Revista Viajero Nro. 115 - Abril de 2017


Adiós

No tengas miedo...
que al despertar
yo sea un recuerdo.
No temas al vacío
de ya no tenernos.
Que no te atormente... olvidar el olor
de mi perfume en las sabanas.
Derrota a la angustia,
elimina la desesperación,
Te amé... No todos son amados.
No tengas miedo de soltarme...
Nada destruye el pasado
Allí quedan nuestros momentos
No los perdemos.
Vendrán otros a amarnos
quizás más de lo que nosotros lo hicimos...
ni ellos pueden ...
borrar nuestro recuerdo...
No tengas miedo. Solo es dolor
Después de tanto amor.

Marina Aguirre






Cristo cósmico

¡Oh CRISTO TODOPODEROSO!
Que en el COSMOS INFINITO estás.
Desde este omniabarcante espacio, entre galaxias,
Planetas y constelaciones, te mueves y todo lo observas.
Amorosamente allí estás, a la espera de nuestro LLAMADO,
para SOCORRERNOS, para AYUDARNOS y ASISTIRNOS
en todo momento.

¡Oh CRISTO MISERICORDIOSO!
Quisiera poder ASCENDER
por la espiralada ESCALERA de mi CONCIENCIA,
para llegar hasta VOS.
Y estando en tu Divina PRESENCIA,
¡ENTREGARTE TODO MI CORAZÓN!

¡Oh CRISTO CÓSMICO!
Que mi vida también sea una EXPANSIÓN
CÓSMICA DE AMOR como es TU VIDA GLORIOSA
de permanente SERVICIO A LA HUMANIDAD.

Hoy día a día, contemplo el UNIVERSO INFINITO
y sé que ¡¡¡VOS, A MI LADO ESTÁS!!!

Erika Luz de Dios






Vestidito de muselina

Me puse mi vestido de muselina
y me miré en el espejo
Vestido de Muselina
y tela de encaje
El vestido de muselina es elegante y
le queda bien a cualquier damita de tez trigueña que vengo a ser yo.
Vestidito de muselina blanco y de encaje
con zapatitos color beige.
Este vestidito está ansioso por ir a la fiesta
“su primer festejo”
Ya se lo probó la niña
mejor dicho la joven
que vengo a ser yo
Vestido
vestido de muselina
Mi vestidito de encaje
Mi vestidito  y una sensación
Mi vestidito
y una
flor

Ximena Lupis






Bosquejo de un destino

Las agujas del reloj iban dibujando sin prisa el trayecto hacia algún vértice de la vida que nos asignó sendas paralelas, oleada de madrugadas custodiaban el tiempo que trazó la recta definida.
Nos mantuvo lejos, nos mantuvo solos, la carta se escondía debajo de la alfombra, y  la respuesta nunca llegaría, desenlace inevitable, una existencia se escurre entre los dedos. Te enteraste tarde.
La nostalgia hacía hincapié en los recuerdos, mientras el odio permanecía adormecido.
Historia tan nuestra, donde no intervino el olvido, donde el curso de los días seguían marcando heridas, dejando una huella suspendida entre tu sombra y la mía. No comprendiste, que aunque no tenías nada que ofrecer yo te quería.
Y la imagen del último encuentro aun cruje en mi pecho, secando cada gota del torrente sanguíneo que me mantendría viva.
Y aun existo… desde algún espacio alterno, lejos de la vida misma que sostiene en el puño, un arma cargada en tinta, creando el bosquejo de un destino, para escribir cada instante, cada beso en que nos pertenecimos.

Vivian Cast






Fusil y guitarra
Dedicado a los héroes de Malvinas
Te permitieron llevar la guitarra
Aquella compañera
Bohemia y trasnochada
Confidente y dócil
Que alegró tus farras.
Te permitieron llevar la guitarra
Y cantaste, casi como un rezo
La canción de moda
Que escribió León Gieco
Con tanta esperanza:
“Sólo le pido a Dios
Que la guerra no me sea indiferente…”
Cantabas y te engañabas.
Era tu propia guerra
Y te resultaba indiferente.
Y “ese monstruo grande
Que pisa fuerte”
Ya te aprisionaba con su pata metálica
Tan dañina como pestilente.
Te permitieron llevar la guitarra
En la misma mochila
Que cargabas tus penas
Y llevabas las armas.
Era el mismo instrumento
Con el que al abuelo
Lo des aburriste de sus días lentos
Y le diste tangos, valsecitos y zambas,
Plenos de recuerdos,
Locos de nostalgias.
Te permitieron llevar la guitarra
¿Y de qué sirvió? Si quedó enterrada
En el fango helado de aquel archipiélago
Que mutiló tu cuerpo
Y destrozó tu alma…

