los que nunca se fueron
porque en mi alma vivirán…;
a los de lejos…
y a los de más acá…;
y… a todos aquellos
que me ofrecen el tesoro
invaluable de su amistad
Amistad es dos caminando juntos…,
no es ir vos delante ni detrás yo,
es ir más bien ambos, hermanados,
en una misma dirección.
Amistad es una palabra de aliento,
y consuelo en el dolor,
es una mirada cómplice y sigilosa,
compañía afable en cada situación.
Amistad es una simple sonrisa,
una mano tendida en la labor,
es un alma cercana en la angustia,
y puerto de anclaje a los secretos del corazón.
Amistad es estar yo a tu lado,
y saber que estás vos,
es acompañamiento en la tristeza,
y deleite en la canción.
Amistad es un oído silente y atento,
un consejo certero en la ocasión,
es corrección oportuna y afectuosa,
y sincera comprensión.
Amistad es todo esto…,
es presencia y encuentro,
calma, paz y amor,
es fiesta y danza,
fidelidad, entrega y don.
Amistad es dos caminando juntos,
es mi alma y la tuya,
unidas en eterno abrazo,
y una misma dirección.
Beto Cardozo
08/07/12
Distancia
Mi trémulo cuerpo, la mesa, la silla,
un turbio rincón del viejo café,
y sobre sus empañados vidrios,
mi cerebro
intenta trazar tu figura con mi fría mano.
Detrás de los mismos,
el agreste invierno
mofar pareciera de mis desventuras,
traslúcida senda de oscura visión,
observan mis enrojecidos ojos.
Distante te encuentras, otro paralelo,
observa tu cuerpo lejano de mí,
y aquí, tembloroso percibo tu aroma,
sintiendo la fuerza que a mi fría mano
impulsa hacia el vidrio, tu imagen grabar.
Luis 528
En las costas del Caribe
Capítulo II
Sam no podía contener su emoción. Era siempre el primer tripulante en despertar, poco antes del amanecer, para ver los primeros vestigios de luz en el horizonte, contemplaba el sol saliendo por el este, espectáculo indescriptible por medio de palabras, y pensaba: "¿Cómo será aquella nueva tierra? Será como los españoles cuentan, que hay vegetación y fauna extrañas pero hermosas?"
Después de soportar una fuertísima tormenta a mitad de camino, por fin, el 3 de julio avistaron la isla americana llamada La Española. Mientras John y otros hombres aguardaban el cargamento de metales que llegaría desde la misma Guadalajara,en tierra azteca, el hijo del capitán pidió permiso a su padre para explorar la isla, y éste selo concedió.
El joven de profundos ojos azules admiraba la inmensa riqueza natural de aquellos territorios,y a cada paso iba apuntando todo lo que veía en un diario de viaje de encuadernación antigua, que llevaba sus iniciales en la tapa. De pronto, oyó un gemido entre los árboles, cuyas ramas estaban tan entremezcladas que oscurecían el camino. Sin ningún temor. Sam se adentró en aquel sendero y, después de mucho andar encontró a una bellísima joven, de piel blanca, cabellos negros que le caían por debajo de la cintura y ojos marrones, ataviada con un vestido celeste, embarrado y roto. Tenía marcas en los brazos y en el rostro, como si hubiera sido golpeada, y lágrimas recorriendo sus mejillas. Se sentó junto a ella, al pie del frutal,y le preguntó que le sucedía. Ella contó su historia: -Mi nombre es Astrid y nací en Francia, aunque de familia española. Mi padre era un fiel súbdito del Rey, y éste lo envió aquí, junto a sus soldados, a organizar las tierras en período de poblamiento. Me trajo con él porque no quería dejarme sola, ya que, para ese momento, mi madre había fallecido y no tengo hermanos. El año pasado, cuando llegamos, no nos fue mal; pero una de las tribus antillanas se rebeló contra los conquistadores; en esa batalla mi padre fue muerto y yo tomada prisionera. Como me rehusé a ser una esposa, o mejor dicho, una esclava mas para el Gran Jefe, ordenaron mi sacrificio a los dioses paganos. La noche anterior al día previsto para mi ejecución, intenté escapar, y en esa corrida recibí los golpes que ves. Volví a ser encerrada, pero logré burlar a los guardias y huir. Llegué aquí, después de alejarme lo suficiente para que no pudieran hallarme fácilmente, y aquí me quedé desde entonces.”