Eduardo Marrazzi






Luz

Corría, caminaba. Corría hacia la luz, aunque no llegaba; aunque no la alcanzaba por más rumia de entumecimientos habidos durante ciertos aquietamientos.
Veía una luz, dispar, disonante y crepitante. Veía una luz delante y caminé hacia ella. Mientras lo hacía recordaba eternidades de oscuridad llovidas sobre el árbol del tiempo; sobre mí, sobre ese claustro estremecedor dictado con palabras mudas de un razonamiento incongruente. Y soñé con atravesar la luz, o ingresar, tal vez, y dado ese soñar estremecí la puerta. Y entré.
Velozmente, al entrar, salí.
Rápidamente, cuando atravieso la luz, llego a un páramo con sombra, sin luz; aunque al voltearme y ver hacia atrás viera luz, la misma que hube cruzado.
Desde entonces recuerdo sueños de reiteraciones paradigmáticas. Rememoro delaciones con atrevimientos singulares; rememoro un paseo, rememoro un rocío. Y, desde que recuerdo, recapitulo obnubilaciones de tiempo, de espacio, aunque temiese, por más que supusiera, ajenas a la luz esporádica.

Federico Laurenzana

Revista Viajero Nro. 114 - Marzo de 2017



Somos una diminuta partícula

Somos una diminuta partícula
en este enorme UNIVERSO EN EXPANSIÓN.

Somos una diminuta partícula,
sin rumbo ni orientación.

Somos una diminuta partícula
y perdidos estamos sin tu AMOR.

Y aunque nos creemos importantes,
solos, sin VOS, somos insignificantes.

Somos una diminuta partícula,
que UN DÍA DESPERTÓ.

Somos una diminuta partícula,
en PROFUNDO CAMBIO y TRANSFORMACIÓN.

Somos una diminuta partícula,
QUE SE DIO CUENTA DE TU AMOR.

Somos una diminuta partícula
y estamos en COMUNIÓN,
sabiendo que si estamos UNIDOS
¡SOMOS INMENSAMENTE GRANDES                                            SIENDO UNO CON VOS!

Erika Luz de Dios





Creando
Basado en la obra de la tapa

Aunque se subestime un poco nuestra labor, imaginarán que no es tarea fácil ser paleta de un artista plástico. Si bien vivir en un atelier es un trabajo, diría, mágico, y estar vestida de mil creativos colores tiene su encanto, los olores que emanan de las pinturas, como perfume, no son muy recomendables. El óleo es decididamente insoportable porque la trementina que se usa para diluirlo destila un aroma que ahuyenta todo pretendiente que se me acerque. Los recupero cuando mi dueño pinta con acrílico que es mucho más noble y, encima, como se mezcla con agua, en los días calurosos calma mi sed. Cuando pretendo estar limpia, me ensucia. Cuando estoy vestida de entrecasa, me ignora. Pero en términos generales nos llevamos muy bien. Otra, por ahora y mientras no me cambie, no nos queda…
                Demás está decir el orgullo que me provocan algunas obras en las que he participado decididamente; por supuesto que no todas. En ciertas charlas que he presenciado ha confesado que es imposible sentirse identificado plenamene con la totalidad de sus obras, pero no reniega de ellas y son parte inevitable del crecimiento. Hay veces que no vemos la misma realidad. Tiene otros ojos, indudablemente. En general, cuando atraviesa su pulgar mi ombligo no tiene ni idea adónde quiere llegar. Qué quiere transmitir. Se deja llevar y espera a que alguna musa lo visite y le ordene su mente y sus sentimientos. Como le dice a sus alumnos, el tema es siempre bautizar la tela. Manchar y salir de la blancura a estrenar, tan temida y desafiante como la hoja en blanco de los escritores.
                Reconozco que de vez en cuando delira un poco. Pierde el equilibrio, el mismo que persigue en sus obras, casi obsesivamente. Mil imágenes y pensamientos pasan vertiginosa-mente; algunas le provocan sonrisas y otras lo hacen poner muy serio. Lo visitan unas especies de chispas, creativas, que viven fracciones de segundo. Alguna toma y otras descarta (por lo menos para esa obra); aprueba y desaprueba constantemente. Y después de un paciente ejercicio se queda con ella, con la que mejor lo representa. A la que, tal vez, ha seguido durante un largo tiempo y por fin fue atrapada definitivamente. Con la que más cómodo se siente. Y coquetean. Y se entrega. Y se enamoran. Sucede cuando ella, la idea, es lo más parecida a él. Juntos emprenden un largo viaje. Trabajoso. Sufrido, por momentos; muy feliz, por otros, pero de una entrega notable, absoluta. Y se juran fidelidad. Ella, promete que jamás saltará a la mente de otro artista, que será absolutamente de él. Y el pintor, que le dará vida con el alma, sin guardarse nada. Unidos, inseparables, se los identificará siempre así. Ignorados, ovacionados o criticados pero siempre juntos, casi sin saber quién creó a quién.
                Transcurren días enteros sin tocarme. Sospechosamente me ignora como si hubiera cambiado de profesión. Cuando retoma, agita desenfrenadamente los colores de un lado a otro, como poniéndose al día. Tiene una especie de brote, que festeja excitado. En su ambiente, para no llamarlo así, suelen denominarlo inspiración. Como en una danza frenética sus manos gesticulan y tratan de captar lo etéreo y dibuja la obra, primero en el aire con su inquieto pincel antes de arrimarlo a la tela. En realidad, la obra ya está pintada, en su mente, y sólo hay que plasmarla para compartirla. Parirla, para usar palabras de él mismo. Ponerle nombre y hablar de ella con cierto orgullo, como si se tratase de un hijo. Que lo es. Por eso también, sobre todo en público, trata de ocultar sus defectos y reivindica sólo sus virtudes. Pero yo, desde mi modesta ubicación, veo todo. Y lo entiendo. Y haría lo mismo…
                En plena inspiración, opina mi dueño, hay una especie de hilo invisible que une tres protagonistas esenciales de las grandes obras artísticas. Los sentimientos, la inteligencia y una mano ejecutora que la plasme. Si están juntos es muy probable que los resultados sean óptimos. Si la obra pierde uno de estos elementos se pondría en riesgo. Un indeseado cortocircuito le haría perder parte de su presencia y calidad.
                Veamos (digo yo -que dice él-), una pintura (o escultura) muy bien ejecutada y la idea plasmada es muy creativa pero carece de sentimientos, puede fracasar. Por no conmover, por no movilizar. Al igual que una obra a la que le sobra inteligencia y emoción pero, a la hora de de ser llevada a cabo, la mano no está a la altura requerida por no tener la capacidad ni la experiencia suficiente; correría serios riesgos de no ser comprendida por falta de claridad. Y por último, una obra muy sentida, puro sentimiento, acompañada de una mano ejecutora muy bien dotada pero que plasma un concepto pobre. Quiere decir pero no dice. No transmite una idea, el sentido. Cuando los tres elementos hablan el mismo idioma, igual lenguaje, la obra difícilmente no brille. Y esa armonía, inevitablemente plasmada, será percibida. Esto es una pequeña teoría que hilvanó a través de los años. No es la verdad absoluta. Es, apenas, su verdad. La nuestra, diría esta paleta convencida.
                Me consta cómo le fastidia que artistas copien a otros autores. Dice que allí no hay mérito. Que por mejor que esté elaborada, la virtud está en la obra original y que no se puede copiar la felicidad ajena. Copiar al que fue feliz creando nos otorga felicidad? Sarcásticamente reivindica la más chiquita de las creaciones y la ubica por encima de la más lograda de las copias. Hace una salvedad, la copia como medio o como fin. Esta última le produce más rechazo porque se anula todo intento de creación propia. Y si es estimulado desde un docente es más grave aún, suele opinar. Es, tácitamente, decirle a un alumno: “Naciste para copiar”, “Copiá esta imagen así no te complicás”, “Jamás se te caerá una idea”, “No insistas con tu creatividad, dejala de lado”. En cambio, como medio para descubrir determinados recursos, para ilustrarse, para aprender acerca de efectos de luces y sombras, el método de la copia le resulta medianamente aceptable, siempre y cuando dure un lapso de tiempo prudencial. Extendido, es decididamente nocivo, suele aconsejar. Y agrega, si podemos conocer la personalidad de un artista a través de su obra es inmejorable la posibilidad de mirar hacia adentro y ser uno. Y dejar testimonio de ello plasmándolo en un lienzo.