Sam, impresionado por el relato, la llevó con él hasta la costa, y después de convencer a John, consiguió que abordara. Esa misma noche, el barco del capitán Clevell zarpó de vuelta a Inglaterra.
Continúa en la próxima edición
Vicky
(13 años)
Emociones entrecruzadas
La tarde del 10 de septiembre del 2001, me sentía ansiosa y expectante porque, al día siguiente, iniciaba mi nuevo programa de radio.
Lamentaba muchísimo la culminación de la audición “Acariciando Recuerdos”, (por la pérdida del conductor y creador), en el cual tenía a mi cargo un bloque romántico.
Después de varios días de charlas telefónicas que mantuve con otro de los integrantes del equipo de la concluida transmisión anterior, nos sentíamos dos náufragos a la deriva y decidimos seguir en la radio con una alternativa distinta.
A los dos nos resultaba difícil este emprendimiento.
La responsabilidad de desarrollar un espacio propio, ocasionaba mi estado de inquietud.
Esa misma tarde preparé mis poemas, la música y un puñado de sueños que me concedió la poesía.
El nombre elegido para el nuevo programa de radio fue “La Balsa”.
Todo tenía relación con un momento difícil. Necesitábamos salvar nuestros deseos y el título que elegimos fue como aferrarnos desesperadamente a un madero para flotar en medio del mar de la adversidad y llevar adelante lo que tanto nos apasionaba.
Esa noche, apenas pude cerrar los ojos. El insomnio se había apoderado de mí.
Aquella madrugada, esperando impaciente el amanecer, será inolvidable.
Me levanté con numerosos pensamientos y emociones entrecruzadas. Encendí la hornalla, coloqué la pava y preparé unos mates, ellos eran mis más silenciosos y comedidos escuchas.
Encendí la radio, desayuné y con pocas ganas me bañé para que la ducha me ayudara a despejarme. Pasaron unas horas, mientras realizaba mis tareas diarias, escuché buena música, noticias y comentarios de actualidad.
De pronto como un rayo partiendo el aire, estalló una información que me dejó perpleja.
¿Qué había pasado en New York?... un atentado terrorista había derrumbado las Torres Gemelas. No entendí bien lo que decían. Encendí el televisor. Las noticias llegaban a cada instante con más precisión.
El mundo entero estaba sumido en un cuadro alarmante que ya quedaba inscripto en la historia de la humanidad como un hecho imborrable.
¿Estados Unidos?, me preguntaba. No lo podía creer. Los periodistas, absortos, daban más y más información.
El atentado era espantoso ya que no sólo habían derrumbado las Torres Gemelas sino, también otros edificios de varios estados. Era imposible medir la dimensión de semejante catástrofe.
Estaba consternada. No cesaban los llamados entre amigos y parientes que comentaban los sucesos con sobrada conmoción y asombro. Los intocables dejaron de serlo. Lo más lamentable, fueron las pérdidas humanas irremplazables.
Después de reflexionar profundamente, decidimos iniciar la transmisión desde el noveno piso de la emisora.
Teníamos tanto por comentar…no habíamos olvidado, tampoco que otro atentado terrorista promovió el golpe de estado que derrocó al presidente chileno Salvador Allende un 11 de Septiembre de 1973. En contraste a tanta insensatez, se festejaba, también, el Día del Maestro.
Pese a la tragedia y el estupor que envolvió al mundo en uno de los siniestros de mayor magnitud del siglo, terminamos realizando nuestro sueño.
Las palabras brotaron con desconcierto de nuestros labios, tratando de hacer pie ante la realidad y sosteniendo la poesía que logró cambiar un breve instante de esa dura jornada con nuestro pequeño manojo de esperanza.
Llevaremos en nuestras vivencias el comienzo del programa “ La Balsa ” mirando desde un amplio ventanal, el cielo limpio colmado de estrellas.
Nilda Etel Deluca
En el cielo hay...
Lluvia
de color
celeste
que cae
de las nubes.
De ella
los árboles
toman el agua.
Llega cuando hay
muchas nubes.
Algunas son
de algodón,
de metal
y otras de cemento.
Sol Martina De María
(escrito a sus 4 años)
Edad actual 9 años
Suscribirse a:
Entradas (Atom)