                Si observan que empiezo a apurar este monólogo es porque intuyo que puede aparecer en cualquier momento. No creo que le disguste que yo ande revelando secretitos internos pero, por las dudas, no quisiera terminar en un cesto ni en manos de alguien, por ejemplo, que pinte imágenes que provoquen angustia o sufrimiento. Ya bastante tenemos con esta fastidiosa realidad. Lo cotidiano ya es denso por naturaleza y a pesar nuestro; repetirlo y recordarlo expresamente en un hecho artístico hace la vida doblemente complicada. Prefiero, estéticamente, caminos más llevaderos, más agradable a los ojos. Aunque se plasmen ideas espesas y bien realistas, se puede provocar en el alma de esos ojos observadores cierta complacencia y gozo. Bienestar por un instante mientras se observa un hecho artístico. De todos modos si es auténtico, bienvenido. Lo genuino sale a la luz. Y perdura.
                Si me escucha seguramente agregaría que una obra al repetirse pierde eficacia porque la hace previsible. Y si no hay sorpresa se pierde uno de los condimentos esenciales, tal vez el más preciado en el mundo del Arte. “Hay que pintar en serio, no en serie”, alecciona mi amigo, tratando que el alumno se exija y busque más allá, que no se conforme con lo primero que le viene a la cabeza y sobre todo si es muy similar a lo que alguna vez pintó. En algunas muestras ver un cuadro es ver todos. Lo reiterativo es inversamente proporcional al fervor y a la adrenalina que genera la creación. No siempre el artista está iluminado y lo suficientemente lúcido como para crear obras innovadoras. Hay momentos más fructíferos que otros pero hay que intentarlo, decididamente. De todos modos, suscribimos lo que por allí se dice: “El Arte es, ante todo, incuestionable; simplemente es”.
Suele afirmar que Plástica es una de las materias que más entusiasmo provoca y una de las que menos detractores tiene. Junto a la otra materia artística, Música. Incomparables con la mala prensa de Matemáticas o Geografía, a las que el alumnado teme y ofrece resistencia. Indudablemente, concluye, se debe a la libertad que ellas nos brindan. Sin embargo, si coincidimos con esta premisa, deberíamos indagar por qué no hay tantos artistas. Si bien conforman una buena cantidad (y calidad) cree que es desproporcionada al entusiasmo que provocan en los niños y adolescentes. En cuanto a Plástica, y tras un par de décadas en la búsqueda de respuestas, urdió una teoría relacionada con Van Gogh y su muerte por suicidio. Cree que la nublada vida de este emblemático artista holandés, indudablemente único, ha impregnado el inconsciente colectivo asociando el infortunio y el sufrimiento con el Arte. No es el único caso de desgracia personal, pues muchos de los grandes artistas (Amedeo Modigliani, Henri de Toulouse-Lautrec, Rembrandt, Caravaggio… por citar algunos) tuvieron una vida no muy llevadera. Algunos alcanzaron la fama después de muertos, y fueron marginados e  incomprendidos por su decadencia económica y social. Muchos, marcados por una mezcla de pobreza, alcohol, drogas y locura. El extraordinario talento reconocido, pero, tardíamente. Este mito de la errante bohemia encarnado en la sociedad atenta contra la proliferación de artistas, se atreve, casi, a asegurar.
Si analizamos lo expuesto, vidas tan pintorescas como dramáticas, en países desarrollados y con ricas culturas y tradiciones artísticas, no es desatinado pensar que los padres, en este recóndito lugar del planeta, desanimen a sus hijos con cierta vocación plástica. Apenas coquetean con estudiar una carrera artística, los inducen, a veces sutilmente y otras no (sobre todo en décadas pasadas) a otras socialmente más respetadas y, por supuesto, decididamente más rentables y seguras. Menos riesgosas. Por eso abundan abogados, contadores, arquitectos, psicólogos… donde, se supone, se está al margen de todo sufrimiento, dolor y, básicamente, de la temida desocupación.
Y la vocación?, pregunta mi artista cuando está en presencia de un caso con estas características. Dónde descansará durante décadas? En qué lugar de la mente se alojará, mientras se desarrolla ocho o diez horas diarias una profesión que a veces no colma plenamente? Es justo trasladar una frustración de padre e impulsar a un hijo a estudiar una carrera, desoyendo su auténtica vocación? Siempre se ha cuestionado dónde adormecen cincuenta, doscientas o quinientas obras no pintados y que jamás verán la luz? Si la existencia de aquellos auténticos exponentes del Arte, no reconocidos en vida, se la denomina fracaso, qué término habría que utilizar cuando no se defiende con coraje y esfuerzo una verdadera vocación,  decididamente enraizada? Estos interrogantes lejos están de ser respondidos por una humilde paleta. 
Escuché ruidos… hoy tenía una inauguración. Expondrá y se expondrá, como suele afirmar. Sé que volverá tarde pero por prudencia voy contándoles algunas experiencias más, que tal vez te sirvan, fundamentalmente, si tu futuro transitará caminos artísticos. Sé que estaría orgulloso si me escucha por transmitir su pensamiento. Trataré de ser breve… 
Cada vez que se reúnen entre colegas discuten un tema álgido, controvertido y generador de polémicas. Me refiero al mercado, a la venta de las obras y al momento clave del desprendimiento de una producción. Según él, lograr el equilibrio entre producción y mercado es muy difícil pero vital, sobre todo si se pretende vivir de la pintura. Hay que pulir el arte de Vivir del Arte, como un arte paralelo, muy difícil de aprender, suele recomendar. Se nace con un don, una cierta inclinación natural por lo artístico, pero comercializar la propia obra es un sendero que nadie te enseña a transitar, donde aprender lleva años y resulta francamente muy duro.
Asegura que pintar, pintar y pintar y acumular obras y descuidar el mercado es tan nocivo como vender, vender y vender y descuidar la calidad de la obra. Es indispensable mejorar y perfeccionar la obra, crecer artísticamente y esperar que, naturalmente, y a la par, el posicionamiento en el mercado también crezca. Inevitablemente, tarde o temprano, lo hará. En cuanto al desprendimiento de la obra, opina siempre con cierta nostalgia, es indispensable para seguir produciendo. Es el precio que debe pagarse. Acumular obra, no venderla y trabajar en otra actividad no le parece ni justo ni inteligente. Hablando de trabajar, suele ironizar con esta palabra que está vinculada directamente con el esfuerzo y el disgusto. Él, cuando pinta, está trabajando pero jamás el verbo usado es éste. Simplemente pinta. Jamás, me consta, tiene pereza para hacerlo. A la hora que sea está dispuesto. Y siempre feliz.
Ahora sí me voy. Descansaré porque mañana empezamos una obra bastante ambiciosa cuyo boceto ya compartí cuando lo coloreamos. Mañana es día de sueños. De vuelos. Transitaré lugares soñados. Cuando su imaginación vuele yo no detendré mi marcha, desplegaré mis ilusorias alas buscando altura. Recorreremos, siempre juntos, el mejor camino. Captaremos una idea en pleno aleteo. Yo, como una de las sutiles herramientas del artista me niego a permanecer en la realidad, por cierto rígida. Prefiero el mundo mágico que él propone. Me exilio en las nubes demandando respuestas. Explorando, las encuentro. Y el artista, nuevamente, se encuentra. 


Alejandro Costas




Instantes

Instantes, solo instantes
de los recuerdos encapsulados
en el vientre del universo, 
años luz de aquel segundo.
Brotan de mi piel lágrimas  
contenidas allá lejos 
en este presente sin sentido.
Corro de prisa como agua 
de manantial en libertad, 
cristalina de río caudaloso.
Sostengo en mis manos
los restos del pasado,
como cristales rotos
caen de entre mis dedos,
se dispersan por el viento,        
como torrente tumultuoso,
en instantes, solo en instantes,
la nada.

Marta María Nastaly




Rosas Rojas...

Rosas rojas dejas en mis huellas
en mi calle estás
bajo mis pasos...

En el contestador de mis mañanas.
Suenan en sintonía de mi refugio
donde nos cobijamos con amor.

Como un ángel llegaste a mi
dedicándome tu espacio
en cada paso una noticia
bajo un poema de amor.

Donde la música son los ángeles
que coronan el alma...

Rosas rojas me entregaste
en un embalaje especial
para que perdurara su aroma
cuando tu no estás...

Mas mi alma que estaba dormida
La iluminaste con tu andar
en un son de campanadas
son el sonido palpitante.

que me sumergen en tus melodías
que desprenden cada noche...

Rosas rojas son el secreto
en cada pétalo una señal
que se encandilan con las estrellas
en el prodigio mágico de la llama
donde profesas que me amas.

Las rosas rojas huelen frescas
Cuando las desojas bajo mi vertiente
y con el primor de la excelencia.
En un susurro proclamas
el privilegio de este amor latente...

Angelroos




La joven del camisón blanco

Los fantasmas son ideas de la mente. Loops que se repiten. El mes pasado, por ejemplo, al abrir la puerta del living vi un fantasma. Era una mujer joven. Llevaba un camisón blanco, ensangrentado. Su cara era muy bonita y pensé que decir algo hubiese sido adecuado pero solo contuve la respiración y ella levantó la mirada y me vió y pareció asustarse o algo y desapareció. No me parece raro que los fantasmas se asusten de los vivos. No quiero decir que los fantasmas sean espíritus de los muertos.
                Ellos son imágenes de nuestra conciencia. Reales, por supuesto. Pueden decir que es energía residual, como algo que queda en una batería para dar su último impulso. Al menos eso es lo que me dijo mi profesor de piano. Él es un hombre raro. Muchas veces habla de fantasmas y de cosas paranormales y me dice lo que existe y lo que no. Pero yo no sé qué creer. Solo tomo las partituras y ejecuto lo que él me dice lo mejor que puedo. Luego conduzco hasta mi departamento y me quedó allí hasta que me da sueño y me voy a dormir y al día siguiente me levanto temprano para ir a la fábrica de automóviles y nadie quiere hablar allí de fantasmas o de cosas así y preferimos discutir si el jefe nos está estafando con las horas extras que debemos hacer o si los hijos de alguien han participado de un acto escolar.
                Tenemos miedo a quedar en ridículo o a tener razón. También a estar equivocados. Mi profesor de piano se queda callado mucho tiempo y cierra los ojos y escucha lo que toco como si estuviera en otro lado. No sé por qué tomo clases, es algo que se me ocurrió un día y las tardes de los jueves las tengo libres y pensé que era una buena forma de ocupar el tiempo.
                Cuando mi profesor de piano abre los ojos dice algunas cosas que no tienen nada que ver con Chopin o con lo que sea que esté tocando y habla un rato corto. Luego se calla y me mira unos instantes. Yo le digo que tiene razón o simplemente asiento con la cabeza y luego guardo las partituras y mientras conduzco hasta mi casa recuerdo lo que pasó, pero ahora que he visto a la joven me cuesta pensar en otra cosa que no sea ella y me quedo estacionado en la banquina, viendo los automóviles pasar y tarareando en mi cabeza una melodía que se repite una y otra vez y que nunca logro recordar quién la compuso.

Alejandro Bentivoglio




Incierto

Complicado me hallo. 
En el incierto no logro hilvanar mis ideas.
Transitando deambulan, 
ilusos mensajes de gloria y poder.
Trastocando realidades a las cuales
inevitablemente no puedo eludir.
Mi meta es tan lejana como deseada.  
Insalvables obstáculos se oponen a mi llegada.
Y así resignado, mi cuerpo pide olvidar
y alejarme de ti.
Olvidar que si nada es mío 
y alejarme de que si nada tengo.

Luis 528

Revista Viajero Nro. 113 - Febrero de 2017


Detrás de mí

Me quedé parada detrás del universo
Un gesto impreciso como una mueca
Sonreía haciendo un esfuerzo.

Qué pasará si el caminar se hace lento? 
Podré ver las rosas abrirse en llanto
o veré los árboles vibrar alegres con el viento.

Qué quieta es la tarde en mis ojos tristes
Qué tenue la noche si estoy contigo
Qué raíz me hunde hasta mis anhelos

Mis historias se encuentran para confundirme
Pero si me quedo quieta parada tras el universo
tu voz se me acerca y desliza mis sentidos

Y entonces voy a aquel lugar
en que te encuentro
Y mi alma ríe.

Lirey







Olvidado

He olvidado la expresión de alegría, 
detrás de un sueño se ha marchado. 
Agobio, desdén y frío, por doquier halló, 
mi verano de ardiente febo. 
Irradio mis días de buscadas sombras
donde guarecerme y encontrar respiro.   
Desojada flora el otoño cubrió mi planicie
de acolchadas hojas. 
Mas luego el intenso viento, no permite
mi huella observar ni yacer en ellas.    
Y pesar profundo en invierno,
donde gélidas ventiscas
cubrieron mi suelo de heladas mañanas.   
Dónde se ha perdido esa primavera. 
Yo sigo esperando
que logre mi vida poder rehacer. 
Necesito de robustas y ágiles raíces
que impulsen incipientes retoños
de brillos profundos,
formando mi base donde avanzar,
retomando el camino. 
y así tal vez reencontrar mi sueño perdido.

Luis 528




Vivencias de un semestre

Nacen muros donde deben nacer caminos, hiela el silencio como estanque de agua fría, perecen las agujas del reloj, frío, tieso, inerte.
El tiempo solapea la llegada, en el umbral detenido. No lo alcanzo.
Convierte en arcilla cada fragmento del suelo inestable, pantanoso.
Tosca morada, pedestal de todas mis posesiones que sostiene el alma fantasmal  convertida en tu sombra, y te miro, y te observo, te siento sin sentirte al otro lado del muro, al otro lado de la arcilla del suelo, al opuesto de las ilusiones, del odio, de la muerte.
A lo lejos, tan cerca, que puedo sentir el aroma de tu piel...
Los besos son de aire, y las sábanas únicamente envuelven mi figura.
Me reprocho el paso del tiempo, la detención del reloj que he matado con la lucidez de mi arrogancia, reprocho el cerrar del puño por no atreverse a tomar lo que era mío, reprocho los besos que mordí en los labios mientras te pertenecían, reprocho la timidez que pisoteó el amor sin intentar manifestarlo.
Reprocho volver a la vida en regazo de tu deseo para soltarla nuevamente.
Y me reprocho no intentar una vez más buscar en la oscuridad, en el silencio, en la memoria y en el olvido, las vivencias de un semestre en que fuimos uno, para afirmarlas en el futuro, en el desierto donde aun me haces falta, en el que solo encuentro camino de arena resbaladizo de pasos inseguros, un arroyo imaginario de agua cristalina, espejismo  que no sacia la sed.
Falta tu mano, que conduzca  la firmeza  al andar errante y solitario.
Falta tu ser, el agua que condiciona mi cuerpo para conquistar la vida.

Vivian Cast




La ansiedad

La ansiedad es difícil de controlar.
Y suele ser molesto para los demás.
La ansiedad te apura; y suele ser una verdadera tortura.
Pero tiene su lado bueno.
Te mantiene alerta a cada sonido, movimiento o cosa.
Te hace pensar a mil por hora y te mantiene en constante movimiento.
Yo doy mi ejemplo, ahora mismo mientras pienso y escribo en mi cabeza suenan muchas de mis canciones favoritas, especialmente las que llevo escuchando desde las tres de la tarde, ahora son las ocho treinta;  para que se den una idea.
Mi pie se mueve al son de varias canciones.
Estoy tan ansiosa por encontrar la palabra correcta para escribir que si vieran el escrito original, el papel, sin acentos, con mala ortografía y caligrafía, se sorprenderían de lo mal escrito que está.
Yo afirmo, y sé que otros lo dirían de mí, soy una persona ansiosa.
Ahora dime ¿Qué hay de ti? 

Sol Rodriguez




Más allá del canto constelado
Inspirado en el eterno CANTO de PABLO NERUDA
Hoy me siento poeta
y si mi ESPÍRITU me acompaña
poeta YO SOY,
poeta del ALMA.

Que tan pronta renace
acariciando su DIVINA MEMORIA,
alzándose alta, toma el vuelo sagrado,
saliendo de la oscura sombra.

Recordando la PROFUNDA NATURALEZA,
de la montaña, del verde, del aire,
de los párpados, en gozosa contemplación, cerrados
y del corazón abierto completamente enamorado.

Y porque TÚ y YO cambiamos,
nos fuimos hacia otro espacio,
un espacio REALMENTE ILUMINADO.

¡Oh, MI AMOR, AMOR ETERNO!
AMOR QUE RENACE,
AMOR DULCEMENTE CONSAGRADO.

¡OH, DIVINO CREADOR!
me has hecho ETERNA
porque contigo no termino en mí misma,
sino que sigo más allá del CANTO CONSTELADO.

Erika Luz de Dios




El árbol

No recuerdo un tiempo sin el árbol y, sin embargo, mi hijo dice que no estaba allí cuando nos mudamos a esta casa. Fue hace mucho y mi memoria no es la mejor de mis habilidades, si es que tengo alguna, pero estoy seguro, podría afirmar sin sombra duda que el árbol sí estaba. Mi hijo era pequeño en ese entonces y probablemente no reparó en el árbol. Podría decir que tal vez el árbol también estaba creciendo pero lo cierto es que siempre lo recuerdo de la misma altura. Siempre lo he podido ver desde mi estudio, allí donde escribo los libros que unos pocos leen y que son suficientes para una vida sin preocupaciones. Mi hijo ya no vive conmigo y mi esposa murió hace muchos años.
¿Qué es el tiempo para un viejo? Aún escribo a mano y observo al árbol mientras tanto. Sus ramas se extienden trazando dibujos en el cielo. Cuando yo me haya ido, él árbol seguirá aquí y mi hijo heredará esta casa y si no la vende, seguirá viendolo.
No sé qué pensar al respecto. Quizás en este asunto yace una historia, quizás no. Hablar del árbol para hablar de mí o para hablar de mi vida o de la vida de cualquiera de nosotros. Un destino común o un fruto que parece tentarnos en una semblanza evidente. Pero las páginas vienen de residuos de árboles como este y contar su historia sería algo casi incestuoso. No tengo compasión por el árbol, como él no la tiene por mí. Pero ambos guardamos secretos. Bajo su sombra está enterrada mi esposa. Ya nunca digo su nombre. Si fuera una de mis historias, evocaría una sorpresa culminando estas líneas con una confesión que cualquier lector pudo haber intuido: yo maté a mi esposa. Pero no lo hice. Los finales de un hecho tan simple como este, también son simples. La muerte, la tragedia, la inexistencia de mi mismo, imaginarlo todo, el poder mágico del árbol son ramificaciones que cualquier contador de historias puede entregar. Pero no hay nada de eso aquí, no busco nada al dejar estas reflexiones, tampoco deseo la simpatía de un improbable lector. Es que los viejos solo pensamos y recordamos. Y a veces cuando mi hijo vuelve a casa, hablamos junto al árbol y siento que algo de mi está vivo y la casa no parece tan antigua.
Pero aquí todo es antiguo. Demasiado.
Excepto por el árbol, él siempre ha estado aquí. Y la distancia entre el tiempo y la eternidad es lo que construye la primavera de este espacio.

Alejandro Bentivoglio

Revista Viajero Nro. 112 - Diciembre de 2016





Signo de Dios
Inspirado por la Divina Madre María
Hoy llegan a mi Alma
estas PROFUNDAS VERDADES,
que como pequeñas SEMILLAS
van brotando desde el CENTRO DE MI SER.
Y con FUERZA TODOPODEROSA,
emergen a la LUZ
de un NUEVO Y GLORIOSO AMANECER.

VERDADES SAGRADAS,
MENSAJES DE PAZ,
DIVINAS ENSEÑANZAS,
para toda la Tierra recorrer.

Verdes brotes, hojas nuevas
de la PLANTA DIVINA DEL SABER.

Agua PURA, LIMPIA, TRANSPARENTE
solo eso necesito para hacerlas florecer.
Y por donde paso ir dejando
UNA DIVINA FLOR
que como SIGNO DE DIOS,
A M O R  Y  V I D A,
al mundo entero han de TRAER.

Erika Luz de Dios




Pariendo utopías

Un paraíso.
El nuestro...
Palmeras y horizontes.
Inconmensurables extensiones de médanos, mares y campos.
Arroyos y lagunas.
Torrentes. Escarcha. Rocío.
Cascadas.
Baños de energía.
Sombras como sosiego.
El día y las estrellas.
Granjas y huertas.
Todo a nuestra merced…

Sin embargo...

Gemidos y dolor.
Almas colapsadas.
En tinieblas.
Angustia que invade.
Terror que no cesa.

Carencias...
Espiritual y material.

Fe escuálida.
La ilusión, raquítica.
Retazos de lo que debiéramos ser.
La honradez,
espina dorsal de nuestra existencia, malherida.
Escepticismo.
Conductas que dilapidan porvenir.

La naturaleza ofrenda.
La tierra, generosa, nos agasaja.
Pero el hombre… no.

Sin embargo…
Nuestro planeta sin luces, luciendo mal, y aún así, va a dar a luz un nuevo mundo.
Por la urgencia de recrear la confianza se produce el milagro.

Un misterioso huevo fisura, un corazón brota de él y se eleva buscando luz.
Es nuestro agrietado planeta que corrigió su rumbo.
Torció su destino.
Incrédulos, nuestros rostros en la corteza observan esperanzados. Expectantes.
Y renacemos.

Una nueva oportunidad nos visita.
La reivindicación, tal vez.
La rectificación de nuestros actos.
Tiempo de concordia.
Una esperada alianza con la naturaleza
y el arribo de la certidumbre.

Vamos hacia el hallazgo de una utopía.
La máxima, la insuperable.
Un mundo pleno de amor.
Un puente, impostergable, hacia un futuro digno.

Lo conseguimos.
Nos elevamos a lo más alto de la cumbre.
Reverdece lo herido de muerte.
Y estamos,
Definitivamente,
a salvo.

Alejandro Costas




Un nuevo pimpollo
Dedicado con todo mi amor a mi nietita n°17
Jueves 19 de Julio del 2012
en pleno invierno
para la calidez de su hogar
un angelito llegó.
De suavísima piel rosadita
a este mundo llegó
su nombre, María Pía,
para alegría de sus papis.
Como flor en primavera
un hermoso pimpollo 
a la vida se abrió,
custodiada por ángeles celestiales.
A este hogar llegó,
junto a sus hermanitos,
una hermosa familia se agrando
entre risas y llantos.
En los brazos de su mami
con el calor de su regazo
su sonrisa le regaló
entre nubes de algodón.

Marta María Nastaly




Ojitos de cielo

Aquella noche donde el dolor y la depresión se apoderaban de mi, esa noche donde llorando me dormí, preguntándole a Dios si el amor verdadero existía.
Te soñé, vi tus ojitos de cielo por primera vez, entonces supe con serteza que Dios había respondido mis plegarias.
Ese día llegó, te conocí y llenaste mi vida de amor real, tangible y sincero.
Un amor para nada idílico, donde somos libres y nos elegimos cada nuevo día, porque nos complementamos y es real.
Puedo mirarte a los ojos;
Esos ojos color cielo que me iluminan y me dicen tanto sin necesidad de palabras.
Este es el amor verdadero, sí existe, y tu me lo has demostrado cada día, en cada desafío y en cada turbulencia que vivimos, que puedo creer en ti. Sos un loco de la vida, que despierta amores y odios, pero siempre es auténtico, sin máscaras ni caretas.
Sos ese hombre que nunca creí que podía existir.


Dedicado a Javier Julián... con amor...
TE VEO.

M.A.K




El adiós

En el ocaso de un día de septiembre
me vi dispuesta a decir ¿Esto se terminó!
Con tristeza profunda yo me iba...
y al marcharme llorábamos los dos
En el silencio de la noche repetías...
volvé, te quiero, volvé, te pido perdón.

Amelia Paccaloni (90 años)




Prejuicio

La belleza que encandila..
ensordece los oídos.
¿No habrá palabras y recovecos maravillosos?
como si la figura dibujara el corazón,
como si fuera una estatua de cemento.
Pensamiento prejuicioso,
esclavo de inseguridad.
Espinas tienen las rosas...
más pequeñas y ardientes que las de un cactus.
Si las miradas pudieran ser ..
frente a  cualquier presencia por igual,
escuchar, creer e intentar.
Que es una lotería entre reina y cenicienta....
que sea cielo o tempestad.

Marina Aguirre




La pasión

La pasión por algo o alguien puede ser hermosa.
A mi me apasiona leer y escribir. Me apasionan las series románticas y aventureras a la vez.
Pero como alguien alguna vez me dijo: “Todo exceso es malo”.
Aprendí que yo me pasaba horas leyendo y mirando series, aislándome de todos.
No comía, no caminaba, no compartía tiempo con mi familia.
Desde entonces desarrollé una lección:
“Toda pasión se puede convertir en adicción y ésta en exceso, es tu decisión controlarte y no cambiar el amor por obsesión, la felicidad por locura.”


Sol Rodríguez